Compra con antelación tu forfait de temporada

La Primera Nivelación de Sierra Nevada, en el verano del 1804, por Simón de Rojas Clemente y Rubio (1777-1827)

E+I+D+i - Mario Ruiz Morales - Domingo, 16 de Agosto de 2026
Un excepcional reportaje de Mario Ruiz Morales, de la Real Sociedad Geográfica, que sirve de homenaje al gran botánico valenciano, que comprobó topográficamente que la altitud del Mulhacén era mayor que la del Veleta, en un laborioso trabajo que es una aventura extraordinaria.
Cumbres de Sierra Nevada.
IndeGranada
Cumbres de Sierra Nevada.

Simón de Rojas Clemente y Rubio (1777-1827)

Simón de Rojas Clemente y Rubio nació en Titaguas, sus primeros estudios los realizó en Segorbe, trasladándose en 1791 a Valencia para estudiar filosofía, logrando el grado de Maestro en Artes. Más adelante los completó con los teológicos, doctorándose en esa disciplina, y con otros de música y lenguas (griego, latín y hebreo). Finalizados estos, se estableció en Madrid, con la intención de hacerse profesor del Seminario de Nobles; acabando como sustituto de las cátedras de hebreo, lógica y ética en el Colegio San Isidro. Con la llegada del nuevo siglo, decidió cambiar de actividad, matriculándose en unos cursos de botánica, mineralogía y química, impartidos en el Real Jardín Botánico; despertándose entonces su interés por las ciencias de la naturaleza, que mantendría el resto de su vida. Por entonces (1802) coincidió Clemente con Domingo Badía Leblich, un orientalista aventurero que pretendía recorrer el norte de África y que lo invitó a que cumpliese con él el mandato de Godoy.

Como la misión era secreta, ambos deberían pasar por musulmanes, de ahí que fuesen circuncidados y adoptasen nombres árabes, realizando los demás preparativos en Francia e Inglaterra

Como la misión era secreta, ambos deberían pasar por musulmanes, de ahí que fuesen circuncidados y adoptasen nombres árabes, realizando los demás preparativos en Francia e Inglaterra. Desde allí zarparían rumbo a Cádiz, allí debió de producirse algún desencuentro entre ambos, ya que Badía emprendió la expedición en solitario. Clemente permaneció en la capital gaditana, con el nombre de Mohamed ben Alí, ganándose la vida como el moro sabio que sanaba las dolencias de las mujeres con plantas medicinales; al mismo tiempo que trataba de evitar «el acoso de los varones apostólicos empeñados en bautizarle en la fe católica»*. Deseoso de cambiar de estatus y recordando también su amor por la naturaleza, Clemente pidió, al parecer, y consiguió del gobierno la ayuda necesaria para analizar los recursos del Reino de Granada (Almería, Granada y Málaga); tal como se indica en la reseña que se cita a pie de página, "Antes de emprender el viaje abandonó su disfraz, compareciendo como cristiano en Granada, pero conservando el bigote y la barba y llevando a mano la vestimenta oriental".

Clemente buscaba relacionar las características ambientales con el rendimiento agrícola, anticipando cuestiones propias de la ecología aplicada

El 5 de marzo de 1804 comenzó sus trabajos de recopilación y el 6 de octubre de 1805 concluyeron, marchando entonces a Madrid, ya que en el pasado mes de julio había sido nombrado Bibliotecario del Real Jardín Botánico, con rango de profesor. El resultado de todos sus trabajos de campo fue recogido en ocho tomos manuscritos por el autor, conservados en los archivos de dicha institución. En ellos se distinguen varias áreas de conocimiento, a saber: Geología y relieve (descripción de sierras, valles, formaciones rocosas, minerales y suelos, con especial atención a zonas como Sierra Nevada, las Alpujarras y el litoral de Almería); Botánica (inventario detallado de la flora silvestre y cultivada, incluyendo la distribución de especies según la altitud, clima y tipo de suelo. Este aspecto constituye uno de los núcleos científicos más importantes del manuscrito); Agricultura y aprovechamiento del territorio (análisis de cultivos, sistemas de riego, productividad agraria y adaptación de las plantas al medio. Clemente buscaba relacionar las características ambientales con el rendimiento agrícola, anticipando cuestiones propias de la ecología aplicada); Climatología y ecología (observaciones sobre microclimas, distribución de la vegetación y relaciones entre clima, suelo y biodiversidad; Recursos naturales y economía (estudio de minas, canteras, bosques, pastos y otros recursos con interés económico para la administración ilustrada).

