Crónicas Sanitarias septiembre: vacaciones saludables, crisis climática y salud mental, grandes protecciones frente al suicidio, un sistema sanitario que no deje a nadie fuera, informe sobre mujeres menopáusicas con datos de hombres y hasta 20 noticias

1. Así son las vacaciones más saludables, según la ciencia: mejor largas y con actividad deportiva de por medio
Las vacaciones no son solo un paréntesis del trabajo: son una intervención saludable. La evidencia indica que descansar mejora el bienestar, el estado de ánimo y reduce el agotamiento, aunque todavía no existe una duración óptima universal. El metaanálisis citado apunta a que las vacaciones más largas producen mayores beneficios, con una duración media estudiada de 12 días, aunque algunos expertos consideran que unos 7-10 días pueden ser suficientes y recomiendan repartir los descansos durante el año.
Playa de Almuñécar este agosto. IndeGranada.
La clave, más que contar días, está en desconectar psicológicamente del trabajo: no revisar correos, mensajes ni llamadas laborales
La clave, más que contar días, está en desconectar psicológicamente del trabajo: no revisar correos, mensajes ni llamadas laborales. También ayuda mantener rutinas de sueño y alimentación, practicar actividad física, relacionarse socialmente, reducir el uso de tecnología y dedicar tiempo a actividades placenteras.
Viajar puede favorecer la desconexión y la creatividad, aunque la planificación también puede generar estrés. Y la vuelta debería ser progresiva: reservar uno o dos días antes de reincorporarse y evitar enfrentarse de golpe a todo el trabajo acumulado.
Idea clave: las vacaciones más saludables no son necesariamente las más lujosas ni las más largas, sino aquellas en las que paramos de trabajar, nos movemos, dormimos bien, disfrutamos de los demás y conseguimos desconectar de verdad.
2. Belén González: “A los responsables de la crisis climática les interesa mucho que sea un problema de salud mental”
Belén González, comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad, plantea una mirada diferente sobre el impacto psicológico de la crisis climática. Rechaza convertir automáticamente la llamada “ecoansiedad” en un diagnóstico, porque considera que la ansiedad ante fenómenos como olas de calor, incendios o inundaciones puede ser una respuesta lógica ante una amenaza real.
Su planteamiento es especialmente interesante: no deberíamos medicalizar una reacción comprensible ante un problema colectivo. Si una persona siente angustia porque vive una ola de calor extrema, un incendio o una inundación, la pregunta no debería limitarse a cómo tratar esa angustia, sino a qué podemos hacer para reducir la amenaza que la provoca
Su planteamiento es especialmente interesante: no deberíamos medicalizar una reacción comprensible ante un problema colectivo. Si una persona siente angustia porque vive una ola de calor extrema, un incendio o una inundación, la pregunta no debería limitarse a cómo tratar esa angustia, sino a qué podemos hacer para reducir la amenaza que la provoca.
González reclama, por tanto, respuestas estructurales: viviendas mejor adaptadas al calor, refugios climáticos, más zonas verdes, ciudades menos vulnerables a las islas de calor y políticas urbanísticas que protejan a la población frente a temperaturas extremas.
La entrevista también aborda la atención psicológica después de catástrofes. La Unidad de Salud Mental de Emergencias que ha impulsado moviliza 52 profesionales y pretende acompañar a las personas afectadas desde una perspectiva comunitaria y psicosocial, no únicamente individual.
Idea clave: No siempre tenemos que tratar la ansiedad; a veces tenemos que escucharla. Puede ser una señal de que existe un problema real que requiere cambios sociales, políticos y ambientales.
Es una entrevista especialmente potente para hablar de salud pública y cambio climático: el riesgo es convertir un problema ambiental y político en un problema exclusivamente psicológico individual. La salud mental puede necesitar atención, pero también necesita comunidades protegidas y políticas que reduzcan las causas del sufrimiento.
3. Las tres grandes protecciones frente al suicidio: vínculo, propósito y sentido
El psiquiatra Guillermo Lahera plantea que, además de tratar los factores de riesgo, la prevención del suicidio debe prestar mucha más atención a tres elementos protectores: vínculo, propósito y sentido.
- Vínculo: tener personas que nos esperan, nos necesitan y permanecen a nuestro lado. La conexión social y combatir el aislamiento pueden ser factores protectores muy potentes.
- Propósito: tener algo que hacer mañana. No tiene que ser una gran misión: entrenar, cuidar de alguien, participar en un grupo, acudir a un coro o simplemente sacar al perro.
- Sentido: encontrar una respuesta a la pregunta de por qué merece la pena que exista un mañana. Puede proceder de una relación, un trabajo entendido como servicio, una causa, una creencia o una forma personal de trascendencia.
El artículo utiliza el caso de una adolescente víctima de acoso en redes que había perdido sus vínculos y rutinas. La intervención no fue especialmente espectacular: recuperar una actividad —la natación— y conseguir que hubiera un lugar al que acudir y personas que notaran su ausencia.
La prevención del suicidio no consiste solamente en detectar el riesgo y tratar la enfermedad. También consiste en construir vidas con vínculos, con pequeños motivos para levantarse mañana y con un sentido que haga soportable atravesar los momentos de sufrimiento
Un aspecto especialmente interesante es la idea de construir una “cartera de razones para vivir”: varios pequeños propósitos repartidos, en lugar de depositar todo el sentido de la vida en una única persona, actividad o expectativa.
Idea clave: la prevención del suicidio no consiste solamente en detectar el riesgo y tratar la enfermedad. También consiste en construir vidas con vínculos, con pequeños motivos para levantarse mañana y con un sentido que haga soportable atravesar los momentos de sufrimiento. Y, como recuerda el artículo, no se trata de negar el dolor ni de imponer a nadie un supuesto “sentido” desde fuera.
