Artículo por Paco Vigueras

'Buscando a Lorca'

Ciudadanía - Paco Vigueras - Martes, 18 de Agosto de 2026
Nuestro poeta se ha convertido en símbolo mundial de los desaparecidos del franquismo. Paco Vigueras, periodista y portavoz de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación, firma este artículo en el 90 aniversario de la ejecución de Federico García Lorca.
Portada del ultimo libro de Ian Gibson titulado: "No me encontraron".
Portada del ultimo libro de Ian Gibson titulado: "No me encontraron".

Cada vez que llega el 18 de agosto, todos nos hacemos la misma pregunta: ¿dónde está Lorca? Asesinado por los franquistas, tal día como hoy hace 90 años, nuestro poeta y dramaturgo más universal, traducido a 50 idiomas, se ha convertido en símbolo de las víctimas del franquismo; el desaparecido más llorado y buscado del mundo.

En 2005, el investigador Manuel Titos Martínez encontró una carta escrita por el abogado golpista José María Bérriz, dirigida a los banqueros Rodríguez Acosta. Decía así: "Manuel y Bernabé llegan ahora, 13:30, de su guardia en la Casa de la Perra Gorda, me dicen que han matado anoche las fuerzas de Falange a Federico García Lorca" (18 de agosto de 1936)

Durante décadas, el día que mataron a Lorca fue objeto de polémica. Hasta que en 2005, el investigador Manuel Titos Martínez encontró una carta escrita por el abogado golpista José María Bérriz, dirigida a los banqueros granadinos Rodríguez Acosta. La misiva decía así: "Manuel y Bernabé llegan ahora, 13:30, de su guardia en la Casa de la Perra Gorda, me dicen que han matado anoche las fuerzas de Falange a Federico García Lorca" (18 de agosto de 1936).

Llevamos 77 años buscando a Federico, desde que el hispanista británico Gerald Brenan empezó a investigar la muerte del poeta en 1949, sólo 10 años después del fin de la guerra, en una Granada que sufría la dura represión del régimen franquista. Brenan pensó al principio que el poeta había sido asesinado en las tapias del cementerio, junto con 4.000 granadinos más. Pero un confidente le informó que lo habían llevado a Víznar. Fue el primer investigador que rastreó y localizó el entorno del barranco de Viznar-Alfacar, escenario del crimen.

El hispanista británico Gerald Brenan empezó a investigar la muerte del poeta en 1949, sólo 10 años después del fin de la guerra, en una Granada que sufría la dura represión del régimen franquista.

En su libro titulado "La Faz de España" nos dice: "Lorca fue llevado directamente desde la casa de los Rosales hasta el depósito falangista de Víznar. Luego, al amanecer, había sido llevado al barranco cerca de allí y fusilado". Más tarde, añade: ...y le obligaron a cavar su propia tumba, antes de fusilarlo".

Dos años después, en 1951, visitó el barranco de Víznar el investigador francés Claude Couffón. En su libro, "Granada y García Lorca" nos dice: "Al amanecer, en compañía de otros detenidos, Federico trepó el sendero polvoriento que corre al lado del lecho pedregoso de un río casi seco...y mientras marchaba hacia la muerte, el poeta pudo contemplar, en la luz violeta del amanecer, el paisaje grato de su corazón. Y a lo lejos, pasando Santa Fe, la masa oscura de los álamos que esconde Fuente Vaqueros, su pueblo natal".

Claude Couffón, el segundo investigador que buscó a Lorca, nos dice: "Al amanecer, en compañía de otros detenidos, Federico trepó el sendero polvoriento que corre al lado del lecho pedregoso de un río casi seco...mientras marchaba hacia la muerte.

