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artículo por joan carles march

Hablar para prevenir el suicidio: del mensaje del Papa a la necesidad de actuar

Ciudadanía - Joan Carles March - Jueves, 11 de Junio de 2026
Un relevante artículo del reconocido experto en Salud Pública Joan Carles March, que te hará reflexionar.
El papa León XIV en su visita a España.
RTVE
El papa León XIV en su visita a España.

Las palabras del papa León XIV sobre la depresión y el intento de suicidio han trascendido el ámbito religioso para situarse en un terreno que afecta a toda la sociedad: la salud mental. Su respuesta a una profesora que relató su experiencia de depresión y tentativa de suicidio no debería interpretarse únicamente como un mensaje de fe, sino también como una llamada de atención sobre una realidad que continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes de nuestro tiempo.

La prevención comienza precisamente por crear espacios seguros donde quienes sufren puedan expresar lo que sienten sin miedo al juicio o la incomprensión

El suicidio sigue rodeado de silencios, prejuicios y temores. Durante años se pensó que hablar de ello podía favorecer conductas imitativas. Hoy sabemos que el verdadero riesgo está en no hablar, en ocultar el sufrimiento y en dejar solas a las personas que atraviesan situaciones de desesperanza. La prevención comienza precisamente por crear espacios seguros donde quienes sufren puedan expresar lo que sienten sin miedo al juicio o la incomprensión.

La depresión no es tristeza pasajera ni falta de fortaleza. Es una enfermedad que puede alterar profundamente la percepción de la realidad, la capacidad de disfrutar, la autoestima y la esperanza en el futuro. Cuando no se detecta o no se trata adecuadamente, puede conducir a pensamientos suicidas. Por eso resulta fundamental que la salud mental ocupe un lugar prioritario en las políticas sanitarias, educativas y sociales.

Detectar cambios de comportamiento, escuchar sin minimizar el dolor ajeno, acompañar a quien se encuentra en una situación de vulnerabilidad y facilitar el acceso a ayuda especializada son acciones que pueden marcar una diferencia decisiva

La prevención del suicidio no depende únicamente de los profesionales de la salud. También involucra a las familias, a los centros educativos, a los medios de comunicación, a las instituciones y a toda la comunidad. Detectar cambios de comportamiento, escuchar sin minimizar el dolor ajeno, acompañar a quien se encuentra en una situación de vulnerabilidad y facilitar el acceso a ayuda especializada son acciones que pueden marcar una diferencia decisiva.

Recientemente tuve la oportunidad de reflexionar sobre estas cuestiones en una entrevista en Radio Diversidad con motivo de la publicación de mi libro Más de 11 vidas (https://youtu.be/-pmDtY47Gn0?is=ybMwHiptcsmgp3SE). El título hace referencia a una realidad especialmente dura: en España mueren por suicidio alrededor de once personas cada día. Sin embargo, el libro pretende ir más allá de la cifra para poner el foco en todas las personas cuyas vidas quedan profundamente marcadas por cada una de esas pérdidas: familiares, amistades, compañeros de trabajo, profesionales y comunidades enteras.

Durante la entrevista defendí la necesidad de hablar del suicidio con responsabilidad, alejándonos tanto del sensacionalismo como del silencio. Ocultar esta realidad no ayuda a prevenirla; por el contrario, favorece el estigma y dificulta que quienes sufren puedan pedir ayuda. La escucha, la empatía y la conversación abierta constituyen herramientas fundamentales para la prevención.

Todas estas voces permiten comprender el sufrimiento asociado a la conducta suicida desde una perspectiva profundamente humana, pero también muestran historias de resiliencia, reconstrucción y esperanza.

Las páginas de Más de 11 vidas recogen testimonios de personas supervivientes a intentos de suicidio, familiares que han perdido a seres queridos, profesionales sanitarios, representantes de asociaciones y periodistas. Todas estas voces permiten comprender el sufrimiento asociado a la conducta suicida desde una perspectiva profundamente humana, pero también muestran historias de resiliencia, reconstrucción y esperanza. Porque detrás de cada tragedia hay también personas que luchan, que acompañan y que encuentran caminos para seguir adelante.

Las declaraciones del Papa tienen valor porque contribuyen a normalizar una conversación necesaria

Las declaraciones del Papa tienen valor porque contribuyen a normalizar una conversación necesaria. Cada vez que una figura pública aborda la depresión o el suicidio desde la empatía y el respeto, se debilita el estigma que todavía pesa sobre estas realidades. Y cuando el estigma disminuye, aumenta la probabilidad de que las personas pidan ayuda antes de que el sufrimiento alcance límites extremos.

Hablar de salud mental mientras persisten dificultades de acceso a la atención psicológica y psiquiátrica supone una contradicción difícil de justificar.

Sin embargo, la sensibilización debe ir acompañada de recursos. Hablar de salud mental mientras persisten dificultades de acceso a la atención psicológica y psiquiátrica supone una contradicción difícil de justificar. La prevención requiere inversión, planificación, educación emocional y una red asistencial capaz de responder con rapidez a quienes atraviesan una crisis.

La sociedad ha avanzado mucho en la comprensión de los problemas de salud mental, pero todavía queda camino por recorrer. La prevención del suicidio no se construye únicamente con discursos, sino con una auténtica cultura del cuidado. Hablar de ello es un primer paso. Escuchar, acompañar y garantizar ayuda profesional cuando se necesita es el siguiente. Y ese sí puede salvar vidas.

Quizá esa sea la principal enseñanza que comparten tanto el testimonio de Carmina como las historias recogidas en Más de 11 vidas: que detrás de cada persona que sufre hay una vida que merece ser escuchada, comprendida y acompañada. Porque hablar del suicidio de forma responsable no genera más sufrimiento; genera más oportunidades para prevenirlo.