El monumento fue diseñado por el escultor José Grajera en 1864, a propuesta del entonces director del Jardín Botánico Mariano de la Paz Graells, si bien durante la Guerra Civil fue destruido, por lo que la obra actual es una réplica debida a Carlos Ferreira de la Torre de 1998.

Esta nivelación está acompañada del inventariado de la vegetación por zonas estratificadas sucesivas en altitud

Muchos han sido los investigadores que han estudiado esa obra de Clemente, de entre los que cabe destacar a María del Carmen Quesada Ochoa y a Fernando Martín Polo, en tanto que ambos fueron autores de sendas tesis doctorales sobre el personaje; leída la de la primera en la Universidad de Granada (1992) y la del segundo en la Universidad de Barcelona (2010). La importancia histórica de la primera fue evidente, como se deduce de su título: Estudio y transcripción de "La historia natural del reino de Granada" de Simón de Rojas Clemente y Rubio (1777-1827); transcripción que ofrece la Universidad de Granada en Digiburg Historia Natural del Reino de Granada incluye entre sus páginas la nivelación altitudinal de las sierras granadinas, siendo especialmente detallada la correspondiente a Sierra Nevada. Esta nivelación está acompañada del inventariado de la vegetación por zonas estratificadas sucesivas en altitud. Cada inventario se efectuó para 50 varas de amplitud; la finalidad de este exhaustivo reconocimiento fue comprobar las variaciones de la vegetación según el desplazamiento altitudinal». A ese importante estudio altimétrico se dedicará la última parte de la presente reseña. La segunda tesis se tituló Simón de Rojas Clemente y Rubio. Vida y Obra. El compromiso ilustrado; dándose la circunstancia de que su autor también nació en Titaguas. Más centrada en aspectos personales que en su producción científica, incluye en uno de los apartados del Capítulo X, detalles sustanciales del proceso inquisitorial a que fue sometido Clemente, tras ser denunciado por el cura de su pueblo**.

Clemente prestó especial atención al reconocimiento y descripción del relieve, en un territorio tan montañoso como el del antiguo Reino de Granada. El recorrido por algunas zonas, especialmente agrestes, no estuvo exento de dificultades, como puede constatarse en algunos comentarios redactado por el propio autor en su diario de operaciones

Clemente prestó especial atención al reconocimiento y descripción del relieve, en un territorio tan montañoso como el del antiguo Reino de Granada. El recorrido por algunas zonas, especialmente agrestes, no estuvo exento de dificultades, como puede constatarse en algunos comentarios redactado por el propio autor en su diario de operaciones. Buena prueba de ello es el relato que hizo de la ascensión al Veleta, desde su corral: "El día 24 a las 8 de la mañana salimos de la Mata barranco arriba y hollando un montón inmenso de ruinas nos metimos en el corral de Veleta al que sólo se puede entrar con alguna facilidad por esta parte de Levante; pues en el resto está rodeado por los altísimos cortes del Picacho de Veleta y del de los Machos por el S. Paseamos el corral a sabor por las estrechas sendas y claros que dejan las manchas perpetuas de nieve que lo cubren; ¿Pero cómo subir al Pico? nos pareció que al N. hallaríamos donde asirnos por entre unas quiebras que interrumpían el tajo: por sobre la nieve caminamos para ponernos al pie del sitio elegido y comenzamos a trepar: tres veces temimos perecer allí: mi guía temía más que la muerte el modo de morir a lo perro: hubiéramos vuelto atrás regularmente sin la convicción de que en tales riesgos es mucho más difícil bajar que subir: por otra parte nos parecía imposible seguir hasta arriba aunque la cumbre debía ya estar cerca; el último paso terrible no se hubiera dado sin unas yerbas que le cubrían; pero tan tiernas que probabilísimamente no podrían sostener nuestros cuerpos: sin embargo los sostuvieron tres veces en que sin más apoyo hicimos impulso para arrastrarnos hacia arriba, y nos hallamos muy pronto al lado de un largo cerro de nieve alto unas 24 varas que ocupa la altura, entre el cual y el tajo paseamos un magnífico paseo hacia lo más alto del pico, con la satisfacción de haber salvado nuestras vidas, mochila y cartapacio de plantas que iba lleno de preciosidades parte cogidas en el mismo tajo y que estuvo dos veces en el aire. A la una y media estábamos en el Pico junto a una cruz sustituida de otra mejor que derribó el viento".

