El ‘suavón’ no quiere líos

Nuestro ínclito Moreno Bonilla, el pobre, no quiere líos. Si alguien lo dudaba, el debate electoral celebrado la noche del lunes lo ha dejado claro. Los líos son un engorro para el sonriente candidato del PP, con lo bien que se vive haciéndose fotos, poniendo sonrisitas, sacudiéndose los hombros y yendo de feria en feria (cual vendedor de turrones), que en realidad es lo que le gusta. Un buen sarao, fuera los problemas y a vivir que son dos días.
Por no querer líos (líos democráticos) casi no acude al debate. Se le notaba a disgusto, a regañadientes, molesto por tener que debatir y confrontar, por tener que escuchar las críticas y las propuestas del resto, que en la mayoría de los casos (sanidad, educación, dependencia, vivienda) venían a ser las “verdades del barquero”, esbozadas con nitidez, con datos y con firmeza
Por no querer líos (líos democráticos) casi no acude al debate. Se le notaba a disgusto, a regañadientes, molesto por tener que debatir y confrontar, por tener que escuchar las críticas y las propuestas del resto, que en la mayoría de los casos (sanidad, educación, dependencia, vivienda) venían a ser las “verdades del barquero”, esbozadas con nitidez, con datos y con firmeza. Frente a ello, la socarrona sonrisita del sobrado, que ni hace los deberes ni le preocupa, porque Bonilla vive en su mundo de yupi, el que le cuentan quienes le rodean, escudado en el palabro que parece haber descubierto, nada menos que la “mayoría de estabilidad”, que parece ser el bálsamo de fierabrás de la realidad andaluza. Como si todo lo demás le molestara. Todo se resume en su patética petición del minuto final del debate: “Evítenme los líos”. Obviamente, quiere que se los evitemos a él, no a las andaluzas y a los andaluces, que saben, y saben bien, que la mejor manera de arreglar los problemas es meterse en líos (líos políticos y democráticos, de nuevo), buscar soluciones, pelearlas y afrontarlas. Algo que, obviamente, supera la política de fachada y escaparate del señor Bonilla.
De modo que así se presentan estas dos semanas, antes de la votación del día 17. Una realidad que se intenta tapar y ocultar, por más que sea evidente para ciudadanas y ciudadanos usuarios de la sanidad pública, de la educación y de la dependencia, para buscadores de vivienda o para simples administrados. Y un eslogan que pretende hacerse eterno, el del hombre tranquilo y moderado, además de sonriente y bien parecido, de formas suavonas y melifluas, que nunca ha roto un plato, pero que gobierna para los poderosos, los fuertes, los privilegiados y quienes disponen de las rentas más altas. Y que, aún así, insiste en que no quiere líos. Que ya se basta él solito y su partido para aplicar las políticas más agresivamente antisociales y retrogradas, en lo que sí que es un verdadero y perjudicial lío para la gran mayoría.
Es la solemnización de lo obvio y lo simplón. Viene a decir el candidato del PP que quiere que se le deje solo, solito para gobernar esta tierra, o para ejercer el poder más bien, para detentarlo, para regodearse en que mandan, para que se sepa que mandan ellos y ellas, y nadie más
Es la solemnización de lo obvio y lo simplón. Viene a decir el candidato del PP que quiere que se le deje solo, solito para gobernar esta tierra, o para ejercer el poder más bien, para detentarlo, para regodearse en que mandan, para que se sepa que mandan ellos y ellas, y nadie más. Procurando esquivar el contraste de propuestas, huyendo de los grandes debates nacionales que tanto afectan a Andalucía, como financiación, servicios públicos, capacidad de autogobierno o proyección nacional de nuestras políticas, y estando ausente de los lugares donde se pelea por aumentar los recursos destinados a nuestra población. Todo ello es un lío, que puede alterar el rictus impertérrito de Moreno Bonilla, arrugarle el traje o provocarle algún dolor de cabeza, que es lo menos que se espera de cualquier gobernante medianamente atento a lo que pasa a su alrededor.
Y Moreno Bonilla no quiere, no le interesa que el debate gire en torno a ello, porque (adivinen) eso supone un lío
Qué duda cabe que es el tipo de campaña electoral soporífera la que plantea el PP, plana y aburrida, que ni parezca campaña, que no parezca que hay algo en juego, que pasen los días con calma y sin sobresaltos. Pero esa no es la realidad de nuestro día a día, ni es el modo de vivir las cosas de la gran mayoría de andaluzas y andaluces, que tienen sus problemas, sus necesidades, sus anhelos y sus inquietudes vitales, económicas y profesionales. Y Moreno Bonilla no quiere, no le interesa que el debate gire en torno a ello, porque (adivinen) eso supone un lío. Que mensaje tan interesadamente aburrido el del PP, pero esperable dada su falta de gestión que mostrar a la sociedad, dada su falta de proyecto de futuro, su carencia de garra política y de “hambre” política para desarrollar todas las potencialidades que ofrece nuestro Estatuto de autonomía y que merecen ser puestas encima de la mesa sin demora.


















































