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FORO DE LA MEMORIA

'El terror, instrumento de guerra para aniquilar la democracia (III)'

Política - Rafael Gil Bracero - Lunes, 17 de Julio de 2023
Un nuevo capítulo de la extraordinaria serie sobre la guerra civil en Granada que nos ofrece para el Foro de la Memoria el profesor de Historia Contemporánea de la UGR y referencia del memorialismo, como es Rafael Gil Bracero.
Queipo de Llano, el 'virrey' del terror.
Queipo de Llano, el 'virrey' del terror.
Si no has tenido la oportunidad de leer la primera y/o segunda parte o quieres volver a hacerlo: 'Triunfo de una conspiración en la sombra (I)'/'Prioridad de los sublevados: doblegar la resistencia republicana (II)'

Como no podía ser de otra forma, en la zona controlada por los sublevados, se impuso desde la misma tarde del 20 de julio de 1936 una férrea militarización de la vida política. La máxima jerarquía será el comandante militar Antonio González Espinosa (una vez apresado y fusilado Miguel Campins Aura y depuesto Basilio León Maestre) a quien se le recuerda como un fiel colaborador del General Queipo de Llano. El coronel González Espinosa tendrá como prioridad organizar la defensa de Granada, pero también manos libres adoptar medidas drásticas, de cualquier tipo, sin escrúpulo alguno tal como le habría mandatado el general Queipo de Llano[1]. En un escalón inmediato inferior, el Gobernador Civil -cargo que desempeñará hasta principios de 1937 otro militar- el comandante José Valdés Guzmán dispone de un entramado de vigilancia y detención de todos los cargos públicos y militantes de izquierdas contrarios a la sublevación. Consecuentemente quedaron suspendidas todas las actividades de los partidos políticos, sindicatos... con lo cual desaparecía de un plumazo todo vestigio del régimen parlamentario constitucional anterior y con ello el normal desenvolvimiento y debate político en los ayuntamientos y en la Diputación Provincial, así como en todas aquellas asociaciones y actividades donde se debatiera en términos ideológicos.

En todas las instituciones laten ahora nuevos signos de la “normalización” política: como fue el entramado formal y efectivo de la persecución y represión de todos los elementos bienes y valores pertenecientes al Frente Popular

El poder militar impondrá su autoridad en el Gobierno Civil, en el Ayuntamiento de la capital, en las comisiones gestoras en zona sublevada, en la Diputación Provincial. En todas las instituciones laten ahora nuevos signos de la “normalización” política: como fue el entramado formal y efectivo de la persecución y represión de todos los elementos bienes y valores pertenecientes al Frente Popular (destitución de todos los Ayuntamientos electos en 1931; expedientes de depuración y ceses de maestros y profesorado de segunda enseñanza y Universidad a quienes se les “acusase” haber profesado ideales institucionalistas, progresistas o haber pertenecido al sindicato de la FETE-UGT); la revisión de la legislación positiva aprobada por los gobiernos de la Segunda República en materia social y económica y, subsidiariamente, estricto control militar de la hacienda local e intervención de la producción y distribución de productos y alimentos; en tercer lugar, un esfuerzo por recuperar una “nueva moral” mediante el adoctrinamiento de las masas, con especial atención a la nueva ideología autoritaria y fascista con dosis importantes de fervor católico y exacerbado sentimiento nacional.

El comandante José Valdés Guzmán -quizás porque fuera un militar enérgico y plenamente convencido del éxito de la sublevación del 20 de julio- pasa por ser una de las figuras más controvertidas entre los protagonistas directos del “Alzamiento Nacional” en Granada