 Merece la pena transcribir el ascenso al Mulhacén, partiendo del Cortijo de las Tomas (en el Término Municipal de Capileira), sobre todo porque en este relato de Clemente se citan la mayoría de las lagunas divisadas desde el techo peninsular

También merece la pena transcribir el ascenso al Mulhacén, partiendo del Cortijo de las Tomas (en el Término Municipal de Capileira), sobre todo porque en este relato de Clemente se citan la mayoría de las lagunas divisadas desde el techo peninsular: "El día 10 subimos en 3 horas y media desde el Cortijo de Las Tomas a la cima de Mulhacén: la niebla nos ocultó los objetos, excepto algunos muy vecinos como dos machos monteses que divisamos muy tranquilos más abajo a mitad del del corte que Mulhacén tiene al N. Entre la Laguna larga y la de la Caldera media el cerro que llaman del Juego de bolos y también Lomas del río seco. Sobre el Mulhacén también se veían como sobre el Veleta paredes o balates. La lagunilla del Majano está como medio cuarto de legua de la de la caldera en el mismo barranco de Poqueira o río de Mulhacén: al Majano le entra la misma agua que le sale. A la falda N. del Mulhacén hay otras lagunillas que llaman chorreras negras. A la falda de por este lado del N. del Mulhacén hay tres lagunas y otras 2 o tres más chicas todas muy poco distantes que llaman culo de Perro cuyas aguas van a parar al Barranco de entre Vélez que desagua en río grande. La laguna que de que antes hablamos suponiendo la Caldera es la de río seco distante un 1/4 de legua de la Caldera de la que la separa una cuerda".

Cortijo de las Tomas y lado norte del Mulhacén.

Las observaciones altimétricas practicadas por Simón de Rojas Clemente y Rubio en Sierra Nevada, fueron determinantes para el cabal conocimiento y evaluación de su relieve

Las observaciones altimétricas practicadas por Simón de Rojas Clemente y Rubio en Sierra Nevada, fueron determinantes para el cabal conocimiento y evaluación de su relieve. Todas ellas fueron consignadas en La Historia Natural del Reino de Granada, anunciándolas en el tomo 2º de la misma, cuando al referir la Sierra de Lujar, señaló «la altura de esta sobre el nivel del mar (que va a medirse) podrá llegar a unas mil varas». Dos fueron los procedimientos empleados por Clemente: barométricos y geométricos. Se referirá en primer lugar la llamada nivelación barométrica, por ser el barómetro el instrumento de medida; con él se obtuvo el valor de la altitud absoluta, apoyándose en la variación de la presión atmosférica (marcada por la altura del mercurio incorporada al aparato) con la altitud. No hay constancia documental de la fórmula usada por el botánico para hallar el valor de la altitud sobre el nivel del mar, aunque es probable que eligiera la logarítmica que propuso el meteorólogo ginebrino Jean-André Deluc, a finales del siglo XVIII.

 La nivelación geométrica , o por alturas, es el método topográfico ideal para obtener las altitudes relativas o desniveles

La más conocida de Laplace, empleada universalmente, fue publicada poco tiempo después de que finalizaran los trabajos de Sierra Nevada***. Clemente dejó constancia en el tomo IV de su obra, de las observaciones barométricas efectuadas sobre la cumbre del Veleta el día 2 de agosto del año 1805, unas matutinas y otras vespertinas. En las primeras constató que la altura del mercurio del barómetro había sido de 19 pulgadas y 3 líneas; a una temperatura de 14 grados; en las de la tarde, la atura había alcanzado las 19 pulgadas y 4 líneas, siendo la temperatura de 12 grados. Asimismo, indicó que en Granada se habían realizado otras similares: a las 12 horas (altura Hg 26 pulgadas y 2 líneas, a temperatura de 20. 5 grados) y a las 16 horas y 30 minutos (altura Hg 26 pulgadas y 2 líneas, a 25 grados). Teniéndoles presentes, dedujo Clemente que la altura del Veleta debería ser de 1.333, usando los datos de las 12 horas, y de 1314 en función de los vespertinos; con la salvedad de que, una vez corregidas por los efectos de la temperatura, se transformarían respectivamente en 1.373 y en 1.393. Tales valores de la altura del Veleta, con relación a Granada y expresados en varas castellanas, resultarían ser de 3.202 en el primer caso y de 3.250 en el segundo, deduciéndose finalmente un valor medio de 3226 v. c. En el diario de Clemente, se indica para el día 3 de agosto: "Hoy seguimos bajando por lo alto de la loma del río Dílar, a la derecha de esta tuvimos luego a la vista la Dehesa de los Jerónimos"****. La nivelación geométrica , o por alturas, es el método topográfico ideal para obtener las altitudes relativas o desniveles.