El tercer investigador, Agustín Penón, aparece por el barranco de Víznar cuatro años después, en 1955. Han pasado ya 16 años, desde el fin de la guerra, pero la represión contra los vencidos sigue siendo muy dura e impone a Granada el miedo y el silencio. A pesar de todo, Penón le echa valor, se hace amigo de los falangistas Rosales para no levantar sospechas, y logra importantes testimonios sobre la muerte de Lorca. Incluso, el testigo Manolo Castilla Blanco le asegura haber sido el enterrador del poeta y sus compañeros de muerte, y le lleva hasta  el lugar donde dice que enterró su cadáver, junto a un olivo, en el municipio de Alfacar. La policía franquista vigila a Penón, pero no se atreve a detenerlo, pues al ser estadounidense, piensa que está investigando para la CÍA, el amigo americano.  

Agustín Penón llega a Víznar en 1955. Han pasado ya 16 años, desde el fin de la guerra, pero la represión contra los vencidos sigue siendo muy dura e impone a Granada el miedo y el silencio. A pesar de todo, Penón le echa valor y sigue investigando el asesinato del poeta.

Agustín Penón permanece dos años en Granada recogiendo testimonios,1955 y 1956, pero vuelve a Nueva York y no hace público el resultado de su investigación

Agustín Penón permanece dos años en Granada recogiendo testimonios,1955 y 1956, pero vuelve a Nueva York y no hace público el resultado de su investigación. Lo que se conoce como el misterio de Penón. Seguramente, no quiso comprometer a sus confidentes para evitar que fueran víctimas de represalias por parte de un régimen que seguía matando. La novela gráfica de Enrique Bonet: "La araña del olvido" cuenta las peripecias de Agustín Penón en una Granada en la que todavía era peligroso pronunciar el nombre de Federico García Lorca.

La novela gráfica de Enrique Bonet: "La araña del olvido" cuenta las peripecias de Agustín Penón en una Granada en la que todavía era peligroso pronunciar el nombre de Federico García Lorca.

En 1964, la hispanista francesa Marcelle Auclair visita el barranco de Viznar-Alfacar para buscar la fosa de Federico. Se siente impresionada por las crónicas de Gerald Brenan y Claude Couffon y quiere seguir investigando el asesinato del poeta.

Auclair reclama información a los gerifaltes de la dictadura e insiste, hasta  conseguir que el régimen franquista le entregue un informe policial infame en el que reconoce, por primera vez, haber asesinado a Lorca por ser "socialista, masón y prácticas de homosexualismo y aberración".

En 1964, la hispanista francesa Marcelle Auclair visita el barranco de Viznar-Alfacar para buscar la fosa de Federico. Se siente impresionada por las crónicas de Gerald Brenan y Claude Couffon y quiere seguir investigando el asesinato del poeta.

Marcelle Auclair escribe en 1968 el libro: "Infancia y muerte de García Lorca", en el que narra su experiencia lorquiana.

Un año después, en 1965, es el hispanista Ian Gibson quien aparece por Víznar buscando a Lorca. El mismo testigo Manolo Castilla Blanco señaló, tanto a Penón como a Gibson, dónde enterró al poeta, junto a un olivo de Alfacar. ¿Engañó Manolo Castilla a los guiris, como dicen las malas lenguas?

Ian Gibson insiste en que le dijo la verdad.

Un libro clandestino

Sin embargo, mientras Penón guardó silencio y no publicó nada en 1957, Gibson dio a conocer, seis años después, su primer libro titulado: "La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca". Un libro clandestino, editado por Ruedo Ibérico en 1971, y prohibido por Franco. 

"La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca". Portada del  libro clandestino de Ian Gibson, editado por Ruedo Ibérico en 1971 y prohibido por Franco.

Vi que sería un error considerar la muerte del poeta como un acontecimiento aislado, y que su verdadero significado sólo se podría captar en la perspectiva global de la represión franquista en Granada

El biógrafo lorquiano, nos dice: "Al llegar a Granada, entablé amistad, poco a poco, con intelectuales y artistas granadinos, varios de los cuales habían conocido muy bien a García Lorca. Noté que, en nuestras conversaciones, se hablaba cada vez con mayor libertad del asesinato del poeta. Me di cuenta de que, sin haberlo pretendido, iba reuniendo una masa informe de datos, no sólo sobre la muerte de Lorca, sino también acerca de aquella atroz hecatombe en la que perdieron la vida miles de granadinos inocentes. Entonces vi que sería un error considerar la muerte del poeta como un acontecimiento aislado, y que su verdadero significado sólo se podría captar en la perspectiva global de la represión franquista en Granada. Por las tertulias corrían docenas de versiones sobre las circunstancias de la muerte de Lorca. Comprendí que la única forma de enterarme de lo ocurrido verdaderamente en Granada, durante la represión, sería llevar a cabo una investigación personal". 