Una frase para resumirlo: “Para prevenir el suicidio necesitamos que alguien nos espere, que tengamos algo que hacer mañana y que encontremos una razón para querer que llegue ese mañana”
4. Por qué es mejor tener un sistema sanitario que no deje a nadie fuera
El artículo defiende una idea central de la salud pública: un sistema sanitario que garantiza atención a toda la población no solo es más justo, sino también más eficiente y beneficioso para el conjunto de la sociedad.
La exclusión sanitaria tiene consecuencias que van más allá de las personas que quedan fuera. Cuando alguien no puede acceder a atención preventiva o a tiempo, aumenta el riesgo de que llegue al sistema en situaciones más graves, con mayores costes sanitarios y sociales.
El acceso a la atención no debería depender de la situación económica, administrativa o social de una persona. La evidencia internacional muestra que las barreras de acceso suelen afectar especialmente a los colectivos más vulnerables y terminan amplificando las desigualdades en salud
El texto pone el foco en la universalidad sanitaria como una herramienta para reducir desigualdades. El acceso a la atención no debería depender de la situación económica, administrativa o social de una persona. La evidencia internacional muestra que las barreras de acceso suelen afectar especialmente a los colectivos más vulnerables y terminan amplificando las desigualdades en salud.
Otro elemento importante es la prevención. Un sistema abierto a toda la población facilita la vacunación, el diagnóstico precoz, el seguimiento de enfermedades crónicas y las intervenciones de salud pública. Cuando determinados grupos quedan al margen, también resulta más difícil proteger al conjunto de la comunidad.
Idea clave: La pregunta no debería ser cuánto cuesta atender a quienes están en una situación vulnerable, sino cuánto cuesta a una sociedad excluirlos del sistema sanitario. La universalidad no es solamente una cuestión ética: también es una estrategia de salud pública, prevención y eficiencia.
En una frase: “Un sistema sanitario que no deja a nadie fuera protege especialmente a los más vulnerables, pero acaba protegiendo a toda la sociedad”
5. La Agencia Española de Nutrición publica un informe sobre mujeres menopáusicas con datos obtenidos en hombres
Un informe de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre alimentación y riesgos nutricionales durante la menopausia ha sido cuestionado porque algunos de los datos utilizados para establecer recomendaciones de hierro y vitamina C proceden de estudios realizados exclusivamente en hombres. La denuncia procede de investigadoras de la Asociación Española de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT).
Información de TVE1 sobre el estudio de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición sobre mujeres menopáusicas con datos obtenidos en hombres. RTVE.
La cuestión fundamental es que, según las investigadoras, el informe español no deja suficientemente claro que esos datos proceden de hombres, mientras que los documentos originales de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sí advierten de esa limitación y explican que los valores se extrapolan
El problema no es simplemente utilizar evidencia indirecta cuando no existen datos específicos. La cuestión fundamental es que, según las investigadoras, el informe español no deja suficientemente claro que esos datos proceden de hombres, mientras que los documentos originales de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sí advierten de esa limitación y explican que los valores se extrapolan. Además, algunos valores corresponden a población adulta general y no específicamente a mujeres mayores de 40 años.
Las científicas consideran que estamos ante un ejemplo de sesgo androcéntrico en la investigación sanitaria: durante décadas, el cuerpo masculino se ha utilizado como referencia universal, mientras que las mujeres han estado infrarrepresentadas en numerosos estudios biomédicos. Resulta especialmente paradójico que esto ocurra precisamente en un documento dedicado a la menopausia.
AESAN reconoce que en algunos casos se han utilizado resultados limitados y no específicos de mujeres y ha anunciado una nota aclaratoria para la tabla afectada, prevista para la primera semana de septiembre. La agencia sostiene que reproduce datos publicados por la EFSA y que el propio informe señala la necesidad de realizar más investigación específica.
No podemos construir una medicina para las mujeres utilizando al hombre como medida universal y después llamarla medicina personalizada
La cuestión de fondo: Este episodio plantea algo mucho más importante que un error en una tabla: si no tenemos evidencia específica sobre las mujeres, debemos decirlo claramente. La incertidumbre científica también forma parte de la evidencia y no debe esconderse detrás de recomendaciones aparentemente precisas.
Y tiene una lectura especialmente relevante desde la salud pública con perspectiva de género: no basta con investigar sobre mujeres; hay que investigar con mujeres y para sus necesidades específicas.
En una frase: No podemos construir una medicina para las mujeres utilizando al hombre como medida universal y después llamarla medicina personalizada.
6. No basta con reducir emisiones: el cambio climático y las olas de calor exigen planes que protejan vidas
El artículo plantea una idea fundamental: reducir las emisiones es imprescindible, pero ya no es suficiente. El cambio climático está provocando olas de calor más frecuentes, intensas y prolongadas, por lo que necesitamos también políticas de adaptación capaces de proteger directamente la salud y la vida de las personas.
La respuesta al cambio climático debe implicar a todos. Neuron Bio
Hace falta actuar sobre el entorno: sombra, árboles, zonas verdes, viviendas adecuadamente climatizadas, refugios climáticos, espacios públicos frescos y sistemas de alerta eficaces
El calor extremo no afecta a toda la población por igual. Las personas mayores, quienes tienen enfermedades crónicas, los niños, las personas que viven solas, quienes trabajan al aire libre y las personas en situación de vulnerabilidad social tienen un riesgo mayor. Por eso, los planes frente al calor deben identificar quiénes son las personas más vulnerables, dónde están y cómo llegar hasta ellas.
