"Millones para un hotel de cinco estrellas, pero ¿quién paga la factura del pasado?"

El Gobierno de España ha concedido una subvención de más de 6 millones de euros para el futuro hotel Fuerte de cinco estrellas en La Herradura. El proyecto, situado en la Costa Tropical, supone una inversión total de 32,5 millones de euros y, según las previsiones, creará noventa puestos de trabajo.
Es una buena noticia para el promotor, para el Ayuntamiento y, al menos sobre el papel, también para la economía local.
Pero el momento elegido plantea muchas preguntas.
El Ayuntamiento de Almuñécar anunció recientemente que tendrá que afrontar un grave problema económico de casi 20 millones de euros. Esta factura tiene su origen en el antiguo proyecto inmobiliario de Torre Galera.
Un promotor pagó varios millones de euros por unos derechos de construcción que finalmente no se pudieron utilizar. El dinero no fue devuelto a tiempo y, debido a los intereses acumulados, la deuda casi se ha duplicado.
Al mismo tiempo, el actual gobierno municipal, dirigido por el alcalde Juanjo Ruiz Joya, presenta la llegada del hotel de cinco estrellas a La Herradura como una muestra de progreso y capacidad económica. Sin embargo, también se lleva hablando de este hotel desde hace más de veinte años.
Transparencia
Los vecinos de Almuñécar y La Herradura tienen derecho a saber exactamente qué van a recibir a cambio de los millones de euros públicos que se invertirán en el hotel.
¿Cómo será el proyecto definitivo? ¿Qué infraestructuras tendrá que construir o pagar el Ayuntamiento? ¿Cuántas viviendas o apartamentos adicionales se podrán construir en los terrenos cercanos? ¿Quién ganará dinero con esta operación? ¿En qué se gastarán exactamente los más de 6 millones de euros de subvención?
También es necesario explicar bien las previsiones económicas. ¿Qué nivel de ocupación necesita el hotel para ser rentable? ¿Estará abierto durante todo el año o solamente durante la temporada turística? ¿Qué ocurrirá si los ingresos son menores de lo esperado? ¿Y quién asumirá finalmente el riesgo?
Para los pequeños empresarios de Almuñécar y La Herradura, el contraste es enorme. Los propietarios de restaurantes y tiendas, los autónomos y los pequeños hoteles tienen que seguir pagando al personal, el alquiler, los impuestos y las facturas de energía, también durante los tranquilos meses de invierno.
Para ellos no existe una Administración dispuesta a entregar una subvención de varios millones de euros.
Competencia
Por eso es razonable preguntar por qué un solo gran proyecto hotelero puede recibir una ayuda pública tan generosa.
Las grandes inversiones pueden crear empleo y riqueza, pero también pueden alterar la competencia y perjudicar a los negocios que no reciben ayudas.
Mientras tanto, el gobierno municipal advierte de que, además del caso Torre Galera, podrían aparecer otros problemas económicos procedentes del pasado. La responsabilidad se atribuye principalmente a anteriores gobiernos municipales y al exalcalde Juan Carlos Benavides.
Pero quien utiliza los errores del pasado como argumento tiene hoy la obligación de ser todavía más transparente. Especialmente porque Almuñécar conoce otros dolorosos casos relacionados con la construcción.
En Cármenes del Mar, muchos vecinos vieron cómo aparecían grietas en sus casas, cómo sus viviendas quedaban inhabitables o incluso llegaban a derrumbarse. Fueron víctimas de la promoción inmobiliaria, de errores administrativos y de una supervisión insuficiente.
Para estas familias, la política urbanística no es un debate político abstracto. Es un drama que condiciona su vida diaria desde hace muchos años.
No queremos otro Torremolinos
Almuñécar y La Herradura viven un momento favorable. La zona es atractiva, el turismo crece y los inversores muestran interés.
Pero crecer no significa automáticamente avanzar.
Sin límites claros, La Herradura corre el riesgo de perder su carácter. Y Almuñécar podría repetir los errores de otros municipios de la costa donde se ha construido demasiado.
Nadie quiere un segundo Torremolinos. Tampoco debería ser una aspiración convertirse en una copia de Nerja.
Almuñécar y La Herradura deben proteger precisamente aquello que las hace diferentes: su escala humana y su carácter auténtico.
Un Ayuntamiento que debe pagar una factura de casi 20 millones de euros procedente del pasado no puede permitirse nuevas aventuras inmobiliarias poco transparentes. La confianza no se consigue cortando cintas, mejorando la imagen pública, dejándose barba o perdiendo unos kilos.
La confianza se consigue explicando, antes de empezar a construir, quién se beneficia, quién paga y quién asume el riesgo.





