Ian Gibson, biógrafo de Lorca: "En la Granada de 1965 corrían docenas de versiones sobre la muerte de Lorca. Comprendí que la única forma de enterarme de lo ocurrido sería llevar a cabo una investigación personal".

Y para acercar la figura de Lorca a un público joven, Gibson también se convierte en guionista de la novela gráfica: "Vida y muerte de Federico García Lorca", ilustrada por Quique Palomo, en la que describe así al poeta: "Siempre solidario con los que sufren, Lorca fue un manantial permanente de creatividad, capaz de alumbrar, en sólo veinte años, una obra universalmente admirada. La historia que aquí se cuenta no dejará indiferente a nadie".

Para acercar la figura de Lorca a un público joven, Gibson se convierte en guionista de la novela gráfica: "Vida y muerte de Federico García Lorca", ilustrada por Quique Palomo.

Romper el silencio 

Y en 1975, año en el que murió el dictador, el periodista y escritor Eduardo Castro se presenta con su libro "Muerte en Granada, la tragedia de Federico García Lorca". Es la primera vez que un investigador granadino se atreve a romper el silencio, impuesto por la dictadura, sobre los últimos días de Lorca. Antes, sólo hispanistas llegados del extranjero habían investigado el asesinato del poeta.

En este libro, Eduardo Castro describe el ambiente de extrema polarización y persecución ideológica que se vivía en Granada. También investiga sobre quiénes intervinieron en la detención y asesinato de García Lorca. Y reflexiona sobre el silencio impuesto durante el franquismo, en torno a la muerte del poeta, que se convirtió en símbolo universal.

Miedo, olvido y fantasía 

Ya en 2001, la editora Marta Osorio publicó el manuscrito inédito de Penón con el título: "Miedo, olvido y fantasía", crónica de una investigación sobre García Lorca. Un libro póstumo en el que Penón nos dice: "Mi sueño de adolescencia fue poder rescatar el cuerpo de Federico. Este fue mi deseo, desde que hacia tantos años, allá en Barcelona, supe de su trágica muerte. Pero no, tampoco ahora será posible: ¿que podría hacer yo solo con una colección de huesos y calaveras? Me sentiría perdido, necesitaría el asesoramiento de médicos forenses para la identificación y oficialmente no me lo permitirían, y hasta podría poner en peligro todo el trabajo que ya llevo hecho".

En 2001, la editora Marta Osorio publicó el manuscrito inédito de Penón con el título: "Miedo, olvido y fantasía", crónica de una investigación sobre García Lorca.

Ni una esquirla de hueso 

En 2009, la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH), con los historiadores Rafael Gil Bracero y Maribel Brenes, logró el apoyo del juez Baltasar Garzón para buscar la Fosa de Lorca en Alfacar. Sin embargo, el juez fue eliminado de la carrera judicial, víctima de una operación de acoso y derribo por parte del Tribunal Supremo. Este tribunal aplicó la Ley de Amnistia de 1977, como una ley de punto final, para impedir la investigación de los crímenes del franquismo. 

Por entonces, publiqué mi libro "Los paseados con Lorca". En el capítulo que titulé "Una fosa con polémica" recordaba cómo los nietos de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí, asesinados y enterrados junto el poeta, estaban dispuestos a pedir amparo judicial al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ante la oposición frontal de la familia Lorca a abrir la fosa común: "No queremos que la fosa se convierta en un espectáculo mediático", decía Laura García de los Ríos. 

