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artículo de opinión por Miguel Sánchez Zambrano

'El Papa en España en el mes del Orgullo LGTBQ+'

Ciudadanía - Miguel Sánchez Zambrano - Domingo, 21 de Junio de 2026
Un excelente artículo de Miguel Sánchez Zambrano, que te recomendamos, para remover conciencias.
El papa León XIV en su visita a España, llega a Barcelona.
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El papa León XIV en su visita a España, llega a Barcelona.

Poco antes de su llegada a España, León XIV nos sorprendió (al menos, al colectivo LGTBQ+), con la respuesta que dio a un periodista que le preguntaba sobre la decisión del Cardenal R. Marx, arzobispo de Munich, de otorgar la bendición a las parejas de igual sexo. El Papa le respondió que “la unidad de la Iglesia no debería girar en torno a cuestiones sexuales (…) hay cuestiones más importantes, como la justicia, la igualdad y libertad de hombres y mujeres, que deberían tener prioridad”.

Para los cristianos LGTBQ+ el problema no es nuestra sexualidad, sino la injusticia, la desigualdad y la falta de libertad que aun seguimos padeciendo en el seno de la Iglesia, en cuanto a paridad de derechos con los heteros

Hay que recordarle al Santo Padre que el problema nunca ha sido, ni será “la cuestión sexual”. El problema, durante siglos, ha sido y es el abuso, la manipulación, la exclusión, la discriminación, la condena, y hasta la muerte, de toda persona no heterosexual, o sea, precisamente la falta de igualdad, justicia y libertad que sufrimos las personas LGTBQ+ en la Iglesia. Es como afirmar que el problema en América con las personas de piel negra era el color de su piel. El problema era la marginación, la carencia de derechos y la esclavitud.

Para los cristianos LGTBQ+ el problema no es nuestra sexualidad, sino la injusticia, la desigualdad y la falta de libertad que aun seguimos padeciendo en el seno de la Iglesia, en cuanto a paridad de derechos con los heteros.

Cuanto menos es paradójico que el Papa declare prioritaria esa igualdad, justicia y libertad de todos los hijos de la Iglesia y se niegue a abordar cambios doctrinales, pues sin esos urgentes cambios será imposible avanzar en la consecución de dicha equiparación de derechos.

Este cúmulo de sinrazones es lo que León XIV ha prometido no tocar por temor a causar desunión en la Iglesia. Entonces, ¿Qué tipo de unidad es esta que se basa y fundamenta en la exclusión y rechazo de millones de cristianos LGTBQ+?

El Papa, se reafirma en acogernos, sin haber novedad en ello, pues ya el nº2358 del Catecismo de la Iglesia de 1992 dice textualmente: “Los hombres y mujeres homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza”. Pero, poco antes, nos topamos con el Nº2357: “Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados, contrarios a la Ley Natural, se cierran al don de la vida, no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso, por lo que estas personas están llamadas a la castidad”.

Abrumado y consternado por lo leído, surgen de inmediato preguntas, tales como: ¿Qué desordena una relación íntima entre dos iguales, realizada desde el amor que se profesan? ¿Con qué conocimiento de causa se afirma que dicha relación no conlleva la complementariedad afectiva y sexual? Ese acto unitivo, ¿No es un acto natural, dada la naturaleza homosexual de quienes lo realizan? ¿Acaso se condena a una pareja hetero que, uniéndose sexualmente, no tienen posibilidad de procrear por edad o por cualquier anomalía orgánica?

Por tanto, nos quedamos. Sencillamente es nuestra casa. Los hijos maltratados, no son los que tienen que irse de casa. En todo caso que se vayan los maltratadores. Pero tampoco, porque también es su Casa y un día necesitarán nuestro perdón y estaremos dispuestos a dárselo, si realmente lo desean

Este cúmulo de sinrazones es lo que León XIV ha prometido no tocar por temor a causar desunión en la Iglesia. Entonces, ¿Qué tipo de unidad es esta que se basa y fundamenta en la exclusión y rechazo de millones de cristianos LGTBQ+? Quedamos acogidos sí, pero sin los derechos que gozan nuestros hermanos heterosexuales, marginados como hijos-as-es de Dios de 2ª categoría.

