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UNA SECCIÓN de JOAN CARLES MARCH

Carlos Aguilera, presidente de la AEESME en un nuevo HABLADURÍAS: “La Salud Mental tiene que dejar de ser un discurso y convertirse en un derecho”

Ciudadanía - Joan Carles March - Domingo, 6 de Septiembre de 2026
Un excepcional conversación en la que el experto en Salud Pública Joan Carles March conversa con el presidente de la Asociación Española de Enfermería en Salud Mental. Imprescindible.
Un momento de la relevante conversación de Carlos Aguilera con Joan Carles March.
IndeGranada
Un momento de la relevante conversación de Carlos Aguilera con Joan Carles March.
Hablar de salud mental está bien. Pero cuidar, escuchar y actuar es mucho más importante. Esa podría ser la idea que resume la conversación mantenida en Habladurías con Carlos Aguilera Serrano, enfermero especialista en salud mental, profesor de la Universidad de Málaga y reciente presidente de la Asociación Española de Enfermería en Salud Mental.

La entrevista se grabó coincidiendo con el Día Mundial de la Enfermería en Salud Mental. Y no fue casualidad que aparecieran, una y otra vez, palabras como cuidado, escucha, presencia, derechos, soledad, prevención, comunidad y recuperación.

Porque hablamos cada vez más de salud mental. Está presente en los medios de comunicación, en las redes sociales, en las campañas institucionales y en los discursos políticos. Pero Carlos Aguilera planteaba desde el principio una pregunta necesaria: ¿quién habla de salud mental y qué mensajes estamos transmitiendo?

Quizá el problema ya no sea únicamente conseguir que se hable de salud mental. El siguiente paso, y probablemente el más difícil, es conseguir que todo ese discurso se traduzca en respuestas reales para las personas.

“Para mí, cuidar significa estar presente”

Carlos Aguilera no llegó directamente a la Enfermería de Salud Mental. Comenzó su trayectoria como enfermero generalista y trabajó durante varios años tanto en hospitales como en atención primaria. Dudaba entre dos especialidades: la enfermería familiar y comunitaria y la salud mental. La experiencia terminó decantando su decisión.

“Para mí, cuidar significa estar presente”. Estar acompañando. Estar al lado. Escuchar. Incluso cuando no hay palabras

En 2012 comenzó a trabajar en una unidad de hospitalización de salud mental en Málaga. Allí conoció de cerca un sufrimiento que, como él mismo explicaba, muchas veces permanece oculto: el de las personas ingresadas, pero también el de sus familias, frecuentemente perdidas, angustiadas y sin saber cómo afrontar lo que está ocurriendo. Aquella experiencia marcó su trayectoria profesional.

Desde entonces ha trabajado en diferentes dispositivos de la red de salud mental y actualmente desarrolla su actividad asistencial en una unidad de salud mental comunitaria de Málaga.

Cuando le pregunté qué significa para él la palabra cuidar, su respuesta fue tan sencilla como profunda:

En un sistema sanitario cada vez más tecnológico, esta reflexión adquiere un valor especial. Porque hay herramientas que no pueden sustituirse con una máquina. La presencia. La escucha. La comunicación verbal y no verbal. La relación terapéutica

“Para mí, cuidar significa estar presente”. Estar acompañando. Estar al lado. Escuchar. Incluso cuando no hay palabras.

Recordó los momentos compartidos con personas ingresadas en el patio de la unidad de hospitalización. Conversaciones largas, pero también silencios. Estar simplemente al lado de alguien que está sufriendo. ”Muchas veces sin hablar, simplemente estando a su lado. Para mí eso es cuidar”.

En un sistema sanitario cada vez más tecnológico, esta reflexión adquiere un valor especial. Porque hay herramientas que no pueden sustituirse con una máquina. La presencia. La escucha. La comunicación verbal y no verbal. La relación terapéutica. Para una enfermera especialista en salud mental, estas son herramientas fundamentales de trabajo.

Una profesión que mira a la persona, no solo al diagnóstico

La enfermera especialista en salud mental recibe una formación específica de dos años y desarrolla competencias en promoción de la salud mental, prevención del malestar psicoemocional, atención a las personas con problemas de salud mental, acompañamiento a las familias, recuperación y rehabilitación psicosocial.

