artículo por joan carles march

Ceuta: cuando los datos sanitarios desmontan el relato del colapso (y IV)

Ciudadanía - Joan Carles March - Jueves, 3 de Septiembre de 2026
Nuevo artículo del experto en Salud Pública Joan Carles March sobre la crisis en Ceuta, que te recomendamos, por su contundente argumento.
Migrantes en la playa ceutí de El Trampolín.
RTVE.
Migrantes en la playa ceutí de El Trampolín.

En una crisis sanitaria, los datos importan. Y mucho. Porque una cosa es que un sistema sanitario esté sometido a una presión extraordinaria y otra, muy diferente, afirmar que está en “colapso total” o que “no queda una cama libre”.

Son los datos asistenciales del hospital. Y lo que muestran es bastante más complejo que la palabra “colapso"

Entre ambas afirmaciones hay una diferencia que se llama evidencia.

Los datos que publica INGESA son datos diarios generados directamente desde los sistemas de información del hospital, a partir de la información de HCIS y elaborados por el Departamento de Estadística y Control de Gestión. Es decir, no son una estimación periodística ni una cifra construida para una determinada narrativa. Son los datos asistenciales del hospital. Y lo que muestran es bastante más complejo que la palabra “colapso”.

Más urgencias, pero no un hospital colapsado

Desde el 30 de julio, fecha de la llegada masiva de migrantes a Ceuta, han ingresado desde Urgencias 355 personas. Son 75 más que en el mismo periodo del año anterior. Entre las personas sin residencia legal en España se produjeron 91 ingresos, 71 más que en 2025.

Desde el 30 de julio, fecha de la llegada masiva de migrantes a Ceuta, han ingresado desde Urgencias 355 personas. Son 75 más que en el mismo periodo del año anterior. Entre las personas sin residencia legal en España se produjeron 91 ingresos, 71 más que en 2025

Mientras que entre las personas con residencia legal —migrantes o no— se produjeron 264 ingresos, apenas cuatro más que en el mismo periodo del año anterior.

La conclusión parece bastante clara:

  • Hay un incremento de actividad, pero el impacto sobre los ingresos hospitalarios es limitado en términos globales.
  • Y hay otro dato especialmente relevante: la ocupación hospitalaria se ha situado alrededor del 50% diariamente durante semanas.

Eso no significa que no exista presión. Significa que presión asistencial y colapso no son sinónimos.

El verdadero aumento está en las urgencias

Donde sí se ha producido un incremento importante es en la actividad de urgencias.

El Hospital de Ceuta ha atendido, de media, 77 consultas más al día que en el mismo periodo de 2025. En los últimos cinco días, ese incremento se ha situado en unas 54 consultas diarias

El Hospital de Ceuta ha atendido, de media, 77 consultas más al día que en el mismo periodo de 2025. En los últimos cinco días, ese incremento se ha situado en unas 54 consultas diarias.

También han aumentado las atenciones en los dispositivos de Atención Primaria, en el SUAP y en el 061.

Por tanto, sí:

  • Hay más demanda.
  • Y eso requiere recursos.

Pero precisamente por eso es importante saber dónde está la presión.

Hay que reforzar los dispositivos que están absorbiendo esa demanda

Porque si el incremento está fundamentalmente en las urgencias y no en la ocupación hospitalaria, la respuesta no puede consistir simplemente en hablar de camas.

Hay que reforzar los dispositivos que están absorbiendo esa demanda.

Una crisis que también está mostrando el papel de la enfermería

Hay otro dato que me parece especialmente interesante.

Aumentan especialmente las consultas relacionadas con heridas y otras necesidades de atención que corresponden específicamente o de manera fundamental a las competencias enfermeras. Y esto nos debería hacer pensar

Las personas migrantes llegadas el 30 y 31 de julio son, en general, mucho más jóvenes que la población ceutí y presentan pocas comorbilidades. Eso cambia el perfil de la demanda.

Aumentan especialmente las consultas relacionadas con heridas y otras necesidades de atención que corresponden específicamente o de manera fundamental a las competencias enfermeras. Y esto nos debería hacer pensar.

Porque cuando hablamos de una crisis sanitaria tendemos a pensar inmediatamente en médicos, camas y hospitales.

Pero una parte importante de la respuesta está también en enfermería, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, atención primaria, admisión, sistemas de información y profesionales de urgencias.

Todos forman parte del sistema que permite responder.

¿Y qué se ha hecho?

Ante el aumento de actividad se han incorporado en cada turno de Urgencias dos profesionales más de medicina, dos de enfermería y dos TCAEs.

También se han ampliado los contratos de refuerzo y se está trabajando para incorporar entre dos y tres médicos más a Urgencias

También se han ampliado los contratos de refuerzo y se está trabajando para incorporar entre dos y tres médicos más a Urgencias.

Además, se está reforzando el Centro de Salud de Otero, que ha experimentado un aumento importante de frecuentación.

Es decir: el sistema está absorbiendo más demanda y está adaptando recursos. Eso no significa que no haya dificultades.

Significa que la respuesta no es estática.

  • Se mide.
  • Se analiza.
  • Se refuerza.
  • Y se vuelve a medir.