El texto defiende que la respuesta no puede limitarse a recomendar individualmente beber agua, buscar lugares frescos o evitar el ejercicio durante las horas de mayor temperatura. Hace falta actuar sobre el entorno: sombra, árboles, zonas verdes, viviendas adecuadamente climatizadas, refugios climáticos, espacios públicos frescos y sistemas de alerta eficaces.
También resulta importante la dimensión sanitaria. Los episodios de calor pueden agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales y aumentar el riesgo de muerte. Por ello, la adaptación al cambio climático debe integrarse en la planificación sanitaria y en las políticas de salud pública, y no tratarse como una cuestión exclusivamente ambiental.
El calor extremo no es solo un problema meteorológico; es un problema de desigualdad, urbanismo, vivienda, servicios sociales y sistema sanitario.
En una frase: No podemos evitar hoy todas las olas de calor, pero sí podemos decidir cuántas personas morirán por ellas.
Y esta es quizá la lectura más importante desde la salud pública: el calor extremo no es solo un problema meteorológico; es un problema de desigualdad, urbanismo, vivienda, servicios sociales y sistema sanitario.
7. Morir en la quinta planta del Gregorio Marañón: “Aquí me dan paz y amor”
El reportaje de Pablo Linde cuenta la historia de Javier del Río, de 51 años, enfermo de cáncer renal desde hace 11 años, que pasa sus últimos días en la unidad de cuidados paliativos del Hospital Gregorio Marañón. Después de numerosos tratamientos, ya no existe una opción curativa. Sin embargo, Javier describe su estancia con una expresión sorprendente: “Aquí me dan paz y amor”.
El artículo muestra qué significa realmente cuidar cuando ya no es posible curar. Los paliativos no buscan prolongar la vida biológica a cualquier precio, sino aliviar el dolor y otros síntomas, proporcionar confort y permitir que la persona pueda vivir ese último tramo de acuerdo con sus deseos. En ocasiones, incluso se intenta ganar unas horas o unos días para que pueda llegar un hijo, un nieto o alguien importante para despedirse
El artículo muestra qué significa realmente cuidar cuando ya no es posible curar. Los paliativos no buscan prolongar la vida biológica a cualquier precio, sino aliviar el dolor y otros síntomas, proporcionar confort y permitir que la persona pueda vivir ese último tramo de acuerdo con sus deseos. En ocasiones, incluso se intenta ganar unas horas o unos días para que pueda llegar un hijo, un nieto o alguien importante para despedirse.
Pero hay algo más profundo: “cerrar la biografía”. Psicología, enfermería, medicina y trabajo social ayudan a abordar no solo los síntomas físicos, sino también las cuestiones pendientes: pedir perdón, agradecer, despedirse, dejar un legado o simplemente estar acompañado. Javier incluso pudo celebrar en la planta el cumpleaños de un amigo, rodeado de personas queridas.
El reportaje también pone sobre la mesa una realidad preocupante: España mantiene importantes desigualdades territoriales en el acceso a los cuidados paliativos. El Gregorio Marañón es un centro pionero, pero lo que allí se ofrece no está garantizado de la misma manera para todas las personas, dependiendo de dónde vivan.
Idea clave: Los cuidados paliativos no son “cuando ya no hay nada que hacer”. Son precisamente lo que se puede hacer cuando ya no podemos curar: aliviar, acompañar, cuidar y devolver dignidad a la persona.
En una frase: Cuando curar deja de ser posible, cuidar se convierte en la forma más profunda de medicina.
8. ¿Es la adicción a las drogas una enfermedad crónica?
El artículo aborda una cuestión importante y no sencilla: si debemos entender la adicción a las drogas como una enfermedad crónica. La respuesta exige alejarse tanto de la idea de que la persona consume simplemente porque “quiere”, como de una concepción exclusivamente biológica que reduzca toda la adicción a un problema cerebral.
Pero su evolución está condicionada por múltiples factores: las características de la sustancia, la persona, su historia vital, el entorno social, la salud mental y las circunstancias económicas y familiares
La adicción puede presentar recaídas y remisiones, y mantenerse durante largos periodos. Pero su evolución está condicionada por múltiples factores: las características de la sustancia, la persona, su historia vital, el entorno social, la salud mental y las circunstancias económicas y familiares.
Uno de los puntos más interesantes es precisamente el lenguaje. Considerar la adicción una enfermedad puede ayudar a reducir el estigma y favorecer que las personas busquen tratamiento, pero también puede tener el efecto contrario si transmite la idea de que se trata de una condición inevitable o permanente.
Por eso, el abordaje debe combinar tratamiento sanitario, prevención, reducción de daños y actuaciones sobre los determinantes sociales
Por eso, el abordaje debe combinar tratamiento sanitario, prevención, reducción de daños y actuaciones sobre los determinantes sociales. No basta con actuar sobre el cerebro o sobre la conducta individual: el contexto en el que vive una persona también influye en el inicio, mantenimiento y recuperación de una adicción.
Idea clave: La adicción puede entenderse como un trastorno crónico y tratable, pero llamarla “enfermedad crónica” no debería significar que sea inevitable, incurable o que la persona quede definida para siempre por su consumo.
En una frase: La adicción es un problema de salud, pero para entenderla y tratarla necesitamos mirar más allá del cerebro: hacia la persona y hacia la sociedad.
9. Una Atención Primaria tensionada ante el reto de una población que envejece: “Necesitamos tener tiempo en consulta”
España envejece rápidamente: en 2025 alcanzó su mayor nivel de envejecimiento, con 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, y las previsiones apuntan a que en 2045 casi el 29% de la población tendrá más de 65 años. Este cambio demográfico obliga a replantear cómo organizamos la atención sanitaria, especialmente la Atención Primaria.
