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Blog - La mirada acrática - Juan Pérez - Miércoles, 12 de Octubre de 2016
Imagen del traslado de pacientes de Trauma al nuevo hospital el pasado 2 de julio.
Miguel Rodríguez
Imagen del traslado de pacientes de Trauma al nuevo hospital el pasado 2 de julio.

Las redes sociales se han convertido en herramientas muy eficaces para la comunicación y la difusión de ideas, convocatorias, propuestas, noticias, más dinámicos siempre que los medios de comunicación tradicionales, superados por la inmediatez y la falta de filtros que determinen la veracidad o no de lo que se publica o difunde.  A veces, por su propia concepción, las redes permiten que se pueda hacer un uso perverso e incontrolado de ellas, permitiendo que surjan mesiánicos líderes de opinión, auténticos filósofos sin escuela, capaces de seducir a la ciudadanía con perfiles variopintos que siempre están a la espera de que alguien les diga al oído lo que quieren oír, con indiferencia del mensaje:  lo importante es contra quién va dirigido. Los nuevos profetas surgidos de las redes sociales se convierten en referentes, líderes 3.0 cuyas ideas y propuestas, por muy disparatadas que sean, siempre encuentran a una legión de seguidores que les jalean, siguen y alientan en su empeño redentor.

La problemática que atraviesa esta provincia, con grandes proyectos en marcha, la mayoría inconclusos por diversas razones, como el Metropolitano, el AVE, la LAC o la convergencia hospitalaria puesta en marcha en el mes de junio, es caldo de cultivo para visionarios, predicadores y revolucionarios de salón que han encontrado en la redes la herramienta perfecta para difusión de sus delirios e intereses.

Frente a los posibles errores, en muchos casos graves, cometidos por la administración en la tramitación y puesta en marcha de estos grandes proyectos que están transformando la ciudad, lo normal es la organización ciudadana para ocupar la calle y expresar sus legítimas reivindicaciones. Mientras que los problemas de la LAC se gestionan en la Comisión de Movilidad,  las luchas y reivindicaciones contra del trazado de AVE se canalizan a través de la Marea Amarilla formada por ciudadanía, partidos y colectivos sociales, igual que la Mesa del Ferrocarril, que también pide un cambio del trazado del AVE y la recuperación de las líneas ferroviarias perdidas,  el histórico cambio que va experimentar la atención sanitaria en nuestra ciudad con la fusión hospitalaria sólo parece haber encontrado resistencia final en una web predicador 3.0 que ha convocado a la ciudadanía a una manifestación contra la convergencia hospitalaria para el próximo día 16.  Los sindicatos y colectivos profesionales parece que finalmente no estarán en la convocatoria. O no se pronuncian.

Si bien es cierto que a mediados del mes de mayo, se presentó la plataforma "Granada por su Salud, No a la Fusión Hospitalaria", formada por Podemos, Vamos Granada, Sindicato Médico, CCOO, UGT, SATSE, CSIF y otros colectivos profesionales de la Sanidad, tras esta presentación pública en rueda de prensa, UGT abandonó la plataforma semanas después de su constitución y el resto de colectivos debieron seguir el mismo camino, ya que desde ese mes hasta la fecha no han hecho convocatoria pública alguna o no se conoce su existencia. Hace unos días ha surgido la Plataforma de trabajadores Hospitales de Granada, cuya única función, parece, es dar legitimidad y apariencia asociativa y profesional a la convocatoria realizada por el web predicador 3.0. Spiriman.

Los recursos judiciales interpuestos de forma separada por los sindicatos CSIF y el SATSE, en el año 2014, contra la reorganización sanitaria en Granada han sido desestimados por el TSJA en dos ocasiones, el ultimo recientemente, en el mes de septiembre.

Así, la convocatoria de protesta está en manos de un médico que trabaja a media jornada en el hospital, el Doctor Jesús Candel, alter ego de Spiriman, que en los ratos libres que le dejan sus distintas ocupaciones y con su disfraz de superhéroe, bata blanca a modo de capa, boina, gafas oscuras y cuidada barba guevariana, se dedica a  arengar por las redes sociales contra la fusión hospitalaria y contra los políticos y técnicos que la han diseñado al grito de ¡yeah!.  Pero lo que más llama la atención de esta historia de cómic, con sus héroes y villanos, es que cientos de ciudadanos y ciudadanas, en su mayoría de clase media, funcionarios y funcionarias,  con alto poder adquisitivo, casi todos y todas abonados a los hospitales privados, le jaleen en las redes y le animen a seguir con su convocatoria de protesta para el próximo domingo. El héroe de capa blanca ha conseguido unir en torno a una reivindicación sin argumentos sólidos a gentes muy bien situadas económicamente cuya vinculación con la izquierda la heredaron de su familia y que ahora militan en los partidos emergentes, y a ciudadanos y ciudadanas completamente desesperados por los efectos de la crisis y por el expolio que ha sufrido este país en los últimos años. Estos son los ciudadanos y ciudadanas casi desahuciados de la vida, que sitúan, con toda la razón, a la clase política española como responsables de su situación, sean del partido y las ideas que sean, a los que resulta fácil de manipular dado el odio acumulado. Otra cosa es que salgan a la calle.