Señal de Nivelación de Precisión NP 832 (Altitud de 689.121 m) en el Plano de Granada de 1909 (fragmento de la hoja nº 6. Editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, a escala 1/2000. Fue colocada al pie de la columna que soporta la imagen de la Virgen del Triunfo, circunscrita por una circunferencia roja y discontinua.

Simón de Rojas Clemente simplificó notablemente el procedimiento, recurriendo para ello a la nivelación hidrostática, basada en el empelo de un nivel de agua, acompañado de un par de niveletas o jalones graduados, provistos en su parte superior de un elemento de puntería

El instrumento usado es el nivel o equialtímetro, junto a un par de miras metálicas rigurosamente graduadas. Para calcular el desnivel entre dos puntos dados, situados a distancia y con la disposición adecuada, se estaciona el nivel en el punto medio del segmento que determinan, y las miras verticales en sus extremos. Al divisar cada mira se proyecta sobre ella la cruz filar y se anota la lectura correspondiente al hilo central, de manera que el valor del desnivel sería igual a la diferencia de las lecturas obtenidas en la mira de cada extremo, generalmente la posición de los puntos involucrados es tal que no basta una sola nivelada. En esos supuestos ha de realizarse una nivelación compuesta, en la que se va obteniendo el desnivel tramo a tramo, determinando el pretendido como la diferencia entre la suma de las lecturas de frente y las de espalda; dos calificativos ligados al sentido de la marcha. Con el fin de aumentar la exactitud del resultado, se realizaban itinerarios de nivelación cerrados o de ida y  vuelta. Simón de Rojas Clemente simplificó notablemente el procedimiento, recurriendo para ello a la nivelación hidrostática, basada en el empelo de un nivel de agua, acompañado de un par de niveletas o jalones graduados, provistos en su parte superior de un elemento de puntería. El modelo convencional del instrumento constaba de los tubos de vidrio pequeños, transparente y abiertos en su parte superior, conectados perpendicularmente por otro tubo metálico de mayor longitud con un dispositivo central para que se pudiese aplicar un trípode. Colocado el tubo en posición horizontal, sea llenaba de agua hasta que alcanzase una cierta altura en los tubos de vidrio, altura que sería idéntica por el principio de los vasos comunicantes, consecuencia directa del equilibrio hidrostático.

 
Nivel de agua convencional.
Nivelación simple, por el método del punto extremo. Detalle de los dos vasos del nivel de agua.

"Desde aquí se siguió la nivelación por un terreno muy seco y expuesto a los vientos hasta cerca de las 4 fuentes de Peñas Blancas. Hasta aquí había sido el terreno más o menos húmedo, excepto la bajada del Mulhacén hasta la Caldera, que tampoco está sequísima como lo que sigue"

