'Apuntes políticos de julio'

Si algo caracteriza al proyecto político del PSOE es su permanente renovación y puesta al día. Y no es de ahora. Desde la década de los años 80 del siglo pasado, con los amplios debates del llamado Programa 2.000 y las conclusiones de los Encuentros anuales celebrados en Jávea, además de las diversas Conferencias Políticas y el esfuerzo colectivo intelectual y político de los diferentes Congresos, hasta alcanzar ya en 2017, con el Documento “Por una nueva socialdemocracia”, base de la candidatura a la Secretaría General de Pedro Sánchez, coordinado por el recordado (y amigo) Manu Escudero, un nivel de puesta al día, ejemplo para varios partidos socialistas europeos y mundiales, y una magnífica guía para situar a la socialdemocracia como alternativa política global en un contexto complejo y lleno de incertidumbres. Tanto las propuestas electorales del PSOE (para quienes se tomen la molestia de conocerlas), como la actuación legislativa (basta echarle un vistazo) se nutren de ese proyecto político solidario, redistributivo, igualitario y global.
Sí considero que la credibilidad de dicho proyecto se vería reforzada con una gran propuesta trasversal sobre el tema de la vivienda y una decidida apuesta por un mejor y más justo reparto del tiempo que permitiera un mejor balance entre trabajo y ocio
Por tanto, tenemos proyecto político. Ahora, ni la urgencia ni siquiera la conveniencia es actualizarlo otra vez, ni siquiera como latiguillo para adornar ninguna posición política, ya que está generalmente admitido que disponemos de un proyecto socialdemócrata clásico, insisto, por ello alabado por los partidos socialistas del mundo que, naturalmente, ha de desarrollarse en un marco de aritméticas parlamentarias seguramente endiablado, pero el que ha establecido el pueblo soberano. Sí considero que la credibilidad de dicho proyecto se vería reforzada con una gran propuesta trasversal sobre el tema de la vivienda y una decidida apuesta por un mejor y más justo reparto del tiempo que permitiera un mejor balance entre trabajo y ocio. Bajo esas premisas, es además evidente que, exhibiendo todo el poder mediático, financiero, y de una parte de la élite judicial, las derechas políticas nacionales necesitan que ni el gobierno, ni el Presidente, ni el partido, lleguen con vida a las próximas Elecciones, porque tienen la fundada sospecha de que pueden no volver a gobernar. Y su único proyecto es acabar con la acción del actual gobierno. Derribar, lo llama Aznar. Eso sí, de modo muy nacional.
Frente a un bloque conservador cuyo único proyecto es el desgaste institucional, disfrazado de ruido, existen razones estructurales para la continuidad del gobierno de coalición. De un lado, por la gente que necesita al gobierno. Hay otra gente que no lo necesita o lo necesita menos.
Es el único instrumento que tienen los que han de trabajar para vivir, para poder seguir ampliando y consolidando derechos y libertades y participando modestamente en el reparto de la riqueza de la nación. Y en eso somos un referente también para los progresistas de Europa.
Es el único instrumento que tienen los que han de trabajar para vivir, para poder seguir ampliando y consolidando derechos y libertades y participando modestamente en el reparto de la riqueza de la nación.
Y de otro, porque este gobierno es el único referente y puente que le queda a los progresistas y la izquierda de Iberoamérica con Europa y al revés y porque es el único agente con voluntad, capacidad y crédito, para colaborar a lograr la paz en el Mediterráneo y extenderla al Mundo. El Mediterráneo, ese espacio donde confluyen tres continentes, tres grandes religiones monoteístas, varios conflictos armados, crisis políticas y de representación y situaciones humanitarias humillantes.
En definitiva, porque alguien tiene que decir las cosas que hay que decir y mantener las posiciones que hay que mantener. También dentro de la Unión Europea, para detener este delirio armamentístico y belicista sin sentido.
En el actual escenario de fragmentación parlamentaria y ofensiva mediática de las derechas, la supervivencia y el éxito de la alternativa socialdemócrata no dependen únicamente de las estrategias nacionales, sino de la vitalidad del tejido más capilar: las agrupaciones locales
Sin embargo, en el actual escenario de fragmentación parlamentaria y ofensiva mediática de las derechas, la supervivencia y el éxito de la alternativa socialdemócrata no dependen únicamente de las estrategias nacionales, sino de la vitalidad del tejido más capilar: las agrupaciones locales. La continuidad carecería de sentido sin el trabajo diario de los concejales y militantes que transforman las grandes leyes en realidades tangibles para los barrios. Ellos son quienes dan rostro al Estado de Bienestar y quienes defienden ante la ciudadanía nuestro proyecto.
