Asegura que el Ayuntamiento no la protegió frente a los agresores

Una escritora feminista denuncia acoso continuado, agresión física y sexual y represalias, que le han obligado a abandonar Ízbor

Ciudadanía - Redacción El Independiente de Granada - Domingo, 19 de Julio de 2026
La autora denuncia un clima de impunidad en el pueblo perteneciente a El Pinar, tras sufrir un ataque misógino y machista “en manada” por un numeroso grupo de vecinos de Ízbor.
Lugar de Ízbor donde sucedió la agresión y el hostigamiento.
IndeGranada
Lugar de Ízbor donde sucedió la agresión y el hostigamiento.

Lo que comenzó como un proyecto de vida en pareja se ha transformado en un escenario de violencia de género y desprotección absoluta. Una conocida escritora feminista ha denunciado ante los juzgados de Granada una campaña de acecho continuado y una agresión física sufrida el pasado agosto de 2025 en la pedanía de Ízbor. Según la denuncia, el ataque fue perpetrado por una “manada de individuos”, vecinos de la localidad. El caso lo instruye un juzgado de Órgiva.

Un historial de hostigamiento

Los hechos denunciados, cuya toda documentación ha sido consultada por El Independiente de Granada, incluyen lesiones físicas (arañazos en la frente, ambos antebrazos, en pecho y muñecas, certificado por un parte médico del Hospital Clínico San Cecilio, que emitió comunicado al juzgado de guardia), insultos de carácter machista, sexual y constantes vejaciones en la propia puerta de su domicilio. 

La víctima describe un "clima de impunidad" en la zona, un “lugar inseguro” para las mujeres, califica la situación de “pesadilla” y declara: "Es violencia patriarcal explícita. Su conducta refleja una absoluta misoginia implícita, sintiéndose protegidos por un sistema que les permite hostigarnos sin consecuencias"

Aunque este episodio sería el clímax de meses de hostigamiento motivados, presuntamente, por conflictos por la labor de la autora en defensa del bienestar animal y denunciar, por ello, el maltrato animal que, reiteradamente, se registra en las inmediaciones de su domicilio, la denunciante considera, sin embargo, que los autores intentan camuflarse en esa labor, puesto que sostiene que la deriva de los hechos apunta a una motivación machista y misógina.

Según la denunciante, el hostigamiento comenzó y se cebó “al cuidar” a gatos y sus crías “que viven en condiciones horribles” en el entorno de su vivienda. La autora llegó a denunciar en el mes de julio pasado el atropello “intencionado” de una cría de gato.

“El ensañamiento llegó al punto de arrojarnos animales moribundos por la ventana y verter venenos en la plaza de discapacitado, cerca de donde beben los gatos. Han usado el maltrato animal como una herramienta de tortura psicológica para intimidarme y forzarme a abandonar mi vivienda”, señala.

Uno de los gatos que cuidaba, herido, en los brazos de la denunciante. IndeGranada.

En uno de estos casos de ensañamiento le lanzaron por la ventana un dragón barbudo moribundo con evidentes muestras de haber sido maltratado. Con todo, la víctima intentó salvar la vida del reptil exótico sin conseguirlo, tras pedir ayuda al Seprona, que no consideró recastarlo, siempre según las denuncias y el relato de la víctima.

La denunciante describe un "clima de impunidad" en la zona, un “lugar inseguro” para las mujeres, califica la situación de “pesadilla” y declara: "Es violencia patriarcal explícita. Su conducta refleja una absoluta misoginia implícita, sintiéndose protegidos por un sistema que les permite hostigarnos sin consecuencias".  

A primeras horas de una noche de agosto del año pasado, la denunciante se encontraba en su domicilio y escucha, en medio de risas, graves insultos que le dirigía un grupo de vecinos, situado frente a su vivienda. Posteriormente, uno de ellos, comienza a zarandear unos tiestos que decoran la fachada de la vivienda de la denunciante, y un bebedero de agua para los gatos, lo que motiva que saliera a la calle para evitar los daños. En ese momento, uno de ellos le espeta: “Te vas a ir de aquí, no vas a volver aquí, te vas a enterar” y le escupe, al tiempo que salen a la calle numerosos familiares del joven, (viven frente a la vivienda de la denunciante) que la sujetan por los brazos y las muñecas y le profieren insultos explícitos misóginos y machistas, como "pedazo de puta" o "pedazo de gorda".
La mediación de su pareja evita una agresión mayor. Esa misma noche acuden al Hospital Clínico San Cecilio, en la capital granadina, donde le atiende de las lesiones sufridas en la agresión y, con el parte médico, y por consejo de los facultativos, acuden a la Policía Nacional para denunciar los hechos.
La agresión es registrada por una cámara de seguridad, que había instalado en su casa, ante el acoso de la que era objeto, cuya grabación, entregó, posteriormente, a la Guardia Civil, en una ampliación de denuncia.

