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“Si lo hubieran fusilado, no habría sufrido tanto”

Blog - Foro de la Memoria - Manuel Izquierdo Rodríguez - Sábado, 20 de Noviembre de 2021
Esta es la trágica la historia de Fabián Mesa García, que nos ofrece Manuel Izquierdo Rodríguez, con el desgarrador testimonio de uno de los cinco hijos del que por sus ideas progresistas sufrió terribles consecuencias que acabaron con su vida. En su memoria. Para que nunca se olvide, para que nunca se repita.
Fabián Mesa García con su esposa, Carmen Díaz.
Imágenes cedidas por Manuel Mesa Díaz.
Fabián Mesa García con su esposa, Carmen Díaz.
El siguiente reportaje consta de dos partes, como podrá apreciar la lectora o lector. En la primera, Manuel Izquierdo Rodríguez, nos resume la trayectoria vital y muerte de Fabian Mesa García. En la segunda, ofrecemos el estremecedor testimonio de Manuel Mesa Díaz, -fallecido hace algunos años-, hijo de Fabián Mesa García, sobre su padre, recogidos por el investigador y memorialista.

Fabián Mesa García

Esta es la historia de Fabián Mesa, un tejero del pueblo granadino de Gabia la Grande, que murió en plena posguerra, en el año 1944. Estaba casado y con cinco hijos.

Acta de constitución de las Juventudes Socialistas de Gabia Grande, de la que Fabián Mesa fue su primer presidente.

Movido por su ideología socialista, fue el primer presidente de la Juventud Socialista de su pueblo, directivo de la UGT y concejal por el Frente Popular en las elecciones de febrero del 36

Movido por su ideología socialista, fue el primer presidente de la Juventud Socialista de su pueblo, directivo de la UGT y concejal por el Frente Popular en las elecciones de febrero del 36.

Cuando estalló la guerra, le esperaba el final trágico que los fascistas preparaban para alguien como él, y estaba previsto llevárselo en uno de tantos camiones de la muerte que pasearon por el pueblo, para su fusilamiento. Así, fue detenido en su casa en septiembre del 36, pero cuando lo llevaban sujeto, Fabián zarandeó a sus raptores y escapó calle abajo, pues “tenía muy buenas piernas”.

Cuando quisieron reaccionar, le habían perdido de vista. Fabián tuvo tiempo de pasar por casa de su suegra, para que avisara a su mujer de que se tenía que ir del pueblo para que no lo fusilaran.

Tras hacer noche en el Cortijo de la Jara, a mitad de camino, llegó descalzo y empapado al pueblo de Escúzar, donde se encontró con varios paisanos

Como tantos otros amenazados, se fue a la comarca del Temple, donde estaba la zona roja, para escapar de una muerte segura. Tras hacer noche en el Cortijo de la Jara, a mitad de camino, llegó descalzo y empapado al pueblo de Escúzar, donde se encontró con varios paisanos.

Durante la guerra sirvió como soldado y cabo en las Unidades de Obras y Fortificaciones del Ejército Republicano en Motril, Iznalloz, frente de Teruel y Valencia, donde le cogió el final de la guerra. Allí se entregó, obteniendo un salvoconducto para su evacuación a Gabia Grande.

Pero enseguida se corrió la voz de que estaba allí y es detenido de inmediato, y encarcelándolo en el calabozo municipal

Su familia lo creía muerto, pues fue de los  últimos republicanos en volver al pueblo. Pero enseguida se corrió la voz de que estaba allí y es detenido de inmediato, y encarcelándolo en el calabozo municipal.

A los pocos días, su hijo Manuel hacía la primera comunión, muy triste, porque su padre no podía acompañarle en ese momento tan importante para él. Tras tomar la Comunión, vestido de balilla, fue a la cárcel para que lo viera su padre. El secretario, como favor personal, le deja irse con la familia a su casa, con la condición de que volviera a la noche; pero al poco de marcharse, llegó el Municipal a casa de Fabián, avisando que tenía que volver “más que de bulla”, que lo estaba esperando el Teniente de la Guardia Civil.

