Un médico y un músico del XVIII afloran en los muros de la Torre de la Catedral

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Dos vítores ensalzan las figuras de dos granadinos que destacaron hace tres siglos y cuyos nombres han aparecido al restaurar la Torre de Diego de Siloé
La curiosidad saltó ya antes de que fuese retirada la lona que ha cubierto la restauración y limpieza de la Torre de la Catedral los dos últimos años. Aparecieron varios grafitis en su parte baja
La curiosidad saltó ya antes de que fuese retirada la lona que ha cubierto la restauración y limpieza de la Torre de la Catedral los dos últimos años. Aparecieron varios grafitis en su parte baja. Dos de ellos llamaban poderosamente la atención; el más bajo por su excelente conservación, quizás el mejor de todos los contenidos en la montaña pétrea (Catedral, Capilla Real, Sagrario, Lonja); el situado en el lateral, donde están cegadas las ventanas de la escalera, presenta forma más confusa, pero se averigua fácilmente que las letras comprimidas forman la palabra PINEda.
Las capas de polvo de varios siglos y el humo de motores han contribuido a evitar que los erosione el sol
El que está más bajo, D. YSIDRO DE PINEDA, es el más explícito y completo de todos, sin prestarse a interpretaciones. La forma de sus letras románicas casi da la sensación de haber sido pintadas con un molde; el pigmento también es de los más intensos. Seguramente por ser de los más últimos en ser grafiteados. El lateral, E PINEda, también tiene en muy buen estado la intensidad de la pintura; aunque en este caso las tareas de repello de las ventanas acometidas a mediados del siglo pasado lo alteraron y han hecho que se pierda una parte. Las capas de polvo de varios siglos y el humo de motores han contribuido a evitar que los erosione el sol (Hasta los años ochenta del siglo pasado se permitía circular con coches por la zona y estacionar en las Pasiegas).
Ambos grafitis tienen dos cosas en común: que sus homenajeados llevaron el mismo apellido, Pineda, y que por la calidad del pigmento son muy próximos en el tiempo
Ambos grafitis tienen dos cosas en común: que sus homenajeados llevaron el mismo apellido, Pineda, y que por la calidad del pigmento son muy próximos en el tiempo. En todo caso, anteriores al año 1757 en que fue prohibida la costumbre de pintar grafitis en las paredes de los edificios públicos. En el segundo caso, el pintor utilizó letras completamente diferentes y midió mal el espacio, porque tuvo que sobreponer las dos últimas.
Los Pineda, en “busca y captura”
La segunda cuestión surgida hace unas semanas era averiguar quiénes fueron esos granadinos de siglos pasados, merecedores de que sus nombres pasaran a la posteridad impresos en la fachada del principal edificio religioso de la ciudad. Con fechas de inscripción acotadas entre el segundo tercio del XVI en que estaba levantada la fábrica de la Torre y la prohibición de 1757. Regalar una distinción pública a una persona en siglos pasados en forma de vítor exigía ser un triunfador en la vida. Generalmente asociado al mundo de la Universidad que estaba justo enfrente de la Catedral. O, a lo sumo, ser un corregidor que hubiese haecho algo grande para Granada, un militar o un caballero campeón de justas o ganador de concurso de cañas.
El desafío para identificarlos comenzó hace unas semanas buscando rastros de todos los Pineda en el mundo universitario
El desafío para identificarlos comenzó hace unas semanas buscando rastros de todos los Pineda en el mundo universitario. La familia de los Pineda se preocupó por formar a bastantes de sus hijos en el mundo de la cultura, la iglesia y la administración, contrariamente a la costumbre de no estudiar por parte de las sagas de abolengo que formaron parte de la Toma y consiguiente reparto en 1492. La búsqueda también se hizo extensiva a cargos en el Concejo, en la Chancillería, la Abogacía, el Notariado y la Iglesia. Han aparecido en estos archivos varias docenas de Pineda que ejercieron la abogacía, un notario (nacido en Sanlúcar, pero ejerciente en la Chancillería de Granada), dos docenas de nobles que pleitearon por su derechos en la Sala de Hidalgos. Incluso no se descartó que pudiesen tener algo que ver con los antepasados de Mariana de Pineda.
