Manifiesto 18 de julio
Este 18 de julio conmemoramos el 90 aniversario del golpe militar que provocó la conocida como Guerra de España, en la que el Gobierno democrático del Frente Popular tuvo que combatir la agresión interna de los sectores sociales más reaccionarios y la exterior encabezada por la Alemania nazi y la Italia fascista, mientras que el miedo que atenazaba a las democracias europeas dejó al Gobierno Español con el único apoyo de Méjico y la Unión Soviética, y encauzada por la Tercera Internacional la solidaridad de los diferentes pueblos del mundo en la lucha contra el fascismo que asolaba las "tierras de España".
La derrota de la joven democracia española acabaría con los sueños, ilusiones y esperanzas de una de las generaciones más prometedoras de nuestro país, a la vez que embargaba el futuro en manos de una dictadura fascista. "Sangre, sudor y hierro", años de plomo bajo los que nunca desapareció la resistencia de aquellas personas que desde la sierra o desde el llano se negaron a rendirse, elevando el grito de la "reconciliación nacional" bajo el imprescindible manto de la democracia.
La muerte del dictador abrió la puerta a cambios políticos que se fraguaron sobre una amnesia colectiva que silenció a las víctimas de la dictadura, produciéndose importantes avances con la Constitución de 1978 pero con la absoluta impunidad de los crímenes del franquismo y de sus responsables tanto políticos, como el de los verdugos directos.
La sociedad española desde los años 90 se negó a mantener el pacto del silencio y comenzó a reivindicar su derecho a la que conocimos como Memoria Histórica, una parte sustancial de nuestro derecho a una Memoria Democrática, recogiéndose desde las instituciones este sentir popular que dio como resultado un importante corpus jurídico y miles de actuaciones encaminadas a conseguir verdad, justicia y reparación para las víctimas y para el conjunto de la sociedad. Un camino por el que seguir avanzando, pues aun queda mucho por hacer.
Todas estas conquistas están hoy amenazadas por la irrupción de la intolerancia, el odio y la ignorancia. Bajo falsas "concordias" o "neutralidad ideologica" pretenden imponernos nuevamente una amnesia forzada o algo peor, establecer una insoportable equidistancia con las que son las profundas raíces de las conquistas democráticas de los pueblos de España y su clase trabajadora, que hunden su propia esencia en la etapa republicana y la resistencia antifascista.
Sea pues este manifiesto un grito en defensa de nuestras libertades civiles y políticas, de nuestros derechos humanos. Un llamamiento a las fuerzas sindicales, políticas, colectivos diversos y al conjunto de nuestra sociedad ante la amenaza real a nuestra Democracia. Porque sin Memoria no hay Democracia, pero sin Democracia será imposible la Memoria. El aprendizaje de las cunetas, de las fosas comunes, de los años de cárcel… debe de ser claro, o luchamos juntas o acabaran con nosotras por separado. Es Imprescindible la unidad en la lucha antifascista si queremos un futuro en libertad.































