Moreno se enroca en su “lío” con la extrema derecha

A ocho días de las elecciones del 17 de mayo para decidir el próximo gobierno de la Junta de Andalucía, la campaña electoral alcanza su ecuador con un sensible cambio en los partidos, ante la insistencia de Juan Manuel Moreno se enrocarse en su particular “lío” de competir con la extrema derecha para volver a repetir la mayoría absoluta.
Si a priori, con el viento a favor del inmenso apoyo mediático y de los sondeos, a Moreno tan solo le hacía falta pasearse por Andalucía sin meter la pata, como así diseñó la campaña el PP-A, su empecinamiento en asegurar el caos –“lío”- si no logra de nuevo la mayoría absoluta, ha dado aire a las izquierdas en su lucha contra la resignación inicial de que “todo está hecho”
Si a priori, con el viento a favor del inmenso apoyo mediático y de los sondeos, que ocultan o no reflejan el evidente descontento de los servicios públicos, a Moreno tan solo le hacía falta pasearse por Andalucía sin meter la pata, como así diseñó la campaña el PP-A, su empecinamiento en asegurar el caos –“lío”- si no logra de nuevo la mayoría absoluta, ha dado aire a las izquierdas en su lucha contra la resignación inicial de que “todo está hecho”.
Todos los candidatos a presidente de la Junta de Andalucía, y en cualquier elección en España y cualquier país democrático, prefieren gobernar en solitario. No es Moreno una excepción, pero sí su modo de reclamarla.
La reiteración en la consigna electoral del PP, -“O Juanma o un lío”- refleja un inesperado nerviosismo del presidente candidato a la reelección que, un día sí y otro también, entra en su particular debate, enredándose, pero sin aclarar lo que parece inevitable: que pactará con la ultraderecha, si gana, pero los votos no le dan la mayoría absoluta, como su partido lo han suscrito en Extremadura, para que sea presidenta María Guardiola; Aragón, con Jorge Azcón, y se comerá también Alfonso Fernández Mañueco, en Castilla León, todas y todos ellos, con un teatrillo previo similar.
O ante tanto empeño, si será capaz de convocar nuevas elecciones autonómicas, hasta que los andaluces y andaluzas no se equivoquen más y le otorguen la absoluta y gobernar, otra vez, sin ataduras y sin tapujos
O ante tanto empeño, si será capaz de convocar nuevas elecciones autonómicas, hasta que los andaluces y andaluzas no se equivoquen más y le otorguen la absoluta y gobernar, otra vez, sin ataduras y sin tapujos.
Un debate tan particular de Moreno que no esconde un comportamiento hipócrita, puesto que él fue quien abrió en España las puertas a la influencia de la extrema derecha, en su primera etapa de presidente en el gobierno de coalición bipartito con Ciudadanos, al necesitar su apoyo en el Parlamento y pactar con ellos sin rubor. Y con los extremistas de Vox pactó en materias singulares inmigración, Memoria y género, que no revertió con la mayoría absoluta.
Esconde también un chantaje al electorado andaluz, al lanzarle un perverso mensaje: si no recibe tu voto, pero gana, "le obligas" a pactar con los radicales de extrema derecha
Esconde también un chantaje al electorado andaluz, al lanzarle un perverso mensaje: si no recibe tu voto, pero gana, le obligas a pactar con los radicales de extrema derecha, que viene con su racista proclama de prioridad nacional, sin aval legal, sin datos objetivos que pudieran, si acaso, justificarlo, y contra todo sentido común que elude la manipulación y preserva la mínima inteligencia.
Un enfoque que hasta el momento ha ocultado su falta de propuestas para el futuro, que ilusionen a sus partidarios y amplíen su electorado, medidas con las que convencer, justificar su acción de gobierno, expresarse con transparencia y claridad, sin debates artificiales.
A Moreno, infinitamente más a gusto en San Telmo, jugando a barón del PP y líder nacional, rodeado y protegidos por los suyos y sus medios propagandísticos, imposibles de superar, se le está haciendo muy larga la campaña
A Moreno, infinitamente más a gusto en San Telmo, jugando a barón del PP y líder nacional, rodeado y protegidos por los suyos y sus medios propagandísticos, imposibles de superar, se le está haciendo muy larga la campaña. Enfadado por tener que debatir con sus adversarios, como se percibió en el primer debate a cinco en RTVE, el pasado lunes, bajar a la arena, saludar a la ciudadanía con la tensión del que, aunque no lo parezca, también se la juega. Sin saber muy bien si prefiere o no que le acompañe el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en mítines, para no exponerse a perder votos.
Un escenario provocado por Moreno que, a la izquierda, ilusionada desde el inicio de la campaña, le ha insuflado más fuerza para seguir con sus propuestas, las principales, para garantizar una mejora que es posible de los servicios públicos en Andalucía.
Una semana para que la izquierda con más determinación sienta que puede convencer a su electorado y crecer con abstencionista o los que aún dudan. Este lunes, en Canal Sur, aunque también La 1 lo retrasmitirá para Andalucía, y en Canal 24 horas, segundo y último debate -porque no quiso más Moreno- a cinco. Puede que en este debate Moreno dé al fin una explicación convincente sobre la peor negligencia en la sanidad pública: el error de la Junta en el cribado de cáncer de mama.
















