Lo que sigue es a grandes rasgos el rastro de los Pineda en general y de los dos granadinos apellidados Pineda más famosos por estar colgados en los muros de la Catedral
Al final del proceso de revolver libros y legajos en la Catedral, Ayuntamiento, Capilla Real, Real Chancillería, Colegio de la Abadía, Centro de Documentación Musical, Colegio Notarial y Universidad hemos encontrado a los dos personajes que encajan perfectamente con los nombres y apellidos grafiteados en el Pie de la Torre. Pero, hasta llegar a ese hallazgo, hemos tenido que descartar infinidad de Pineda que tuvieron una vida sobresaliente en el Reino de Granada durante los siglos XVII y XVIII.
Lo que sigue es a grandes rasgos el rastro de los Pineda en general y de los dos granadinos apellidados Pineda más famosos por estar colgados en los muros de la Catedral (Con permiso de Mariana, que está enterrada en la cripta central del templo).
El origen de los Pineda granadinos
El apellido Pineda tiene orígenes norteños, en Vizcaya y el sur de la Sierra de la Demanda, en Burgos. Concretamente en el valle del Valdegovía y en el pueblo de Pineda de la Sierra. Desde allí empezaron a extenderse por el resto de España a medida que la conquista cristiana bajaba hacia el Sur. Un contingente muy importante de Pinedas acompañó al rey Fernando III a las tomas del Valle del Guadalquivir; de ahí que sean las provincias de Córdoba, Sevilla, Cádiz y Málaga donde más siga abundando el apellido.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que la provincia de Granada se encuentra en el segundo escalón en cuanto a concentración del apellido Pineda por millar de habitantes
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que la provincia de Granada se encuentra en el segundo escalón en cuanto a concentración del apellido Pineda por millar de habitantes. Hay también muchos Pineda en las provincias de Burgos, Madrid, Gerona, Barcelona, Cáceres, Badajoz y Alicante. En el territorio de Granada existen 397 personas que se apellidan Pineda como primero y 354 como segundo apellido; en Granada ciudad son 92 Pineda de primero y 86 de segundo (datos de enero de 2025). El total de Pineda en España suman 20.735 como primero, 20.173 como segundo y 296 repiten los dos apellidos.
Tras la zona baja de Andalucía, es Granada la siguiente provincia de esta comunidad donde abunda el apellido porque fueron varios los guerreros Pineda sevillanos que participaron muy activamente en la Guerra de Granada (1482-92). Varios de ellos fueron considerados caballeros conquistadores. Por tanto, entraron en el reparto de las mejores casas y tierras conquistadas a los nazaríes. De los Pineda conquistadores tenemos referencias a dos: Juan de Pineda y Alonso Fernández de Pineda. De ellos debieron descender todas las ramas en que se han dividido a lo largo de cinco siglos.
De Juan de Pineda sólo sabemos que fue alguacil destacado, apresado en escaramuzas en la frontera en 1482
De Juan de Pineda sólo sabemos que fue alguacil destacado, apresado en escaramuzas en la frontera en 1482. Fue trasladado a las mazmorras de Granada y se exigió por él gran cantidad de oro para rescatarlo. Finalmente actuó como intercambio por la liberación de Boabdil, que había sido hecho prisionero en la batalla de Lucena (21 de abril de 1493). Participó en las tomas de ciudades del Este del reino musulmán de Granada.
Esta fachada fue reformada en el último tercio del siglo XIX por el arquitecto Francisco Giménez Arévalo, que la forró de ladrillo en sustitución de la piedra de mala calidad
Alonso Fernández de Pineda dejó más rastros porque decidió levantar casa solariega en uno de los puntos más céntricos de Granada: en la Plaza de Cuchilleros. Nada más atravesar el puente de los Leñadores que comunicaba la calle Elvira con la subida a la Alhambra. Ese palacio existe todavía en el número 9 de esa calle. Tiene una hermosa fachada de piedra en estilo renacentista, labrada en la cuarta o quinta década del siglo XVI. Se atribuye su traza a Diego de Siloé o a su círculo de discípulos. Se compone de una sencilla puerta adintelada con un balcón superpuesto muy labrado, a base de dos columnas en las jambas, un gran medallón central y una concha del Apóstol Santiago. Sobresale una cabeza clásica dentro del medallón. Se remata con grandes volutas y ménsulas muy del gusto renacentista siloesco. También tiene una cabeza de león con alas en centro del dintel de la ventana. Esta fachada fue reformada en el último tercio del siglo XIX por el arquitecto Francisco Giménez Arévalo, que la forró de ladrillo en sustitución de la piedra de mala calidad. Hace dos décadas fue reformada para residencia universitaria.
