De cómo Granada se hizo “carolina”

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El espíritu del Renacimiento traído por Carlos V en 1526 condicionó el futuro de la ciudad, continúa estando presente en su Historia y su urbanismo
Su situación se asemejaba a un compás de espera más que una fresca luna de miel
Desde la Alhambra estuvo gobernado el imperio más grande que había entonces en el mundo. Aquí llegaban y salían embajadores continuamente durante los seis meses largos que duró la estancia. Había quejas sobre las dificultades para desplazarse a un lugar tan periférico, sobre todo de quienes venían de los reinos europeos de los Austria; la correspondencia solía tardar dos meses en recibirse. A pesar de ello, la creencia apuntaba cada día con más fuerza a que Granada sería elegida capital del imperio carolino. Aunque el estallido de los protestantes y los conflictos europeos reclamaban una ubicación de la Corte más centrada en la Península y, además, se requería la presencia física de Don Carlos en los focos de conflicto.
El balance legislativo de seis meses de permanencia en Granada fue bastante fructífero: en la Alhambra fueron redactadas y firmadas 58 reales cédulas con categoría de leyes, tanto para la Península, territorios europeos e Indias.
El balance legislativo de seis meses de permanencia en Granada fue bastante fructífero: en la Alhambra fueron redactadas y firmadas 58 reales cédulas con categoría de leyes, tanto para la Península, territorios europeos e Indias. Amén de infinidad de correspondencia y asuntos menores de palacio. El último documento firmado por el Emperador en el salón de Comares fue la convocatoria de Cortes en Valladolid (lleva fecha del 5 de diciembre).
Entre los principales asuntos legislados en Granada con carácter general cabe destacar una normativa de Indias para frenar el abuso que estaban perpetrando algunos colonos encomenderos con los indígenas. En Granada nació la Santa Hermandad, a propuesta y con asesoría del anciano Hernán Pérez del Pulgar; se trataba de un sistema de policía o guardia civil para las ciudades y villas. En el plano internacional y militar, desde la Alhambra se dieron las órdenes al Condestable de Borbón (Carlos III de Francia) para las guerras en la península italiana, que a la postre acabarían con el saco de Roma. También desde aquí partían órdenes para negociar con los luteranos.
Su situación se asemejaba a un compás de espera más que una fresca luna de miel
El verano de 1526 y sus complicaciones internacionales fue crucial para que el Emperador cambiase de planes constantemente y alargara su estancia en Granada. Su situación se asemejaba a un compás de espera más que una fresca luna de miel. De su inicial viaje a Roma a recibir la coronación de emperador tuvo que cambiar de planes, esperar acontecimientos y, finalmente, cuando los turcos entraron por Hungría, convocar Cortes para pedir dinero y entrar en guerra en el flanco Este de Europa. Le había enfriado una carta del papa Clemente VII (llegada el 20 de agosto) acusándole de causar todos los males de las repúblicas italianas. El Papa parecía haberse sumado al bando enemigo.
La Granada carolina a partir de 1526
Aunque lo que más nos interesa y centra este balance de seis meses de la Corte en Granada fueron las repercusiones para esta ciudad y su Reino. La conclusión más rotunda es que se dio por finalizado el periodo mudéjar y gótico isabelino para pasar directamente al moderno diseño urbano del renacimiento. O lo que es lo mismo, a lo romano. La Granada musulmana entraba en una nueva época que podemos calificar como carolina. Es la que prácticamente ha pervivido en el casco antiguo hasta ahora. Y no sólo se vio afectado el centro desde el punto de vista urbanístico, también lo hicieron la Alhambra y otras edificaciones periféricas. Al igual que la forma de administrar la ciudad.
Capilla Real y Catedral. El panteón de los Reyes Católicos fue utilizado en varias ocasiones por el Emperador para mantener reuniones de calado y tomar decisiones de gran importancia para Granada. Además de la Concordia de los Moriscos, Carlos V dispuso la forma de recolocar los monumentos funerarios de sus abuelos y sus padres; el de los RR CC ya estaba ubicado en el centro, en tanto el de Felipe I y Juana I estaba a punto de llegar desde Carrara. Él fue quien indicó cómo debían quedar situados los dos bultos.