Por entonces publiqué mi libro "Los paseados con Lorca". En el capítulo titulado "Una fosa con polémica" recordaba cómo los nietos de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí, asesinados y enterrados junto el poeta, estaban dispuestos a llegar a los tribunales, ante la oposición frontal de la familia Lorca a abrir la fosa común.

Antes incluso de empezar la excavación, el diario ultraderechista La Razón intentaba boicotear la apertura de la fosa con un titular infame y alarmista: "Pasen y vean, el circo de Lorca, a punto de comenzar".

Y desde la AGRMH respondían: "No habrá espectáculo, pues la fosa se abrirá con garantías de discrecionalidad y con el rigor científico del equipo de la Universidad Granada".

Afortunadamente, tuvimos una segunda oportunidad, cuando la consejera de Justicia Begoña Álvarez nos dio autorización administrativa para realizar la primera búsqueda arqueologica de la fosa del poeta.

Eso sí, al poco tiempo fue destituida. 

Tuve el privilegio de participar en aquella búsqueda, durante el lluvioso invierno de 2009. Ahora, las excavaciones se han profesionalizado, pero entonces éramos profesores, abogados o periodistas, convertidos en voluntarios. 

Como dijo Carrión: "no hemos encontrado ni una esquirla de hueso". Las malas lenguas hablaban de fracaso. Todo lo contrario, buscar la verdad es el mayor éxito de una sociedad democrática.

Dirigidos por el arqueólogo Francisco Carrión, de la UGR, cogimos picos y palas y estuvimos dos meses removiendo la tierra, que se había convertido en fango. Trabajábamos, protegidos por carpas y acosados por la prensa gráfica de medio mundo, que se tiró al monte buscando la foto del año: todos esperaban el momento en el que íbamos a exhumar los restos del poeta. Pero como dijo Carrión: "no hemos encontrado ni una esquirla de hueso". Las malas lenguas hablaban de fracaso. Todo lo contrario, buscar la verdad es el mayor éxito de una sociedad democrática.

Ian Gibson deposita flores en el monolito dedicado a Lorca en el Parque de Alfacar, donde la AGRMH hizo la primera búsqueda de la fosa del poeta en 2009. Foto: Asociación Verdad, Justicia y Reparación.

Solicitamos excavar también en el Caracolar, pero no nos dieron permiso. Incluso en el barranco de Víznar, tampoco nos autorizaron. Juan Gallo, entonces comisario de la Memoria Histórica, afirmaba: "No estoy dispuesto a convertir el barranco de Víznar-Alfacar en un queso "gruyére". Como dice Ian Gibson, no hay voluntad política real de encontrar la fosa del poeta. 

Un casquillo de bala 

En 2014, nuevo intento de buscar la Fosa de Lorca, por parte de la Asociación Regreso con Honor, que preside el arqueólogo Javier Navarro. Su objetivo: excavar en la zona de Alfacar, conocida como el Peñón del Colorado, convertido durante la guerra en campo de instrucción del ejército golpista. El capitán José María Nestares, jefe militar de Víznar y responsable de crímenes de guerra, señala este peñón como el lugar donde mandó asesinar y enterrar al poeta y a sus compañeros: el maestro Dióscoro Galindo y los anarquistas Galadí y Cabezas.

El lugar indicado por Nestares fue publicado por el periodista Eduardo Molina Fajardo, director del diario falangista Patria, cómplice de la masacre

El lugar indicado por Nestares fue publicado por el periodista Eduardo Molina Fajardo, director del diario falangista Patria, cómplice de la masacre. En su libro póstumo "Los últimos días de García Lorca", publicado por su familia en 1983, nos dice: "En la tarde del 22 de noviembre de 1977 subí a Víznar para que Fernando Nestares García-Trevijano, hijo de José María Nestares Cuéllar, me señalase el sitio preciso en el que él creía que estaba enterrado el cadáver de Federico García Lorca. Salimos de casa a las cuatro y media, en el coche de Nestares, los dos solos".

Libro póstumo del periodista Eduardo Molina Fajardo, director del diario falangista Patria, cómplice de la masacre. Este libro señala que Lorca fue enterrado en el campo de instrucción del ejército golpista.