Eso es gestión sanitaria.

Hay algo más importante que una cifra

Los datos también dicen algo sobre la capacidad de acceso al sistema.

El número de ingresos desde Urgencias de personas con residencia legal se mantiene prácticamente estable respecto al año anterior

El número de ingresos desde Urgencias de personas con residencia legal se mantiene prácticamente estable respecto al año anterior.

Esta estabilidad es un posible indicador de que la accesibilidad al hospital para la población habitual se mantiene en un contexto de crisis. Es un dato que merece atención.

Porque una de las grandes preocupaciones cuando aumenta la demanda de un sistema sanitario es que la población que ya utilizaba ese sistema quede desplazada.

Si eso no está ocurriendo de forma significativa, es una señal relevante. No significa que todo funcione perfectamente. Significa que hay capacidad de respuesta.

Los datos también protegen a los profesionales

Hay una última cuestión que me parece especialmente importante.

Cuando se afirma que los datos oficiales son falsos sin aportar ningún dato alternativo, no solo se cuestiona a una institución.También se cuestiona el trabajo de muchas personas

Cuando se afirma que los datos oficiales son falsos sin aportar ningún dato alternativo, no solo se cuestiona a una institución.También se cuestiona el trabajo de muchas personas.
  • Profesionales de admisión.
  • Profesionales de sistemas de información.
  • Personal de estadística.
  • Profesionales de urgencias.
  • Enfermeras.
  • TCAEs.
  • Médicos.
  • Personal administrativo.
  • Personas que cada día registran, procesan y utilizan esos datos para tomar decisiones.

Cuestionar una cifra es legítimo. De hecho, la ciencia y la gestión sanitaria necesitan que las cifras puedan ser discutidas. Pero si se afirma que los datos son falsos, lo razonable es aportar otros datos que demuestren que lo son.

Cuestionar una cifra es legítimo. De hecho, la ciencia y la gestión sanitaria necesitan que las cifras puedan ser discutidas. Pero si se afirma que los datos son falsos, lo razonable es aportar otros datos que demuestren que lo son

Porque de lo contrario no estamos haciendo auditoría. Estamos haciendo sospecha.

Más actividad no significa colapso

Esta quizá sea la principal conclusión.

Ceuta está soportando una situación excepcional.

  • Hay más consultas.
  • Hay más presión sobre urgencias.
  • Hay necesidades específicas de atención.
  • Hay profesionales realizando un esfuerzo enorme.

Todo eso es cierto. Pero también es cierto que los datos disponibles no describen un hospital sin camas ni un “colapso total”.

Y ambas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo: hay presión y el sistema puede estar respondiendo

Y ambas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo: hay presión y el sistema puede estar respondiendo.

Esta distinción es fundamental.

Porque si llamamos colapso a cualquier incremento importante de actividad, dejamos de utilizar el lenguaje sanitario con precisión.

Y cuando las palabras pierden precisión, también la pierden las decisiones.

Necesitamos datos, no relatos enfrentados

En Ceuta necesitamos conocer cuántas personas llegan a Urgencias. Cuántas necesitan ingreso. Cuántas camas están ocupadas. Qué gravedad presentan. Qué patologías tienen. Cuánto tiempo esperan. Cuántos profesionales hay. Cuánto aumenta la demanda de Atención Primaria. Cuántos recursos adicionales se necesitan. Y cómo evoluciona todo ello con el paso de los días.

Los datos no deben utilizarse para negar los problemas. Deben utilizarse para dimensionarlos correctamente

Eso es lo que permite gestionar una crisis.

Los datos no deben utilizarse para negar los problemas. Deben utilizarse para dimensionarlos correctamente.

Si mañana la ocupación sube al 90%, habrá que decirlo. Si disminuye la frecuentación, habrá que decirlo. Si faltan profesionales, habrá que decirlo. Si se necesitan más camas, habrá que decirlo. Pero mientras tanto, lo que tenemos son unos datos concretos.

Y esos datos hablan de un aumento de la actividad, especialmente en urgencias, pero no de un hospital colapsado.

Porque el dato también es una forma de respeto

Respetar los datos es respetar a los pacientes.

Pero también respetar a los profesionales.

  • A quienes están en las urgencias.
  • A quienes curan heridas.
  • A quienes atienden consultas.
  • A quienes registran cada ingreso.
  • A quienes elaboran las estadísticas.
  • A quienes organizan los turnos.
  • A quienes buscan profesionales para reforzar las plantillas.
  • Y a quienes, en definitiva, están haciendo posible que el sistema siga funcionando en circunstancias extraordinarias.

Ceuta necesita más recursos si los necesita. Y los datos deben servir para pedirlos.

En sanidad, la mejor defensa de los recursos no es exagerar el problema. Es medirlo. Demostrarlo. Y explicar qué necesitamos para resolverlo

Pero una cosa es reclamar más recursos —algo perfectamente legítimo— y otra afirmar que existe un colapso total sin aportar evidencia que lo demuestre.

En sanidad, la mejor defensa de los recursos no es exagerar el problema. Es medirlo. Demostrarlo. Y explicar qué necesitamos para resolverlo.

Porque los datos no son enemigos de la política sanitaria. Son su punto de partida.