Presuntas represalias institucionales

El aspecto más alarmante de la denuncia es la celeridad de la respuesta administrativa: solo 15 horas después de interponer la denuncia por agresión, el Ayuntamiento de El Pinar notificó el trámite para suprimir la plaza de aparcamiento para personas con discapacidad situada frente a la vivienda de la escritora. Aunque la denunciante no tiene una discapacidad y, por lo tanto, no emplea esa plaza, ella ha defendido siempre ese aparcamiento reservado como un derecho vecinal. La “represalia” del Ayuntamiento de intentar suprimirla solo 15 horas después de su denuncia es, para la víctima, “un castigo direct” hacia ella por su activismo y por “defender ese espacio”, lo que califica como “una venganza institucional”.

“Esta inacción de las autoridades locales ante un bloqueo tan evidente me hace sentir insegura de volver, por el clima de inseguridad y el exilio forzoso que estoy viviendo”, indica

Finalmente, el Ayuntamiento no llegó a ejecutar la retirada oficial de la plaza de aparcamiento para personas con discapacidad, pero, según expone, la realidad es que el hostigamiento continuó de forma activa. “Los acosadores siguen utilizando ese espacio de manera impune para bloquear el acceso a mi vivienda, vigilar y mantener el acecho en manada”. 

“Esta inacción de las autoridades locales ante un bloqueo tan evidente me hace sentir insegura de volver, por el clima de inseguridad y el exilio forzoso que estoy viviendo”, indica. Según consta en la ampliación de la denuncia, los agresores mantienen "presuntos vínculos familiares" con integrantes del equipo del gobierno municipal.

Se da la circunstancia de que el anterior alcalde de El Pinar fue condenado dos años de prisión por un delito de acoso sexual y otro de agresión sexual continuado contra una concejala de su mismo partido, (PP) a la que no podrá acercarse ni comunicarse durante un periodo de cinco años.

Vigilancia y desamparo

Actualmente, la escritora y su marido viven refugiados fuera del municipio, la denunciante por temor a su integridad física y psicológica. El dossier presentado ante el juzgado incluye grabaciones de cámaras de seguridad que registran lanzamientos de piedras, vertido de basura y sustancias tóxicas, bloqueo de la entrada del domicilio con vehículos, acoso y acecho a las ventanas del domicilio y el robo de alimento para los animales de la propiedad. 

La defensa subraya la "pasividad" de las autoridades locales ante un hostigamiento coordinado que ha forzado el desplazamiento de la pareja

La defensa subraya la "pasividad" de las autoridades locales ante un hostigamiento coordinado que ha forzado el desplazamiento de la pareja. 

Apoyo institucional e impacto psicológico

La denunciante cuenta con el apoyo del SAVA (Servicio de Asistencia a Víctimas de Andalucía) y de diversas asociaciones feministas. El material audiovisual exhaustivo, que documenta la agresión y la inacción local, ya ha sido entregado en los juzgados de Granada.

 "No solo he sido acosada continuamente y agredida física y sexualmente, han intentado borrar mi existencia en el lugar donde elegí vivir"

Más allá de las lesiones físicas, la escritora subraya el impacto de lo que define como un "exilio forzoso". Tener que abandonar el propio hogar bajo amenazas constituye una violencia de género y psicológica brutal que busca la anulación civil de la víctima. "No solo he sido acosada continuamente y agredida física y sexualmente, han intentado borrar mi existencia en el lugar donde elegí vivir", lamenta la autora. Este desplazamiento provocado por el “terror” pone de manifiesto la “vulnerabilidad de las mujeres en entornos rurales donde el caciquismo y la misoginia se alían para expulsar a quienes resultan incómodas al sistema establecido”.

Mientras continúa la instrucción del caso en un juzgado de instrucción en Órgiva, la defensa de la víctima está a la espera de la identificación de los agresores para pedir una orden de alejamiento de los atacantes sobre ella. La denunciante mantiene las citas de seguimiento legal y psicológico con el Servicio de Atención a Víctimas en Andalucía (SAVA), que le presta respaldo y atención.