El comandante José Valdés Guzmán -quizás porque fuera un militar enérgico y plenamente convencido del éxito de la sublevación del 20 de julio- pasa por ser una de las figuras más controvertidas entre los protagonistas directos del “Alzamiento Nacional” en Granada. Según algunos fue militar “de carácter castellano y como tal serio y severo, de gran energía e incansable actividad…”; sin embargo se le recuerda por ser uno de los impulsores de la represión y violencia desatada en los primeros meses en la zona controlada por la sublevación. Incluso la extremada dureza de aquella represión además de reclamar autonomía en materia de política interior le granjeó no pocos problemas con las nuevas autoridades y nuevos poderes en la Andalucía y España “nacional”. Conocemos las protestas del arzobispo Agustín Parrado por este motivo, sabemos sus tempranos enfrentamientos con los falangistas puros...aunque después entre sus colaboradores directos se contaran camisas nuevas de Falange Española, ex militantes de la CEDA, guardias de asalto y guardias civiles... quienes formarían parte de un aparato represivo “incontrolado” que en opinión de testimonios de la época no perseguía más objetivos que implantar el terror. Sea por este motivo como por exigir cierta “independencia” en el “virreynato de Granada” –a semejanza del de Queipo de Llano en Sevilla- lo cierto es que Valdés fue cesado fulminantemente cuando se decretó en abril de 1937 la unificación política y de milicias. Al abandonar el cargo Valdés quiso dejar testimonio de su etapa en una nota que publica IDEAL: “¡Granadinos! Yo os pido perdón si, en el inexorable cumplimiento de las obligaciones de mi cargo, no fui con vosotros los benévolo que hubiese querido, pero no olvidad nunca que hemos vivido seis meses históricos y que las responsabilidades que en mí encarnaban ante Dios y ante la Patria era tremendas: cuando el tiempo haga su perspectiva más distante, todos lo comprenderemos en sus justos límites.”[2]

Se trata ahora de un profesional de prestigio, un hombre identificado con la derecha tradicional, que se había ofrecido a cooperar con los sublevados formando parte de la milicia voluntaria “Españoles Patriotas”

Le sucede en el cargo el magistrado Esteban Samaniego Rodríguez, quien permanecerá en él ya durante toda la guerra. La personalidad de Esteban Samaniego refleja la voluntad intervencionista y orientadora de la nueva política, del Nuevo Estado. Se trata ahora de un profesional de prestigio, un hombre identificado con la derecha tradicional, que se había ofrecido a cooperar con los sublevados formando parte de la milicia voluntaria “Españoles Patriotas”. Es ajeno a las luchas políticas y mantiene cordiales relaciones con la cúpula militar, pero como hombre de su tiempo se mantiene cercano al falangismo de naturaleza caudillista, como el que se erige en el poder en esos días. Finalmente, su paso por el Gobierno Civil servirá para una amplia labor de reorganización y un denodado empuje propagandístico donde sobresale su discurso de corte espiritual, ultranacional, católico, impregnado todo ello de mensajes de “justicia social” muy diferente a la aspiraba el marxismo obrerista.

Durante esos dos primeros años es escasa la actividad habida cuenta la precariedad de ingresos, centrándose ciertamente los corporativos en labores de reorganización interna de los servicios (depuraciones de funcionarios, hacienda y personal) y atenciones mínimas (beneficencia, donaciones patrióticas y ejecución de obras menores)

La vida municipal quedó totalmente militarizada durante 1936. Conocemos la primera comisión gestora municipal presidida por el coronel Miguel del Campo Robles (de julio a diciembre) y otra segunda –compuesta por militares y civiles y también presidida por Del Campo- que se mantendrá hasta mayo de 1938. Durante esos dos primeros años es escasa la actividad habida cuenta la precariedad de ingresos, centrándose ciertamente los corporativos en labores de reorganización interna de los servicios (depuraciones de funcionarios, hacienda y personal) y atenciones mínimas (beneficencia, donaciones patrióticas y ejecución de obras menores). La situación cambió con la llegada de Antonio Gallego Burín a la Alcaldía (junio 1938). El catedrático y decano de la Facultad de Filosofía y Letras desea “darle alma, darle tono, darle estilo” a Granada reconstruyendo su armazón y su espíritu”. Y para ello pone las bases de un importante plan de reorganización de la capital: el proyecto de reforma y ensanche interior de la zona de la Manigua; además la pavimentación de la Carrera del Genil, ensanche de Reyes Católicos, continuación del Embovedado, pavimentación de  Plaza Nueva, apertura nuevos viales en Albaicín (calle Pagés), reforma en zona de los Mercados y Pescadería, nuevo trazado de calles en barrio de Santo Domingo...Todo ello fue posible por la mejora de las arcas municipales (éxito de operaciones financieras y reorganización servicios de hacienda y recaudación), por el mayor optimismo en la definitiva victoria nacional...;situación muy diferente a la que atraviesa la Corporación Provincial (hasta octubre de 1938 presidieron los coroneles Lorenzo Tamayo Orellana y Rafael Lacal Pérez de Ayala; más tarde,  José Palacios y Ruiz de Almodóvar) que se mantiene con tal precariedad que le hace prácticamente desaparecer.