Antes de partir también consideró que debería forjarse una reja para separar los enterramientos de la nave de la iglesia; abrir una puerta a los pies para comunicarla con la mezquita y capilla concedida a Hernán Pérez del Pulgar
Antes de partir también consideró que debería forjarse una reja para separar los enterramientos de la nave de la iglesia; abrir una puerta a los pies para comunicarla con la mezquita y capilla concedida a Hernán Pérez del Pulgar. También se añadiría una puerta lateral, más pequeña, para acceder por la placeta de los Oficios.
No le gustó la calidad con que estaban esculpidas las imágenes orantes de los Reyes Católicos en el retablo mayor. El 27 de noviembre ordenó que fuesen talladas de nuevo; para hacerlos se echaría mano del burgalés Diego de Siloe [Ese pequeño encargo hizo que el prior Ramiro de Alva le contratara para seguir la iglesia de San Jerónimo, parada por la muerte de Jacobo Florentino unos meses atrás].
Dos años más tarde, ya confirmado arzobispo Ramiro de Alva, decidió despedir a Enrique Egas como arquitecto de la catedral gótica ─todavía en cimentación─ y sustituirlo también por Diego de Siloé
Dos años más tarde, ya confirmado arzobispo Ramiro de Alva, decidió despedir a Enrique Egas como arquitecto de la catedral gótica ─todavía en cimentación─ y sustituirlo también por Diego de Siloé. Éste presentó un proyecto al nuevo estilo renacentista, que Carlos V aprobó en 1528. Siloé se encargó de extender el estilo renacentista por iglesias, conventos y edificios de la capital y medio Reino de Granada.
Antes de partir de Granada, el Emperador había decidido que el panteón real fuese la capilla mayor de la nueva catedral que se levantaba
Antes de partir de Granada, el Emperador había decidido que el panteón real fuese la capilla mayor de la nueva catedral que se levantaba. Los nichos de la girola contendrían sus sepulturas. En cuanto estuviese acabada la catedral-panteón, los cuerpos de los Reyes Católicos deberían ser pasados a la girola. (Este hecho enfrentó durante mucho tiempo a los capellanes reales con el cabildo de la Catedral. Sobre todo, cuando estuvo acabada la capilla mayor en 1561. Por entonces la cripta de la Capilla Real acumulaba ya los restos de los Reyes Católicos, Fernando I, Juana I, el príncipe Miguel de la Paz, Isabel de Portugal y dos hermanos de Felipe II. El asunto quedó zanjado en 1574, cuando Felipe II decidió que el panteón real sería El Escorial y se llevó a su madre y dos hermanos. Carlos V no llegó a estar enterrado en la Catedral de Granada).
En la Alhambra. No había gustado a Don Carlos que modificaran estructuras musulmanas de los palacios nazaritas para adaptarlos a dormitorios y zonas de servicios para la Corte cristiana. Debió tomar el gusto a Granada y se alejó pensando en volver más de una ocasión. Por eso era necesario habilitar espacios nuevos de uso doméstico que no alteraran las partes esenciales. Además, también planteó un palacio nuevo o Casa Real de Castilla en un lugar preeminente pero que no destruyera cosas importantes. El resultado fue el Palacio Carlos V, que sí destruyó algunas estancias nazaritas y parte de la rauda real.
Pero como el palacio iría despacio, el arquitecto Pedro Machuca (también formado al gusto renacentista italiano) empezó por plantear unas habitaciones de urgencia para cuando decidieran volver los monarcas y su séquito
Pero como el palacio iría despacio, el arquitecto Pedro Machuca (también formado al gusto renacentista italiano) empezó por plantear unas habitaciones de urgencia para cuando decidieran volver los monarcas y su séquito. En 1528 y hasta 1539 fueron introduciendo modificaciones ajenas al estilo islámico; las principales fueron las habitaciones del Emperador y el Peinador de la Reina. La estancia del Despacho fue pintada al estilo italiano, se añadió una gran chimenea con el escudo imperial; las techumbres contienen casetones con las iniciales K e Y (Carlos e Isabel). Una de las salas está decorada con frutas, una decoración típica de villas romanas.