En este caso queda clara la adscripción del edificio a una rama de los Pineda porque así figura inscrito bajo el escudo en piedra que preside el dintel
Seguramente las siguientes ramas de los Pineda, ya en el XVII, se establecieron también en la zona considerada noble de Granada, es decir, el eje de la Carrera del Darro. Dos son las casonas que habitaron en este lugar. La primera de ellas en el número 9 de la Carrera, con fachada al cauce, que fue donde vio la luz la heroína local Mariana de Pineda (aunque este palacio fue rematado por la familia Pisa); allí vivieron sus ancestros al menos desde finales del XVII. El otro palacio o casa de los Pineda se encuentra un poco más arriba, en el número 2 de la calle Misericordia de San Pedro. En este caso queda clara la adscripción del edificio a una rama de los Pineda porque así figura inscrito bajo el escudo en piedra que preside el dintel.
¿Familiares de los Pineda de Mariana?
¿Podría ser algún vitoreado pariente antepasado de la heroína Mariana de Pineda? Claro que sí, aunque de serlo estaría muy lejano en sangre y tiempo. Mariana descendía de una familia hidalga que hizo las Américas. Su bisabuelo se llamó Antonio de Pineda y Capdevilla, fue alcalde de Casa y Corte en la Real Chancillería a finales del XVII. Su abuelo Antonio de Pineda, también funcionario público, emigró a Guatemala; y su tío abuelo Manuel de Pineda lo hizo a Cuzco (Perú) como presidente de su audiencia. Éste pertenecía a la casa del Marqués de Campo Santo, de ahí que Mariana Pineda tuviera también la condición de hidalga.
El abuelo de Mariana regresó a Granada como oidor y traía dos hijos que eran militares, nacidos ambos en Guatemala
El abuelo de Mariana regresó a Granada como oidor y traía dos hijos que eran militares, nacidos ambos en Guatemala. El mayor era Antonio de Pineda Ramírez (1753), que murió sin descendencia; el segundo, Mariano de Pineda Ramírez (1754), capitán de navío. Este era el padre de Mariana, resultado de un amancebamiento con una joven de Lucena llamada María de los Dolores Muñoz y Bueno, a la que casi triplicaba en edad. Mariana nació el 1 de septiembre de 1804 en la casa número 9 de la Carrera del Darro.
Otros Pineda descartados
Nos centramos en averiguar primero la personalidad de Ysidro de Pineda. Podría tratarse de un Pineda que a principios del siglo XVII era capellán real y optó también a obtener una capellanía en la Catedral en 1623. Aunque en aquella primera oposición no lo consiguió porque quedó clasificado en segunda posición (Jorquera, año 1623). Además, su nombre de pila no era Ysidro (o Isidro) ni tampoco E., sino que se llamaba Lorenzo de Pineda. Lo más lógico es que hubiese plasmado su vítor en las fachadas de la Capilla Real. Descartado.
En los libros de navegación del siglo XVII aparece un Ysidro de Pineda como capitán de navío que hacía la carrera de Indias
En los libros de navegación del siglo XVII aparece un Ysidro de Pineda como capitán de navío que hacía la carrera de Indias. En 1662 comandaba el buque Nuestra Señora de Regla y las Ánimas. El problema es que se nos presentaba un hombre de mar, posiblemente gaditano u onubense, que nada tenía que ver con Granada. Descartamos que fuese un segundo Álvaro de Bazán.
Otro Isidro de Pineda fue poderoso hombre de negocios, que testó en Sanlúcar de Barrameda en 1675. Parece que fue padre de otro Isidro de Pineda, abogado, que llevó varios pleitos en defensa de órdenes religiosas ante la Audiencia de Sevilla y en alzada en la Real Chancillería de Granada. Sin estar muy seguros de que tuviese arraigo en Granada. ¿Podría habérselo dedicado algún fraile granadino para cuya comunidad ganó un pleito? Poco probable, por no decir imposible. Otro descartado.