Cuando más necesitamos una Atención Primaria fuerte, cercana y longitudinal, esta se encuentra tensionada, con falta de profesionales, consultas congestionadas y listas de espera
El artículo señala una paradoja: precisamente cuando más necesitamos una Atención Primaria fuerte, cercana y longitudinal, esta se encuentra tensionada, con falta de profesionales, consultas congestionadas y listas de espera. El problema es especialmente importante en las zonas rurales, donde envejecimiento y despoblación se concentran.
Una de las claves que aparece en el reportaje es el tiempo de consulta. En las personas mayores, la prevención y la promoción de la salud requieren algo que actualmente escasea: tiempo para escuchar, conocer el contexto de la persona, detectar fragilidad, problemas sociales, soledad o dificultades funcionales.
También aparece otro desafío: la digitalización puede convertirse en una nueva barrera de acceso. No todas las personas mayores tienen las mismas competencias digitales y algunas encuentran dificultades incluso para pedir una cita o consultar sus informes. Por eso, digitalizar no debería significar eliminar las alternativas presenciales o telefónicas.
El envejecimiento de la población no es una amenaza: es uno de los grandes éxitos sociales de nuestro tiempo. Pero exige cambiar un sistema sanitario diseñado para otra realidad
El artículo introduce además una dimensión que me parece especialmente importante: los vínculos sociales forman parte de la salud. El ejemplo de un hombre de 81 años que, tras enviudar, comenzó a participar en actividades de un centro de mayores y terminó impartiendo cursos muestra cómo tener una actividad, relaciones y un motivo para levantarse cada día puede ser determinante para el bienestar.
Idea clave: El envejecimiento de la población no es una amenaza: es uno de los grandes éxitos sociales de nuestro tiempo. Pero exige cambiar un sistema sanitario diseñado para otra realidad.
En una frase: Si queremos cuidar a una población que vive más, necesitamos una Atención Primaria que tenga tiempo para escuchar, prevenir y acompañar, no solo para resolver consultas.
10. Un acuerdo mediocre que retrata a sus autores y empeora la sanidad pública andaluza
El artículo, firmado por Manuel Torres Tortosa, José Antonio Brieva Romero y Antonio Vergara de Campos, critica con dureza el acuerdo alcanzado el 29 de julio entre la Consejería de Sanidad de Andalucía y el Sindicato Médico Andaluz (SMA). Los autores consideran que el pacto se centra fundamentalmente en las condiciones laborales y retributivas de los médicos, pero deja en segundo plano las necesidades de la población y los problemas estructurales del sistema sanitario público.
El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, y el presidente del SMA, Rafael Ojeda, en la firma del acuerdo. J.A.
Uno de los argumentos centrales es que el conflicto médico se ha planteado en buena medida como un problema estatal cuando muchas de las reivindicaciones —plantillas, organización de la jornada, plazas y remuneraciones— corresponden a las comunidades autónomas
Uno de los argumentos centrales es que el conflicto médico se ha planteado en buena medida como un problema estatal cuando muchas de las reivindicaciones —plantillas, organización de la jornada, plazas y remuneraciones— corresponden a las comunidades autónomas. El acuerdo andaluz demostraría, según los autores, que parte de esas demandas podían haberse negociado directamente con la Junta.
El texto dibuja además un panorama muy crítico de la sanidad andaluza: Atención Primaria debilitada, listas de espera elevadas, déficit de profesionales, precariedad y fuga de sanitarios. Los autores recuerdan datos de diferentes informes que sitúan a Andalucía en posiciones muy desfavorables respecto al resto de comunidades.
La crítica más importante al acuerdo es que no coloca al paciente en el centro. Los autores consideran legítimas las reivindicaciones de los médicos, pero sostienen que deben ir acompañadas de compromisos concretos para mejorar la atención a la ciudadanía: plantillas suficientes, estabilidad laboral, límites a las listas de espera y fortalecimiento de la Atención Primaria.
La crítica más importante al acuerdo es que no coloca al paciente en el centro
Idea clave: El artículo plantea una cuestión de fondo muy relevante: las condiciones laborales de los profesionales y la calidad de la asistencia no deberían enfrentarse. Mejorar salarios, estabilidad y condiciones de trabajo puede ser imprescindible para retener profesionales, pero el objetivo último de un sistema sanitario público debe seguir siendo responder a las necesidades de salud de la población.
En una frase: Un buen acuerdo sanitario no puede medir su éxito solo por lo que consigue para los profesionales, sino también por lo que consigue para los pacientes.
Y quizá la cuestión más interesante que deja abierta es esta: ¿puede haber una buena sanidad pública sin buenos profesionales? No. Pero tampoco puede haber buenos profesionales si el sistema para el que trabajan no está organizado para garantizar una buena atención a la ciudadanía.
11. La mayor sociedad de neumología del mundo pide prohibir las encimeras de cuarzo y critica las tácticas de la industria
La Sociedad Torácica Americana (ATS), una de las principales organizaciones científicas mundiales en salud respiratoria, reclama eliminar progresivamente las encimeras de piedra artificial que contienen sílice cristalina ante la epidemia de silicosis que está afectando especialmente a trabajadores jóvenes.
El informe, elaborado por 24 expertos internacionales, concluye que las medidas preventivas utilizadas hasta ahora no están consiguiendo evitar exposiciones peligrosas al polvo de sílice
El informe, elaborado por 24 expertos internacionales, concluye que las medidas preventivas utilizadas hasta ahora —agua durante el corte, ventilación, mascarillas y otros equipos de protección— no están consiguiendo evitar exposiciones peligrosas al polvo de sílice. Por eso, los expertos consideran que la medida más eficaz es actuar sobre el peligro en origen: eliminar el material de riesgo.
