Monty BM: "A mí me encanta ser antiguo y carca, me pone que me tachen de pureta y de rancio, y si ser bolsista es sinónimo de eso pues bienvenido sea"

José Antonio Montiel es Monty BM, a quien conocimos en los imprescindibles Red Passenger (háganse un favor y busquen sus discos: 'Lottogatika', ‘Logo’, ‘Al Sr. Garson, Con Amor’ y ‘Studio di uno spettro’). Ahora, por libre, ha caído fascinado por la sangre caliente y la clave caribeña, estrenando su primer LP, ‘La suerte’. Influido por la fusión y las bandas que mezclan el son latino con la música alternativa, es un LP enfocado en las pequeñas historias que hacen del día a día y de la cotidianeidad bandas sonoras enfocadas en la épica de la normalidad. El disco ha contado con la colaboración de los mejores músicos de la escena granadina como Alfonso Alcalá (Loquillo, Bolero Please, escena de jazz y blues), Jesús Santiago (El Jose, Veículo Longo, La Juan Román, Le Gatto Swing Band), y la producción del camaleónico director musical Daniel Molina (Para la libertad, Outside, Neuman, Jorge Pardo, Trepàt, Erik Truffaz) . Lo toca por primera vez en la Casa de la Cultura de Maracena el domingo (18:30h).
― San Pablo se cayó del caballo y vio la luz ¿qué le ha pasado a usted con la cubanía? ¡Espero que no haya llegado también por el método traumático!
― (carcajada) El bueno de San Pablo tenía un pasado controvertido y yo soy mucho más normalito. La música latina siempre había estado entre mis repertorios de días raros. Buena Vista Social Club, Los Pamperos, Elis Regina o Silvio Rodríguez tenían un pequeño espacio en mis playlists prohibidas del mundo indie. Aunque en mis bandas solía tirar de rifs hiper-reverberados, como más disfrutaba era con una buena guitarra clásica y mi voz, con la pureza que te ofrece tan sencillo combo. Fue una transformación orgánica y natural y surgió de pequeñas maquetas con logic en mi pequeño estudio. Luego llegaron Alfonso Alcalá y Daniel Molina a arrojar luz y guía y el resto fue historia.
― ¿Qué fue de su gran banda anterior? ¿Red Paseenger está en standby o definitivamente en punto muerto?
― No sé mucho de ellos pero creo que el proyecto original está ya extinto. Sí me consta que Luis y Víctor tienen un proyecto llamado Panda Rojo en el que vuelven a crear esos universos instrumentales tan enrevesados y característicos. Yo creo que por mi naturaleza más analógica y sencilla no encajaba en esa nueva dimensión en la que querían navegar así que decidí retirarme de muy buen rollo. Son unos músicos fantásticos de los que he aprendido muchísimo y les deseo la mejor de las suertes.
― Veo que le da con gusto a los instrumentales…
Hacer música instrumental es complicado porque debes tener muy claro hacia dónde caminar sin caer en los bucles estériles y artificiales
― Precisamente de Red Passenger me viene esa querencia. Hacer música instrumental es complicado porque debes tener muy claro hacia dónde caminar sin caer en los bucles estériles y artificiales. Yo ya tenía tardes aciagas en mi adolescencia mamándome a bandas como Mogwai, Godspeedyoublackemperor o Sigur Ròs, así que siempre había tenido curiosidad por experimentar esa forma de construir música. Para este álbum, siguiendo la máxima de ser lo más honesto posible, he decidido crear temas sencillos con sutiles giros tonales y armónicos pero sin adentrarme en la nebulosa de la élite musical, que busca a veces exprimir las posibilidades al máximo con modulaciones y experimentos rítmicos. Lo mío es mucho más básico y busca única y exclusivamente expresar un estado de ánimo con la máxima honestidad posible.
― Conocerá pues a El Twanguero y al granadino Jolís y su ‘Fender Swing’ ¿No?
― Aún estoy en primero de “latinología” así que no conozco mucho de la escena granadina, más allá de los grupos de mis músicos como Jesús Santiago, Alfonso Alcalá o Guillermo Ibáñez. De Jolís he escuchado algo y es calidad suprema. Canta con una sensibilidad reservada para pocos artistas. Además ese punto de reverb que le pone a las guitarras me parece de un gusto excelso.
