Energías renovables

Las plantas fotovoltaicas de Granada generan electricidad menos de 4 horas al día en una de las provincias con más sol de España

E+I+D+i - J. M. M. - Domingo, 31 de Mayo de 2026
La provincia tiene un promedio de casi 9 horas de sol diarias, pero los paneles únicamente aportan energía eléctrica durante 3 horas y 49 minutos al día de promedio.
Plantas fotovoltaicas en el término de Pinos Puente.
IndeGranada
Plantas fotovoltaicas en el término de Pinos Puente.

La provincia de Granada disfruta de un promedio de 3.228 horas de sol al año, muy superior a la media del país, que ronda las 2.500 horas anuales. Es decir, en Granada hay sol casi 9 horas al día (8 horas y 50 minutos), descontados ya los días nublados, un paraíso para la captación de energía solar a través, por ejemplo, de instalaciones fotovoltaicas, que la convierten en electricidad. 

Pero, después del gran despliegue de macroplantas solares de los últimos años, que todavía continúa con decenas de proyectos en construcción, aprobados o en trámite, resulta que las casi 3.000 hectáreas de paneles fotovoltaicos repartidos por la proviincia de Granada solo generan electricidad durante menos de 4 horas al día. En concreto, 3 horas y 49 minutos de promedio, menos de la mitad de lo que podrían hacerlo si estuvieran funcionando las casi 9 horas diarias de sol que tiene Granada.

Así se desprende de los los datos de generación eléctrica que ofrece la Agencia Andaluza de la Energía, referidos a 2024, el último año disponible. Ese año los casi 800 megavatios (MW) de potencia eléctrica fotovoltaica instalados en la provincia aportaron 1.112 gigavatios/hora (GW/h) de electricidad. Si esos 800 MW de paneles (798,5 para ser exactos) hubieran estado funcionando las 24 horas del día y los 365 días del año, hubieran generado casi 7.000 GW/h (798,5 x 8.760 horas), más del doble que el consumo total de electricidad de la provincia. Pero solo produjeron 1.112 GW/h, el 15,9% del máximo posible, lo que se denomina factor de carga, el rendimiento efectivo de la instalación.

El bajo rendimiento de la fotovoltaica no es algo exclusivo de Granada, ni mucho menos. Sucede lo mismo a nivel nacional

Lógicamente, una planta fotolvotaica no puede captar energía solar las 24 horas del día durante todo el año, porque de noche no hay sol y tampoco pueden hacerlo en los días nublados. Pero lo que sí se les puede pedir es que generen electricidad durante las casi 9 horas de sol diarias que hay de promedio en Granada, 3.228 horas al año, o al menos que se acerquen a esas cifras. Sin embargo, únicamente funcionaron apenas 1.393 horas, el 43% del total. ¿Y el resto de horas de sol? Estuvieron sin funcionar, sin aporar electricidad. 

Dos horas y media de utilidad en 2022

Alguien podría pensar que en 2024 hubo muchos más días nublados que la media y que por eso funcionaron tan poco tiempo. Pero no, en años anteriores sucedió lo mismo, o incluso peor. En 2023, las plantas fotovoltaicas que había ese año en Granada tuvieron un factor de carga aún menor, del 15,2%. Es decir, funcionaron 1.331,5 horas en todo el año, poco más de 3 horas y media al día. Y en 2022, todavía menos, el 10,6% de factor de carga, unas 928 horas al año, poco más de 2 horas y media diarias. 

Ese bajo rendimiento de la fotovoltaica no es algo exclusivo de Granada, ni mucho menos. Sucede lo mismo a nivel nacional. En España, el factor de carga se ha ido reduciendo en los últimos años desde rozar el 15% en 2022 hasta el 11,3% de los últimos doce meses, según los datos de Red Eléctrica de España. Es decir, a medida que se han ido implantando más plantas fotovoltaicas, como está pasando en estos años, se ha ido reduciendo el número de horas en que generan energía. En el último año, ese 11,3% significa que han producido electricidad durante 2 horas y 43 minutos al día de media, cuando en España hay un promedio de casi 7 horas de sol diarias. 

