'¡Al lío, que viene el tío!'

Blog - Sacando punta - Ignacio Henares - Lunes, 25 de Mayo de 2026
Juan Manuel Moreno, en el mitin de cierre de campaña en BibRambla.
PP archivo
Juan Manuel Moreno, en el mitin de cierre de campaña en BibRambla.

Los resultados electorales son como los partidos de fútbol, cada uno los ve a su manera, donde uno ve penalti claro otro ve ‘piscinazo’. El Partido Popular ha obtenido, desde mi particular visión, unos resultados estupendos, sobre todo después de la mediocre gestión como gobierno que ha hecho en estos años por lo que considero un éxito que haya bajado ‘solo’ 5 escaños y haya quedado a 2 de la mayoría absoluta.

Es una mala noticia que la ultraderecha haya obtenido este apoyo con un discurso racista y negacionista del cambio climático y de la violencia de género, entre otras lindezas escondidas tras el eslogan de “prioridad nacional”

Vox ha obtenido también unos buenos resultados, un parlamentario más incluso, pero entiendo que en este caso más que un éxito suyo es un fracaso colectivo. Es una mala noticia que la ultraderecha haya obtenido este apoyo con un discurso racista y negacionista del cambio climático y de la violencia de género, entre otras lindezas escondidas tras el eslogan de “prioridad nacional”.

Lo que las encuestas pronosticaban como la única incógnita a despejar en estas elecciones, si había mayoría absoluta o líos, se ha despejado en el sentido de que los votantes han preferido más líos.

Según la teoría de la paradoja del dúo de los Hermanos Calatrava, hay muchos andaluces que han votado, pese a todo, al ‘más feo’ y no se han dejado seducir por las llamadas a concentrar el voto en el ‘menos feo’, que nos lo han vendido, en comparación, como ‘guapo’. Y entre los dos nos han ganado a los que creemos que los dos son físicamente horrorosos y cantan fatal y, sobre todo, los dos cada vez se parecen más. Por decirlo de una manera gráfica, con el paso de los años los Hermanos Calatrava se están hermanando y afeando más.

Ambos partidos de la derecha, en todo caso, se han quedado por debajo de sus expectativas. El ‘sobresaliente’, que ha afirmado MpuntoBonilla que ha obtenido, es un ‘insuficiente’ para la investidura por lo que deberá contar con la negociación con Abascal, (doy por supuesto que no se va a dilucidar en Andalucía este asunto), cuya decisión no se basará en los intereses de Andalucía sino de lo que crea que conviene más a la estrategia nacional. Yo no veo al presidente de la Junta (en funciones) tirando el órdago de ir a nuevas elecciones ni a los de “los españoles, primero” jugándoselo todo a esa carta.

El caso es que el modelo del que presumía JuanMa, la tranquilidad, va a ser sustituido por los ‘líos’ que decía temer. Durante la campaña nos han vendido dos películas incompatibles. El PP insistió en que representaba la moderación, la gestión seria y la “vía andaluza”, ese invento político según el cual se podía gobernar desde el centro mientras Vox quedaba reducido a una especie de cuñado gritón al fondo del bar. MpuntoBonilla llegó a presentarse de nuevo poco menos que como el dique de contención frente a los excesos de la ultraderecha.

Vox por su parte se pasó la campaña diciendo que el PP era un partido acomplejado, tibio, entregado a Bruselas, al consenso climático y a las políticas migratorias blanditas. Gavira dijo incluso que Bonilla es muy simpático, sí, pero demasiado socialdemócrata para sus gustos. Que Andalucía necesitaba mano dura y menos complejos.

Pero ahora les toca sentarse a negociar y vendrán los líos. Fuera el paripé de los debates a cara de perro y los teatrillos de los actos públicos. Ahora hay que empezar a decidir, primero qué es lo que se decide primero (¿negociar la mesa del Parlamento Andaluz?, ¿Pacto parlamentario? ¿Acuerdo de Gobierno?) y luego el contenido concreto de los acuerdos.

El PP, a pesar de su holgada e incontestable victoria tiene un doble problema. Uno es puras matemáticas: sus 53 escaños no llegan. El otro es moral: hay que explicar  por qué lo que hace dos semanas era “incompatible con la moderación andaluza” ahora puede convertirse en un acuerdo “por responsabilidad”

El PP, a pesar de su holgada e incontestable victoria tiene un doble problema. Uno es puras matemáticas: sus 53 escaños no llegan. El otro es moral: hay que explicar  por qué lo que hace dos semanas era “incompatible con la moderación andaluza” ahora puede convertirse en un acuerdo “por responsabilidad”. Puede ser divertido analizar el lenguaje del giro dialéctico al que se enfrentan las derechas. Vamos a ver la habilidad de MpuntoBonilla para disfrazar un acuerdo con uno de los que calificó que formaba parte del bloque contra la estabilidad; ver cómo se viste un pacto con los que en campaña acusaba de insultarlo y ser un fraude desde las furgonetas y cuyas propuestas redujo a “tacticismo electoral movidas a impulso de grandes titulares, polémicas y puntos de confrontación”.

