'Geografías del sufrimiento'

En 2024, a la surcoreana Han Kang le concedieron el Premio Nobel de Literatura «por su intensa prosa poética que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana».
En su novela "Actos humanos", Kang narra el "levantamiento de Gwangju", una revuelta de estudiantes que en 1980 tuvo lugar en la ciudad surcoreana de Gwangju. Los estudiantes demandaban el regreso de la democracia, pero la revuelta fue ahogada en represión y sangre
En su novela "Actos humanos", Kang narra el "levantamiento de Gwangju", una revuelta de estudiantes que en 1980 tuvo lugar en la ciudad surcoreana de Gwangju. Los estudiantes demandaban el regreso de la democracia, pero la revuelta fue ahogada en represión y sangre. A pesar de eso, la gente no se amilanó y salió a la calle indignada. El balance final fue de casi 2.000 muertos y un encarnizamiento que dejó estupefacta incluso a la policía local, que trató de liberar a manifestantes detenidos, sabedora de que iban a ser brutalmente torturados.
Álvaro Colomer escribe un magistral artículo sobre la novela y dice que hay que "leerla en clave de literatura de la rebelión", y nos cuenta la "conexión común" que la profesora universitaria Ángela Davis, inflexible en sus posiciones antirracistas, establece entre todos los marginados de la tierra, ya sean los palestinos de Gaza, los indígenas de la Amazonia o los refugiados sirios en Alemania.
En 1492, el emirato nazarí del Reino de Granada, acabó rindiéndose a las tropas cristianas. Cuando Boabdil claudicó y entregó la ciudad, las capitulaciones firmadas por los Reyes Católicos, prometieron a los musulmanes respetar su religión y su lengua, su vestimenta y sus creencias. Pero como se sabe, una vez firmados, los acuerdos no se respetaron. El cardenal Cisneros le dio a la población musulmana dos alternativas a cada cual peor: o conversión o expulsión.
Firmadas las Capitulaciones, el cardenal Cisneros le dio a la población musulmana dos alternativas a cada cual peor: o conversión o expulsión.
El mismo año de 1492, los Reyes Católicos mediante el Edicto de Granada, procedieron a la expulsión de los judíos. Hay crónicas horribles que relatan cómo en el desplazamiento forzoso y urgente, se veían obligados a abandonar sus enseres o a venderlos a precios irrisorios que bien supieron aprovechar los cristianos que se quedaban.
Después de la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571) reprimida con saña por Juan de Austria, Felipe II dispersó a los moriscos por tierras de Castilla. Cuatro décadas después empezó la expulsión que duró cinco largos años, culminando en 1614. Reinaba entonces Felipe III. La uniformidad religiosa de los reinos de la península quedaba así consumada, a costa de decenas de miles de muertos y de innumerables desgracias.
500 años después de aquellas tragedias de judíos y moriscos, otros muchos pueblos de la Tierra siguen sufriendo persecución y marginación.
Marginados son los individuos albinos que en Tanzania soportan una maldición bíblica: a determinadas partes de sus cuerpos se les atribuyen poderes mágicos; por eso sufren amputaciones, mutilaciones, intentos de secuestros e incluso asesinatos. Lógicamente sus familias intentan protegerlos, y una de las medidas es recluirlos en los hogares e impedir que salgan a la calle. A todo eso hay que añadir las burlas y las pequeñas y grandes crueldades que se les dispensa en la vida cotidiana.
Los Rohingya son una minoría musulmana procedente de Myanmar donde sufren todo tipo de menosprecios e incluso persecuciones a las que siguen el inevitable éxodo. Ya hay un millón de refugiados Rohingya en Bangladesh, dónde también se les margina. Se les margina en Malasia, en Indonesia, en Tailandia; se les margina allí donde van.
En el estado de Misuri, los afroamericanos de la ciudad de Ferguson son mayoría en el área metropolitana. A pesar de eso, el poder político y económico gravita en torno a los blancos.
En 2014 Michael Brown, un joven afroamericano de 18 años, fue asesinado por Darren Wilson un policía que finalmente no fue condenado. Aquello supuso un punto de inflexión porque explosionó entonces el movimiento "Black Lives Matter".
Los romaníes o gitanos, son un grupo étnico que llegó a Europa desde la India hace 1.000 años, y han soportado una de las mayores y más extendidas tasas de marginación y de exclusión social
Los romaníes o gitanos, son un grupo étnico que llegó a Europa desde la India hace 1.000 años, y han soportado una de las mayores y más extendidas tasas de marginación y de exclusión social. Fueron grupo diana de los nazis y en Rumanía se les llegó a esclavizar de manera legal.