Superado el primer año y medio de contienda civil –de exclusivo protagonismo de los militares- y coincidiendo con el gobierno del general Franco de 1938, tiene lugar la reubicación de las derechas granadinas en el poder –y no solo en las instituciones, como se ha visto- sino en el control absoluto de las decisiones a través del partido único, la FET de las JONS

Superado el primer año y medio de contienda civil –de exclusivo protagonismo de los militares- y coincidiendo con el gobierno del general Franco de 1938, tiene lugar la reubicación de las derechas granadinas en el poder –y no solo en las instituciones, como se ha visto- sino en el control absoluto de las decisiones a través del partido único, la FET de las JONS. Para llegar a este desembarco la Falange Española de Granada ha tenido que desprenderse de ciertas “veleidades revolucionarias” de los puros, los nacionalsindicalistas, que tanto atemorizaban a la burguesía de los negocios y a los propietarios; ha sufrido, es cierto, crisis internas de liderazgo (tres jefes provinciales desde julio de 1936 a febrero de 1937) e incluso digiere mal la “unificación política forzosa” de abril de 1937 con la Comunión Tradicionalista. Es lógico el fracaso clamoroso de los dos primeros jefes de FET-JONS. Panorama que va a cambiar con la incorporación de personalidades de prestigio al flamante partido único que pronto se convertirá en la plataforma del Movimiento Nacional: estamos hablando de Antonio Gallego Burín, Tomás López Luque, Francisco Prieto Moreno, Emilio Orozco, Juan Osorio Morales... El definitivo afianzamiento se producirá finalmente en el primer trimestre de 1938 con el nombramiento de Francisco Prieto Moreno como secretario provincial de FET de las JONS y un equipo de asesores, entre ellos Francisco Montes Valera y José Palacios Ruiz de Almodóvar. En estrecha colaboración con la jerarquía del partido único Esteban Samaniego y Antonio Gallego emprenden una frenética carrera propagandística que servirá para afianzar a las instituciones (Sección Femenina, Hermandad Ciudad Campo, Auxilio Social, Obras Benéficas, Auxilio al Combatiente...) al servicio de la causa del caudillo general Franco, ya único líder y carismático jefe de Estado.

Desfiles, actos de afirmación nacional, concentraciones religiosas, mítines de propaganda política, cuestaciones patriótico-benéficas, responden al mismo objetivo: mentalizar, influir, adoctrinar a la población

Aunque la gran mayoría de los granadinos permanecieron –cierto es que contra su voluntad y exponiendo sus vidas- ajenos a la lucha por el poder durante los tres años de guerra, el devenir cotidiano se vio convulsionado por una nueva dialéctica, un “nuevo estilo y una nueva estética”. Tal como ocurre en la implantación de todos los regímenes de corte militar-autoritario-fascista, en la Granada nacional adquieren importancia los actos y conmemoraciones pensados para su exteriorización en la calle. Desfiles, actos de afirmación nacional, concentraciones religiosas, mítines de propaganda política, cuestaciones patriótico-benéficas, responden al mismo objetivo: mentalizar, influir, adoctrinar a la población. Pero al mismo tiempo pretenden convencer o disuadir a los reticentes u opositores de la fortaleza y cohesión del nuevo mensaje que se impone.

La militarización de los actos públicos será nota constante hasta 1939. Recordemos a título de ejemplo la exaltación patriótica de los valores de la milicia –encarnada en la figura de Franco- que tuvo lugar en el acto de afirmación nacional en el Palacio de Carlos V el 2 de agosto de 1937

La militarización de los actos públicos será nota constante hasta 1939. Recordemos a título de ejemplo la exaltación patriótica de los valores de la milicia –encarnada en la figura de Franco- que tuvo lugar en el acto de afirmación nacional en el Palacio de Carlos V el 2 de agosto de 1937, cuando el catedrático de Derecho Alfonso García Valdecasas (fundador de Falange Española junto a José Antonio Primo de Rivera y Ruiz de Alda) afirma que “el Ejército ha sido la cabeza de la misma Falange para recuperar el honor de España”; por su parte Antonio Gallego Burín insiste en la idea de que “la tradición de España ha sido ésa: armas y letras unidas, milicia y pensamiento”. Exaltación patriótica de España que deviene en ser admiración hacia los movimientos fascistas europeos (actos de confraternización hispano-alemán o propaganda entusiasta del Congreso nazi de Nuremberg o las glosas al modelo corporativo de Mussolini...