El caso tiene una especial relevancia para España. El país se ha convertido en uno de los epicentros europeos de esta nueva silicosis, con más de 600 nuevos partes en 2025, frente a los 15 casos registrados en el año 2000. La ATS señala además que España alberga a uno de los grandes fabricantes mundiales de piedra artificial y cuestiona la influencia que los intereses industriales han tenido sobre la respuesta regulatoria.
Establece un paralelismo especialmente contundente con la industria del amianto, al denunciar estrategias destinadas a promover la idea de que existe un “uso seguro” del producto y a retrasar medidas regulatorias más estrictas
El informe establece un paralelismo especialmente contundente con la industria del amianto, al denunciar estrategias destinadas a promover la idea de que existe un “uso seguro” del producto y a retrasar medidas regulatorias más estrictas. También advierte de que los nuevos materiales con menor contenido en sílice no deben considerarse automáticamente seguros.
Idea clave: La noticia plantea un principio clásico de salud pública: cuando una exposición laboral provoca una enfermedad grave y las medidas de protección no consiguen eliminar el riesgo, la solución no puede consistir únicamente en pedir al trabajador que se proteja mejor. Hay que actuar sobre el propio peligro.
En una frase: Cuando la prevención falla una y otra vez, quizá haya llegado el momento de dejar de proteger al trabajador del producto y empezar a proteger al trabajador del producto eliminándolo.
12. Las enfermedades raras no son tan raras
El artículo cuestiona una paradoja: llamamos “raras” a enfermedades que, consideradas en conjunto, afectan a millones de personas. Cada enfermedad puede tener pocos pacientes, pero existen miles de enfermedades poco frecuentes, por lo que el problema deja de ser excepcional cuando se contempla globalmente.
Una de las principales dificultades es el diagnóstico. Muchas personas pasan años recorriendo consultas y especialistas hasta conocer qué les ocurre
Una de las principales dificultades es el diagnóstico. Muchas personas pasan años recorriendo consultas y especialistas hasta conocer qué les ocurre. La baja frecuencia de cada enfermedad, la diversidad de síntomas y la falta de conocimiento específico dificultan que los profesionales puedan reconocerlas rápidamente.
El artículo también pone de relieve que las enfermedades raras no son únicamente un problema médico. Tienen consecuencias familiares, sociales, educativas, laborales y económicas importantes. La incertidumbre diagnóstica y la ausencia de tratamientos eficaces pueden generar una enorme carga para pacientes y cuidadores.
Al tratarse de enfermedades con pocos pacientes, resulta más difícil reunir grandes muestras para investigar, desarrollar tratamientos o realizar ensayos clínicos. De ahí la importancia de las redes de investigación, los registros de pacientes y la cooperación internacional
Otro aspecto fundamental es la investigación. Al tratarse de enfermedades con pocos pacientes, resulta más difícil reunir grandes muestras para investigar, desarrollar tratamientos o realizar ensayos clínicos. De ahí la importancia de las redes de investigación, los registros de pacientes y la cooperación internacional.
Idea clave: El concepto de enfermedad rara puede resultar engañoso: lo raro es cada enfermedad por separado; el conjunto de personas afectadas no es raro en absoluto.
En una frase: Las enfermedades raras son poco frecuentes individualmente, pero juntas constituyen un gran problema de salud pública.
13. Los chistes sobre el cáncer no curan el cáncer, pero lo hacen transitable
El artículo presenta Quásares, un proyecto que une salud, cultura y arte mediante la colaboración entre pacientes oncológicos, profesionales sanitarios y artistas. La iniciativa utiliza fotografía, dibujo, cine y sonido para explorar cómo se vive el cáncer más allá de su dimensión estrictamente médica.
El proyecto también cuestiona la imagen estereotipada del cáncer. Una de las series de ilustraciones recuerda que “la gente con cáncer no solo hace cosas de cáncer”: las personas continúan tomando el sol, comprando, saliendo a una terraza, probándose ropa o disfrutando de su vida
El proyecto también cuestiona la imagen estereotipada del cáncer. Una de las series de ilustraciones recuerda que “la gente con cáncer no solo hace cosas de cáncer”: las personas continúan tomando el sol, comprando, saliendo a una terraza, probándose ropa o disfrutando de su vida. El cáncer forma parte de su historia, pero no debería convertirse en toda su identidad.
La escucha aparece como otra herramienta terapéutica. Una enfermera participante la define no solo como una expresión de empatía, sino como una auténtica intervención enfermera: escuchar permite conocer mejor al paciente, detectar necesidades, reducir estrés y facilitar la derivación a otros profesionales, como psicooncología.
El artículo también cuestiona el lenguaje bélico alrededor del cáncer —“batalla”, “enemigo”, “ganar”— porque puede transmitir que quienes mueren no han sido suficientemente fuertes o valientes
El artículo también cuestiona el lenguaje bélico alrededor del cáncer —“batalla”, “enemigo”, “ganar”— porque puede transmitir que quienes mueren no han sido suficientemente fuertes o valientes. No todos los pacientes viven la enfermedad de la misma manera ni tienen el mismo desenlace, y eso no debería convertirse en un juicio moral.
Idea clave: El cáncer necesita medicina, pero también necesita escucha, vínculos, cultura, humor y espacios para seguir siendo persona. El arte no sustituye al tratamiento, pero puede ayudar a transformar la experiencia de la enfermedad y hacerla más habitable.
En una frase: El arte no cura el cáncer, pero puede ayudar a que quien lo tiene no deje de vivir mientras se trata.
