Enrique Valdivieso: ‘Sketches’ de Andalucía

Que un músico que pertenece a la leyenda sonora de Granada actúe en su tierra es siempre una gran noticia. Y más tras décadas de ausencia. El organista Enrique Valdivieso regresó al mismo escenario donde el siglo pasado su maestro, el mítico Jimmy Smith, compartió noche con él. Y lo hizo este fin de semana arropado por, entre otros, la Big Band de Atarfe, con la que estuvo actuando en el festival de Jazz de Madrid ¡apariciones separadas una veintena de años entre si!
En 2010 salía el disco ‘Jazzalándalus’ en el que el músico se arrimaba definitivamente desde los estándares norteamericanos a las músicas del Sur, ambientación meridional que ya había tenido presente en su anterior álbum ‘Pájaro Negro’. Dieciséis años después ya lo ha podido estrenar en Granada, habiéndolo tocado previamente en otros escenarios españoles. Cuando menos curioso. Una treintena de músicos rodearon al teclista granadino en lo que casi parecía un reverencial homenaje a su persona más que un concierto convencional.
Valdivieso, con la complicidad de la volcánica bailaora Tatiana Garrido, diseñó este concierto, presentado como ‘musical’ por su variedad, en partes mixturadas y en otras bien diferenciadas pero con transiciones suaves
Valdivieso, con la complicidad de la volcánica bailaora Tatiana Garrido, diseñó este concierto, presentado como ‘musical’ por su variedad, en partes mixturadas y en otras bien diferenciadas pero con transiciones suaves. Dos horas en las que intervinieron también la excelsa cantaora Fita Heredia, el guitarrista Luis Mariano y el percusionista Cañizares por la parte flamenca; el dúo del laudista Suhail Serghini en la ambientación magrebí y, ya citada, la Big de Atarfe bajo la dirección de Roberto Nieto (¡inmenso su trabajo de arreglos para gran orquesta!), con Sandra Morales en una colaboración puntual. El concierto estuvo dedicado a la memoria de Pecos Beck (Valdivieso fue quien lo trajo a Granada en su banda), y del saxofonista Manolo Morales, gran amigo y colaborador desde siempre del teclista. Los fondos de escenario reprodujeron los murales andalusíes creados por su hermano Valdiff.
Nadie pude discutirle a este músico su utilización de las músicas arábigas, puesto que las conoció de primera mano actuando en Marruecos, la antigua Persia o el Líbano
Nadie pude discutirle a este músico su utilización de las músicas arábigas, puesto que las conoció de primera mano actuando en Marruecos, la antigua Persia o el Líbano. Así que cuando integra los sonidos de la ribera sur del Mediterráneo lo hace con conocimiento de causa. Porque él baja más allá del flamenco, jazzificado o no, metabolizando pasajes de culturas orientales en su cosmovisión sonora de Al-ándalus, imaginada con la nostalgia que da la distancia de la tierra querida, ya que vive a miles de kilómetros de aquí.
Este ‘Jazzandalus’ opta a ser el mayor concierto/espectáculo que se ha podido ver en Granada en torno a nuestras músicas. Digno de ser protagonista con mayúsculas del Festival de Música y Danza
Dirigiendo desde el Hammond pero sin excesivo protagonismo personal, Valdivieso -espléndido en digitación, también con el menos conocido piano eléctrico- desmenuza su exuberante función proponiendo pasajes que diversa procedencia tanto sonora como cronológica: obviamente el flamenco (tonás, bulerías, colombianas, alegrías…), también el swing, pero con algunas briosas guitarras directamente de rock, aires ‘falleros’, citas ‘bachianas’, Rodrigo, éxtasis progresivos, semana santa, gnawa, momentos dignos del soul/funk blaxploitation, o robustas evocaciones casi cinematográficas cuando la Big Band entraba en tromba, con arreglos de dinámicas trenzadas dignas de una montaña rusa. En cinco palabras im-pre-sio-nan-te.
Ignoro el recorrido que tendrá este concierto, difícil por la cantidad de personas implicadas, o si se quedará en una única noche para el recuerdo en la que Enrique Valdivieso se homologó con Miles y sus ‘Sketches of Spain’. Desconociendo aún lo que será en la práctica la nueva revisión del ‘Omega’, este ‘Jazzandalus’ opta a ser el mayor concierto/espectáculo que se ha podido ver en Granada en torno a nuestras músicas. Digno de ser protagonista con mayúsculas del Festival de Música y Danza o de los conciertos veraniegos del Auditorio del Generalife. Y pensado y hecho aquí. Pero no. Las cosas de Graná.





















