Vox tampoco sale gratis en esa foto. Porque si entra en el gobierno tendrá que demostrar que sabe hacer algo más que enfadarse y protestar. Gobernar obliga a gestionar hospitales, regadíos, listas de espera y aulas prefabricadas. Y ahí ya no vale el discurso cansino y los eslóganes vacíos y huecos de mitin. Ahí aparecen los BOJA, los funcionarios (que tanto critican y menosprecian) y los números. Ese ecosistema hostil donde mueren muchas revoluciones patrióticas. Ya les ha pasado en otras CCAA donde su gestión se ha estrellado y ha fracasado en las políticas de prevención de incendios en Castilla y León o en emergencias en Valencia, por poner dos de los ejemplos más conocidos y evidentes. Y si se queda fuera, siquiera como socio preferente… pues se queda fuera.

Las contradicciones están servidas. Moreno defendiendo el autonomismo andaluz y Vox recelando históricamente del modelo autonómico

Las contradicciones están servidas. Moreno defendiendo el autonomismo andaluz y Vox recelando históricamente del modelo autonómico. El PP vendiendo Europa y transición ecológica, aunque sea de boquilla, y Vox señalando la Agenda 2030 como si fuese una secta extraterrestre.

La política española en todo caso ha desarrollado una habilidad extraordinaria para disfrazar la contradicción con eufemismos. Me atrevo a adelantar que no habrá pacto sino “acuerdo de gobernabilidad”. Que no habrá cesiones sino “coincidencias programáticas”. Y si Vox exigiera entrar en el gobierno, el PP dirá que se trata de “dar estabilidad institucional”, que es la forma elegante de decir: “necesito tus votos y lo sabes”.  El ‘lio’ empieza ahora. Porque las elecciones duran un día; las contradicciones, cuatro años.

Moreno Bonilla, fue el primer presidente autonómico en gobernar gracias a Vox, (entonces lo de la lista más votada se lo pasó por el forro); fue el primero en gobernar con Ciudadanos (a los naranjitas les valió el camino a la desaparición); luego con la mayoría absoluta lograda con el miedo a que llegara Vox, se ha dedicado a ‘ayusizarse’ aunque con otro envoltorio de papel couché, y estilo suavón. Ahora debe, siempre desde el poder, adaptarse a otra fórmula dependiendo de Vox. El caso es mandar que es para lo que creen que han nacido y tienen derecho natural y para estar cerca de donde halla. El mensaje, discurso, de la (falsa) moderación de Juanma tiene ahora la prueba del algodón.

Mientras tanto, mientras se deshace el lío o se lía aún más la cosa, Mpunto Bonilla y su gobierno en funciones sigue funcionando a lo suyo y para los suyos, suyos. Un par de ejemplos: acaba de legalizar 16 pozos a la familia de los Duques de Alba en Doñana y propone indemnizar a miles de viviendas turísticas excluidas de Booking y Airbnb por el registro estatal que el Supremo prohibió anunciarse por no cumplir los requisitos en estas plataformas.

Conclusión. La estrategia diseñada desde Génova para este ciclo electoral como preparativo de la llegada de Feijóo a La Moncloa, (esta vez sí querrá ser presidente a cualquier precio, incluido pactar con Vox y con Junts y con lo que haga falta), ha tenido dos perdedores: los aterrizajes de los ministros de Sánchez no han servido, (quizás en cierto modo hayan perjudicado en algunos territorios), y la dependencia del PP de Vox se ha incrementado. Y a la pregunta de ¿cómo hemos llegado aquí?, la respuesta es: “lío, lío que yo no he sido”. Sacaré punta a la repuesta/propuesta a ¿cómo salir del lío? ... en próximas entregas.

 

 

 

 

 

Imagen de Ignacio Henares

Ignacio Henares Civantos es biólogo de bata, de bota, y de gabinete. Máster (de los de verdad) en Gestión del Medio Ambiente y del Agua por la Universidad de Granada. Desde 1989 es funcionario, técnico del cuerpo superior facultativo de la Junta de Andalucía donde ha desempeñado varias tareas en las Consejerías de Agricultura y Pesca y de Medio Ambiente. Durante quince años ha sido el conservador del parque nacional y natural de Sierra Nevada. En la actualidad trabaja como asesor técnico en el departamento de Sanidad Vegetal a la vez que es profesor externo de la Universidad de Granada en el Master de Conservación y Restauración de la Biodiversidad.

Escritor de numerosos artículos sobre medio ambiente y cambio climático en los últimos años ha concentrado su tarea de divulgador en Sierra Nevada, siendo coautor de varios libros sobre biodiversidad así como más de 150 artículos en el periódico Granada Hoy agrupados en diferentes series: “Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad”, “La Huella del Cambio Global” , “Sierra Nevada, Montaña de Oportunidades” y la última que estuvo dedicada a “Sierra Nevada, Paisaje y Paisanaje”, una aproximación al parque nacional y natural de Sierra Nevada a través de ‘nombres propios’. Desde hace un año escribe en este mismo periódico una serie de divulgación de temas marinos bajo el título de “La mar de biodiversidad”.

En el último congreso regional fue elegido miembro de la ejecutiva del PSOE de Andalucía como secretario de Transición Energética y Acción Climática en el Área de Transición Ecológica Justa.