― Haría buena pareja con otro granadino que tal… ¡El gran Tito Ramírez!…
― Mucho me queda para acercarme a la fina ironía de Tito. El universo sonoro e iconográfico que ha creado ese hombre es de lo más refrescante. Precisamente mientras respondía esta pregunta me ha dado por escuchar su ‘Yadda-Haddabadoo’ y me ha dado una hostia importante. Me encantaría colaborar no solo con ese grandísimo músico sino con otras figuras como Amparo Sánchez, Omayra Arroyo o buscar colaboraciones bizarras que eso siempre acaba bien. Lo cierto es que esta ciudad se está reinventando con mucho éxito. Me gusta esa cara de Granada aunque reconozco que por pereza no suelo buscar el ambiente en el que se fraguan esas relaciones.
― Óigame si un tango es un pensamiento triste que se baila… ¿un bolero es lo mismo pero que se baila ‘agarrao’?
― Un bolero tiene todo lo que me representa. Es sensual, triste y alegre a la vez, es irónico y también literal. El bolero es quizá el estilo en el que más gusto he encontrado. Mi carrera en solitario empezó con un bolero que regalé a mi mujer por nuestro aniversario “Carmen” y en seguida supe que ese estilo me iba a venir bien porque su composición y grabación fluyó como nunca había fluido nada en mi carrera musical. Hay que volver a sentirse espirituales y recuperar la sencillez del romanticismo antiguo. A mí me encanta ser antiguo y carca, me pone que me tachen de pureta y de rancio, y si ser bolerista es sinónimo de eso pues bienvenido sea.
― Canta a las ‘manos en tu cintura’, a la ‘dulce agonía’ y al ‘veneno en la piel’… ¡está lleno de homenajes a otras canciones!
"Escuchar música en el coche se ha convertido en una liturgia y espero que mis hijos el día de mañana tengan los mismos recuerdos que yo"
― Y hay una pieza en catalán… ya me dirá…
― A través de Daniel Molina conocí el proyecto de Daniel Ibáñez y Andreu Fullana, un corto llamado “Angoixa” que cuenta la historia de dos hermanas que se escupen las verdades durante una estancia en una casa de campo menorquina sobre la problemática familiar. Esos nueve minutos de diálogos sinceros, hirientes… esa anagnorisis contemporánea, me sedujo desde el primer momento. Daniel, que es bien cuco, le pasó a producción mi bolero “El mundo no me hace bien” y la idea encajó a la perfección. Para cuadrar la estética catalana del corto me sugirieron la posibilidad de grabar en catalán y no me lo pensé dos veces. Soy un filántropo natural o como mi abuelo decía “aprendiz de todo y maestro de nada”, así que me aventuré a probar en la lengua de Dalí. Si te digo que casi me gusta más la versión en catalán que en castellano, ¿te lo crees?.
― Me pasan unas fotos de promo y una de ellas es… ¡una legión de peones dando jaque mate al rey! ¿Algo más que añadir en su defensa?
Creo que cualquiera que esté leyendo estas líneas puede sentirse identificado con esa sensación, con la de no encajar o no comprender cómo funciona el mundo
― (Carcajada) No es rollo egocéntrico ni nada de eso eh?, más bien cada canción es una especie de pequeño universo aplicable a cualquier persona cotidiana, normal y sencilla como yo. La analogía del ajedrez es muy recurrente cuando alguien que siente que es una persona transparente se ve acorralada por un mundo un poco agresivo y poco empático. Por eso consideramos que el acorralamiento de peones era una imagen lo suficientemente ambiguo como para que cada quién pudiera sentirse peón o rey. La verdad es que con mi edad ya veo las cosas con algo de claridad y eso me procura a veces tranquilidad y otras algo de miedo. Creo que cualquiera que esté leyendo estas líneas puede sentirse identificado con esa sensación, con la de no encajar o no comprender cómo funciona el mundo. Hoy las cosas se han puesto bizarras y extrañas, por eso también tenía la necesidad de construir un disco como un itinerario de lo cotidiano, para buscar complicidad entre las gentes buenas y sencillas, que son las que verdaderamente saben de lo que va esto de existir. “La suerte es el arte de existir” reza el lema del disco.
― Este fin de semana lo toca, ¿cómo y con quién?
― La presentación la haré en la Casa de la Cultura de Maracena, en el pequeño teatrito, y será un acto íntimo y reservado para pocas personas porque el aforo es limitado. Voy a contar con una banda de lujo que colabora habitualmente conmigo. En las cuerdas estarán Tomi y Guillermo Ibáñez, bajista guitarrista argentinos que son de lo mejor que hay en Granada y en la percusión estará el mítico Jesús Santiago, el mejor conguero con el que se pueda contar.






