14. Nazareth Castellanos, neurocientífica: "No vemos las cosas como son, las vemos como somos. El cerebro interpreta la realidad mezclando emociones y experiencia personal"
Nazareth Castellanos explica cómo el cerebro no se limita a recibir información del mundo, sino que interpreta continuamente lo que percibimos. Esa interpretación está condicionada por nuestra historia, experiencias, emociones, expectativas y estado corporal. Por eso, dos personas pueden vivir una misma situación y percibirla de manera diferente.
El cerebro utiliza lo que ya conoce para anticipar e interpretar lo que está sucediendo. Nuestras experiencias previas actúan como una especie de filtro que influye en aquello que atendemos, en cómo lo interpretamos y en la respuesta emocional que generamos
Una de las ideas centrales es que no somos observadores neutrales de la realidad. El cerebro utiliza lo que ya conoce para anticipar e interpretar lo que está sucediendo. Nuestras experiencias previas actúan como una especie de filtro que influye en aquello que atendemos, en cómo lo interpretamos y en la respuesta emocional que generamos.
Castellanos también insiste en la relación entre cerebro y cuerpo. La respiración, el corazón, el estado fisiológico y las señales corporales participan en la regulación emocional y en la manera en que el cerebro construye nuestra experiencia. El cerebro no funciona aislado del organismo.
Otro aspecto interesante es la importancia de la atención. Aquello a lo que prestamos atención adquiere mayor protagonismo en nuestra experiencia. Esto ayuda a entender por qué determinadas preocupaciones pueden ocupar prácticamente todo nuestro espacio mental: cuanto más atendemos una amenaza, más presente parece estar.
La entrevista invita, en definitiva, a cuestionar la idea de que nuestra percepción es un reflejo objetivo de lo que ocurre
Idea clave: No podemos elegir siempre lo que sucede, pero sí podemos aprender a observar cómo nuestro cerebro interpreta lo que sucede. Conocer nuestros filtros emocionales y cognitivos puede ayudarnos a relacionarnos de otra manera con la realidad.
En una frase: “No vemos las cosas como son, las vemos como somos”: nuestra experiencia de la realidad es una construcción en la que participan el cerebro, el cuerpo, las emociones y nuestra historia.
15. Plásticos, cosméticos, pesticidas… ¿cómo pueden afectar a la llegada y los síntomas de la menopausia?
El artículo analiza el posible papel de los disruptores endocrinos, sustancias presentes en numerosos productos cotidianos —plásticos, cosméticos, pesticidas, sartenes antiadherentes o determinados contaminantes— que pueden interferir con el funcionamiento del sistema hormonal. La exposición puede producirse a través de los alimentos, el agua, el aire o el contacto con la piel.
La evidencia disponible los relaciona con una posible disminución de la reserva ovárica y con cambios en la edad de aparición de la menopausia, además de una posible mayor intensidad de determinados síntomas
En relación con la menopausia, la preocupación se centra en que algunos de estos compuestos pueden interferir con la función de los ovarios y la producción de hormonas esteroideas. La evidencia disponible los relaciona con una posible disminución de la reserva ovárica y con cambios en la edad de aparición de la menopausia, además de una posible mayor intensidad de determinados síntomas.
El artículo también señala una dificultad importante: todavía existen muchas incertidumbres científicas. Hay numerosos compuestos identificados como potenciales disruptores endocrinos y no siempre están claramente establecidos los niveles de exposición considerados seguros. Por ello, no puede afirmarse que una exposición concreta vaya a provocar menopausia precoz o determinados síntomas en una persona determinada.
Desde la prevención, se plantean medidas razonables para reducir exposiciones innecesarias, como priorizar vidrio frente a determinados plásticos para almacenar o cocinar alimentos, lavar frutas y verduras, utilizar agua del grifo cuando sea segura y escoger productos cosméticos con formulaciones más sencillas.
El ambiente y las exposiciones químicas pueden formar parte de una historia mucho más compleja, aunque todavía necesitamos más investigación para conocer cuánto pesa cada exposición
Idea clave: La menopausia no depende únicamente de los genes o del envejecimiento reproductivo. El ambiente y las exposiciones químicas pueden formar parte de una historia mucho más compleja, aunque todavía necesitamos más investigación para conocer cuánto pesa cada exposición.
En una frase: La menopausia ocurre en el cuerpo, pero también está influida por el entorno en el que vivimos.
Una cautela importante: el artículo habla de posibles asociaciones y mecanismos biológicos, no de que los plásticos, cosméticos o pesticidas sean una causa demostrada de menopausia precoz en cada mujer. Esa diferencia es fundamental para no convertir una cuestión científica relevante en alarmismo.
16. La larga carrera contra las bacterias resistentes a los antibióticos: “Pese a los esfuerzos, siguen subiendo”
La resistencia a los antibióticos se ha convertido en una de las grandes amenazas de salud pública. España ha conseguido reducir un 13% el consumo de antibióticos en una década, pero la incidencia de las bacterias resistentes continúa aumentando: de las tres bacterias que más preocupan a los expertos, solo una ha reducido su incidencia en los últimos años.
Cada uso de un antibiótico ejerce una presión selectiva: las bacterias sensibles desaparecen y las resistentes tienen más posibilidades de sobrevivir y multiplicarse. Además, pueden intercambiar genes de resistencia entre ellas, acelerando la propagación
El problema es que las bacterias evolucionan para sobrevivir. Cada uso de un antibiótico ejerce una presión selectiva: las bacterias sensibles desaparecen y las resistentes tienen más posibilidades de sobrevivir y multiplicarse. Además, pueden intercambiar genes de resistencia entre ellas, acelerando la propagación.