Nestares señaló tres pozos a su hijo: "diciéndole que estaban en el campo de instrucción y que a Federico se le enterró en el tercero, a la izquierda, situado más en dirección a la Fuente Grande".

Por su parte, el investigador Miguel Caballero señala en su libro "Las trece últimas horas en la vida de García Lorca" , publicado en 2011: "Todos los testimonios, prestados por distintas personas, en diferentes épocas y sin conexión personal entre ellas, dan verosimilitud al probable lugar de la ejecución, y apuntan a unos pozos abiertos en la cabecera del denominado campo de instrucción, que era donde las tropas del sector realizaban las maniobras de instrucción militar... Los testimonios coinciden en que eran unos pozos ovalados, que se cavaron para la extracción de agua, pero la búsqueda de agua no dio resultado...".

Miguel Caballero, en su libro "Las trece últimas horas en la vida de García Lorca" investiga la localización de la Fosa de Lorca en el campo de instrucción de Falange, pero sólo encontró "un casquillo de bala".

Buscan el pozo al que arrojaron el cuerpo del poeta, según Nestares, pero sólo encuentran un casquillo de bala. Es lógico, allí estaba el campo de instrucción de los militares golpitas

Con estos datos, el colectivo "Regreso con Honor" se dispone a comprobar la versión de los falangistas. No es fácil, pues en 1989 el Ayuntamiento de Alfacar toma la polémica decisión de rellenar el terreno para convertir el solar en un campo de fútbol. La polémica está servida. ¿Un campo de fútbol en un lugar donde puede haber fosas comunes? 

Isabel García Lorca lo considera un escándalo. La hermana del poeta envía una carta a la Junta de Andalucía, a la Diputación y al Ayuntamiento de Alfacar, en la que pide que se detenga ese disparate y consigue paralizar el proyecto, pero es tarde. Regreso con Honor tendrá que retirar ahora toneladas de tierra para llegar al terreno original. Buscan el pozo al que arrojaron el cuerpo del poeta, según Nestares, pero sólo encuentran un casquillo de bala. Es lógico, allí estaba el campo de instrucción de los militares golpitas.

Campaña de rumores

Al no encontrar nada en 2009 ni en 2014, se pone en marcha una campaña de rumores:

Algunos dicen que el propio régimen franquista trasladó el cadáver de Lorca al Valle de los Caídos (actual Cuelgamuros). 

Otros especulan que Lorca había sido desenterrado por su familia, llevando sus restos al cementerio de Nueva York para enterrarlo junto a su padre, Federico García Rodríguez.

Y hay quien piensa que los restos del poeta fueron rescatados por la familia y enterrados en la mismísima Huerta de San Vicente. 

Al no encontrar la Fosa de Lorca en 2009 ni en 2014, se pone en marcha una campaña de rumores disparatados. Hay quien especula que los restos del poeta fueron rescatados por la familia y enterrados en la mismísima Huerta de San Vicente.

Pero la familia del poeta, con su silencio, contribuye a la propagación de estos rumores. Cada vez son más los que piensan que la familia de Lorca llegó a un pacto con los franquistas para llevarse al poeta y darle un entierro digno. Pero, de ser así: ¿dónde están los restos del maestro Dióscoro Galindo y los anarquistas Galadi y Cabezas?

El que estaba allí, ya no está 

Y en 2015, Marta Osorio publica el libro "El enigma de una muerte", crónica comentada de la correspondencia entre Agustín Penón y su colaboradora Emilia Llanos. 

Carta enviada por Emilia Llanos a Agustín Penón en 1957 y publicada en su libro "El enigma de una muerte": "Ya no nos interesa adquirir los terrenos del olivo. El que estaba allí, ya no está. ¿Comprendes? Hace mucho tiempo se supone está en Madrid con su familia".