Como dejará plasmado el editorialista de IDEAL, el Nuevo Régimen asume “la misión de establecer un régimen de economía superadora de los intereses de individuo, de grupo y de clase para la multiplicación de los bienes al servicio del poderío del Estado

La propaganda del Nuevo orden quedó bien simbolizada en el acto que tiene lugar el 16 de febrero de 1937 “contra el sufragio universal” organizado por Falange Española en la Plaza del Carmen o en el esfuerzo por difundir los principios que inspiran el Fuero del Trabajo y el nuevo sindicalismo. Como dejará plasmado el editorialista de IDEAL, el Nuevo Régimen asume “la misión de establecer un régimen de economía superadora de los intereses de individuo, de grupo y de clase para la multiplicación de los bienes al servicio del poderío del Estado, de la Justicia social y de la libertad cristiana de la persona.... se huye del estatismo, de la absorción por el Estado de las energías individuales, familiares y sociales.”

Sin olvidar la vinculación estrecha de la Iglesia con la causa de los sublevados bien en forma de exteriorización católica de todos los actos públicos y privados, bien mediante el discurso de la recristianización de la sociedad (educar en profundo sentimiento católico)

Sin olvidar la vinculación estrecha de la Iglesia con la causa de los sublevados bien en forma de exteriorización católica de todos los actos públicos y privados, bien mediante el discurso de la recristianización de la sociedad (educar en profundo sentimiento católico). Se recuerda todavía la exhortación pastoral del arzobispo Agustín Parrado publicada en octubre de 1936 donde se afirma que la “peste de nuestra sociedad es el llamado laicismo con sus errores y sus impíos incentivos. El laicismo, además de ser con relación a Jesucristo una ofensa gravísima, una blasfemia horrible que provoca la ira de Dios..., es con relación a nosotros, una enfermedad mortal...”; en el mismo sentido, la Carta Pastoral difundida en febrero de 1937 en la que se exhorta a los feligreses a reconocer que la causa de la guerra se deriva del pecado generalizado de los hombres; la guerra es por tanto un “castigo que Dios nos envía para el bien del hombre...”.

Todo ello acompañado inseparablemente de un amplio movimiento legitimador: la idea de tradición imperial y unidad religiosa

Todo ello acompañado inseparablemente de un amplio movimiento legitimador: la idea de tradición imperial y unidad religiosa. Se recurre insistentemente a efemérides significativas de nuestra Historia para explicar el Movimiento de 1936 como una continuidad providencial de un pasado de esplendor patrio. Granada, último reducto conquistado a los musulmanes en 1492, se convierte por derecho propio en un marco especialmente significativo para una nueva “Santa Cruzada” y para ello destacan dos momentos de indudable exaltación pública: la festividad del 2 de enero en que se conmemora la Toma de Granada por los Reyes Católicos y el Día de la Raza, el 12 de octubre origen y sentido de nuestro glorioso pasado imperial.

Los sublevados finalmente ganan la guerra y acuden en masa el 5 de abril de 1939 a honrar a la “excelsa Patrona” la Virgen de las Angustias en agradecimiento a su sombra protectora

Al margen de la propaganda publicada, el miedo (a la represión), la carestía de vida (más del ochenta por ciento de inflación en 1939 respecto a julio de 1936 en productos de primera necesidad), el cercenamiento del pensamiento libre y la sensación de agobio del que se siente vigilado continuamente, dibujan un panorama algo más tenue en la Granada franquista durante la guerra.

Los sublevados finalmente ganan la guerra y acuden en masa el 5 de abril de 1939 a honrar a la “excelsa Patrona” la Virgen de las Angustias en agradecimiento a su sombra protectora.Ganaron la guerra en el frente de batalla; quedó pendiente ganar...  la paz y  la reconciliación.

El general Gonzalo Queipo de Llano, el máximo responsable de la implantación del terror.
Coronel Antonio González Espinosa y comandante José Valdés, impusieron el “terror contra los resistentes republicanos.