El Peinador de la Reina fue el resultado de readaptar la torre de Abul Hayyay, acabada hacia 1354
El Peinador de la Reina fue el resultado de readaptar la torre de Abul Hayyay, acabada hacia 1354. El antiguo mirador del sultán pasó a parecerse a una logia florentina. El nuevo concepto decorativo fue plasmado por los pintores al gusto italianizante. Esta parte de los palacios se parece desde entonces más a una domus del alto imperio romano que a una residencia islámica. Estas obras se sumaron a las ya acometidas a toda prisa en abril de 1526 en el Patio de Lindaraja y en el Cuarto Dorado.
Carlos V tardó en aprobar los planos, las obras no comenzaron hasta 1533; fueron interrumpidas en 1568 y no concluyeron hasta mediado el siglo XX
Pero sin duda que la obra más importante dentro de la ciudadela palaciega fue la incrustación del Palacio nuevo. Es fiel exponente de la nueva arquitectura que llegaba de Italia, de la que se hacía en Roma por Rafael y todos imitaban. En este caso, un patio porticado circular se inscribía en una planta cuadrada. Sería el nuevo centro de poder imperial al lado de la vieja casa del gobierno nazarita. A Machuca le hubiese gustado acometer volúmenes más ampulosos, como gustaba el Emperador, pero no quiso destruir mucho más de lo que ya había arrasado en la cimentación. Carlos V tardó en aprobar los planos, las obras no comenzaron hasta 1533; fueron interrumpidas en 1568 y no concluyeron hasta mediado el siglo XX.
Por supuesto, el Emperador nunca llegó a ver ni ocupar ninguna de las habitaciones nuevas ni a despachar asuntos en su nuevo palacio
No hay que olvidarse del Pilar de Carlos V erigido también por Pedro Machuca en 1545. Si bien rectificado y completado con posterioridad. Ni tampoco de la Puerta de las Granadas, también del lápiz de Pedro Machuca y del mismo año, perteneciente al programa de “carolinización” de la Alhambra como palacio imperial para futuras estancias de Carlos y sus cortesanos.
Por supuesto, el Emperador nunca llegó a ver ni ocupar ninguna de las habitaciones nuevas ni a despachar asuntos en su nuevo palacio.
La Universidad y los colegios. El empeño en la cristianización de niños moriscos llevó aparejada la fundación del Colegio de San Miguel en una casona por debajo de donde se levantaba la Catedral (actual Plaza de las Pasiegas). El objetivo era formar a un centenar de niños para que influyeran en la conversión de los de su etnia. Al lado proyectó el arzobispo el Colegio de San Ildefonso y Santa Catalina; era una especie de centro de segundo grado o instituto adonde pasaban al ser adolescentes. El grado último en su formación debería concluir en los colegios Imperial, Eclesiástico y de San Fernando, que era donde se formaban los clérigos y al servicio de la Capilla Real.
La bula papal de autorización para extender títulos no llegaría hasta julio de 1531, fecha que es la realmente adoptada como fundacional de la UGR
Aunque la fundación educativa de grado medio que promovió el Emperador fue el Colegio Imperial de la Santa Cruz de la Fe, en fecha 7 de diciembre. Allí se aprendería lógica, teología, cánones y filosofía. Un paso previo para desde ahí acceder al Estudio General; aquello no era otra institución que la Universidad, también fundada en la misma fecha. La Universidad de Granada se equipaba a las ya existentes en Salamanca, París, Alcalá o Bolonia. Consistía en cuatro cátedras para poder aprender artes, leyes y medicina (además de las cuatro antes mencionadas en Santa Cruz de la Fe). Toda una estructura educativa bajo la tutela del Arzobispado y que ocuparía el edificio contiguo al Palacio Arzobispal, es decir, la Curia o Universidad Literaria. La bula papal de autorización para extender títulos no llegaría hasta julio de 1531, fecha que es la realmente adoptada como fundacional de la UGR.