Carlos Aguilera insiste en una idea: la principal herramienta no es la tecnología y tampoco es exclusivamente la farmacología. Es la relación terapéutica

Pero definir su trabajo únicamente desde una lista de competencias sería insuficiente.

Carlos Aguilera insiste en una idea: la principal herramienta no es la tecnología y tampoco es exclusivamente la farmacología. Es la relación terapéutica.

Una relación que permite acercarse a la persona de otra manera. No preguntándose solamente qué enfermedad tiene. Sino qué le ha ocurrido. Cómo está viviendo ese momento. Cuáles son sus fortalezas. Qué capacidades conserva. Qué necesita. Y, sobre todo, qué necesita para recuperar su proyecto de vida.

Esta es una de las grandes transformaciones que necesita seguir produciéndose en la atención a la salud mental: pasar de un modelo exclusivamente centrado en el diagnóstico y el control de síntomas a otro que sitúe verdaderamente a la persona en el centro

Esta es una de las grandes transformaciones que necesita seguir produciéndose en la atención a la salud mental: pasar de un modelo exclusivamente centrado en el diagnóstico y el control de síntomas a otro que sitúe verdaderamente a la persona en el centro.

Porque dos personas pueden compartir un mismo diagnóstico y vivir procesos completamente diferentes. Su recuperación también será diferente.

Por eso Carlos Aguilera defendía que cada proceso de recuperación es único. Y que el éxito de la atención no debería medirse solamente por el número de consultas, diagnósticos o por la reducción de determinados síntomas.

También deberíamos preguntarnos otras cosas.

  • ¿Hemos ayudado a esa persona a recuperar su autonomía?
  • ¿Puede volver a desarrollar un proyecto de vida?
  • ¿Tiene posibilidades de encontrar empleo?
  • ¿Puede vivir de manera independiente?
  • ¿Ha recuperado relaciones?
  • ¿Ha recuperado esperanza?

Quizá esas preguntas deberían ocupar un lugar mucho más importante en la forma en que evaluamos nuestros servicios sanitarios.

Instantes de la lúcida conversación de Carlos Aguilera con Joan Carles March.

Enfermeras de Salud Mental “donde estén las personas”

Uno de los grandes problemas que puso sobre la mesa Carlos Aguilera es que todavía no conocemos con precisión la realidad de las enfermeras especialistas en salud mental en España.

Desde AESME estiman que en España puede haber entre 6.000 y 8.000 enfermeras especialistas en Salud Mental, aunque muchas de ellas no desarrollan su actividad en puestos específicamente vinculados a esa especialidad. Y aquí aparece una paradoja

Los registros oficiales ofrecen cifras que no reflejan completamente la situación, entre otras razones por la desigual incorporación de los datos de las comunidades autónomas y porque existen profesionales con la titulación de especialista que no están contratadas como tales.

Desde AESME estiman que en España puede haber entre 6.000 y 8.000 enfermeras especialistas en Salud Mental, aunque muchas de ellas no desarrollan su actividad en puestos específicamente vinculados a esa especialidad. Y aquí aparece una paradoja.

Podemos formar profesionales altamente cualificados y, sin embargo, no aprovechar plenamente sus competencias.

Carlos Aguilera lo planteaba con claridad: no basta con tener especialistas; hay que saber dónde hacen falta y qué necesidades tiene la población.

“Las enfermeras especialistas en Salud Mental deben estar donde estén las personas, no únicamente donde están los problemas de salud mental”. Esta frase resume una manera diferente de entender el modelo

Y, para él, el espacio natural de la enfermería de salud mental no debe limitarse a una unidad de hospitalización o a un centro especializado.

“Las enfermeras especialistas en Salud Mental deben estar donde estén las personas, no únicamente donde están los problemas de salud mental”. Esta frase resume una manera diferente de entender el modelo.

  • Atención primaria.
  • Centros de salud mental comunitaria.
  • Programas domiciliarios.
  • Recursos residenciales.
  • Rehabilitación.
  • Recursos sociosanitarios.
  • Asociaciones de personas usuarias y familiares.
  • Programas de inclusión social y laboral.
  • Centros educativos.