Al llegar Fabián a la cárcel, delante de su mujer y su hijo, es amenazado con una pistola por el Teniente. Este le dice que le va a pegar ahora mismo cinco tiros en la cabeza, y por las súplicas de su mujer y su hijo, no lo ejecuta en ese momento

Al llegar Fabián a la cárcel, delante de su mujer y su hijo, es amenazado con una pistola por el Teniente. Este le dice que le va a pegar ahora mismo cinco tiros en la cabeza, y por las súplicas de su mujer y su hijo, no lo ejecuta en ese momento.

De la cárcel de Gabia pasa a la del Padul, en el  palacio conocido como la “Casa Grande”. Su esposa y su hijo Manuel iban todas las semanas “a llevarle ropa y comida”, aprovechando que allí trabajaba un vecino del pueblo, que los dejaba pasar a verlo, dentro de la nave que usaban como cárcel para los presos republicanos.

Todos los días llamaban a unos cuantos, y ya, los propios presos, sabían que esos no volverían. Así vivió Fabián con esta incertidumbre mientras estuvo preso en el Padul.

De allí lo llevaron en julio del 39 a la temida prisión de Santiago de Compostela, donde terminaría de cumplir su condena.

En el Consejo de Guerra abierto contra Fabián por “Auxilio a la Rebelión”, se indica que “era de filiación socialista, concejal del Ayuntamiento y secretario de la Sociedad, asesor de los incultos y que en septiembre del 36 marchó al Campo rojo, temiendo la acción de la Justicia, aunque como concejal de este Ayuntamiento era algo movidillo en su predilección por la idea marxista, como encargado del registro de colocación obrera actuó bien, procurando armonizar la colocación de los obreros en los trabajos del campo, sin perjuicio de que fuera de la oficina alentara a los trabajadores para los topes de trabajo y demás atropellos contra los patronos, pero siempre guardando la forma en la parte oficial, pues siempre pretendía defender los derechos más o menos legales de los obreros”.
Carpeta del Consejo de Guerra abierto a Fabián Mesa por "auxilio a la rebelión".
Ficha clasificatoria 11 de mayo de 1939.
En la declaración de Fabián, éste manifiesta que “es cierto que era concejal del Ayuntamiento y que perteneció a la UGT, que fue encargado de la oficina de colocación, pero que nunca hizo mal a nadie. Que fue Secretario de la Sociedad Obrera. Que no llegó a molestar a personas de orden, y que hace constar que, durante los primeros días del movimiento, en compañía de los municipales y el alcalde, estuvo haciendo guardia en la Iglesia para que no tocaran nada ni entrara nadie en ella”.
Propuesta de Conmutación y Resolución Ministerial.

En la sentencia, de 23 de septiembre de 1939, se le considera autor del delito de excitación a la rebelión, condenándolo a la pena de seis años y un día de prisión mayor, que comenzaban a contar desde su ingreso en la prisión de Santiago de Compostela el día 24 de julio de 1939, siendo conmutada por Resolución Ministerial a propuesta de la Comisión Provincial de Examen de Penas de Granada por la condena a tres años de prisión, con fecha 14 de octubre de 1940.

Fabián Mesa García. En su memoria.

Tras pasar unos meses en libertad condicional, es liberado definitivamente el día 31 de diciembre de 1943, aunque ya se encontraba enfermo, producto de las torturas y la violencia física a la que fue sometido durante su estancia en prisión, por las que murió en enero de 1944, con sólo 41 años, y con su esposa embarazada de su quinto hijo

Tras pasar unos meses en libertad condicional, es liberado definitivamente el día 31 de diciembre de 1943, aunque ya se encontraba enfermo, producto de las torturas y la violencia física a la que fue sometido durante su estancia en prisión, por la que murió en enero de 1944, con sólo 41 años, y con su esposa embarazada de su quinto hijo.

No lo llegaron a fusilar, pero pasó más que si lo hubieran fusilado. Quizás hubiera sido lo mejor, y se hubiera evitado tanto sufrimiento. El propio médico del pueblo le dijo a su esposa, que gracias a Dios que murió, pues lo que estaba era enfermo de tanto sufrir.

Su idea era marcharse a Valencia con su familia, cuando se solucionara todo, pues había estado allí luchando y conocía la ciudad, pero al final, no pudo cumplirse su deseo: La guerra y todo lo que trajo consigo se llevó su vida por delante.