Hospital Real y otros centros sociales. El Hospital Real no iba en 1526 todo lo rápido que se podría esperar, tras quince años de avances e interrupciones. Carlos V le aseguró una financiación anual de 15.000 ducados para garantizar que su construcción continuaría sin más inconvenientes hasta acabarlo de una vez. De hecho, lo inauguró como hospital de sangre y empezó a trasladar a los primeros enfermos en las zonas ya acabadas. Se notó también en el alzado del edificio la transición del gótico inicial de Enrique Egas al renacentista de sus partes más altas.
La influencia de Carlos V esos meses propició, así mismo, la habilitación de un hospital para niños abandonados
La influencia de Carlos V esos meses propició, así mismo, la habilitación de un hospital para niños abandonados, en lo que después fue San Sebastián; las mejoras en los hospitales del Corpus Christi, San Lázaro, el Refugio y una nueva casa de locos por la zona de Puerta Real.
La Inquisición, parroquia de San Matías. También fue como consecuencia de la estancia de Carlos V en Granada la llegada de la Inquisición a este Reino. Fue trasladada desde Jaén con la intención primera de reprimir la entrada de doctrinas luteranas; más tarde se centraría en perseguir a todos los que se apartaran de la recta doctrina de la Iglesia católica.
La única iglesia promocionada como imperial fue la de San Matías; se fundó tras una visita de Don Carlos que, al verla tan pobre sobre los restos de la mezquita Ibrahim, ordenó que se hiciera una nueva fábrica más grande y ostentosa
La única iglesia promocionada como imperial fue la de San Matías; se fundó tras una visita de Don Carlos que, al verla tan pobre sobre los restos de la mezquita Ibrahim, ordenó que se hiciera una nueva fábrica más grande y ostentosa; se la debían dedicar a la onomástica del santo en que nació él, San Matías (24 de febrero). Además de coincidir con la victoria de Pavía en que capturó al rey de Francia, el año anterior.
Real Chancillería y Plaza Nueva. La Chancillería del Tajo hacia abajo fue trasladada desde Ciudad Real a Granada en 1505. Fue ubicada primeramente en la ladera del Albayzín, en una casa de Alonso Enríquez en la calle Oidores. Un lugar estrecho y poco adecuado para las cinco salas que la componían, más cárcel y archivo. La llegada de la Corte recomendó y propició buscar sitio más adecuado, accesible y honorable para tan alta institución; atendía nada menos que los pleitos de media España. El Real Acuerdo y las salas de oidores fueron trasladados, en alquiler, en el verano de 1526 a la casa que fue del obispo de Burgos, Juan Rodríguez de Fonseca, ubicada entre la calle San Juan de los Reyes y la Plaza Nueva en construcción.
Fue el comienzo de un ambicioso proyecto para levantar tres grandes patios renacentistas
Del alquiler se pasó a la adquisición de la casa del obispo y las circundantes, hasta conseguir hacerse con la totalidad de la manzana. Fue el comienzo de un ambicioso proyecto para levantar tres grandes patios renacentistas y una portada manierista a lo largo de todo el siglo XVI.
Reforma del Concejo y mercados. Además de ordenar el derribo de casas vacías, abandonadas por musulmanes o que estorbaran para ensanchar calles, el Emperador ordenó al corregidor la reubicación ─separadas─ de las carnicerías y pescaderías, una a cada extremo inferior de la explanada de Bibarrambla. También hizo sugerencias sobre la ordenación de las alhóndigas de mercaderes y del trigo, así como normativas para regular la venta de productos y control de precios (Hubo inflación y abusos esos meses por el aumento de población que seguía a la Corte. Especial concentración de meretrices y mendigos). Varias de las ordenanzas del Concejo hubieron de ser dictadas y controladas por funcionarios de la Corte ante la dejadez municipal. Puso especial énfasis en el control del consumo y calidad en el suministro de aguas, ya que las sucias y las de boca solían convivir en “armoniosa vecindad”.