Las cifras muestran la dimensión del problema. Las infecciones multirresistentes provocan unas 35.000 muertes anuales en Europa, mientras que un estudio citado en el artículo estima unas 24.000 muertes asociadas cada año en España por infecciones hospitalarias causadas por bacterias multirresistentes.
El artículo destaca también el trabajo realizado en los hospitales para optimizar la prescripción. El Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada fue pionero: desde 2008 trabaja para mejorar el uso de antibióticos. La estrategia no consiste simplemente en utilizar menos, sino en utilizarlos mejor: cuando son necesarios, con el antibiótico adecuado y durante el tiempo adecuado.
No se trata de ganar una guerra contra las bacterias. Las bacterias forman parte de la vida y seguirán evolucionando. El objetivo real es conseguir que los antibióticos continúen funcionando el mayor tiempo posible y que las personas puedan vivir más y mejor
Y aparece una idea fundamental: no se trata de ganar una guerra contra las bacterias. Las bacterias forman parte de la vida y seguirán evolucionando. El objetivo real es conseguir que los antibióticos continúen funcionando el mayor tiempo posible y que las personas puedan vivir más y mejor.
Idea clave: La resistencia antimicrobiana es un ejemplo perfecto de cómo la salud humana, la medicina, los hospitales, la veterinaria y el medio ambiente están conectados. No basta con descubrir nuevos antibióticos: hay que preservar los que ya tenemos.
En una frase: No vamos a acabar con las bacterias; nuestra batalla es conseguir que los antibióticos sigan funcionando cuando realmente los necesitemos.
17. Casi medio millón de españoles intentó dejar de fumar con fármacos financiados el año pasado
En España fuman a diario alrededor de ocho millones de personas y cerca de la mitad intentó dejarlo durante el último año. Casi 500.000 personas (el 6,2% de los fumadores) utilizaron medicamentos financiados por la sanidad pública para conseguirlo. El informe del Consejo General de Colegios Farmacéuticos destaca que la financiación pública facilita que más personas den el paso.
Un dato especialmente relevante es que cuando disminuye la disponibilidad de estos medicamentos también disminuyen los intentos de abandono. Es decir, las políticas de financiación pueden influir no solo en el éxito del tratamiento, sino incluso en la decisión inicial de intentar dejar de fumar
Actualmente hay tres medicamentos financiados: bupropión, vareniclina y citisiniclina. Esta última, financiada desde 2023, se ha convertido en la opción más utilizada. Los tratamientos tienen evidencia de eficacia superior al placebo, aunque no son soluciones milagrosas y su elección debe individualizarse según la dependencia a la nicotina, antecedentes, motivación, comorbilidades y preferencias de cada persona.
Un dato especialmente relevante es que cuando disminuye la disponibilidad de estos medicamentos también disminuyen los intentos de abandono. Es decir, las políticas de financiación pueden influir no solo en el éxito del tratamiento, sino incluso en la decisión inicial de intentar dejar de fumar.
El acompañamiento profesional aparece como otra pieza fundamental. Según el informe, la intervención del farmacéutico duplica las probabilidades de abandonar el tabaco. Por tanto, financiar medicamentos no debería ser el final de la estrategia, sino el comienzo de un proceso de acompañamiento sanitario.
Idea clave: La lucha contra el tabaquismo no consiste únicamente en prohibir, restringir o advertir. También hay que ayudar activamente a quien quiere dejar de fumar, facilitando tratamientos eficaces y acompañamiento profesional.
En una frase: Si queremos que la gente deje de fumar, no basta con decirle que lo haga: hay que poner recursos para ayudarla a conseguirlo.
18. Armando Peruga, epidemiólogo: “Mientras no subamos los impuestos al tabaco y controlemos la oferta, seguiremos cojos”
Armando Peruga, epidemiólogo y referente internacional en la lucha contra el tabaquismo, considera que el proyecto español para endurecer las restricciones al tabaco supone un avance, pero no es suficiente. Valora medidas como prohibir fumar en terrazas y playas o equiparar los vapeadores al tabaco en determinados espacios, pero reclama una estrategia mucho más integral.
España mantiene, según Peruga, unos impuestos sobre el tabaco y la nicotina demasiado bajos y un número elevado de puntos de venta. Para él, subir los impuestos y controlar la oferta son dos de las herramientas más eficaces para reducir el consumo
Su principal crítica apunta a Hacienda: España mantiene, según Peruga, unos impuestos sobre el tabaco y la nicotina demasiado bajos y un número elevado de puntos de venta. Para él, subir los impuestos y controlar la oferta son dos de las herramientas más eficaces para reducir el consumo. La política antitabaco no puede depender únicamente de Sanidad: debe implicar al conjunto del Gobierno y también a las comunidades autónomas.
También defiende la prohibición de fumar en terrazas. El humo puede concentrarse en determinadas corrientes de aire y afectar especialmente a menores y trabajadores de la hostelería, que están expuestos durante su jornada laboral. Frente al argumento de que la medida perjudicaría a bares y restaurantes, recuerda que la experiencia de la ley de 2010 no mostró el supuesto desastre económico anunciado por la industria.
Sobre los cigarrillos electrónicos, introduce un matiz importante: pueden generar menos tóxicos que el cigarrillo convencional, pero eso no significa que sean inocuos. Además, preocupa especialmente el consumo dual: fumar y vapear simultáneamente, una práctica que incrementa los riesgos para la salud.
Peruga rechaza, sin embargo, una prohibición inmediata del tabaco. Al tratarse de una adicción, una eliminación brusca podría favorecer mercados ilícitos. Defiende una transición gradual que permita reducir el consumo, ayudar a quienes quieren dejar de fumar y preparar también a los sectores económicos afectados.