El último Ysidro de Pineda que podría haber tenido su vítor en el Pie de la Torre era maestro fundidor de campanas. Estuvo trabajando para el arzobispado de Granada fundiendo, pero la mayoría fueron para dotar a iglesias de la provincia de Málaga. En 1778 fundió unas en la parroquia de Teba; ese mismo año fueron fundidas varias en la Catedral de Granada, pero se conoce perfectamente los nombres de los fundidores, que fueron otros. La única relación de un Pineda con el campanario de la Torre lo encontramos en la figura de Francisco de Pineda; este hombre fundió el esquilón conocido como San Joaquín, el Aceitero o La de Pineda. Pero fue ya en el año 1817, cuando se había perdido la moda de los vítores. El de fundidor era considerado un oficio artesano, no acreedor a recibir un vítor.
Enmanuel de Pineda, el decano de Medicina
La clave de D E PINEda estaba en el archivo histórico de la Universidad de Granada. Sus legajos son una mina a la hora de buscar Pineda con estudios. A pesar de que en siglos pasados no se cuidaron mucho de guardar documentos y ordenarlo. Hemos hallado varios Pineda en el proceso de búsqueda entre los expedientes individuales y los libros de actas de claustros. El que más se aproximaba, por fecha y méritos académicos, era Manuel Millete de Pineda. Pero el nombre no encajaba con Isidro ni con la inicial E. Su abultado currículo olía a que podría tratarse de él. Hasta que empezaron a aparecer variantes de Manuel, Enmanuel, Enmanuel y Emmanoelis (unas veces con el primer apellido y la mayoría prescindiendo de él). Ya teníamos la E.
Su grafiti, plenamente identificado, es el situado en el lateral de la Torre, el que está sobre parte de lo que fue el hueco de la escalera cegada a finales del siglo XVI
Su grafiti, plenamente identificado, es el situado en el lateral de la Torre, el que está sobre parte de lo que fue el hueco de la escalera cegada a finales del siglo XVI. Esas letras, el vítor de debajo, la corona de arriba y el birrete sobre un libro corresponden a Enmanuel Millete de Pineda. Aunque en buena parte de sus referencias él mismo lo castellanizaba como Manuel de Pineda.
El pintor del grafiti no debió ser un gran artista, pero lo intentó. Puso la E (de Emmanuel), PINE (agrupadas en un mismo símbolo las tres últimas), pero le faltó pared y subió la Da por encima
El pintor del grafiti no debió ser un gran artista, pero lo intentó. Puso la E (de Emmanuel), PINE (agrupadas en un mismo símbolo las tres últimas), pero le faltó pared y subió la Da por encima. Debajo colocó el símbolo del Vitor y a su derecha un libro con el birrete de catedrático encima. El bonete y la toga eran en esos tiempos partes imprescindibles de la indumentaria de un catedrático de universidad o de colegio catedralicio. En los retratos de los siglos XVII a principios del XX que se hacían a catedráticos y rectores ese gorro simbolizaba la alta formación académica del retratado, su autoridad intelectual, estatus eclesiástico o judicial. En el lenguaje visual de la época (y nada mejor que un vítor en lugar tan destacado) pintar a un personaje o dedicarle un grafiti añadía respetabilidad.
¿Cuándo y por qué le fue dedicado a Enmanuel de Pineda? Tras estudiar su trayectoria académica y profesional es fácil acotar las fechas en que fue pintado en el lateral del Pie de la Torre. No conocemos la fecha exacta del nacimiento de Enmanuel, pero debió ser aproximadamente hacia 1678 (cuando se empezaba la construcción de la fachada de la Catedral diseñada por Cano, la Torre tenía más de un siglo y medio de vida). Fue hijo de un funcionario o militar navarro con destino en Granada, llamado Alejandro Millete de los Ríos (nacido en Pamplona). En Granada contrajo matrimonio con Clara de Pineda.