No soslayo la cuestión de la corrupción. Exijo más y más duras medidas legislativas preventivas, y la puesta en práctica de las que hemos anunciado, así como celeridad en la depuración de las corruptelas y el castigo de los autores de ella
Y dicho esto, no soslayo la cuestión de la corrupción. Exijo más y más duras medidas legislativas preventivas, y la puesta en práctica de las que hemos anunciado, así como celeridad en la depuración de las corruptelas y el castigo de los autores de ella. Y digámoslo claro, una mejora de los mecanismos de selección del personal que excluyan como criterios la afinidad personal sin más y la selección favorable o desfavorable “por la pinta”. Pero para defender enérgicamente esto, no es en absoluto necesario caer en la trampa de la derecha más corrupta de Europa que utiliza la corrupción como un arma de destrucción del gobierno para complacer a los que no quieren Estado de Bienestar ni avances sociales.
Añadiré, como reflexión final, que voy teniendo ya memoria política amplia y me vienen al recuerdo otros momentos malos y duros para el PSOE. Compañeros y compañeras que han tenido muy altas responsabilidades en el partido y en el gobierno, utilizar las palabras y mensajes de la derecha, usar sus altavoces mediáticos, e incluso decir que no van a votar al partido
Añadiré, como reflexión final, que voy teniendo ya memoria política amplia y me vienen al recuerdo otros momentos malos y duros para el PSOE. Compañeros y compañeras que han tenido muy altas responsabilidades en el partido y en el gobierno, utilizar las palabras y mensajes de la derecha, usar sus altavoces mediáticos, e incluso decir que no van a votar al partido. Me guardo para mí, porque tengo y creo que debe ser un patrimonio colectivo, un sentido de la lealtad que igual ya no se lleva, algunas cosas que he tenido que escuchar en este mismo órgano, por decir que en 2012, aunque termináramos gobernando, habíamos perdido las elecciones y el análisis tocaba empezarlo por ahí, y no por el hecho (feliz) de gobernar.
Por ello, todas y todos ya estamos curados de espanto. Así que, el gobierno a gobernar y a reforzar el mensaje de progreso social y económico.
Hagamos realidad el lema del pasado Comité Federal, "Ahora más que nunca" y demos ejemplo. Todos los que ejercen cargos públicos u orgánicos sin que nadie les obligue a ello, a la calle a pedir un nuevo crédito político a la ciudadanía, con la verdad por delante y con el aval de garantía, que son las políticas del gobierno, en la mano. Responder a las provocaciones, si. Pero también hacer didáctica y, por ejemplo, utilizar más al ministro de Economía, que deje al desnudo la ausencia de proyecto de país de las derechas. Todo ha de sumar en el empeño.
La verdadera credibilidad del proyecto socialdemócrata se juega en la cercanía
La verdadera credibilidad del proyecto socialdemócrata se juega en la cercanía. Es en los municipios donde se combate la desinformación con resultados. La militancia no es solo una base de apoyo, es la antena que detecta los problemas reales de la ciudadanía antes de que lleguen a las estadísticas oficiales. Por ello, la regeneración ética y la lucha contra la corrupción —temas que la derecha utiliza como arma arrojadiza— deben abordarse con la ejemplaridad que los cargos locales han demostrado cada día en su gestión de las políticas más cercanas, que no por ser las más comunes son las menos importantes.
El horizonte de las próximas elecciones municipales exige un cambio de perspectiva: el apoyo a nivel local no es un complemento, es el pilar fundamental. Recuperar el mensaje de progreso social y económico requiere que cada casa del pueblo se convierta en un centro de pedagogía política. El aval del gobierno central es potente, pero es la lealtad y el esfuerzo del concejal de a pie lo que garantiza que ese mensaje llegue sin distorsiones a quienes más necesitan la acción pública.



















































