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Tras despedir a 8.000 sanitarios, la Junta quiere ahora contratar a jubilados y doblar turnos de enfermería

La gestión sanitaria, lo peor del año que se va, y sin atisbo de solución

Política - J.I.P. - Viernes, 31 de Diciembre de 2021
La gestión de la sanidad pública andaluza ha sido, sin duda, lo peor que nos deja el año 2021 que concluye, pero lo más dramático es la falta de voluntad política del Gobierno de derechas, instalada en el autobombo, para mejorarla. La sanidad pública andaluza está gravemente enferma pero la Junta le niega el tratamiento para recuperarla. El otro resumen del año que merecía ser contado.
Monumento en Granada en homenaje a los profesionales sanitarios por su labor durante la pandemia.
P.V.M.
Monumento en Granada en homenaje a los profesionales sanitarios por su labor durante la pandemia.

Nada como los servicios públicos para evaluar la gestión de un gobierno. Y, entre ellos, la sanidad pública, la piedra angular sobre la que se edifica el estado de bienestar, porque afecta a toda la ciudanía, incluso a aquella que elige la privada, que deriva a la pública cuando la salud del paciente se complica.

Y pese al autobombo que, desde el inicio de la legislatura, caracteriza al Gobierno de derechas, la sanidad pública andaluza ha empeorado este año en una situación crítica por la pandemia. El peor gobierno en el peor momento lo explican sus hechos y su propia inacción, en una gestión plagada de incumplimientos, en la que niega su responsabilidad parapetada tras el Gobierno de la nación, al que culpa de sus males. Pero ya no se sostiene

Y pese al autobombo que, desde el inicio de la legislatura, caracteriza al Gobierno de derechas, la sanidad pública andaluza ha empeorado este año en una situación crítica por la pandemia. El peor gobierno en el peor momento lo explican sus hechos y su propia inacción, en una gestión plagada de incumplimientos, en la que niega su responsabilidad parapetada tras el Gobierno de la nación, al que culpa de sus males. Pero ya no se sostiene.

Así lo demuestra el más reciente episodio, que ha repetido durante el año: pese a que la sexta ola avanza desbocada en Andalucía, Juan Manuel Moreno ha justificado hasta el hartazgo su inacción en aplicar restricciones -que hasta ha suavizado- en el equilibro entre economía y salud que, en el caso del Gobierno de derechas, siempre inclinó la balanza hacia la economía, en su búsqueda de contentar a los dirigentes de la patronal de la hostelería.

Y en el año que asumió sus competencias plenas y todos los instrumentos a su alcance para para afrontar la pandemia ha actuado exactamente igual que con tanta saña ha criticado al Gobierno de la nación, al que pedía instrucciones claras. La Junta de Andalucía no ha querido mojarse sobre las celebraciones de la Nochevieja o las cabalgatas de Reyes Magos, para dejar toda la responsabilidad a los ayuntamientos, a los que, sin embargo, les ha pedido máxima prudencia.

Moreno, con los consejeros Aguirre, Marín y la portavoz del grupo de alerta de Salud Pública. Junta/Archivo

Sobre la pandemia, otro detalle: el llamado comité de expertos que, se supone, evalúa y en función de su criterio, se aplican las medidas restrictivas o se suavizan. ¿Qué independencia ha demostrado si antes de que se reúna ya nos cuenta lo que va a decidir el presidente Moreno, el vicepresidente Marín, el consejero de Presidencia Bendodo o el consejero de Salud y Familias Aguirre? Es decir, primero la Junta dicta y luego el comité de expertos, por cierto, integrado en su mayoría por cargos públicos del Gobierno andaluz, refrenda.

Una gestión deficiente, con la Atención Primaria colapsada

Desde el pasado febrero, en el que prometió la Junta la reapertura inmediata de los centros de salud y consultorios, lo que incumplió, tras la etapa de la atención telefónica, que mermó la calidad de la atención sanitaria, hasta ahora, la Atención Primaria ha ido progresivamente empeorando, hasta llegar al colapso.

En ello se han centrado los partidos políticos de la oposición, PSOE, Unidas Podemos, y por separado Podemos e Izquierda Unida, y los sindicatos, CCOO, UGT, CSIF, SATSE, SM… en un ejercicio de responsabilidad al que el Gobierno andaluz nunca atendió.

La falta de personal en una plantilla a la que la Junta pide más competencias, la desorganización y la pésima planificación llevaron, primero, al desbordamiento de la Atención Primaria y, luego, al colapso, con citas que tardan de media dos semanas, para el que pueda conseguirla

La falta de personal en una plantilla a la que la Junta pide más competencias, la desorganización y la pésima planificación llevaron, primero, al desbordamiento de la Atención Primaria y, luego, al colapso, con citas que tardan de media dos semanas, para el que pueda conseguirla.

Las colas ante los centros de salud y consultorios ejemplifican el crack del primer escalón de la sanidad pública. La respuesta ciudadana, que quiere ser atendido con dignidad y en plazos razonables, es la lógica, acudir a las urgencias hospitalarias, y hasta en este caso los andaluces y andaluzas recibieron la reprimenda de la Junta a los que pidió “responsabilidad” para no “colapsar” los centros.

Imagen de colas ante centros de salud de Granada, en verano y en invierno. Sin solución. P.V.M.

Pero también alcanza el deterioro a la atención hospitalaria, sin que hayan servido los planes de choque para disminuir las listas de espera de especialistas o para intervenciones.

De los aplausos a los despidos

Y pese a que la Junta presume de un superávit de 2.253 millones de euros, decidió no renovar a los 20.000 profesionales sanitarios de refuerzo Covid, porque bajo su criterio no eran necesarios. Pero, antes, mintió el presidente Moreno en el Parlamento andaluz al comprometerse a “no dejar en la calle” a los 20.000 profesionales.

Despidió a 8.000 y los otros 12.000 los mantuvo con contratos precarios, de corta duración, insuficientes para hacer frente a una sanidad, cuyo evidente deterioro acrecienta el descontento ciudadano, amenaza la recta final del plácido mandato de Moreno y volvió a quebrar su perfil de moderación, que vende la Junta y el PP.

Ahora, la Junta a la desesperada quiere doblar turnos a enfermería y contratar a profesionales sanitarios jubilados

Y para echar más leña al fuego, las declaraciones del vicepresidente Juan Marín: "¿Alguien me puede garantizar que se va a acabar todo contratando a esos 8.000" profesionales sanitarios despedidos?”. Indignante.

Ahora, la Junta a la desesperada quiere doblar turnos a enfermería y contratar a profesionales sanitarios jubilados.

Como ejemplo de la realidad paralela en la que está instalada la Junta, el discurso de este jueves del presidente Moreno desde un bar de Granada en el que aseguró que el sistema sanitario andaluz "es hoy mejor que en el pasado".

Mientras, la sanidad privada, favorecida por el Gobierno de derechas, avanza a velocidad de crucero en Andalucía.

Un deterioro imparable, que hacen de la gestión sanitaria, por su relevancia, lo peor de 2021.

Otro resumen del año:

Algunas de las informaciones en la que hemos contado la gestión sanitaria: