'Antropoceno conecta con los espíritus'

Una cosa divertida de páginas como Rate Your Music o Album of the Year es que, ocasionalmente, permiten que artistas pequeños de países fuera del eje hegemónico anglosajón obtengan cierta “viralidad” y lleguen a un público predispuesto, pero que nunca los habría descubierto de otro modo. Sin ir más lejos, eso les pasó a Ramper con su magnífico Solo postres (2024). Un tiempo antes, también había sucedido (y a una escala mayor) con el surcoreano Parannoul y su disco To See the Next Part of the Dream (2021). Y este año está sucediendo con una artista que ha trabajado con este último: la brasileña Lua Viana. Con su proyecto sonhos tomam conta, colaboró con Parannoul y Asian Glow en el popular Downfall of the Neon Youth (2021), que se movía también en el terreno shoegaze-emo del coreano, pero con una intensidad todavía mayor, rondando por momentos el black metal. Durante un tiempo, siguió sacando álbumes como sonhos tomam conta, pero Viana es una mujer de muchos nombres: en marzo sacó No Ritmo da Terra, su segundo disco bajo el alias Antropoceno, y quedé prendado en cuanto lo escuché.
Con Antropoceno, Viana ha querido acercarse más a su tierra, tanto a nivel simbólico como musical
Con Antropoceno, Viana ha querido acercarse más a su tierra, tanto a nivel simbólico como musical. La influencia de la música brasileña, tanto folk como pop, ya era evidente en Natureza Morta (2025), pero en este segundo LP se acerca a un género menos conocido fuera del país: el afoxé. Este término polisémico refiere a un ritmo y un instrumento propios de los ritos del candomblé, la religión afrobrasileña por excelencia, que se incorporaron al carnaval de Salvador de Bahía[1], la ciudad más importante del Nordeste del país, la región más pobre y con más población negra. Viana le da la vuelta a los estigmas asociados a todo ello, convirtiendo el afoxé en una herramienta privilegiada para conectar con sus ancestros y con la Tierra, deshaciendo el proceso de alienación y explotación que han traído el colonialismo y el capitalismo. Nada menos que eso, “promover una realineación ontológica con la naturaleza”, es el objetivo que se marca la brasileña con Antropoceno, y lo increíble es que consigue que algo tan sesudo y tan jipi a la vez suene de escándalo.
Y lo consigue porque articula una mezcla de afoxé, música de capoeira, metal, post-rock y paisajes sonoros del Amazonas, cuya complejidad sonora resulta estimulante y psicodélica
Y lo consigue porque articula una mezcla de afoxé, música de capoeira, metal, post-rock y paisajes sonoros del Amazonas, cuya complejidad sonora resulta estimulante y psicodélica. La capacidad de acumular capas y capas de instrumentos acústicos, eléctricos y digitales sin que el resultado sea una cacofonía es francamente alucinante, y es sin duda la mayor huella del pasado shoegaze de Viana. Aún más sorprendente es que haya algo de vaporoso, de ligero, en buena parte del álbum, incluso cuando retumba un doble bombo y ruge una guitarra eléctrica: el reverb es uno de los elementos troncales del sonido del disco, aplicado a muchos instrumentos y, de forma destacada, a la voz desgarrada de la propia Viana. Así, los momentos más ruidosos y frenéticos de “Pe Rembi’urama”, con lo que parece una marimba tocada a toda velocidad, una densa percusión y sintes cristalinos flotando sobre un furioso pasaje de metal, provocan una deliciosa sobrecarga sensorial. “Oyá Dewo”, consigue un efecto similar: sobre una sencilla línea de bajo y piano, añade más y más instrumentos hasta que los cánticos del coro, que cuentan la historia de cómo la orisha Oyá se convirtió en la guía de los muertos, te transportan a otro plano.