También el web predicador 3.0 Spiriman ha conectado con el partido de la eterna oposición en esta comunidad, el PP, que no acude a una manifestación contra el aislamiento ferroviario y de las comunicaciones de esta ciudad, pero sí anima a sus afiliados a que acudan a la convocatoria contra la convergencia sanitaria. Con dos cojones.

El proyecto de fusión hospitalaria ha supuesto la inversión más alta realizada por la Junta de Andalucía en obra civil desde el inicio de la Autonomía, con 260 millones de euros. El resultado es la puesta en servicio del segundo hospital más grande de España, tras el Hospital de la Paz, en Madrid, y quizás el que cuente con la tecnología más puntera de los existentes. La oferta de número de camas ha aumentado con respecto a las que había, pasando de 1.342 a 1.383 camas, 41 más;  desaparecen las habitaciones triples y quedan sólo habitaciones individuales y dobles;  El personal sanitario se ha incrementado en un número cercano al centenar de profesionales; las consultas externas se sitúan en 132 de distintas especialidades, algunas nuevas; se equipan completamente y entran en funcionamiento 45 quirófanos conectados con el sistema central, 4 más que antes de la fusión.

Es cierto que esta convergencia, fusión o reorganización hospitalaria está provocando bastantes inconvenientes a los usuarios y usuarias, provocados por la falta de información, por el desconocimiento de las instalaciones, por la falta de coordinación entre los profesionales y los servicios y por la aplicación de los nuevos protocolos y sistemas de trabajo implantados. Sin embargo, estas deficiencias y retrasos en la prestación del servicio sanitario se refleja sólo en la atención a pacientes con patologías leves o de consulta, quedando garantizada la asistencia inmediata de los casos de gravedad y extrema gravedad, como queda demostrado al analizar las reclamaciones realizadas por los propios usuarios. Todo cambio profundo requiere un periodo de rodaje para que todas las piezas encajen en el engranaje final. Hablamos de la coordinación de 8.000 trabajadores y trabajadoras. Resulta curioso que cuando ocurre un cambio de gobierno, bien sea estatal, autonómico o local, los partidos de la oposición siempre dan un plazo de cortesía de 100 días antes de empezar a ejercitar su función, y en un cambio tan profundo como el que está ocurriendo con la atención sanitaria en Granada y provincia, la oposición empezó a ejercer varios años antes de que el cambio se hiciera realidad, cuando solo era un proyecto.

Un ejemplo del funcionamiento de los partidos políticos, dependiendo de la posición en la que se encuentren, es el caso de la LAC en Granada, puesto en marcha por el PP en 2014. En ese año la oposición disparaba al PP con balas de matar y pedía al gobierno municipal la supresión de la LAC y la vuelta al sistema de transporte tradicional. Hoy, ni el PSOE, en el gobierno, ni los partidos que mantienen al gobierno municipal (Vamos Granada/Podemos, IU o Cs,) han hecho amago de cambiar lo que hace dos años calificación de auténtico disparate que provocó múltiples manifestaciones de rechazo.

En el caso de la convergencia hospitalaria, el alcalde de Granada, Paco Cuenca, sin saber muy bien de qué va el tema, según se desprende de sus declaraciones,  ha anunciado que probablemente asista a la manifestación convocada por Spiriman, con quien parece ha tenido una cita informativa, según informó el súper héroe en unos de sus múltiples videos. Si finalmente Cuenca secunda la convocatoria cometerá un error que incluso le puede llevar a perder la alcaldía. Asesores tiene.

En el rechazo a la fusión hospitalaria aparecen intereses muy distintos, en algunos casos alejados del debate sanitario, legítimos todos, pero al margen del interés colectivo que debía predominar. Por un lado destaca el odio expresado en los videos por Spiriman y una parte de  sus seguidores hacia los dirigentes políticos de la sanidad pública y políticos en general;  de otra, los intereses particulares de los profesionales de la sanidad a los que el cambio de centro de trabajo les supone un trastorno importante en su vida cotidiana; de otro, los intereses de los comerciantes de las zonas cercanas a los hospitales, que no son pocos, y que ya han anunciado que el traslado les ha supuesto la reducción de un 40% en las ventas y el cierre de un buen numero de negocios; y, finalmente, los intereses políticos de Podemos Unidos, PP y Cs que han visto en este tema una posibilidad más de erosionar y deslegitimar al partido en el gobierno que ha llevado a la práctica este histórico cambio de modelo sanitario en Granada que tendrá un recorrido  de 25-30 años.

Entiendo que la revolución, los cambios, las movilizaciones, ya no son cosa de trabajadores que ven mermados sus derechos laborales y sociales, sino de pequeños burgueses que pretenden mantener su status y su poder por encima de los intereses generales. Igual ha sido siempre así en todas las revoluciones, en las pequeñas y en las grandes.

Hoy pienso así, mañana puede que lo contrario. Nada es para siempre.