Una amiga lesbiana me decía: “No necesitamos a la Iglesia para seguir a Jesús”. Es cierto. Pero no nos vamos a ir de nuestra Casa, la Iglesia. Quedaría limpia de nuestros “actos desordenados, contrarios a la Ley Natural”, limpia del pecado de amarnos fuera del Sacramento del matrimonio, que nos niegan y excluyen. Esta misma Iglesia, más madrastra que madre, nos ha transmitido y enseñado la Palabra que nos libera, la Palabra que pone a la persona por encima de la ley, de cualquier ley. Frente al daño que nos produce, ante la desigualdad manifiesta con que nos trata, sobreabunda el bien recibido: la Palabra de Dios, la vida y obra de Jesús, que ella nos ha enseñado y transmitido, son un bien infinito que sobrepasa el dolor que nos siguen produciendo las palabras de todavía muchos de sus ministros y pastores.

A mi amiga lesbiana le respondí: “Puede que nosotros no necesitemos a la Iglesia, pero es que la Iglesia sí nos necesita a nosotros”

Por tanto, nos quedamos. Sencillamente es nuestra casa. Los hijos maltratados, no son los que tienen que irse de casa. En todo caso que se vayan los maltratadores. Pero tampoco, porque también es su Casa y un día necesitarán nuestro perdón y estaremos dispuestos a dárselo, si realmente lo desean. El perdón no es un bien gratuito. Me lo enseñaron en mi Primera Comunión. Con 6 añitos aprendí que, si quería lograr el perdón de Dios, debía hacer una penitencia, reparar el daño causado. Jesús perdonó a los que lo crucificaron, sin la aludida penitencia, pues si no conocían el daño causado, no podían repararlo. A nuestros Monseñores les llevamos años expresando una y otra vez el daño y el dolor que nos causan, al no considerarnos ni tratarnos en igualdad con el resto de hijos-as-es de Dios y de la Iglesia.

¿Para cuándo nuestra integración plena en igualdad de derechos en la Iglesia?, pues ya los tenemos ante Dios. Las flores pueden pisarse, pero no se puede detener la primavera

A mi amiga lesbiana le respondí: “Puede que nosotros no necesitemos a la Iglesia, pero es que la Iglesia sí nos necesita a nosotros”. Por ello, en todos los actos celebrados por el Papa estos días pasados, junto a él, ha habido hombres y mujeres heterosexuales, homosexuales, lesbianas, transexuales, personas binarias y bisexuales (entre otros la Asociación CRISHOM, Colectivo Cristiano madrileño LGTBQ+), todos ellos-as-es compartiendo la liturgia y la Palabra. Matrimonios, separados y divorciados vueltos casar. A todos ellos su Fe los ha llevado allí, junto al Papa, con el deseo y urgencia de construir el Reino de Dios y también con sus alegrías, penas y dificultades. En su estancia, León XIV ha recibido a todo tipo de colectivos, incluidos los abusados por la Iglesia, menos al colectivo LGTBQ+, que venimos sufriendo durante siglos abusos de poder y conciencia. Nos ha dado sobradas muestras de solidaridad y reivindicación de derechos para los más pobres, los presos, los inmigrantes… Ni una sola palabra para nuestro Colectivo, precisamente en este mes del orgullo, en que nos ha visitado.

¿Para cuándo nuestra integración plena en igualdad de derechos en la Iglesia?, pues ya los tenemos ante Dios. Las flores pueden pisarse, pero no se puede detener la primavera.

Fe, amor y diversidad en una sola palabra: ¡Igualdad!

Miguel Sánchez Zambrano es psicoterapeuta familiar. Autor del libro Homosexualidad, Las Razones de Dios. (Ed. San Pablo). Miembro de la Iglesia.

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