Enmanuel Millete de Pineda (en este caso escrito como Manuel) aparece matriculado en la Cátedra de Medicina de la Universidad Literaria (edificio de la Curia) en el año 1691
Enmanuel Millete de Pineda (en este caso escrito como Manuel) aparece matriculado en la Cátedra de Medicina de la Universidad Literaria (edificio de la Curia) en el año 1691. Debía tener una edad de 14 o 15 años. Cuatro años más tarde, el 4 de mayo de 1695, la Facultad de Medicina le extendió el título de bachiller en Medicina, tras haber pasado primero por el bachiller de artes y los cuatro años correspondientes a Medicina (lectura y comentarios de textos de los clásicos). Tras el examen de tentativas y conclusiones ya pudo ejercer la medicina. En el título que se le extendió (conservado en el Archivo histórico de la UGR) vuelve a figurar como Bachiller Emmanuel Millete de Pineda.
Es de suponer que estuvo ejerciendo la medicina en algún hospital o en consulta particular tan habitual por entonces. No la cirugía, que estaba todavía en manos de cirujanos (considerados un trabajo menor, manual, dedicados a sangrar y hacer amputaciones)
Es de suponer que estuvo ejerciendo la medicina en algún hospital o en consulta particular tan habitual por entonces. No la cirugía, que estaba todavía en manos de cirujanos (considerados un trabajo menor, manual, dedicados a sangrar y hacer amputaciones). No vuelve a aparecer en los papeles de la Universidad hasta marzo de 1711: esta fecha decide acceder a una plaza como profesor de Medicina. Es de suponer que habría superado los grados de licenciado y doctor. Para ello se le exigió el obligatorio certificado de limpieza de sangre para ejercer como funcionario público. Su nombramiento está recogido en el libro de actas del claustro universitario.
Tras la jubilación de Francisco García del Castillo en el decanato, le sucedió como decano el ya ilustre Manuel de Pineda
Suponemos que en adelante compaginó el ejercicio de la medicina privada con la enseñanza en su cátedra de la Facultad (repito, ubicada entonces en la Curia, frente a la Catedral y Sagrario en obras). Tras la jubilación de Francisco García del Castillo en el decanato, le sucedió como decano el ya ilustre Manuel de Pineda. Tenemos la certeza de que ejerció como decano de Medicina entre los años 1742 y 1754 porque su nombre aparece firmando títulos de licenciados a los alumnos al píe de cada documento de los que se conservan en el Archivo universitario. Figuran firmados como Emmanuel de Pineda y otros como Emmanoelis Pineda, Dignisimi Decani. No hay constancia de la fecha de su fallecimiento, pero debió morir ya próximo a los ochenta años y en activo. Si le calculamos que nació hacia 1678 y continuaba de decano en 1754, rondaba los 76 años de edad cuando todavía daba clases en la Universidad.
Lo más probable es que el grafiti que ha aparecido en las recientes obras de la Torre le fuese dedicado cuando consiguió la cátedra (1711) o el decanato (1742)
Lo más probable es que el grafiti que ha aparecido en las recientes obras de la Torre le fuese dedicado cuando consiguió la cátedra (1711) o el decanato (1742). De una u otra forma, se lo pusieron en el trayecto de acceso a sus clases para que lo viera al pasar, porque la Facultad de Medicina estuvo en el edificio de la actual Curia hasta 1769.
Ysidro de Pineda, maestro de música
Debió ser bastante poderoso, famoso, imprescindible o importante porque el Cabildo de la Catedral le permitió que pintaran su nombre en un lugar tan visible y bajo. Y que borraran o rasparan una inscripción anterior que dejó rastros debajo. Todo el nombre está prácticamente intacto, solamente los restauradores han procedido a retirar un cartel del XIX o principios del XX hecho en tinta negra que prohibía fijar carteles. Han sido retocadas las letras E y D, de PINEDA, pero con una técnica que se ve perfectamente que no son como las originales. (Algo parecido al changüí de los dos leones con gafas para distinguirlos).
Lo que hemos conseguido recomponer de su historia ha aflorado de varios documentos relacionados con la Catedral y su música
¿Quién fue VD EL S D YSIDRO DE PINEDA para merecer esa distinción? Posiblemente hijo de Gabriel de Pineda y Gutiérrez, hermano de Juan de Pineda, que entró en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y llegó a ser el vigésimo general de los juaninos. Lo que hemos conseguido recomponer de su historia ha aflorado de varios documentos relacionados con la Catedral y su música.