En los casos más sencillos el operador estacionaba el nivel en uno de los extremos del segmento a nivelar, desde el que divisaría la niveleta colocada en el otro, con su blanco móvil; el cual se iría desplazando siguiendo las indicaciones del citado operador, hasta que el centro del blanco estuviese en el plano horizontal materializado la altura alcanzada en los dos vasos. Una vez conseguida esa coincidencia, el valor del desnivel sería la diferencia entre la altura del instrumento y la de la niveleta. La imposibilidad de obtener el desnivel mediante una sola nivelada, obligaba a efectuar la nivelación compuesta. Así procedió Clemente al nivelar Sierra Nevada, proyectando y ejecutando un itinerario abierto cuyos extremos localizó en la cumbre del Mulhacén y en la playa de Castell de Ferro (Término Municipal de Gualchos). En un Apéndice de su Historia Natural del Reino de Granada figuran los datos de tan singular operación, referidos a las más de seiscientas niveladas que realizó; durante más de un mes, concretamente desde el 10 de agosto al 20 de septiembre de 1804. Clemente reprodujo las lecturas relativas a cada una de esas niveladas: indicando las del jalón de arriba (espalda) y las del jalón de abajo (frente); mencionando ocasionalmente el topónimo del paraje por el que se encontraba nivelando: Cerro de Mulhacén, Veleta, Cerro de los Machos, Cerro de la Caldera, Tajos Altos, la Caldera y el final de la nieve. A partir de ese límite señaló: "Desde aquí se siguió la nivelación por un terreno muy seco y expuesto a los vientos hasta cerca de las 4 fuentes de Peñas Blancas. Hasta aquí había sido el terreno más o menos húmedo, excepto la bajada del Mulhacén hasta la Caldera, que tampoco está sequísima como lo que sigue".

Otro de los topónimos incluidos en esa parte del relato fue verdaderamente llamativo, Cagada de Liebre, incluyendo mucho más adelante otros de connotaciones históricas, Cueva de Pedro y Juan, "junto a la Rambla de Lújar por donde pasamos". Clemente continuó nivelando por la Rambla hasta llegar a Castell de Ferro, « y se echaron todas las niveladas de unas cien varas», finalizando el itinerario en la playa, después de haber pasado por la Haza de las Granjas, junto a la Rambla.

Laguna de la Caldera y planta aproximada del itinerario de nivelación entre el Mulhacén y Castell de Ferro, efectuado por Simón de Rojas Clemente y Rubio, entre el 10 de agosto y el 20 de septiembre de 1804; se ha representado con línea verdea trazos.

Finalizados los trabajos de campo, el primer cálculo de Clemente fue el de la altitud del Mulhacén, sobre el nivel del mar, fijándola en 4.254 varas, 3 pulgadas y 5 líneas

Finalizados los trabajos de campo, el primer cálculo de Clemente fue el de la altitud del Mulhacén, sobre el nivel del mar, fijándola en 4.254 varas, 3 pulgadas y 5 líneas; ante tales valores ha de colegirse que no era consciente del error asociado a ese tipo de trabajos; en los que no tiene sentido fijar un valor tan pretendidamente exacto. Al expresar la altitud usando unidades de tipo antropométrico, introdujo, sin proponérselo, la ambigüedad que las caracteriza; pues es sabido que no solo dependían del lugar, sino que también lo hacían del tiempo astronómico. Aunque pueda prestarse a confusión, ha de tenerse presente que si se supone que la vara castellana tiene tres pies y la toesa seis; parece natural deducir que la toesa tiene dos varas. Una relación no contemplada por Clemente, ya que para él una toesa tenía 7 pies o 2.33 varas; de modo que los pies, pulgadas y líneas forzosamente deberían ser distintos en uno y otro caso. En cuanto a la posible expresión de la altitud del Mulhacén en metros, es evidente por la equivalencia 1 toesa ≈ 1.949 metros; ha de resultar un valor próximo a los 3553 metros. Al haber optado por la vara castellana de 0.835, aunque no se dijera expresamente, la altitud resultante sería de unos 3552 metros.
 

incluyó otros, como por ejemplo los existentes entre el Veleta y el Cerro de los Machos (≈106 v), Cerro de la Caldera y Tajos Altos (≈ 6 v), o entre las Lagunas de la Caldera y la del Majano

 
Teniendo en cuenta que la vara castellana también era llamada vara de Burgos (≈ 0.8159 m), en caso de haber elegido esa equivalencia, la altitud resultante hubiese sido de alrededor de 3471 metros, más próxima al valor admitido en la actualidad ( 3479 m). Acto seguido calculó una especie de nivelación radial que centró en la cumbre del Mulhacén, mostrando los desniveles con la misma de enclaves tan señalados como Veleta, Cerro de los Machos, Cerro de la Caldera, Laguna de la Caldera, Laguna del Majano y y Sierra de Lújar, acompañándolos con sus respectivas altitudes sobre el nivel del mar. Aparte de estos, incluyó otros, como por ejemplo los existentes entre el Veleta y el Cerro de los Machos (≈106 v), Cerro de la Caldera y Tajos Altos (≈ 6 v), o entre las Lagunas de la Caldera y la del Majano.
 