QUE CALLEN PARA SIEMPRE

"….La historia negra del infamante periodo frentepopulista anotará en sus páginas los nombres de estos traidores que pretender purificarse… Los Lerroux, los Marañón, los Ortega y Gasset y tantos y tantos como arrastran por tierras extrañas el peso de complicidad y colaboración con la canalla roja embrutecida y sedienta de sangre….Intelectuales de la devastación sembradores del pesimismo y de la duda. Ellos son los principales culpables. Porque prestaron el brillo de sus plumas y la influencia de su prestigio para abatir las instituciones seculares de la Patria y elevar a las magistraturas más altas a criminales como Azaña, Casares Quiroga y Largo Caballero, Ortega, Osorio y Gallardo, Alcalá Zamora. Maura. Sepan para siempre los traidores que abrieron las puertas de la Patria a la fiera soviética que incendió ciudades enteras y devastó templos y asesinó millares y millares de ciudadanos benemérito. Los otros no engañaron a nadie. Todos sabíamos adónde querían llegar Largo Caballero y sus secuaces.

"...si los enemigos de España no necesitan sus servicios por aquello de que cuando la traición es pasada…que se recluyan en la soledad de su destierro sin dejar oír sus voces falaces. Para estos no hay lugar en la España Nueva"

No queremos su contacto con los otros. No queremos su contacto con la obra de salvación emprendida. Que se queden con sus antiguos aliados para siempre. Son dignos de ellos. Y si los enemigos de España no necesitan sus servicios por aquello de que cuando la traición es pasada…que se recluyan en la soledad de su destierro sin dejar oír sus voces falaces. Para estos no hay lugar en la España Nueva".

FUENTE: Diario Ideal, Editorial 26 de febrero de 1937.

MOVIMIENTO NACIONAL Y CRUZADA ESPIRITUAL, (Fragmento del discurso pronunciado por Antonio Gallego Burín ante la Falange Femenina de Granada en Acto Conmemorativo del 18 de julio que tuvo lugar en Palacio de Carlos V, 18 de julio 1937):

"...///...Una decisión, serena e implacable: la de Franco. A la rebeldía (José Antonio), al martirio (Calvo Sotelo), a la decisión, respondió España entera puesta en pie. Y, al sonar los primeros clarines de guerra, toda ella acudió a la llamada. Porque no era un pronunciamiento, no era una subversión la que batía tambores, sino que se llamaba a Cruzada y las espadas desnudas no tenían brillos vengadores, sino relumbres justicieros. Era el pasado español el que se erguía, y era el futuro español el que se anunciaba. Cruzada de Tradición y de Revolución, que eso es lo nuestro. De Tradición, para rehacer los cimientos resquebrajados de la Nación y de la Fe. De Revolución, para deshacer inexorablemente, los cimientos, apretados por la barbarie y la injusticia, de un régimen antinacional y de unos principios caducos.

Rafael MONTILLA Y BENÍTEZ, Nociones de Geografía e Historia de España. (Manual de Historia publicado en Granada en 1939):

La invasión extranjera marxista-bolchevique y el Movimiento Nacional

"Para organizar en nuestra Patria el comunismo bolchevique, la república abrió las puertas de la nación a los elementos extraños propagadores de tales ideas disolventes, quienes invadieron audazmente nuestro suelo, dispuestos a poner en práctica sus siniestros planes, a cuyo efecto prepararon a la clase trabajadora valiéndose de ella como instrumento para lograr sus proyectos, desencadenando huelgas con marcado carácter revolucionario, en las que se cometían toda clase de desmanes contra las personas y cosas. Todo parecía haber llegado el momento para convertir a España en una colonia del bolchevismo asiático, con el beneplácito de algunas naciones democráticas, y todo estaba preparado para desencadenar la revolución marxista bolchevique; pero, la Providencia, que siempre ha velado por nuestra Patria, había dispuesto los acontecimientos de otra forma, valiéndose como instrumento, de los buenos españoles, para que la salvasen del naufragio a que estaba destinada. En este momento, se inicia el Glorioso Alzamiento Nacional contra la demagogia demoledora.

"El genio militar del Caudillo Franco ha salvado España, y con ella la civilización mundial, del dominio comunista-judaico-masónico iniciando con sabias leyes el resurgimiento de nuestra Patria, para hacerla UNA, GRANDE Y LIBRE como la quisieron los inmortales Reyes Católicos"

La empresa ha sido gigantesca, pues, no solamente se luchaba contra elementos mal llamados españoles, sino contra extranjeros al servicio del comunismo asolador, quienes contaban con toda clase de elementos y ayuda, facilitados por los enemigos de España; pero ahora, como en otras ocasiones históricas, el espíritu patriótico se ha impuesto sobre la barbarie materialista, y la genuina raza hispana ha triunfado plenamente, salvado a nuestra Patria del abismo a que era conducida fatalmente... El genio militar del Caudillo Franco ha salvado España, y con ella la civilización mundial, del dominio comunista-judaico-masónico iniciando con sabias leyes el resurgimiento de nuestra Patria, para hacerla UNA, GRANDE Y LIBRE como la quisieron los inmortales Reyes Católicos...."