Testimonio de Manuel Mesa Díaz, hijo de Fabián Mesa García

Manuel falleció hace unos años, pero nos dejó este conmovedor testimonio del padecimiento y muerte de su padre cuando él aún era un niño, una historia que marcó su vida para siempre.

"Mi padre era Fabián, de la familia de “los Talones”. Pertenecía a una familia humilde y pobre, compuesta por el matrimonio y seis hermanos. Aprendieron a leer y a escribir, gracias al esfuerzo de sus padres y a los buenos maestros que había en Gabia en esa época.

"Estuvo trabajando en la fábrica de harinas, con su hermano Juan, que emigró a la Argentina. Se casó con Carmen Díaz, y tuvo cinco hijos, cuatro en vida: Lourdes, Manolo, Carmen (que murió siendo una niña) y Encarna, y Fabián, que nació seis meses después de morir su padre"

Estuvo trabajando en la fábrica de harinas, con su hermano Juan, que emigró a la Argentina. Se casó con Carmen Díaz, y tuvo cinco hijos, cuatro en vida: Lourdes, Manolo, Carmen (que murió siendo una niña) y Encarna, y Fabián, que nació seis meses después de morir su padre.

Mi padre era de ideas socialistas, y por sus conocimientos llegó a ser Administrativo en el Cortijo de la Jara. Dirigió el Sindicato de Trabajadores, creando una sociedad para quedarse con La Jara. Fue Concejal del Ayuntamiento con el Frente Popular.

En el año 1936, cuando se produjo el levantamiento, los socialistas fueron perseguidos. Los iban llamando a sus casas para que fueran al cuartel de la Guardia Civil a declarar. A mi padre lo llamaron y lo detuvieron, y por mediación de su cuñado “Colacho”, lo dejaron libre. Pero a la semana volvieron a llamarlo: él estaba en “las cuatro esquinas”, buscando el jornal y la Guardia Civil subía por la calle Concejo (Zacatín), en dirección a su casa. Un amigo lo avisó y él se fue hacia las Eras, regresando a su casa cuando los guardias se habían marchado. Se despidió de su mujer y se dirigió hacia el barrio de la Churra, coincidiendo con una pareja de la Guardia Civil (que no lo conocían físicamente), y una mujer llamada Micaela tuvo la precaución de saludarlo evitando mencionar su nombre: “¿Niño, dónde vas?” y él le contestó: “ahí voy”, evitando que la guardia civil lo detuviera en el acto. Continuó andando hacia la Alpolaca y se encontró con el entonces Alcalde “Antoñico Dorotea”, una buena persona, que iba a regar. Fabián le dio las buenas noches y Antoñico le contestó: “Que Dios te guíe por buen camino”. Tomó dirección a las Viñas, siguió hacia la Carrera del Galgo[1], hasta llegar a Escúzar, donde estaba la zona roja. Llegó descalzo y empapado. Allí se encontró con Diosdado “El Colorao”.

"Se despidió de su mujer y se dirigió hacia el barrio de la Churra, coincidiendo con una pareja de la Guardia Civil (que no lo conocían físicamente), y una mujer llamada Micaela tuvo la precaución de saludarlo evitando mencionar su nombre: “¿Niño, dónde vas?” y él le contestó: “ahí voy”, evitando que la guardia civil lo detuviera en el acto"

Desde estos acontecimientos hasta 1939 cuando acaba la guerra, perdemos el contacto físico con él. Después nos cuenta que estuvo en la Guerra Civil, por la zona de Valencia.

Cuando acaba la Guerra, viene de los últimos, -ya lo creíamos muerto-, y enseguida se corre la voz de que está aquí, siendo detenido a los dos días, metiéndolo preso en la cárcel de Gabia.

A los pocos días, yo hacía la Primera Comunión, muy triste porque mi padre no podía verme ni acompañarme en ese momento. Tras tomar la Comunión, vestido de balilla, fui a la cárcel con mi madre, para que mi padre me viera. Miguel, el Secretario, como favor personal, le deja irse con nosotros a nuestra casa, con la condición de que volviera a la noche; pero al poco de marcharse, llegó Mateo el Municipal, avisando que tenía que volver más que de bulla, que lo estaba esperando el Teniente de la Guardia Civil.