Se quería evitar la oralidad y carácter voluble de las decisiones que solían tomar los ediles y jurados que mandaban en el Concejo
Varias ordenanzas del cabildo relativas a materias de derribos de ajimeces, salientes, obras, aljibes, almacenamientos, etc. empezaron a ser redactadas en ese año 1526. Se quería evitar la oralidad y carácter voluble de las decisiones que solían tomar los ediles y jurados que mandaban en el Concejo. Afectaban tanto a las decisiones tomadas contra los inermes moriscos como con los cristianos viejos.
Aquella pragmática incluso alentaba a que se viajara a la Corte a denunciar irregularidades cometidas por los regidores.
La corrupción era ya habitual en los recovecos de la administración municipal; no había caballero XXIV que no accediera a la Madraza (Ayuntamiento) para defender los intereses personales de un noble, una familia o un apellido poderoso. Una real carta pragmática de 7 de diciembre de 1526 regulaba, y exigía, la independencia de los ediles para obrar sin presiones de nadie e impartir verdadera justicia. Y a no enriquecerse con el oficio, ya que no faltaron denuncias orales ante el Emperador por existencia de mucha prevaricación, falta de escrúpulos y nepotismo en el Consistorio. Aquella pragmática incluso alentaba a que se viajara a la Corte a denunciar irregularidades cometidas por los regidores.
Postdatas. No sabemos la fecha exacta en que partió la reina Isabel transportada en un palanquín por varios hombres, a razón de no más de 15 kilómetros por día. Sí sabemos que llegó a Valladolid la tarde del 22 de febrero.
El nieto del Emperador, Felipe III, les dio el golpe de gracia expulsándolos de las tierras de España en 1609
La cuestión morisca no quedó solucionada en 1526 como pensó Carlos V. Tras el plazo de cuarenta años, su hijo Felipe II (el engendrado en Granada) les apretó las tuercas y provocó la rebelión de 1568. El conflicto abocó a la guerra de las Alpujarras (1568-70) y su extrañamiento por el resto de España. El nieto del Emperador, Felipe III, les dio el golpe de gracia expulsándolos de las tierras de España en 1609.
Su palacio nuevo en la Alhambra, financiado con impuestos de moriscos, fue abandonado en 1568, cuando dejaron de contribuir por no estar aquí. No fue acabado hasta principios de la era franquista, en el siglo XX.
Quienes sí están preparando actividades son la Universidad, el Arzobispado y el Patronato de la Alhambra. Los concentrarán en el otoño y siguientes meses. En octubre será abierta en el Palacio de Carlos V una muestra titulada Los palacios reales de la Alhambra (abierta hasta enero de 2028 en la Alhambra y Hospital Real). También la Curia eclesiástica está preparando otra exposición paralela.
Habrá un encuentro científico del 18 al 20 de noviembre con expertos mundiales en la figura de Carlos V y su política. Se titula Desde 1526 construyendo futuro. Tendrá como sedes la Alhambra, la Universidad y la Curia.
El Ayuntamiento de Santa Fe ha celebrado conferencias sobre la llegada de la Corte la semana pasada. Al igual que algunos ayuntamientos sevillanos por los que pasó la comitiva.
Incluso la galería de exposiciones Arte GranadaCapital (Gran Vía, 13) se sumará a partir del 10 de junio. Habrá obras de diez artistas.
REFERENCIAS DE LAS QUE HE TOMADO DATOS.
- Estancias y viajes del Emperador Carlos V. De Manuel de Foronda y Aguilera. 1914
- La Corte de Carlos V en la Alhambra, de Antonio Gallego Morell (1974, reeditado por el Ayuntamiento en el año 2000)
- Existen varios capítulos del profesor Francisco Sánchez-Montes sobre el tema el panteón de la dinastía real en Granada y el viaje del emperador
- El libro indispensable que mejor compendia la estancia de Carlos V en Granada es 1526. Boda y luna de miel del Emperador Carlos V. De Juan Antonio Vilar Sánchez. La edición más actualizada es del año 2016.
Si no tuviste la ocasión de leer los capítulos anteriores o quieres volver a hacerlo:
































