ARZOBISPO AGUSTÍN PARRADO, “Invitación Pastoral en solemnidad de la Gloriosa Resurrección del Señor”, abril 1939:

"....///... Restituidos al fin a los amorosos brazos de nuestras dos grandes madres comunes: la Santa Iglesia y la Católica España, sentimos Nuestro corazón, como sin duda todos y cada uno sentís el vuestro, inundado de alegría...

"Al producirse el Alzamiento Nacional, que nos ha salvado a cuantos estamos salvos, los enemigos lo tenían todo y los nuestros casi no tenían nada"

Al producirse el Alzamiento Nacional, que nos ha salvado a cuantos estamos salvos, los enemigos lo tenían todo y los nuestros casi no tenían nada. La Anti-España contaba con todos los poderes del mundo y del infierno, armados de todas armas, el poder público constituido, con todos los recursos que eso supone; el poder del oro, el que todo lo puramente humano somete; el poder de la soberbia y de la ira y de la lujuria y de todos los pecados capitales, a los que rinde parias el sindiosismo bolchevique. Y a todo esto se añadió enseguida el ingente cúmulo de auxilios que les prestaron las fuerzas organizadas de la Revolución y de las sectas en el mundo entero. En cambio, frente a todos esos poderes gigantescos, España se presentó a la lid, inerme y sola sostenida únicamente, cual otro David, con el báculo de su Fe en Dios.

... Después de nuestra gratitud al Señor, nuestro reconocimiento y nuestras loas sean para los hombres providenciales que Él suscitó para iniciar, dirigir y hacer triunfar nuestra Santa Causa... para el Invicto Caudillo, el Generalísimo y Jefe de Estado, que desde el primer día, con serenidad imperdurable, con inspiración genial, con prudencia exquisita, con laboriosidad infatigable y con empuje irresistible llevó sobre sus hombres la dirección de la Suprema Cruzada".

CARTA DE JULIO COMBA SECRETARIO PROVINCIAL DEL PSOE DE GRANADA A LA COMISIÓN EJECUTIVA DEL PSOE DE MADRID, fechada en Guadix a 3 de septiembre de 1936

Sobre represión en Granada sublevada

FUENTE: Archivo Histórico de la Fundación Pablo Iglesia, Fondo Histórico, AH, 15-4.

Citas bibliográficas:

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  • [1] ESPINOSA MAESTRE, F., La justicia de Queipo. Sevilla, Huelva, Cádiz, Córdoba y Badajoz, Sevilla, 2000. FERNÁNDEZ-COPPEL, J. Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil. Ed. La Esfera de los libros, Madrid, 2008. GIL HONDUVILLA, J., Y cayó Granada. La sublevación de julio de 1936 en la capital y la provincia. Ed. Comares, Granada 2019.
  • [2] Para la reconstrucción política de las autoridades sublevadas durante la guerra puede consultarse GIL BRACERO, R (coord.) La Guerra Civil en Andalucía Oriental, 1936-1939. Ed. Ideal, 1987;  ARCO BLANCO, M. A del, El primer franquismo en Andalucía Oriental (1936-1951): poderes locales, instauración y consolidación del régimen franquista. Ed. Universidad de Granada, Granada 2005; HERNÁNDEZ BURGOS, Cl, Franquismo a ras de suelo. Zonas grises, apoyos sociales y actitudes durante la dictadura, 1936-1976. Editorial Universidad de Granada, 2013.

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Rafael Gil Bracero, referente del memorialismo histórico y democrático, profesor de Historia Contemporánea de la UGR, Rafael Gil Bracero es presidente de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Reportajes de la quinta temporada del Foro de la Memoria:

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Aquí puedes leer los reportajes de la cuarta temporada del Foro de la Memoria:

Si no tuviste oportunidad o quieres volver a leerlos, puedes leer aquí los reportajes de la tercera temporada del Foro de la Memoria:

Si no tuviste oportunidad o quieres volver a leerlos, estos son los reportajes de la segunda temporada del Foro de la Memoria: 

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