Porque la salud mental se juega, en buena medida, en los lugares donde transcurre la vida cotidiana.

¿Estamos medicalizando demasiado el sufrimiento?

Hay una cuestión especialmente delicada que apareció durante la conversación: la medicalización del sufrimiento cotidiano.

Carlos Aguilera fue claro: sí, existe el riesgo de medicalizar experiencias que no pueden entenderse exclusivamente desde una perspectiva biomédica.

Carlos Aguilera fue claro: sí, existe el riesgo de medicalizar experiencias que no pueden entenderse exclusivamente desde una perspectiva biomédica.
  • La soledad.
  • La precariedad laboral.
  • Las dificultades para emanciparse.
  • El estrés.
  • Las crisis vitales.
  • Los problemas familiares.
  • La incertidumbre.
  • No todo sufrimiento es una enfermedad mental.

Y no toda respuesta tiene que comenzar necesariamente con una etiqueta diagnóstica.

Eso no significa, por supuesto, negar la importancia de los trastornos mentales ni de los tratamientos farmacológicos. Carlos Aguilera insistió en que los fármacos han supuesto avances fundamentales y pueden ser herramientas necesarias y eficaces. Pero una herramienta no es toda la respuesta

Eso no significa, por supuesto, negar la importancia de los trastornos mentales ni de los tratamientos farmacológicos. Carlos Aguilera insistió en que los fármacos han supuesto avances fundamentales y pueden ser herramientas necesarias y eficaces. Pero una herramienta no es toda la respuesta.

Una persona que vive aislada, sin ingresos suficientes, sin una red de apoyo o en una situación de violencia difícilmente verá resueltos todos sus problemas mediante una intervención clínica aislada.

Hacen falta otras respuestas.

  • Psicoterapia.
  • Rehabilitación psicosocial.
  • Apoyo comunitario.
  • Redes sociales reales.
  • Participación.
  • Relaciones.

Y también trabajar aspectos básicos del autocuidado que, en una sociedad acelerada, vamos dejando atrás: actividad física, descanso, alimentación o relaciones saludables.

La Salud Mental no se construye exclusivamente en una consulta. Y tampoco se deteriora exclusivamente dentro de una persona. Se construye —o se deteriora— en las condiciones en las que vivimos

La Salud Mental no se construye exclusivamente en una consulta.

Y tampoco se deteriora exclusivamente dentro de una persona.

Se construye —o se deteriora— en las condiciones en las que vivimos.

  • En la precariedad.
  • En la desigualdad.
  • En la vivienda.
  • En la educación.
  • En la violencia.
  • En la soledad.

Relaciones, comunidad, derechos y esperanza

Quizá estamos buscando respuestas excesivamente individuales a problemas que son, en muchas ocasiones, colectivos.

Las tecnologías pueden favorecer el aislamiento, la comparación permanente o determinados riesgos, especialmente en algunos sectores de la población. Pero también pueden ayudar a mantener relaciones, combatir la distancia y conectar a personas que viven aisladas o en entornos rurales

Hablamos de la necesidad de que las personas aprendan a afrontar la frustración o el fracaso. Y es cierto que necesitamos herramientas personales para afrontar las dificultades de la vida.

Pero Carlos Aguilera introducía otra perspectiva. Las personas necesitan algo más allá de los tratamientos. Necesitan relaciones, comunidad, derechos, esperanza y cuidado.

También necesitan aprender a moverse en un mundo que ha cambiado profundamente. El mundo digital está aquí. No tiene sentido demonizarlo sin más. Las tecnologías pueden favorecer el aislamiento, la comparación permanente o determinados riesgos, especialmente en algunos sectores de la población. Pero también pueden ayudar a mantener relaciones, combatir la distancia y conectar a personas que viven aisladas o en entornos rurales.

El desafío no es negar la realidad digital. Es aprender a habitarla. Y también acompañar a las personas para que puedan hacerlo de una manera más saludable.

