Sierra Nevada verano.
El nombre de Salustiano Gutiérrez Rojo, que no figuraba en el Memorial, se incorporará al monumento

"Salustiano, hemos venido para decirte que nos enorgullece ser tus nietos, tus bisnietos, tus tataranietos. Admiramos tu valentía y determinación"

Ciudadanía - Víctor Argüelles - Lunes, 20 de Julio de 2026
Recogemos la intervención de Víctor Argüelles, cuyo bisabuelo fue ejecutado en las tapias del cementerio de Granada el 19 de septiembre de 1936.

Buenas tardes,

Quisiera empezar recordando uno de los tantos refranes que aprendí de mi abuela Paquita: “Que no se te olvide nunca hijo, es de bien nacido ser agradecido”.

Por eso, en nombre de mi familia, quisiera agradecer a las personas que nos han ayudado y nos han acompañado en el viaje de dar con el lugar donde ejecutaron a nuestro familiar Salustiano Gutiérrez Rojo el 19 de septiembre de 1936, con 44 años, padre de cinco hijos, campesino y militante de Izquierda Republicana.

Agradecer Rafael Gil y a la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica por permitirnos decir hoy unas palabras y por darnos apoyo frente al Consistorio para que el nombre de Salustiano, así como el de otras personas identificadas, pueda ser añadido en este Memorial.

Agradecer a Francisco Carrión que nos guió en el proceso inicial, cuando creíamos que debíamos buscar los restos de mi bisabuelo en el Barranco de Víznar. Gran persona y profesional, que junto a todo su equipo están haciendo un trabajo impresionante.

Por último, agradecer a Silvia González que nos ha orientado para llegar hasta aquí y nos ha permitido encontrar muchos datos de la historia de Salustiano.

Y ahora si me lo permiten, quisiera dirigirme a mi bisabuelo.

¡Abuelo! ¡Ya estamos aquí! ¡Por fin te hemos encontrado! 90 años después de que te arrancasen la vida justo aquí delante, en estas Tapias, simplemente por tus ideas políticas. Tu mujer, “Mama Pepa” ya no está viva. Tampoco tus hijas Paquita e Isabel, ni tus hijos Pedro, Antonio y Salustiano. Ellos ya nos dejaron. Pasaron toda una vida llorando por el asesinato de su marido, de su padre…sin poder saber dónde estabas y sin poder venir a honrarte. Los asesinos que te mataron salvajemente no tuvieron suficiente. Hicieron sufrir durante 10 años a tu familia, intentaron quitarles a tu mujer y a tus cinco hijos lo que quedó tras tu muerte… las tierras donde cada mañana labrabas, la casa, las cuatro cabras, los dos cerdos… Durante muchos años también les quitaron la libertad y las palabras, les avergonzaron por ser ‘Rojos’ e intentaron que tu historia cayese en el olvido del tiempo. Pero tu historia, así como la de los otros cinco hombres y la de las dos mujeres que aquel 19 de septiembre mataron y así como las historias de estas otras 4000 personas ¡NO SE OLVIDAN! ¡No lo han conseguido! ¡Mira abuelo! ¡Hoy están aquí tus nietos, tus bisnietos y tus tataranietos! ¡Hemos escuchado tu llamada y aquí estamos!

Cuando aquella tarde llamaron a la puerta ya sabías que tras montar en aquella camioneta no volverías a casa… Pero, aun así, lejos de intentar huir, tuviste la sangre fría de coger los recibos de militante de Izquierda Republicana y meterlos en los bolsillos de tu chaqueta. Y fue gracias a esos recibos que, al día siguiente, entre todos esos cuerpos sin vida, fuiste el único identificado

¡Tu nombre no está y lo estás reclamando! Es justo que puedas estar junto al resto de nombres en estas rejas forjadas. ¡Porque no son solo nombres lo que aquí se representa… son vidas! Las vidas de mujeres y hombres valientes que, (como dice tu nieto Manolo), disteis la vida para que hoy nosotros podamos vivir con libertad de ideas y de pensamientos. Disteis la vida por nuestra libertad y nuestros derechos. ¡Y hoy estamos todos aquí para deciros bien alto GRACIAS! …… Salustiano, hemos venido para decirte que nos enorgullece ser tus nietos, tus bisnietos, tus tataranietos. Admiramos tu valentía y determinación: Cuando aquella tarde llamaron a la puerta ya sabías que tras montar en aquella camioneta no volverías a casa… Pero, aun así, lejos de intentar huir, tuviste la sangre fría de coger los recibos de militante de Izquierda Republicana y meterlos en los bolsillos de tu chaqueta. Y fue gracias a esos recibos que, al día siguiente, entre todos esos cuerpos sin vida, fuiste el único identificado. ¡En los bolsillos de los cobardes balas y pistolas, en los bolsillos del valiente sus valores y sus ideas! …. Decirte que somos felices por saber ya donde estás y creemos firmemente que algún día la justicia, la política y el sentido común permitirán comprobar si los restos de todos y todas nuestras valientes siguen aquí, ocultos en este Cementerio del Terror, para intentar recuperarlos y darles un lugar digno. También tienes que saber que nos han prometido que tu nombre estará aquí, forjado con el resto, en este Memorial, en estas ‘Rejas de la Memoria’ donde se vemos nombres y letras, ¡pero se escuchan voces! (al público) ¡Escuchen bien esas voces!... escuchen … nos piden que se destapen sus historias, que se destape la verdad oculta y encarcelada hace casi un siglo y que, por favor… sobre todo … no olvidemos por qué murieron y qué es lo que defendían! Así que ahora nos toca a nosotros transmitir con claridad estas historias a nuestros hijos, a nuestros nietos, aunque sean aterradoras…pero que entiendan bien por qué los mataron y cuáles eran sus ideales. ¡¡Qué mejor manera de honrar a nuestros abuelos y abuelas que mantener vivas sus ideas, transmitirlas y (quizás) poder ver a nuestros jóvenes luchando por los mismos valores que ellos defendieron con su vida!! … A mis hijas Valeria y Claudia os digo: recordad siempre que vuestra libertad es vuestro tesoro más preciado, es vuestro derecho y es vuestro legado, un legado por el que vuestro tatarabuelo y muchísimas otras personas dieron su vida.

Este lugar es realmente especial... cuando llegamos esta tarde por primera vez sentí terror y profunda tristeza imaginándome como asesinaron brutalmente a tantísimas personas, luego levanté la mirada y me pareció precioso, sentí tranquilidad, paz …Y justo en estos momentos siento una enorme alegría… ¿Saben por qué? porque pienso en mi bisabuelo, lo percibo y veo a mis hijas en el mismo lugar y suenan claras las palabras de Neruda cuando decía: ¡¡¡Podrán cortar todas las flores, pero nunca, nunca podrán detener la primavera!!!