Entre la correspondencia, destaca la carta que Emilia Llanos envió en 1957 a Nueva York, donde residía el investigador lorquiano. En la misiva le dice: "Ya no nos interesa adquirir los terrenos del olivo. El que estaba allí, ya no está. ¿Comprendes? Hace mucho tiempo se supone está en Madrid con su familia. Eso me ha contado persona enterada. ¿Qué impresión te hace esta noticia? A mí, me ha inquietado mucho. ¿Dónde está ahora?

Agustín Penón le contesta: "¿Merece tu absoluta confianza la persona que te lo dijo? ¿Lo sabe de fuentes seguras? ¿Discutiste con ella el lugar que nosotros descubrimos, y si fue así, lo reconoció como el verdadero?"

Y Emilia vuelve a responder: "Lo que te conté de nuestro amigo parece ser cierto, la misma actitud de la familia es extraña, no puedo decirte por carta quién me lo ha dicho, una alta persona. Sí, el sitio fue en los olivos, después lo cambiaron de sitio...".

No me encontraron  

¿Y por qué la AGRMH no encontró nada, cuando excavamos en 2009, en el entorno del olivo de Alfacar?

El biógrafo lorquiano, que ha dedicado media vida a investigar el asesinato del poeta, nos responde en su último libro "No me encontraron": 

"José Antonio Valdivia, responsable de la obra del Parque Federico García Lorca de Alfacar en 1986, afirma Gibson, tuvo conocimiento del hallazgo de huesos humanos, además de restos de una muleta, muy simple, de madera; así como de ropa, destacando una correa de cuero muy ancha. Según nuestro interlocutor, los restos de madera podrían pertenecer a la muleta del maestro Dióscoro Galindo y el cinturón de cuero a uno de los banderilleros que fueron fusilados junto a Federico".

"Los restos hallados fueron introducidos en un saco de plástico blanco de abono y enterrados en otra parte, dentro del recinto del Parque García Lorca de Alfacar. Por más que se ha intentado, no hemos conseguido que nos indique el lugar exacto del enterramiento. Es más, se me informa que en el momento de la 'ocultación' de los restos se hizo un pacto de silencio, por lo que ningún obrero nos dirá absolutamente nada sobre el hallazgo. He llegado a pensar que aquel pacto de silencio  se debió al "temor" de haber realizado un acto ilegal que les podría traer no buenas consecuencias".

"Está claro, añade Gibson, que aparecieron aquellos esqueletos (abundantes huesos y algunos cráneos), y que fueron enterrados, ocultamente, en un espacio cercano a la aparición, dentro del recinto del Parque, y se podrían hallar en su momento oportuno". Para investigar el misterioso saco con restos óseos, Gibson contó con la colaboración del periodista Víctor Fernández.

El pacto de silencio se mantiene 40 años después, 1986-2026, y nos recuerda las declaraciones que hizo el propio Federico García Lorca, poco antes de ser asesinado: "Granada, ciudad pobre y acobardada, la tierra del chavico, donde se agita la peor burguesía de España"

Por eso, no encontramos "ni una esquirla de hueso" en la primera búsqueda arqueológica de 2009. El pacto de silencio se mantiene 40 años después, 1986-2026, y nos recuerda las declaraciones que hizo el propio Federico García Lorca, poco antes de ser asesinado: "Granada, ciudad pobre y acobardada, la tierra del chavico, donde se agita la peor burguesía de España".

Leonard Cohen nos dice: "No entiendo cómo España no ha excavado con sus manos todo el campo de Granada para recuperar el cuerpo de su poeta. No entiendo que no le haya dado un castigo histórico a sus asesinos". 

Lorca eran todos

Por fin, en 2021, la Secretaría de Estado para la Memoria Democrática da permiso al equipo arqueológico de la Universidad de Granada para buscar a los desaparecidos en el Barranco de Víznar, donde un monolito nos recuerda que "Lorca eran todos".

Durante cinco campañas, los arqueólogos de la UGR, dirigidos por Francisco Carrión,  localizan 29 fosas comunes y exhuman a 194 víctimas. Por su parte, el Laboratorio de Identificación Genética de Granada, que dirige José Antonio Lorente, logra identificar a 17 desaparecidos:

Juan de Dios Adarve López,

Victoriano Alcantud Cubillas, 

Francisco Amigo Pla, 

José Antonio Calero García, 

Francisco del Águila Rodríguez.

