Iannis Anisakis: Señores de los ruidillos

Ese es el título que la enciclopedia de la música local, ‘Zapatos de piel de Caimán’, ha puesto al capítulo de los practicantes de las músicas más extremas y radicales en Granada. Que los ha habido, muchos, desde Antonio Luis Guillén (que sigue en activo, disparando torpedazos poeticodistópicos contra las convenciones) a los marcianos Chin Yi.
Con un nombre tan inquietante e incómodo como su propia música, el trío granadino Iannis Anisakis convierte el ruido, la electrónica industrial y los ritmos frenéticos en una identidad sonora propia
Con un nombre tan inquietante e incómodo como su propia música, el trío granadino Iannis Anisakis convierte el ruido, la electrónica industrial y los ritmos frenéticos en una identidad sonora propia. Las percusiones sintéticas y distorsionadas de Joserto Rosales, las voces sinuosas y/o estridentres de Cabi Ortiz, y la cacharrería DIY de Julio Molina, dan forma (o no) a un sonido particularmente intenso, duro, sangrante, inhóspito, e imposible de embridar. Unas intenciones libertarias que permiten hacer una parábola en el tiempo, de varias décadas, y traer a la memoria las ‘sesiones’ de Diseño Corbusier, y, sobre todo, de Neozelanda, Ani Zinc, la musa de las rudiofonías off-off fuera de marco y foco.
Ellos manejan referencias más actuales (se cita a: The Body, Xiu Xiu, Model/Actriz, Suuns, This Heat, Rooie Waas, Sophie, Crystal Castles….) pero si aceptamos que la cultura musical es un continuo, "que en Granada va desde Gelu a Lola Índigo, por ejemplo", como se sugirió en una reciente mesa redonda sobre la música de la ciudad, la familia ‘rudiofona’ queda en buenas manos con nuevos vástagos como ellos. Estuvieron en el espacio de trabajo compartido La Variable en un concierto matutino casi furtivo (¡hasta con la persiana bajada!). Quédense -solo- los más audaces con ese nombre: Iannis Anisakis.

















































