Somos Río Dílar cumple seis años en la custodia de su caudal y ecosistema

Ciudadanía - Somos Río Dílar - Martes, 7 de Julio de 2026
La asociación describe en este artículo la labor que realiza para defender la conservación del río Dílar y lo mucho que queda por hacer.
Flores en la ribera del río Dílar.
Somos Río Dílar
Flores en la ribera del río Dílar.

¿Ha paseado usted en alguna ocasión junto a la orilla de un río vivo? ¿Qué sensaciones ha experimentado? Si bien durante todo el año la naturaleza viva nos sana y reconforta, es ahora en verano cuando necesitamos protegernos del tórrido calor estival, cada vez más duro y duradero. El encuentro con la naturaleza mejora nuestro bienestar mental y físico y es por ello que los expertos en salud nos recomiendan sin descanso aproximarnos a los denominados “refugios climáticos”. No es casual la proliferación de planes y proyectos municipales encaminados a crear espacios de encuentro vecinal en torno a espacios verdes como medida preventiva en estos letales veranos.

Le invitamos a dibujar en la mente un corredor verde repleto de frondosidad y frescor junto al río Dílar desde su nacimiento a los pies del Veleta hasta la desembocadura, en el Genil. Puede usted disfrutar con un caudal que conquista el lecho incluso en meses de mayor sequía. De hecho poco a poco se han dejado transitables metros y metros de vía verde sin necesidad de partidas presupuestarias específicas, sin titulares ni altavoces políticos ni pavimentos duros. También han desaparecido cientos de kilogramos de basura del dominio público hidráulico, recogidos mágicamente por hadas y duendes de los ríos que se organizan por decenas periódicamente. Es posible que quien nos lee haya aprendido con nosotros  a identificar la pequeña fauna que habita el río Dílar, las aves que sobrevuelan sus aguas o la flora que nos cobija en una emergente espesura gracias a la maestría de los sabios y entendidos en nuestros encuentros monográficos. Quizás conozcan ustedes a pequeñas criaturas que han escuchado en sus pupitres el proceso de regeneración de las aguas de este ecosistema maravilloso en las innumerables charlas que hemos ofrecido en centros educativos. Posiblemente esté siendo usted mismo testigo digital de este proceso regenerativo a través de la pantalla de su dispositivo electrónico. O, por otra parte, haya asistido ya a los coloquios de altura que nos permiten conocer mejor nuestro río y nuestra vega. Quizás ha tenido entre sus manos la historia de Truchi, protagonista de un cuento que sobrevive gracias a unos niños valientes y conscientes de su poder transformador. Puede ser que nos haya acompañado usted en las numerosas jornadas de riego en un rinconcillo mágico y biodiverso donde emerge una preciosa espesura cuidada con mimo.

Todos los esfuerzos y afanes tratan de paliar la falta de compromiso real por parte de la administración que debe velar por el buen estado de conservación de los ríos.

Todos los esfuerzos y afanes tratan de paliar la falta de compromiso real por parte de la administración que debe velar por el buen estado de conservación de los ríos. Pero es evidente que el buen estado ecológico del Dílar sigue en entredicho. Ya lo puede ver usted. Son numerosos los retos que nos quedan por delante en momentos convulsos en los que seguimos adormilados e incluso entorpeciendo procesos de regeneración. Aún siguen cerradas puertas muy decisivas: las de las administraciones que bloquean el avance y las de una ciudadanía que no quiere escuchar las voces autorizadas de la ciencia. Seguimos exigiendo un régimen de caudales mínimos ecológicos que satisfaga verdaderamente las necesidades del ecosistema acuático en equilibrio con sus diferentes usos; denunciamos las captaciones ilegales a lo largo de todo el cauce, incluso en el propio Parque Nacional de Sierra Nevada, la ausencia de sistemas electrónicos y contadores para medir y registrar volúmenes de agua utilizados por empresas, ayuntamientos o comunidades de regantes, vertidos que no terminan de corregirse o cerramientos situados en la servidumbre de paso. Seguimos insistiendo en la eliminación de especies invasoras que amenazan el desarrollo de la vegetación de ribera y en la permeabilización de obstáculos en uso y la eliminación de aquellos que carecen de titular y de concesión administrativa. Reclamamos un uso del agua mucho más responsable y el abandono del uso de productos químicos, fuente de contaminación difusa que termina en acuíferos, en el propio río y en nuestro organismo.

La asociación Somos río Dílar se siente igualmente inspirada y motivada tras seis años de intensa andadura de custodia del río Dílar. Nuestra inspiración sigue siendo brindar a la casa común la protección que se merece a veces con bálsamo y, en otras ocasiones, con la firmeza necesaria para ser escuchados ante quien tiene el deber de hacer cumplir la ley. Pero nos mueve la esperanza activa, así que será imposible perder la partida si vamos con ella de la mano.

Todos los esfuerzos y afanes tratan de paliar la falta de compromiso real por parte de la administración que debe velar por el buen estado de conservación de los ríos.