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Lo dudo mucho

Blog - Óptica trapezoidal - Esther Ontiveros - Lunes, 13 de Noviembre de 2017
cristinaureta

La mayoría de la gente afirma lo que afirma sin ningún género de duda. El grosor de las palabras que se emplean para expresar las opiniones no admite claroscuros y confieso que últimamente me estremece comprobar la reacción popular ante los acontecimientos que estamos viviendo. Se esgrimen argumentos tan irrefutables a favor y en contra de todo que callarse parece el refugio más seguro para quienes nos concedemos el beneficio de la duda.

Me rebela la afirmación de que para vivir en paz hay que evitar ciertos temas pero he de reconocer que, si insistimos en la peligrosa costumbre de abordar las conversaciones desde la posición del que ostenta la verdad absoluta, estamos abocados a un combate a muerte en el que una de las dos posiciones enfrentadas debe morir

El fin de semana pasado comentaba con unos amigos que no me siento con fuerza para salir al campo de batalla a exponerme a una muerte segura por más que lo pudiera merecer la nobleza de la causa, y me recordaban las imprescindibles reflexiones de Martin Luther King: "Llega la hora en que el silencio es traición". Y esa frase me obsesiona. Me rebela la afirmación de que para vivir en paz hay que evitar ciertos temas pero he de reconocer que, si insistimos en la peligrosa costumbre de abordar las conversaciones desde la posición del que ostenta la verdad absoluta, estamos abocados a un combate a muerte en el que una de las dos posiciones enfrentadas debe morir.   

Sobre el conflicto de las aspiraciones independentistas de buena parte de la sociedad catalana parece haberse extendido una manta cosida con retales de verdades absolutas que nadie puede cuestionar sin ser objeto de todo tipo de ataques desde el bando constitucionalista. Ese mismo manto visto desde abajo, del lado del independentismo, presenta un aspecto muy distinto pero similar en lo que a certezas inapelables se refiere.  Es tremendamente agotador hablar del tema. Quienes dudan, como yo, lo saben.

Mientras la corrupción carcome las instituciones, los jóvenes preparados emigran, los parados de larga duración subsisten con paguitas del Estado, los abuelos mantienen con sus pensiones a los nietos, los servicios públicos se deterioran a pasos agigantados, los bosques arden, los acuíferos se secan, los comercios cierran…

En medio de tanta crispación, compruebo como unos y otros aplauden acontecimientos muy dolorosos como si se tratara de una fiesta nacional y no del auténtico drama que este país viene protagonizando desde hace años. No dudan de nada, no sospechan que puedan estar siendo manipulados, no cuestionan que detrás de los mensajes que lanzan unos y otros pudieran esconderse intereses personales, no se plantean la posibilidad de no estar en lo cierto.

Mientras la corrupción carcome las instituciones, los jóvenes preparados emigran, los parados de larga duración subsisten con paguitas del Estado, los abuelos mantienen con sus pensiones a los nietos, los servicios públicos se deterioran a pasos agigantados, los bosques arden, los acuíferos se secan, los comercios cierran… Nadie recuerda ya que un día hubo planes de investigación y desarrollo, nadie habla ya de excelencia en los despachos, sólo se lucha y sin demasiada convicción por la subsistencia mientras nos desgañitamos defendiendo la unidad del Estado o el derecho a la autodeterminación de Cataluña.

Decía Descartes que para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas. Tenemos el derecho y la obligación de dudar. Duden. Lo único que podemos hacer, sin duda, es dudar. No es necesario comprar el paquete completo de certezas que componen una idea, una opinión, un sentimiento, sin tomar la precaución de desguazarlo para estar seguros de que estamos convencidos al cien por cien del buen funcionamiento de cada una de las piezas. Si algo nos une es el beneficio de la duda. En la duda nos encontraremos.

Soy periodista, mamá, runner, flexitariana y... obstinadamente reflexiva. Me dedico a la comunicación corporativa y escribo un blog sobre vida sana. Si me dejas... te engancho a todo. Sígueme.

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