Al llegar Fabián a la cárcel, delante de su mujer y su hijo, el que les habla[2], es amenazado con una pistola por el Teniente. Este le dice que le va a pegar ahora mismo cinco tiros en la cabeza, y por las súplicas de su mujer y su hijo, no lo ejecuta en ese momento.

"Todos los días llamaban a unos cuantos, y ya los propios presos, sabían que esos no volverían. Así vivió Fabián con esta incertidumbre, mientras estuvo preso en el Padul"

De la cárcel de Gabia pasa a la cárcel del Padul, a la Casa Grande[3]. Junto a mi madre, Carmen, todas las semanas íbamos a llevarle ropa y comida. En la cárcel del Padul estaba de soldado “Miguel el del correo”, que nos dejaba pasar a verlo.

Todos los días llamaban a unos cuantos, y ya los propios presos, sabían que esos no volverían. Así vivió Fabián con esta incertidumbre, mientras estuvo preso en el Padul.

De aquí lo llevaron a Santiago de Compostela, dejándolo libre sobre el año 1942, saliendo ya enfermo de la cárcel, donde fue sometido a numerosas torturas y violencia física.

Todo esto me lo contó mi padre, un día que íbamos andando desde el Cortijo del Marqués en Albolote, para trabajar al Cortijo de Santa Catalina, en término de Chimeneas, que era de los mismos dueños, por las mismas tierras que pisó durante la Guerra.

Antes de los dos años, falleció, en enero de 1944, a los 41 años de edad, con su esposa embarazada.

No lo llegaron a fusilar, pero pasó más que si lo hubieran fusilado. Quizás hubiera sido lo mejor, y se hubiera evitado tanto sufrimiento. El propio médico de Gabia, Francisco Martín Sierra le dijo a su esposa, que gracias a Dios que murió, pues lo que estaba era enfermo de tanto sufrir"

Notas:

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  • [1] Larga recta del camino, hoy carretera, que conduce a la Malahá.
  • [2] Contando este pasaje de su vida, a Manuel, con la emoción a flor de piel, se le hace un nudo en la garganta y no puede contener las lágrimas.
  • [3] Manuel se pone en contacto con éste autor, para saber si aquella cárcel sigue en pie, pues le gustaría ver aquel lugar una vez más, aquel lugar al que iba semanalmente a ver a su padre preso. Manuel podrá cumplir este deseo, pues la Casa Grande, un palacio del Siglo XVI convertido en monumento histórico artístico, que sirvió de cárcel de presos republicanos, abre los lunes por las mañanas para visitas.

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Manuel Izquierdo Rodríguez es funcionario del Ayuntamiento de Las Gabias. Autor del libro “Historias Desenterradas. Las Gabias 1936”, presentado en abril de 2010, como un acto de justicia, reparación y homenaje a todas las familias víctimas de la guerra civil y en particular a sus dos abuelos, Félix Izquierdo y Alejandro Rodríguez, fusilados el 5 y el 13 de agosto de 1936.Esta historia está extraída de su libro, con nuevas aportaciones. Con el relato sobre los fusilados de Las Gabias obtuvo en 2015 el premio “Tu historia es nuestra historia”, que glosa la memoria histórica del socialismo, concedido por el Instituto Jaime Vera.

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Este es un espacio para el recuerdo y el homenaje a las víctimas del franquismo.

Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.

En colaboración con    y las asociaciones memorialistas de la provincia de Granada. 

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Puedes leer aquí los reportajes de la nueva temporada del Foro de la Memoria:

Si no tuviste oportunidad o quieres volver a leerlos, estos son los reportajes de la segunda temporada del Foro de la Memoria:

Puedes consultar también los reportajes de la primera temporada del Foro de la Memoria en los siguientes enlaces:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Manuel Izquierdo Rodríguez

Funcionario del Ayuntamiento de Las Gabias. Autor del libro “Historias Desenterradas. Las Gabias 1936”, presentado en abril de 2010, como un acto de justicia, reparación y homenaje a todas las familias víctimas de la guerra civil y en particular a sus dos abuelos, Félix Izquierdo y Alejandro Rodríguez, fusilados el 5 y el 13 de agosto de 1936.