Comienzan las obras de la tercera fase de remodelación de la Carretera de Málaga, con una inversión de 3,7 millones

Las obras de la tercera fase de remodelación de la Carretera de Málaga, que cuentan con una inversión de 3.707.672,69 euros, han comenzado con el objetivo de aprovechar "la menor intensidad de tráfico" durante los meses de verano para "minimizar" las molestias a vecinos, comercios y conductores que utilizan diariamente esta vía. Los trabajos, que ejecutan las empresas Glesa y Grulop, se desarrollarán durante los próximos once meses entre las calles Washington Irving y María Goyri, sobre un tramo de 440 metros de longitud y una sección cercana a los 20 metros de ancho.
La alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, ha destacado en una nota de prensa que "el inicio de estas obras supone un nuevo avance en la transformación de la Carretera de Málaga, una actuación muy esperada por los vecinos de La Chana que nos permitirá renovar uno de los principales accesos a la ciudad, modernizando tanto las infraestructuras que discurren bajo la vía como el espacio público para hacerlo más verde, accesible, seguro y confortable".
La intervención supondrá la renovación integral del vial, con la sustitución del firme y de los acerados por nuevos pavimentos más resistentes y adaptados al uso intensivo de esta vía. Para la calzada se empleará una mezcla urbana tipo MASAI, un pavimento innovador y sostenible desarrollado por el Laboratorio de Materiales de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que permitirá mejorar el comportamiento del firme, aumentar su durabilidad y favorecer una conservación más eficiente de la calzada.
La vía mantendrá el doble sentido de circulación con dos carriles, mientras que las aceras se renovarán para ofrecer recorridos peatonales más cómodos, continuos y completamente accesibles. El proyecto incorpora además nuevos pasos de peatones accesibles, pavimentos táctiles e itinerarios peatonales adaptados, reforzando la seguridad vial y la accesibilidad universal.
La actuación reorganizará las zonas de aparcamiento y de carga y descarga para mejorar la movilidad y facilitar la actividad diaria de vecinos, comercios y servicios. Además, permitirá incrementar las plazas de estacionamiento, que pasarán de las 44 actuales a 49. El proyecto contempla también la construcción de una nueva glorieta en la intersección con la calle Virgen de la Consolación, una actuación que contribuirá a mejorar la fluidez del tráfico y reforzar la seguridad vial en este punto de la Carretera de Málaga.
El proyecto contempla también la modernización integral del alumbrado público con la instalación de luminarias LED de alta eficiencia energética, que mejorarán la iluminación de aceras, medianas, intersecciones y glorietas. La actuación incluye además la renovación de las canalizaciones, columnas y arquetas de registro, así como la actualización de la señalización horizontal y vertical y la adecuación de la red semafórica, reforzando la seguridad y mejorando la movilidad tanto para peatones como para conductores.
Según el Ayuntamiento, la remodelación "reforzará el carácter más verde" de la Carretera de Málaga mediante "la conservación e integración del arbolado existente en el nuevo diseño urbano". Melias, granados, palmeras y cipreses seguirán formando parte del paisaje de la avenida, "preservando aquellos ejemplares que se encuentran en buen estado". La actuación incluirá también la renovación de las jardineras y de la red de riego, incorporando nuevos sistemas que mejorarán el mantenimiento y la sostenibilidad de las zonas verdes.
Junto a la transformación del espacio urbano, la actuación prevé modernizar las redes de abastecimiento y saneamiento dentro del Plan de Resiliencia Hídrica que impulsan conjuntamente el Ayuntamiento de Granada y EMASAGRA. El proyecto contempla la renovación de cerca de 970 metros de conducciones, acometidas domiciliarias, válvulas de control e hidrantes, mejorando la eficiencia y fiabilidad del sistema hidráulico. Asimismo, se renovará la red de saneamiento y el sistema de drenaje urbano mediante nuevos elementos de recogida de aguas pluviales, lo que permitirá reducir el riesgo de encharcamientos y mejorar el comportamiento de la vía durante los episodios de lluvia.


















