Marcelino Gámiz Garzón,

José García Esteban, 

Eloísa Martín Cantal, 

Juan de Dios Milán Calvo, 

Francisco Muñoz Toral, 

Brígida Pardo López, 

José Raya Hurtado, 

Carmela Rodríguez Parra,

Fermín Roldán García, 

 Antonio Rosales Ruiz, 

Francisco Ruiz Guiraum, 

Francisco Soriano López,

Los actos más emotivos se producen cuando los arqueólogos entregan los restos de las víctimas identificadas a sus familiares. Los hijos de las víctimas murieron con la pena de no poder recoger los restos de sus padres. Fue la mayor injusticia de la Transición, que los condenó al olvido, pero más vale tarde que nunca. Ahora son los nietos, e incluso bisnietos, los que reciben los restos del abuelo o la abuela para darle una sepultura digna. 

Durante cinco campañas, el equipo de la UGR, dirigido por Francisco Carrión, ha localizado 29 fosas comunes en el barranco de Víznar, ha exhumado 194 víctimas y ha logrado identificar a 17 desaparecidos. Un monolito recuerda: "Lorca eran todos". Fotomontaje: Manolo García.

Último paseo  

Y un año más, desde 2014, los colectivos memorialistas organizan el Último Paseo, desde La Colonia Víznar hasta el Parque García Lorca de Alfacar. Una marcha popular, en homenaje a las víctimas del franquismo, que cuenta con el apoyo de Ian Gibson, el biógrafo lorquiano. También recibe el apoyo de Nieves García Catalán, nieta adoptiva del maestro Dióscoro Galindo, y de David Galadí, sobrino-nieto del anarquista Francisco Galadí, asesinados junto al poeta.

La marcha arranca en La Colonia para reivindicar que sea declarada oficialmente Lugar de Memoria Histórica de Andalucía. 

Último Paseo: una marcha popular, entre Viznar y Alfacar, para rendir homenaje a las víctimas del franquismo. Foto: Asoc. Verdad, Justicia y Reparación.

La Colonia era un antiguo molino, que la República habilitó como colonia de verano, para que los hijos de los obreros tuvieran vacaciones. De ahí su nombre. Sin embargo, los militares golpistas desalojaron a los pequeños y lo convirtieron en prisión, un corredor de la muerte, donde pasaban sus ultimas horas de vida los que iban a ser "paseados".

Durante la marcha, los senderistas colocan una placa que dice así: "El tristemente conocido como "paseo" era el método utilizado por los fascistas para eliminar a sus víctimas. Hacían sacas de presos y presas en la madrugada, convirtiendo La Colonia en un siniestro lugar de tortura y muerte. Y el "Paseo" acababa en cualquier cuneta del barranco, con un tiro en la nuca. El Barranco de Víznar se convirtió así en un territorio sembrado de fosas comunes, que forma parte de la geografía del terror".

Antonina Rodrigo, con participantes en el Último Paseo, junto al monolito dedicado a Lorca en Alfacar. La AGRMH hizo aquí la primera búsqueda arqueológica de la fosa del poeta. Foto: AGVJR

El Último Paseo acaba en el Parque García Lorca de Alfacar, con la intervención de la escritora Antonina Rodrigo, el cante flamenco de Juan Pinilla, la cantautora Zaida González y una lectura de poesía lorquiana. Y entre los poemas, uno que Federico escribió en 1929, en su libro Poeta en Nueva York. Versos premonitorios en los que Lorca parece adivinar su propio destino:

"Cuando se hundieron las formas puras

bajo el cri cri de las margaritas

comprendí que me habían asesinado.

Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias.

Abrieron los toneles y los armarios.

Destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.

Ya no me encontraron.

¿No me encontraron?

No. No me encontraron.

Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,

y que el mar recordó ¡de pronto!

los nombres de todos sus ahogados".

Federico García Lorca.