Del discurso a los hechos

Esta fue probablemente la cuestión central de toda la entrevista. Carlos Aguilera había escrito recientemente sobre el riesgo de que la salud mental se llene de discursos mientras la realidad continúa necesitando respuestas.

La transformación no debería medirse por el número de documentos estratégicos, campañas o declaraciones institucionales. Debería medirse por la experiencia real de las personas cuando utilizan los servicios

Y la pregunta era inevitable: ¿cómo pasamos de reconocer la importancia de la salud mental a transformar realmente la atención?

Su respuesta fue contundente: ”El verdadero reto ya no es qué decimos, sino verdaderamente qué hacemos”.

La transformación no debería medirse por el número de documentos estratégicos, campañas o declaraciones institucionales.

Debería medirse por la experiencia real de las personas cuando utilizan los servicios.

  • Por si reciben atención cuando la necesitan.
  • Por cuánto tienen que esperar.
  • Por si encuentran profesionales.
  • Por si se sienten escuchadas.
  • Por si participan en las decisiones.
  • Por si el sistema les acompaña en su recuperación.

Reconocer la importancia de las enfermeras especialistas en salud mental tampoco es suficiente si ese reconocimiento no se traduce en plazas, competencias, capacidad de actuación y presencia en los lugares donde son necesarias.

Y Carlos Aguilera hacía otra reflexión importante: las ratios no deberían establecerse de manera idéntica para todos los territorios.

Por eso, más que repartir profesionales con una regla idéntica para todos, habría que analizar las necesidades reales de cada territorio.

  • No todas las poblaciones tienen las mismas necesidades.
  • No tienen los mismos determinantes sociales.
  • No disponen de los mismos recursos comunitarios.
  • No tienen las mismas características demográficas.

Por eso, más que repartir profesionales con una regla idéntica para todos, habría que analizar las necesidades reales de cada territorio.

No es solo una cuestión de cuántos profesionales tenemos. También de cómo los organizamos y dónde los ponemos.

El código postal no debería decidir la atención

Para Carlos Aguilera, uno de los principales problemas de la atención a la Salud Mental en España es la inequidad territorial.

Si la Salud Mental es un derecho, el acceso a la atención no debería depender de dónde vive una persona

Que la respuesta dependa demasiado del lugar en el que se vive. Del código postal. Y eso plantea una contradicción.

Si la Salud Mental es un derecho, el acceso a la atención no debería depender de dónde vive una persona.

No debería depender de la disponibilidad puntual de recursos.

No debería depender de que en un momento concreto haya o no un profesional disponible

No debería depender de que en un momento concreto haya o no un profesional disponible.

Carlos Aguilera reivindicó el acceso temprano a los cuidados. No meses después. Cuando la persona lo necesita. También habló del derecho al acompañamiento.

Porque nadie debería tener que enfrentarse en soledad a un problema de Salud Mental.

Y puso sobre la mesa otro derecho que todavía necesitamos convertir en práctica habitual: el derecho a participar.

Las personas usuarias no pueden seguir siendo únicamente destinatarias de las políticas de salud mental. Deben participar en su diseño. En las decisiones asistenciales.

Las personas usuarias no pueden seguir siendo únicamente destinatarias de las políticas de salud mental.

Deben participar en su diseño. En las decisiones asistenciales. En los órganos de decisión. En la construcción de las políticas públicas. No hablar de las personas sin las personas.

Llegamos demasiado tarde ante el suicidio

En la conversación apareció también una preocupación que compartimos: la prevención del suicidio.

Y Carlos Aguilera pronunció una frase que debería hacernos pensar: ”El suicidio no empieza el día del intento”.

Antes hay una historia.

El intento puede producirse en un momento concreto, pero muchas veces el dolor lleva mucho tiempo instalado. Por eso no podemos limitar la prevención del suicidio a una urgencia hospitalaria

  • Soledad.
  • Pérdidas.
  • Desesperanza.
  • Problemas económicos.
  • Acoso.
  • Violencia.
  • Rupturas.
  • Sufrimiento acumulado.

El intento puede producirse en un momento concreto, pero muchas veces el dolor lleva mucho tiempo instalado.

Por eso no podemos limitar la prevención del suicidio a una urgencia hospitalaria.