Planta fotovoltaica 'Cubillas', en el término de Albolote. indegranada

España ha apostado por un modelo de despliegue masivo de macroplantas fotovoltaicas -y también de parques eólicos- que necesita ingentes extensiones de terreno para luego producir una mínima parte de su capacidad teórica. Todo un despilfarro de recursos. Por cada megavatio de potencia fotovoltaica se precisan unas dos hectáreas de suelo, obtenidas en muchos casos destruyendo tierra fértil y dañando ecosistemas a través de expropiaciones sustentadas en declaraciones de utilidad pública más que cuestionables, a tenor del rendimiento real de las instalaciones. 

Un despliegue de macroparques realizado sin sistemas de estabilización ni almacenamiento, para ahorrar costes, y que ha desembocado en un exceso de capacidad frente a una demanda eléctrica que no crece, y en precios de la electricidad negativos durante varias horas del día que han reducido la rentabilidad de las instalaciones hasta el punto de poner a parte del sector fotovoltaico al borde de la quiebra, como ya han ido publicado los medios especializados y vaticinaron algunos expertos. 

Además, la intermitencia de las fotovoltaicas y su falta de control y estabilidad están detrás del gran apagón del año pasado, que se inició precisamente en Granada, en una de las zonas con mayor concentración de renovables del país, el entorno de Huéneja. Y, a partir de ahí, Red Eléctrica ha tenido que aumentar el uso de las plantas de ciclo combinado que emplean gas natural para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. 

Fotovoltaica frente a termosolar

La fotovoltaica queda muy mal parada en cuanto a rendimiento y utilidad con la termosolar, que utiliza sus paneles, no para generar electricidad directamente, sino para calentar un circuito de agua y convertirlo en electricidad mediante vapor. Granada cuenta desde hace quince años con tres plantas termosolares, unidas en un solo complejo, Andasol I, II y III, en el Marquesado, con una potencia total de casi 150 MW, y un factor de carga de entre el 30% y el 38%, es decir, entre dos y tres veces superior al rendimiento de la fotovoltaica. O, lo que es lo mismo, generan electrididad entre 7,3 y 9,2 horas al día, según el año, más incluso que el promedio de horas de sol de la provincia. ¿Y cómo es posible? Porque pueden almacenar el calor captado del sol mediante un sistema de sales fundidas, y generar electricidad incluso de noche. De esta forma, no sufren la intermitencia de la fotovoltaica y su aportanción de electricidad se puede regular según la demanda. 

Su desventaja es el mayor coste y uso de agua, y por eso en España se ha apostado en los últimos años por la fotovoltaica, más barata, entre otras cosas porque se ha instalado sin sistemas de almacenamiento (baterías) ni estabilización, y, como suele pasar, al final lo barato sale caro. 

Respecto a la eólica, la fotovoltaica también tiene algo menos rendimiento, aunque los molinos eólicos de Granada cada vez generan menos electricidad: su factor de carga ha caído del 24,5% al 18,6% en cinco años, aunque siguen estando algo por encima del 15,9% de la fotovoltaica. 

Al final, lo que hay que tener en cuenta es que el sol y el viento son energías renovables, pero no los sistemas creados para captar esas energías. Tanto las instalaciones fotovoltaicas como eólicas requieren de petróleo y gas para su construcción, transporte e implantación. Y, además de ser una extensión de los combustibles fósiles, encima son sistemas intermitentes y con muchas limitaciones, por lo que su mejor uso, como han advertido expertos como el físico del CSIC Antonio Turiel y organizaciones como Aliente, es a nivel local, pegado a la demanda y enfocado al autoconsumo, en lugar de un modelo industrial ineficiente que despilfarra materiales cada vez más escasos, alejado de donde está el consumo, con muchas pérdidas en el transporte de la energía y que sacrifica y destroza el territorio.