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De Bar en Peor

'Bonilla, ese hombre'

Política - Paco Espínola - Viernes, 15 de Mayo de 2026
Con brillantez (e ironía), Paco Espínola dedica su reflexión a trazar un perfil de Juan Manuel Moreno.

Bonilla es un gran estratega. Bonilla es un organizador.

Bonilla es austero. Cobra actualmente en un mes menos de la mitad de lo que cobra en un día el presidente del Gobierno socialcomunistabolivariano. Bonilla no llega a los 100.000 euros anuales y solo tiene 8 inmuebles que repartirá con las 4.400 familias desahuciadas en Andalucía.

Bonilla es sencillo. Ni bebe ni fuma ni lee libros. Siempre lleva en los labios una sonrisa natural y clara, que hizo decir a un poeta:

Bonilla tiene un color especial.

Bonilla sigue teniendo su duende.

Bonilla es un ejemplar padre de familia. En su hogar, junto a los suyos, tiene su único descanso. Con ellos ve El Hormiguero todos los días. La educación de sus hijos le preocupa tanto como la de los hijos de los obreros que estudien FP y que pagarán 4.000 y 9.000 euros anuales y la de esos 9 de cada 10 jóvenes que no pueden emanciparse. La reconquista del hogar es la gran empresa que trazó a las mujeres andaluzas que el día 26 de octubre de 2025 fueron a rendirle su homenaje junto a los muros del Palacio de San Telmo a los gritos de «Queremos morirnos de viejas, no de cáncer».

Ya nos hemos asomado al corazón de Bonilla, corazón inmenso donde han cabido todos los grandes amores de la vida, incluida su esposa, gerente de relaciones institucionales de una cooperativa farmacéutica que, sin concurso, ha multiplicado su facturación de 133 millones a más de 400; corazón gigante que mandó hasta los últimos confines de la Comunidad, por la arteria de los ríos, la sangre generosa de sus inquietudes y sus idealismos en la privatización de la Sanidad beneficiando a hospitales privados con más de 300 millones.

Y por eso, porque el idealismo fue su aliento, plasmó una historia sublime que puede encerrarse toda en la frase del Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha: «No peleo por la hacienda, que peleo por la honra».

Honra que quedó intacta lo mismo en las grandes victorias, como las de Canal Sur, que en las grandes derrotas, como la de la Diputación de Almería; honra por la que sacrificó Andalucía el esplendor y el poderío, volcándolos a torrentes en la gestión del Servicio Andaluz de Salud troceando contratos y quedándose ella en la depauperación lenta y heroica de la madre cuya vida sorbe el hijo agarrado a las fuentes de sus pechos, en la postración dulcísima del que, guardando sólo la honra, todo lo dio...

Y ese idealismo, limpio de la escoria de torpes ambiciones, fuente viva y perenne de recias virtudes y fecundos sacrificios, subsiste en el alma de Bonilla y hay que proyectarlo sobre las infinitas lejanías del futuro.

Creyó el socialismo mundial que la dureza de la prueba Sanchista había quebrantado el idealismo andaluz y que nuestra patria, disgregada y dolorida, estaba a punto para ser tierra de conquista por ideas materialistas y ateas. Y cuando, por el Efecto Llamada, lleguen aquí millares y millares de hombres extraños, sin Dios y sin patria, a quedarse con esta hermosa prenda del corazón de España, se encontrarán con que aún vive don Quijote-Bonilla peleando por la honra; con que estos soldados que se lanzaban al combate dando vivas al Sevilla CF, a Sergio Ramos y a la Esperanza Macarena eran los mismos de Las Navas de Tolosa y de Lepanto, de Zaragoza y de Bailén.

Hay que mantener eternamente este noble idealismo andaluz, venero inagotable de riqueza y de gloria. Es la Prioridad Nacional o PN, su viril acrónimo.

Y hemos de mantenerlo todos: lo mismo engrandecen a la Humanidad y a la Patria los pisos turísticos que los cantes de José Manuel Soto y sus proyectos culturales, el estrépito de la Feria de Abril que la las 2.700 aulas públicas que han cerrado desde 2019, pero la concertada, gracias a la generosidad de Bonilla, ya supera los 1.100 millones de euros.

Y si para mantenerlo y mantener Andalucía hay que sacrificar la hacienda y la vida, vida y hacienda se dan por la Patria como las 4.000 mujeres afectadas por errores en cribados de cáncer de mama, tres de las cuales ya han fallecido. Los tacaños y los egoístas son indignos de pertenecer a la gran familia andaluza.

Unámonos, pues, todos al calor maternal de la Patria, sacrificando pasiones y egoísmos, y asentemos la grandeza de Andalucía en la fe, en los toros y en el flamenco turístico.

Amemos las piedras venerables de nuestras viejas ciudades y los legajos gloriosos de nuestros museos sin subvenciones; inclinemos la frente ante la tumba donde reposan los forjadores de la raza y de la pesca; pero al mismo tiempo oreemos el alma con los vientos nuevos y marchemos con paso decidido y resuelto a la conquista del porvenir.

Andalucía es dueña de sus destinos con el PP: cada uno de nosotros ha de ser artífice de su grandeza.

Olvidemos para siempre enconos y discordias que turbaron nuestra serenidad y apretemos nuestros lazos de compenetración y de confianza, para conservar el alto rango espiritual que en el mundo nos creó Morante de la Puebla y la tauromaquia que ha aumentado en un 220% su presupuesto, más de cuatro millones de euros anuales; sin abandonar, por eso, ni el arado que rasga las entrañas amorosas de la tierra para dar pan y flores a los hombres, ni el timón de la nave que surca los mares para llevar a lejanos puertos los suaves y olorosos productos de nuestros olivos y nuestros naranjales.

Todo está en la fe y el patriotismo, en el esfuerzo y el sacrificio, en el trabajo precario y el bienestar empresarial. ¡Andalucía es inmortal, y el porvenir, infinito!

¡BIBA BONILLA!