 

e todo ese recorrido altimétrico dio cuenta Clemente en un Apéndice de la 'Historia Natural del Reino de Granada', al que tituló 'Nivelación de Sierra Nevada'; una especie de memoria asociada a tan ambicioso proyecto

De todo ese recorrido altimétrico dio cuenta Clemente en un Apéndice de la Historia Natural del Reino de Granada, al que tituló Nivelación de Sierra Nevada; una especie de memoria asociada a tan ambicioso proyecto. El documento es desordenado, repleto de tachaduras y de difícil lectura, aunque se haya logrado reproducir algunos comentarios transcritos a continuación. En primer lugar, se lamentaba Clemente de que apenas se contaba con información al respecto: «solo se disponía de dos observaciones barométricas hechas de prisa y sin cuidado». Añadiendo de inmediato, que «entre los varios instrumentos inventados o perfeccionados para ese fin ( Determinar la elevación de las montañas que cruzan el suelo granadino) y tan triviales hoy día en las capitales cultas de Europa, solo pude hallar en la de Granada un nivel de agua común…tan solido como se necesitaba, para operar con él a través de peñascos y de precipicios. Armado pues de mi nivel y de dos pértigas o jalones de 7 varas castellanas, cada uno dividido por pies y pulgadas, me situé al rayar el día 4 de agosto sobre la cumbre del Mulhacén, que es la más alzada de Sierra Nevada». Más adelante recordaba que al cabo de 18 días se encontraba en la cumbre de la Sierra de Lujar, manifestando con legítimo orgullo que sus dos ayudantes eran ya operadores experimentados: "Habían ya adquirido tal ojo y tal destreza que plantaban mucho mejor el jalón de abajo, en el punto preciso sin tener yo que hacerles otras señas sino la de se mantuvieran firmes en él".
 
Monumento en Titaguas, su localidad natal.

Se constata así que Clemente dividió el itinerario en dos partes, siendo la Sierra de Lujar y su entorno, el extremo común a ambas; la prueba concluyente de esa división fue el listado de los lugares más singulares que recorrió desde la Sierra de Lujar hasta Castell de Ferro.

La llegada al extremo meridional del itinerario de nivelación fue recogida en estos términos: "Al mojar el último jalón la playa de Castell de Ferro el 20 de septiembre se llevaban 342 niveladas, que junto con las echadas anteriormente, componen la suma de 677". Se constata así que Clemente dividió el itinerario en dos partes, siendo la Sierra de Lujar y su entorno, el extremo común a ambas; la prueba concluyente de esa división fue el listado de los lugares más singulares que recorrió desde la Sierra de Lujar hasta Castell de Ferro. En esta ocasión no incluyó los valores de los desniveles, aunque si las altitudes sobre el nivel del mar de todos ellos; así lo hizo, dando contenido al epígrafe Resultados principales geodésicos de la nivelación de Sierra Nevada y la de Lujar. De entre ellos, se han seleccionado los siguientes: "La casa del cortijo Rubite (1906 v); La punta más alta del alcornocal, que lo es de toda la zona de Jolucar (1202 v); La capilla de Fco. Pérez…del cerro de Fregenite (1300 v); El pico de la Contraviesa que llaman Cerrajón de Murtas, poco más o menos (1773 v); El cerro de la Haza del Lino en la Contraviesa (1862 v); Collado de la Sabina (2018 v)".
 
 

Clemente proporcionó gran parte de toda su información geográfica a F. Bauzá, I. Antillón y A. Humboldt. De hecho, el segundo hizo publica la altitud del Mulhacén antes que el responsable de su determinación

Preocupado Clemente por las críticas que pudiera recibir el trabajo que acababa de realizar, se manifestó así: "Para que se pueda formar juicio del grado de confianza que merece esta prolija operación, solo añadiré, que jamás levanté el nivel del suelo sin haber tirado la visual por los lados derecho e izquierdo de la superficie del líquido…Por lo demás el cuidado que puse en marcar cuantos objetos notables y permanentes que encontraba al paso o podía enfilar, podrían servir en adelante para comprobar la exactitud de mi operación sin más trabajo que el de medir cuanto he hecho". Clemente proporcionó gran parte de toda su información geográfica a F. Bauzá, I. Antillón y A. Humboldt. De hecho, el segundo hizo publica la altitud del Mulhacén antes que el responsable de su determinación. Humboldt usó igualmente tal valor para iluminar el perfil longitudinal desde los Pirineos a Sierra Nevada, con la imagen del Mulhacén; curiosamente dibujada muy por encima de dicha Sierra. El geógrafo alemán reconoció expresamente que se había valido de los datos que había determinado Clemente.
 