Idea clave: La entrevista recuerda que la política antitabaco eficaz necesita actuar simultáneamente sobre la demanda y sobre la oferta: impuestos, disponibilidad, espacios libres de humo, regulación de nuevos productos, prevención y ayuda para dejar de fumar.
En una frase: No basta con decirle a la gente que deje de fumar: hay que hacer que fumar sea menos accesible, menos atractivo y más fácil de abandonar.
19. Así marca la brecha socioeconómica el pronóstico del cáncer: más del 70% de los países no tiene cobertura básica para tratarlo
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra hasta qué punto el cáncer está condicionado por las desigualdades sociales y económicas. Aunque el cáncer afecta directa o indirectamente al 92% de la población mundial, las posibilidades de sobrevivir son muy diferentes según el lugar donde se nace y los recursos disponibles. Por ejemplo, la supervivencia a cinco años del cáncer de mama supera el 85% en los países ricos, pero apenas alcanza el 45% en los más pobres.
La desigualdad aparece en todas las etapas de la enfermedad: prevención, vacunación, diagnóstico precoz, tratamiento y acceso a medicamentos. Solo el 28% de los países incluye un paquete básico de atención oncológica dentro de su cobertura sanitaria universal
La desigualdad aparece en todas las etapas de la enfermedad: prevención, vacunación, diagnóstico precoz, tratamiento y acceso a medicamentos. Solo el 28% de los países incluye un paquete básico de atención oncológica dentro de su cobertura sanitaria universal. En los países de ingresos bajos y medios, además, el tratamiento puede retrasarse entre dos y seis meses, frente a las dos-cuatro semanas habituales en los países de ingresos altos.
La prevención también muestra enormes diferencias. La vacunación frente al virus del papiloma humano, capaz de prevenir el cáncer de cuello uterino, está integrada en los programas nacionales del 85% de los países, pero la cobertura mundial de la primera dosis es solo del 31%, muy lejos del objetivo del 90% para 2030.
El coste del cáncer puede convertirse además en una catástrofe económica para las familias. El 45% de los pacientes encuestados por la OMS declara dificultades económicas relacionadas con la enfermedad. Incluso en países con cobertura sanitaria universal existen gastos indirectos importantes: transporte, pérdida de empleo, cuidados o medicamentos no cubiertos.
El informe alerta también de una paradoja en la innovación: se destinan grandes cantidades de dinero a tratamientos oncológicos muy sofisticados y caros que, en algunos casos, ofrecen beneficios clínicos marginales, mientras siguen infrafinanciadas intervenciones básicas como la prevención, el diagnóstico precoz, la radioterapia o la formación de profesionales.
La gran brecha ya no está únicamente entre lo que sabemos y lo que desconocemos, sino entre lo que sabemos que funciona y aquello que somos capaces de garantizar a toda la población.
Idea clave: El cáncer no es solo una enfermedad biológica. También es una enfermedad de las desigualdades. La supervivencia no debería depender del código postal, de los ingresos familiares o del país en el que una persona haya nacido.
En una frase: La biología puede explicar el cáncer, pero las desigualdades explican en buena medida quién tiene más posibilidades de sobrevivir.
Y hay una conclusión especialmente potente desde la salud pública: la gran brecha ya no está únicamente entre lo que sabemos y lo que desconocemos, sino entre lo que sabemos que funciona y aquello que somos capaces de garantizar a toda la población.
20. Elija: ¿oncólogo o capellán?
El artículo de María Iglesias cuestiona duramente la decisión de la Junta de Andalucía de destinar 7,4 millones de euros durante esta legislatura a la Iglesia católica por 117 capellanes en hospitales públicos. La autora contrapone este gasto a las carencias de la sanidad andaluza: falta de profesionales, listas de espera y problemas en los programas de cribado de cáncer.
Capilla del Hospital Virgen de las Nieves. Arzobispado.
La autora no cuestiona que un paciente pueda querer recibir acompañamiento religioso —algo perfectamente compatible con la libertad de creencias—, sino que discute que el sistema público destine millones a financiarlo mientras existen necesidades asistenciales pendientes.
La columna plantea una pregunta deliberadamente provocadora: si una persona enferma pudiera elegir entre más recursos médicos o más capellanes, ¿qué elegiría? La autora no cuestiona que un paciente pueda querer recibir acompañamiento religioso —algo perfectamente compatible con la libertad de creencias—, sino que discute que el sistema público destine millones a financiarlo mientras existen necesidades asistenciales pendientes.
También señala una cuestión de eficiencia del gasto público. El acuerdo supone unos 1,8 millones de euros anuales hasta 2030 y, según el artículo, en el Hospital Virgen del Rocío se estarían pagando ocho plazas equivalentes de capellanes aunque realmente trabajarían cinco.
El texto amplía el debate hacia la relación entre Estado, religión y servicios públicos, cuestionando que se mantengan acuerdos heredados de 1986 simplemente porque llevan décadas existiendo. La autora sostiene que las necesidades de un sistema sanitario cambian y que los presupuestos deberían adaptarse a las prioridades actuales.
Idea clave: La cuestión de fondo no es “capellanes sí o no”, sino qué debe financiar prioritariamente una sanidad pública cuando los recursos son limitados. El acompañamiento espiritual puede formar parte del cuidado de algunos pacientes, pero la pregunta política es quién debe financiarlo y con qué prioridad frente a médicos, enfermeras, pruebas diagnósticas, prevención o tratamientos.
En una frase: En una sanidad pública con recursos limitados, la primera pregunta debería ser siempre dónde cada euro puede generar más salud.









































