Quemas y limpiezas en el campo, principales causas de incendios forestales en Granada
Incendio declarado el pasado 25 de julio en Pinos del Valle, junto al embalse de Béznar. plan infoca
El fuego declarado el pasado 25 de julio junto al embalse de Béznar, que quemó unas 150 hectáreas, ha sido el último gran incendio que ha sufrido la provincia de Granada. Durante los días que duró la extinción, como suele suceder cada vez que hay un fuego de importancia, las redes sociales se llenaron de opiniones aludiendo al supuesto origen de las llamas: provocado para 'allanar' el camino a parques eólicos y fotovoltaicos, y otras conspiraciones varias, siempre con algún oscuro interés detrás.
Días más tarde, la policía autonómica determinó, tras la pertinente investigación, que el incendio se había originado por labores agrícolas en una finca. No es un hecho casual, sino precisamente la causa que más se repite en los incendios forestales de Granada: imprudencias en las quemas y limpiezas agrícolas. Negligencias durante esas y otras acciones humanas están detrás de la mayoría de los fuegos que sufre la provincia, por encima de los incendios intencionados y de los fortuitos. Así lo muestra la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF) del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco).
Los datos del Ministerio están poco actualizados, pero ofrecen un nivel de concreción sobre las causas de los fuegos mucho más detallado que los balances que cada temporada de incendios recoge el Plan Infoca.
El último año con datos disponibles en la estadística del Miteco es 2021. Si se analiza un periodo de cinco años, 2017-2021, el Ministerio contabiliza 515 incendios forestales en la provincia de Granada, la gran mayoría conatos, con una extensión quemada muy pequeña. De esos 515 fuegos, 67 tienen un origen desconocido, por lo que en realidad las causas se refieren a 448 incendios. Su distribución por origen, en grandes números, es la siguiente:
Fortuitos
De los 448 incendios con causa determinada, son muy pocos los fortuitos o accidentales, los considerados inevitables, sobre los que nada se puede hacer. Los rayos son el ejemplo: solo 36 fuegos se iniciaron por un rayo, según los datos del Miteco. Un 8% de los 448 incendios con causa establecida.
| Causa | Número |
| Rayos | 36 |
| Accidentes de coche y otros impactos | 17 |
| Fuegos en naves y otras infraestructuras | 2 |
| Torretas, tendidos eléctricos y transformadores | 12 |
| Total fortuitos | 67 |
Los accidentes de vehículos y otros impactos con la vegetación o la fauna produjeron 17 fuegos, más 2 de incendios en naves u otras infraestructuras que se extendieron al monte. Y la rotura, caída o avería de torretas, tendidos eléctricos y transformadores iniciaron 12 incendios. Estos últimos también son accidentes, sí, pero quizá no del todo inevitables con un mejor mantenimiento de esas infraestructuras.
Y hasta aquí llegan las causas fortuitas o accidentales, 67 de 448 fuegos con origen conocido, el 15% del total. Las demás igniciones se produjeron por negligencias o con intención de provocar el incendio, con claro predominio de las primeras.
Negligencias
Entre las imprudencias, destacan las quemas de restos de poda y de otros residuos agrícolas, de herbáceas, matorral..., con 115 incendios originados. Y las limpiezas de acequias, caminos, lindes y bordes de fincas, riberas y cauces suman otros 40 fuegos. En total, entre quemas y limpiezas en el campo, 155 incendios por imprudencias totalmente evitables, casi el 35% de los fuegos. Llama la atención que esas 'limpiezas' que tanto se demandan ahora para evitar incendios hayan causado precisamente una parte notable de los fuegos.
Y aún hay muchas más negligencias. El mal uso de herramientas como radiales o desbrozadoras causaron 10 fuegos, más otro por una cosechadora. Hogueras y barbacoas ocasionaron 11 incendios. Colillas de fumadores, 12 fuegos. Gamberradas y juegos de niños, 11 incendios. Fuegos artificiales y petardos, 5 fuegos. Vertidos de brasas y cenizas, 4 casos. Puntos ilegales de vertidos y acumulación de basuras, 10 incendios. Y cinco de otras causas no intencionadas sin determinar.
Total de estas últimas negligencias descritas, 69 incendios originados. Si les sumamos las 155 quemas y limpiezas son 224, el 50% del total de fuegos con causa conocida, justamente la mitad.
Hay otros 12 incendios originados por reproducción de fuegos que se creían extinguidos, y que el Miteco contabiliza de forma separada.
Incendios intencionados
Y llegamos a los incendios intencionados, 145, que suponen el 32% de los 448 con causa determinada. Sin embargo, la mitad de ellos, 73, no tienen motivación conocida, la investigación determinó su intencionalidad, pero no halló el motivo que lo provocó.
En los otros 72 fuegos intencionados en los que sí se ha hallado la motivación, vuelven a aparecer las prácticas agrícolas y ganaderas, con claro predominio.
La mitad de ellos, 36, fueron provocados por "quemas realizadas en el desempeño de prácticas agrícolas o ganaderas que se dejan arder incontroladamente y pasan al monte o bien son iniciadas directamente en terreno forestal", según indica la estadística del Ministerio. Unas prácticas ganaderas que, por ejemplo, en el caso de la cornisa cantábrica son muy frecuentes para generar pastos para el ganado.
| Motivo | Número |
| Quemas agrícolas y ganaderas | 36 |
| Vandalismo | 19 |
| Venganza | 5 |
| Control de animales | 4 |
| Otros motivos | 8 |
| Motivo desconocido | 73 |
| Total intencionados | 145 |
Otros 4 casos fueron de "incendios provocados en terrenos forestales para el control de animales (conejos, jabalíes, plagas, etc.) que causan daños en cultivos, aprovechamientos forestales, etc.", describe el Miteco.
Un incendio fue provocado para la "eliminación de vegetación de montes en explotaciones forestales (castañares, robledales, choperas, etc.)" y otro "para eliminar vegetación forestal en lindes". Y también hay un caso de fuego provocado "para favorecer la caza".
El vandalismo y las gamberradas causaron 19 incendios provocados. Entre las negligencias también había casos de gamberradas, pero, según los investigadores, no había intención de causar un incendio. En estos casos sí, el objetivo era provocar un fuego para hacer daño.
Las venganzas motivaron otros 5 incendios forestales y también hay un caso de incendio provocado para obteneer una modificación del uso del suelo.
¿Y los famosos pirómanos? Pues solo hay un caso en los cinco años analizados, que la estadística describe como "incendios provocados por enfermos mentales (piromános y otros)". El registro de pirómanos propuesto hace unos días por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quedaría bastante vacío en Granada.
Finalmente, en tres de los casos hubo otras motivaciones, que no se especifican.
Mientras unos ponen el foco en el cambio climático, otros en la falta de 'limpieza' del monte o en el exceso de 'combustible', pocos reparan en que todo eso no hacer arder los montes. Para que se produzca un incendio tiene que haber una ignición. Los montes arden porque alguien les prende fuego, de forma intencionada o no. Y la primera prioridad debería ser intentar evitarlos, porque la inmensa mayoría son evitables, responden a conductas humanas.