El arcoíris en el Cerrajón de Murtas. Fotografía tomada el 25 de diciembre de 2025, por José Rodríguez García Se le atribuye a Pedro Antonio de Alarcón la frase: Alpujarra es todo aquello que se divisa desde el Cerrajón de Murtas. 

Clemente fue sometido a un proceso de depuración, al considerarlo afrancesado, aunque resultara rehabiltado en 1815 y volviese a ocupar su plaza de Bibliotecario en el Jardín Botánico

En realidad, la Historia Natural del reino de Granada se completó con la información recopilada en el viaje que realizó en 1809; por la Serranía de Ronda y la Hoya de Málaga. Cuando se produjo la invasión francesa acabó trasladándose a su pueblo, en donde escribió Historia civil, natural y eclesiástica de Titaguas, inédita hasta el año 2000. Clemente fue sometido a un proceso de depuración, al considerarlo afrancesado, aunque resultara rehabiltado en 1815 y volviese a ocupar su plaza de Bibliotecario en el Jardín Botánico.

Detalle del extremo meridional del perfil dibujado por Alexander von Humboldt.

Clemente continuó trabajando en sus manuscritos, su enfermedad y su posterior muerte en Madrid, el 27 de febrero de 1827, impidieron que pudiera culminar la edición de su magna obra

Durante el Trienio Liberal fue elegido diputado por Valencia, conservando su escaño hasta la siguiente disolución de las Cortes. Como bien apunta la reseña que le dedica la Real Academia de la Historia: "Con la vuelta del absolutismo se refugió en su pueblo hasta que fue requerido en 1825 para que regresara a Madrid y terminara la redacción de la Historia Natural del Reino de Granada. Estando en la capital fue nombrado presidente de la Junta directiva del Real Jardín Botánico y representante  de esta institución científica en la Junta de Protección del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Aunque Clemente continuó trabajando en sus manuscritos, su enfermedad y su posterior muerte en Madrid, el 27 de febrero de 1827, impidieron que pudiera culminar la edición de su magna obra".

Este perfil fue dibujado en París (1823) de acuerdo con los datos proporcionados por Ramond, Reboul, Vidal, Antillón, Rojas Clemente, Betancourt, Tlalaker y el propio Humboldt. Escala horizontal en leguas marinas. Su relación con la vertical es de 1/40.

Notas

_______________________________

* Reseña sobre el protagonista en la Real Academia de la Historia.

** Uno de los motivos fue haber abandonado el confesionario sin recibir la absolución.

*** En cualquier caso, Clemente estaría al tanto de una relación muy usada durante el siglo XVIII: una diferencia de una pulgada en la altura alcanzada por el mercurio equivaldría a una altitud de 900 pies, y otra de tan solo un milímetro a unos 10 u 11 metros. La dificultada inherente a las medidas antropométricas, dependientes del lugar y del tiempo, impide establecer con rigor la relación entre ellas, no obstante, se admite que un pie tiene 12 pulgadas, y cada pulgada 12 líneas. Se supone que el pie equivale aproximadamente a 30.5 cm.
 
**** Clemente no pudo fijar entonces la altitud del Veleta sobre el nivel del mar, por no conocer todavía la de Granada. En efecto, la primera señal de nivelación de precisión se colocaría más de cien años después en el pedestal de la columna del Triunfo, en la plaza y paseo de ese nombre, fijando su altitud en 689.121 m; valor que, expresado en varas castellanas de 0.835 m, sería de 825 v. c. aproximadamente. En el supuesto de que se hubiese hecho en aquel lugar la determinación de la altura barométrica, la altitud del Veleta sobre el nivel del mar hubiese sido de 4051 v.c.
 
Mario Ruiz Morales. Doctor en Ciencias Matemáticas e Ingeniero Geógrafo. Real Sociedad Geográfica.