Campaña de recogida y adopción de mascota. Diputación de Granada
Los residente reclaman presencia policial permanente y medidas que frenen la degradación de la zona

La inseguridad atemoriza a los vecinos del alto Albaicín

Ciudadanía - Redacción El Independiente de Granada - Domingo, 8 de Julio de 2018
Un apuñalamiento a un vecino ha colmado la paciencia de los residentes del Alto Albaicín, que reclaman la presencia permanente de la policía en la barriada que se extiende cerca de la ermita de San Miguel.
Vista de Granada y en primer plano, los cármenes de San Miguel.
P.V.M.
Vista de Granada y en primer plano, los cármenes de San Miguel.
Granada presume de lugares hermosos, donde turistas y visitantes envidiarían vivir. Pero hay otra realidad para los residentes de esas zonas hermosas. Ese es el caso de la barriada del alto Albaicín, también conocida como cármenes de San Miguel, con la placeta de la ermita desde donde se puede contemplar una de las vistas más bellas de la ciudad.

Una de las calles de la barriada. P.V.M.

El pasado jueves, un vecino fue apuñalado por un delincuente que pretendía robarle. Y no es un caso aislado en una comunidad que vive con temor ante la proliferación de la delincuencia común, conocida en la zona.
Hartos ya del aislamiento exigen la presencia permanente de la policía para mitigar la inseguridad que les asola. Y no es que no sea conocido por la policía, que patrulla de vez en cuando por el lugar. 
 
Al temor a la violencia física por la delincuencia, principal preocupación, se unen otros problemas que se perciben con solo pasear por la zona, que constata la paulatina degradación de la barriada.
 



La presencia permanente de caravanas, que permanecen durante días y hasta semanas, es habitual. P.V.M.
Entre ellos, la presencia de perros sueltos, que inquieta a los vecinos, preocupados por sus hijos, y que ya han causado varios incidentes. También los ruidosos ciclomotores que circulan continuamente.
 
Además, como en otras zonas del Albaicín, la acampada de furgonetas y caravanas, en la explanada ante el valle de San Miguel.
 

Los perros sueltos, otra preocupación de los vecinos. P.V.M.

 
Una zona que ofrece la posibilidad de agradables paseos por zonas campestres y espectaculares vistas se convierte para sus vecinos, sin embargo, en ocasiones en una experiencia desagradable.
 




Tampoco es una barriada cuidada, según sus moradores, por los servicios de recogida de basura. Son frecuentes los contendores con bolsas y residuos, junto a ellos. 
 
Los vecinos reclaman atención antes de que siga en aumento la inseguridad y siga la degradación del barrio. También lo merecen.