La vida de los homosexuales en Rusia no es precisamente apacible, por el contrario es durísima. Están sometidos a restricciones asfixiantes y a un claro estigma social que en ocasiones estalla en violencia contra ellos. Los hay que no lo han soportado y se han exiliado.
Cuando los británicos llegaron a Australia, se encontraron un crisol de pueblos indígenas entre los que cabría destacar a los aborígenes australianos y los Torres Strait Islanders. Es la conocida como "generación de niños robados". El gobierno colonial y luego el australiano y organizaciones confesionales separaron a los niños de sus familias, con el objetivo de que crecieran en un entorno distinto y poder asimilarlos en dos generaciones. Eso suponía el etnocidio y la consiguiente pérdida de identidad y de arraigo.
Muchos pueblos originarios que fueron conquistados en muchos países del planeta sufrieron lo mismo: fueron desposeídos de sus tierras, fueron desplazados, se les prohibió su lengua, se les prohibieron sus costumbres, fueron asimilados por la fuerza y fueron destruidos en su identidad.
Esa ristra de horrores la sufrieron los inuit del Canadá, los samis del Ártico, los maoríes de Nueva Zelanda, los quechuas del Perú, los san de África del Sur, los uigures en Xinjiang, los navajos de EEUU, los ainu de Japón, los mapuche en lo que hoy es Chile y Argentina, los yazidíes del norte de Irak...La lista es muy larga.
Todos esos grupos humanos como marginados que son, comparten parámetros que son específicos de ser "marginal": tienen menor esperanza de vida, mayor incidencia de enfermedades crónicas y sistémicas y más carga de depresiones y de patologías psiquiátricas con respecto a los grupos que los persiguen y los oprimen
Todos esos grupos humanos como marginados que son, comparten parámetros que son específicos de ser "marginal": tienen menor esperanza de vida, mayor incidencia de enfermedades crónicas y sistémicas y más carga de depresiones y de patologías psiquiátricas con respecto a los grupos que los persiguen y los oprimen.
Todas esas minorías resistieron la humillación de la asimilación de una u otra manera y con distinta suerte. Pero como grupo, ninguno se sometió de buen grado aunque siempre hubo individuos que colaboraron y consintieron al invasor.
Parece que estuviera en la propia biología humana resistir y evitar la desaparición. Por eso la agresión desde el exterior suele aumentar la cohesión entre los individuos del grupo. Gaza, Irán y el Líbano serían los ejemplos más actuales.
Un siglo después de que Bakunin, el anarquista ruso, ensalzara la desobediencia y la rebeldía como actos específicamente humanos, Michel Foucault dijo algo parecido con el lenguaje propio de su época: "siempre que hay poder, hay resistencia al poder".
Emociona ver chicas jóvenes manifestándose en ciudades estadounidenses, rusas, e incluso israelíes (lo cual tiene aún más mérito) en contra de la guerra, y no tienen más resistencia frente a la brutalidad con la que cargan esas policías, que sus propios y frágiles cuerpos
Emociona ver chicas jóvenes manifestándose en ciudades estadounidenses, rusas, e incluso israelíes (lo cual tiene aún más mérito) en contra de la guerra, y no tienen más resistencia frente a la brutalidad con la que cargan esas policías, que sus propios y frágiles cuerpos. A las afganas habría que considerarlas aparte. Su resiliencia es digna de estudiarse en las universidades del futuro.
Colomer dice en el citado artículo que "entre otros muchos grupos más, las mujeres de medio mundo comparten una geografía del sufrimiento que atraviesa el planeta de un modo transversal".
En todos esos "traumas históricos" los grupos humanos que se vieron en el trance de poder desaparecer a mano de otros grupos humanos más poderosos y más fuertes, resistieron.
Como ejemplo reciente se podría citar a Groenlandia: ante la amenaza trumpiana de hacerse con la isla, sus habitantes ya se estaban movilizando y engrasando las armas. Poco podrían haber hecho, pero amenazaban con rabia llegar a hacerlo.
Y eso de resistir no parece que vaya a cambiar porque muy probablemente esté inscrito en la misma naturaleza humana.

















