En ese sentido, la música complementa perfectamente a unas letras que, aunque incomprensibles por sí solas, al estar en su mayoría en yoruba y tupí, están no solo traducidas, sino estupendamente contextualizadas por la autora
En ese sentido, la música complementa perfectamente a unas letras que, aunque incomprensibles por sí solas, al estar en su mayoría en yoruba y tupí, están no solo traducidas, sino estupendamente contextualizadas por la autora. El álbum se construye en su mayoría sobre plegarias extraídas del candomblé, invocando a Exu, el orisha mensajero, en la inicial “Avamunha”; a Oxum, la orisha de la feminidad y de los ríos, en “Ayaba Oxum” y “Futuro Ancestral”; a Iansã, orisha de las tormentas, en “Oyá Dewo”; a Oxóssi, orisha de la caza, en “Ìranti Odé”; y a Obatalá, el creador, rey de los orishas, como despedida en “A Terra e o Céu”. Junto a estos llamados a entes espirituales, encontramos un homenaje a Flávio Rodrigues Viana, el bisabuelo de Lua, en la que seguramente sea la pieza central del disco: “Xe Anama (Coração no Ritmo da Terra)”. La canción se inicia con una preciosa entrevista a la hija de Flávio y abuela de Lua, para después presentar las tesis de Antropoceno de manera directa: “no podemos sucumbir a la narrativa del fin del mundo que nos ha estado atormentando”, suplica Lua en los momentos de calma, antes de concluir con un brutal pasaje post-metal mientras chilla: “puede que el río se seque, pero yo lo devolveré todo con mis lágrimas”.
Aunque no faltan tampoco aquí esas múltiples capas de instrumentos que van de lo más etéreo a lo más físico
Pero No Ritmo da Terra no solo funciona en sus momentos más ruidosos o intensos: en “Ayaba Oxum” las guitarras acústicas soñadoras y la percusión juguetona dejan algo más de espacio vacío en la mezcla, en el cual destacan un ritmo muy bailable y un “estribillo” (el cántico a Oxun, repetido una y otra vez) francamente divertido. “Ìranti Odé”, por su parte, cuenta con la estupenda contribución vocal del ogán[2] Pai Viny, que prescinde de efectos en su voz y consigue así una conexión emocional más directa, lo que, junto a su duración más ajustada, la convierte en cierto modo en la canción más pop del tracklist. Aunque no faltan tampoco aquí esas múltiples capas de instrumentos que van de lo más etéreo a lo más físico. Diría que la única canción que me deja algo más frío es “Futuro Ancestral”, donde sí me parece que la mezcla acaba siendo sucia en exceso, ya que el tono más oscuro y electrónico se traga la complejidad que en otros temas brilla con tanta claridad.
La capacidad de Viana para hacer interesante algo tan abstracto como la lucha contra el antropocentrismo es de admirar.
Con todo, esta canción contiene también algunas de las declaraciones políticas más afiladas del álbum: “el empobrecimiento de la existencia es la voluntad del capital/la historia de la patria, un cementerio continental”. En general, la capacidad de Viana para hacer interesante algo tan abstracto como la lucha contra el antropocentrismo es de admirar. Al igual que lo que vimos con westside trapped de heavensouls, No Ritmo da Terra es un ejemplo deslumbrante de lo que las nuevas generaciones de músicos pueden hacer cuando combinan la mirada a las raíces musicales con la técnica y la estética contemporánea. Se trata de uno de los discos más brillantes del año, y la razón por la que mucha gente (y me incluyo) lo escucharán es que se ha hecho viral en Rate Your Music. Internet se nos estará quedando hecho una mierda, pero al menos aún hay algunas cosas que merecen la pena.
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Puntuación: 8.5/10
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Pincha aquí para escuchar el disco
Notas:
- [1] Y, en algunos casos, a la música pop: ahí están Os Tincoãs o algunos trabajos de Gilberto Gil.
- [2] Un tipo de sacerdote del candomblé.






