Las letras que anteceden a su nombre (VD EL S D) son las abreviaturas de Venerabilis Dominus el Señor Don…). Equivalente en latín clásico a Viro Digníssimo o Viro Doctíssimo. En castellano del XVIII se podría entender como muy ilustre o muy sabio. Eran expresiones muy usadas en el mundo eclesiástico para engrandecer a sacerdotes, priores, obispos y figuras de gran respeto en la Iglesia católica. La Y con que empieza el nombre también era de uso muy habitual en palabras que comenzaban por ese sonido; por ejemplo, en textos antiguos se utilizan mucho en Yglesia, Ynfantes del Choro, Ysla, Ylustre, etc.
Ysidro de Pineda no consiguió título universitario. No estudió en la Universidad. Debió empezar desde muy niño a formarse dentro de los colegios de los que se nutría la Catedral
Ysidro de Pineda no consiguió título universitario. No estudió en la Universidad. Debió empezar desde muy niño a formarse dentro de los colegios de los que se nutría la Catedral (San Fernando, Catedralicio, Casa-Seminario de Seises). No formaba parte del clero al servicio de la Catedral, era un lego del importante y numeroso departamento de música. Tampoco sabemos el momento en que empezó a cantar, bailar como seise, organista o maestro de capilla. Conocemos que en 1742 (acta de 26 de junio) era maestro de seises y presentó un memorial sobre el trabajo de maestro de capilla. Imaginamos que con la intención de ascender a la máxima jefatura del departamento. En el catálogo del Archivo Musical de la Catedral de Granada (volumen III) se dice que “Ysidro de Pineda, a cuyo cargo están los seises (…)” debía dar lección todos los días, aunque tuvieran fiestas.
El maestro de seises tenía bajo su responsabilidad la formación de los niños que componían el coro de voces blancas y bailaban ante el Santísimo y otras fiestas, procesiones y colegiatas de Granada
El maestro de seises tenía bajo su responsabilidad la formación de los niños que componían el coro de voces blancas y bailaban ante el Santísimo y otras fiestas, procesiones y colegiatas de Granada. Los seises vivían y se formaban en la Casa-Seminario (actual archivo y vivienda del empleado decano de la Catedral); con ellos habitaban también el maestro y su familia. Tenían una cocinera y una persona de servicio que les llevaba la casa. Cada uno de los niños recibía educación, manutención, vestimenta y cuatro pares de zapatos al año. Algunos pasaban después a formarse para personal eclesiástico o, incluso, se reenganchaban a cantar en el coro de veinteros.
Isidro de Pineda llegó a ser maestro de capilla de la Catedral. Ese cargo a mediados del XVIII era el empleo más prestigioso, complejo y de mayor responsabilidad dentro del templo metropolitano
Isidro de Pineda llegó a ser maestro de capilla de la Catedral. Ese cargo a mediados del XVIII era el empleo más prestigioso, complejo y de mayor responsabilidad dentro del templo metropolitano. Un maestro de capilla era músico, director de orquesta, organista, compositor, educador y gestor de todos los recursos y personas que formaban el acompañamiento musical. Que era mucho y debía observar y hacer cumplir una estricta disciplina eclesiástica. Estaba a las órdenes directas del canónigo chantre.
Los últimos años en el cargo coincidió con otro músico en la Catedral llamado Salvador de Pineda, posiblemente familiar suyo.
En estos momentos se está en fase de revisión del catálogo musical de la Catedral. Quizás aparezcan nuevos datos que nos permitan completar el perfil profesional del vitoreado Ysidro de Pineda
En estos momentos se está en fase de revisión del catálogo musical de la Catedral. Quizás aparezcan nuevos datos que nos permitan completar el perfil profesional del vitoreado Ysidro de Pineda. Quizás hizo alguna composición que no nos ha llegado, un auto sacramental, alguna música para Corpus… motivos suficientes para que le dedicaran el mejor vítor del Pie de la Torre. Ser buen cantor, organista o maestro de Capilla en la primera mitad del XVIII quizás llevara acarreada fama actual equiparable a Miguel Ríos. O mejor, de Bad Bunny.
Lo que sí tenemos por cierto sobre Ysidro de Pineda es que en 1779 solicitó la jubilación como empleado de la Catedral. Superaba ampliamente los ochenta años.
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