La prevención empieza antes.

  • En la escuela.
  • En atención primaria.
  • En la comunidad.
  • En las asociaciones.
  • En los espacios vecinales.
  • En las redes comunitarias.
  • En los grupos de apoyo mutuo.
  • En las familias.

Y Carlos Aguilera lanzó una idea especialmente poderosa: quizá hemos dedicado demasiado tiempo a preguntarnos únicamente cómo evitar el suicidio y deberíamos preguntarnos también cómo construimos vidas que merezcan la pena ser vividas. No es una pregunta sencilla. Pero probablemente sea una de las preguntas fundamentales.

Cuidar a quienes cuidan

No podemos terminar hablando de cuidados sin hablar de quienes cuidan.

Los profesionales de Salud Mental acompañan diariamente sufrimiento, desesperanza, crisis, pérdidas y procesos de enorme complejidad emocional.

Detrás de cada cuidado hay una persona que cuida y esa persona también necesita, en muchas ocasiones, que cuiden de ella

  • No podemos pedirles bienestar para otros mientras olvidamos el suyo.
  • No podemos hablar de humanización si las organizaciones no ofrecen condiciones adecuadas.
  • No podemos pedir escucha si no hay tiempo.
  • No podemos pedir cuidados de calidad a quienes trabajan agotados, sin apoyos suficientes o sin posibilidades de formación y desarrollo profesional.

Carlos Aguilera lo resumía de una manera muy clara: detrás de cada cuidado hay una persona que cuida y esa persona también necesita, en muchas ocasiones, que cuiden de ella.

Las organizaciones saludables no son un complemento. Son una condición para cuidar mejor.

“No esperes a tocar fondo”

Al final de la conversación llegamos a las preguntas cortas del cuestionario HABLADURÍAS: 

1. Salud mental: ¿derecho o privilegio? Derecho.

¿Tenemos suficientes recursos? Tenemos recursos, pero necesitamos reorganizarlos y optimizarlos

2. Una palabra para definir la salud mental. Bienestar.

3. Una palabra que deberíamos desterrar. Crónico.

4. ¿Escuchamos poco? Muy poco.

5. ¿Tenemos suficientes recursos? Tenemos recursos, pero necesitamos reorganizarlos y optimizarlos.

Una prioridad para la política en Salud Mental. La participación activa de las personas usuarias en la atención y en la toma de decisiones

6. Una prioridad para la política en Salud Mental. La participación activa de las personas usuarias en la atención y en la toma de decisiones.

7. Y una prioridad para la sociedad. Mejorar la accesibilidad a la atención y a los cuidados.

8. ¿Qué le diría a una persona que está sufriendo y todavía no se atreve a pedir ayuda? Que no espere a tocar fondo, que no tiene que demostrar lo capaz que es para aguantar y que pedir ayuda es un acto de valentía y una responsabilidad hacia sí misma.

Quizá esa frase sea también una buena forma de terminar.

Porque hemos avanzado mucho hablando de Salud Mental. Ahora tenemos que avanzar cuidándola.

  • Con más profesionales donde realmente hacen falta.
  • Con mejor organización.
  • Con atención temprana.
  • Con prevención.
  • Con comunidad.
  • Con participación.
  • Con derechos.
  • Con menos desigualdades.

Y con profesionales que tengan tiempo para hacer algo que Carlos Aguilera considera esencial y que, sin embargo, parece cada vez más difícil en una sociedad acelerada: estar

Y con profesionales que tengan tiempo para hacer algo que Carlos Aguilera considera esencial y que, sin embargo, parece cada vez más difícil en una sociedad acelerada: estar.

Estar al lado de una persona cuando lo necesita.

  • Escucharla.
  • Acompañarla.
  • Sin reducirla a un diagnóstico.
  • Sin convertir automáticamente todo sufrimiento en una enfermedad.
  • Sin esperar a que toque fondo.

Porque hablar de salud mental es importante.

Pero, como nos recordó Carlos Aguilera, cuidar, escuchar y actuar es mucho más importante que hablar sobre ello.

Para escuchar este magnífico podcast pincha a continuación: