Cuatro nietas del emir Muley Hacén acabaron de monjas en conventos

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La viuda ─Soraya─ y tres de sus nietas adoptaron los nombres de Isabel de Granada, una vez cristianizadas y en homenaje a la reina Católica
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La única Sor Isabel de Granada que sigue enterrada en su tumba original es la que fue abadesa del Monasterio de Santa Clara de Santiago, hasta 1600
Muley Hacén murió apartado del poder en 1485. Empezaba la tercera etapa en la vida de su viuda Soraya (Isabel de Solís de cristiana), la matriarca de la saga de los Infantes de Granada
Muley Hacén murió apartado del poder en 1485. Empezaba la tercera etapa en la vida de su viuda Soraya (Isabel de Solís de cristiana), la matriarca de la saga de los Infantes de Granada. Hasta 1490 continuó al lado y protegida por su cuñado Al Zagal, incluso con propuestas de casarse con él. En diciembre de ese año Al Zagal rindió la zona Este del Reino (Almería, Baza y Guadix) y se exilió a África con los suyos.
A partir de ese momento, los Infantes de Granada permanecieron siempre en la Corte de los Reyes Católicos, en su deambular por toda la Península. Recibieron hábitos de órdenes militares castellanas y armados caballeros. Se les consideraba miembros de la familia real de Isabel y Fernando. El siguiente paso para su asimilación y aculturación en la sociedad cristiano-castellana fue casarlos con damas de la más rancia nobleza castellana. Se había impedido muy sibilinamente que el pueblo morisco pudiese recurrir a ellos para una supuesta rebelión (Recordemos que Boabdil y sus dos hijos se habían autoexiliado en África a finales de 1493, no quedaban descendientes de primera línea de sangre).
Curiosamente, las que mayor empeño pusieron en destacar su linaje de origen nazarí fueron las dos monjas nacidas en escarceos de sus padres, infantes, fuera de sus respectivos matrimonios
Los infantes Juan y Fernando de Granada desempeñaron cargos administrativos y militares en el entorno de la administración de los Reyes Católicos y sus sucesores. Siempre en la zona de Castilla, Galicia o Flandes. Entre los dos infantes engendraron diez nietos y nietas (incluidas las ilegítimas) de Muley Hacén, de las cuales cuatro profesaron como religiosas en conventos cristianos.
Tres de las nietas decidieron adoptar el nombre de su abuela, Isabel de Granada, y recalcarlo para la posteridad. Curiosamente, las que mayor empeño pusieron en destacar su linaje de origen nazarí fueron las dos monjas nacidas en escarceos de sus padres, infantes, fuera de sus respectivos matrimonios.
Primera Isabel de Granada (Isabel de Solís/Soraya)
La historia de la primera Isabel de Granada es una de más noveladas y a la vez enigmáticas del acervo granadino, a caballo entre el fin del periodo musulmán y principio de la era cristiana. Mujer dual por los tiempos que le tocó vivir. Reina viuda, madre de príncipes nazaríes e infantes cristianos. Su rastro se pierde en 1507.
Nació en el reino de Jaén cristianizado, entre 1455 y 1460. Probablemente en Bedmar o Higuera de Martos, adelantamiento fronterizo con el reino de Granada, donde su padre ejercía de alcaide
Nació en el reino de Jaén cristianizado, entre 1455 y 1460. Probablemente en Bedmar o Higuera de Martos, adelantamiento fronterizo con el reino de Granada, donde su padre ejercía de alcaide. Una razzia capitaneada por el emir Abul Hasan Alí (Muley Hacén para los cristianos) el 29 de septiembre de 1471 regresó con abundante botín y esclavos. Los saqueadores dejaron multitud de heridos y muertos, entre ellos al alcaide Sancho Jiménezz de Solís. Y entre el botín humano que trajeron a la Alhambra venía su hija, Isabel de Solís.
Muley Hacén la convirtió en favorita en detrimento de su esposa Aixa, con la que ya tenía dos hijos varones
Isabel era todavía una adolescente, aunque de gran belleza. Poco tiempo trascurrió para que el emir la obligara a convertirse y quedase prendado de ella. Fue rebautizada en la fe islámica con el nombre de Soraya, Lucero de la Mañana. Muley Hacén la convirtió en favorita en detrimento de su esposa Aixa, con la que ya tenía dos hijos varones. El mayor de ellos, Mohammed XI (futuro Boabdil). El repudio de la esposa oficial y la nueva boda de Muley Hacén con la joven favorita Soraya debió tener lugar hacia 1474-75.
Le puso residencia en la Alcazaba Vieja, la Daralhorra o Daralcotola; allí fue donde nacieron los dos hijos entre el maduro Muley Hacen (nacido en 1436) y la joven Soraya; se llamaron Saad y Naser
La nueva sultana no lo tuvo fácil por la férrea oposición de la madura Aixa y la mayoría de las familias y magnates musulmanes que no vieron con buenos ojos aquel matrimonio con la cristiana. El emir colmó a su joven esposa de propiedades y privilegios en la corte, además de otorgarle tratamiento de sultana. Le puso residencia en la Alcazaba Vieja, la Daralhorra o Daralcotola; allí fue donde nacieron los dos hijos entre el maduro Muley Hacen (nacido en 1436) y la joven Soraya; se llamaron Saad y Naser. Sus fechas de nacimiento se han fijado entre 1476 y 1480.
Se mantuvo en Granada con dos hijos pequeños hasta que, en 1490, Al-Zagal decidió entregar su zona de control (Guadix, Baza, Almería) a los Reyes Católicos y exilarse a África
Soraya regresó a vivir a la Alhambra con sus hijos en el periodo 1483-85, coincidente con el apresamiento y caída de Boabdil en la batalla de Lucena. En 1485 falleció Muley Hacén; Soraya asistió a las luchas internas por el poder entre su cuñado Al-Zagal y su hijastro Boabdil. Se mantuvo en Granada con dos hijos pequeños hasta que, en 1490, Al-Zagal decidió entregar su zona de control (Guadix, Baza, Almería) a los Reyes Católicos y exilarse a África.
Soraya y sus dos hijos permanecieron unos meses en Granada, apartados de la corte de Boabdil
Soraya y sus dos hijos permanecieron unos meses en Granada, apartados de la corte de Boabdil. Sectores que antes fueron afines al difunto Muley Hacén quisieron utilizarlos contra Boabdil y los reyes cristianos, pero ni Soraya ni los niños se prestaron. Al darse cuenta de ello, los Reyes Católicos ordenaron alejar a los niños de Granada y ponerlos a buen recaudo en Sevilla, con tratamiento de infantes reales (reconocido en las capitulaciones que firmó su tío Al-Zagal, que los incluía).
Soraya no tardó mucho en regresar a la fe cristiana que profesó hasta su captura en 1471. Se recristianizó con el nombre de Isabel de Granada, aunque muchos mudéjares la llamaron reina Isabel de Granada
Una vez tomada Granada definitivamente, los infantes Saad y Naser fueron traídos al campamento de Santa Fe. Allí, el 30 de abril de 1492, renunciaron a su fe islámica y abrazaron el cristianismo; les bautizó fray García de Quijada, obispo de Guadix. Fueron los padrinos de bautismo el Príncipe de Asturias, Juan de Aragón, y el rey Fernando. De ahí que recibieran sus mismos nombres: en adelante se llamarían Juan de Granada y Fernando de Granada.
Soraya no tardó mucho en regresar a la fe cristiana que profesó hasta su captura en 1471. Se recristianizó con el nombre de Isabel de Granada, aunque muchos mudéjares la llamaron reina Isabel de Granada. Le fue concedida una pensión vitalicia de 150.000 maravedíes para su mantenimiento; a los infantes Juan y Fernando de Granada, triple cantidad.
Isabel de Granada y los infantes, hijos del penúltimo emir Muley Hacén, tuvieron muchas propiedades en la capital y el Reino de Granada. Disfrutaron de sus rentas mientras tuvieron ocasión. Isabel de Granada, la matriarca, fue alejada de Granada cuando empezaron a arreciar las tensiones entre los cristianos vencedores y la sociedad mudéjar. Estuvo un tiempo residiendo en Córdoba para más tarde asentarse definitivamente en Sevilla, hacia 1501, cuando los mudéjares perdieron su estatus y pasaron al de moriscos.
El último tramo vital de la penúltima sultana de Granada no dejó rastros en Granada ni en Sevilla
Se sabe que la matriarca Isabel de Granada estaba viva en el año 1507 por un pleito que inició para recuperar propiedades. Algunos autores la dan por fallecida ese año, en tanto otros creen que murió en 1510. Su óbito fue en Sevilla, sin que se sepa cuál fue su destino final. El último tramo vital de la penúltima sultana de Granada no dejó rastros en Granada ni en Sevilla.
Segunda Isabel de Granada (la vallisoletana)
El infante primogénito, Juan de Granada (Saad), estaba casado antes de cumplir los veinte años. Su esposa fue Beatriz de Sandoval, a la que también se le daba tratamiento de infanta consorte. Juan de Granada tuvo cuatro hijos e hijas en este primer matrimonio, además de adjudicársele algún descendiente más extramatrimonial.
Debía ser una mozuela ya para 1504 en que fue adscrita al servicio de damas del séquito de la Reina católica
Su primogénito se llamó Juan de Granada y Sandoval, pero ya sin condición de infante real. El segundogénito fue bautizado como Bernardino y la tercera como Isabel de Granada. Se sospecha que su lugar de nacimiento fue el palacio familiar de Daralhorra. Debía ser una mozuela ya para 1504 en que fue adscrita al servicio de damas del séquito de la Reina católica. Debió tener muy poca relación con Isabel I porque el nombramiento le fue comunicado en agosto y la Reina falleció el 26 de noviembre en Medina del Campo.
Las familias de los infantes Juan y Fernando de Granada estuvieron residiendo en Granada esporádicamente cuando acompañaron a la Corte. Se menciona que algunos de los hijos vieron la luz en Santa Isabel la Real (se referían a la casa solariega nazarita que era Dar-Al-Horra, que también se utilizó como convento los primeros años, hasta que estuvo acabado el claustro del Monasterio de Santa Isabel de Granada o la Real).
En cuanto a su hija Isabel de Granada, se incorporó como dama de la emperatriz Isabel de Portugal (esposa de Carlos V) entre los años 1526 y 1539; después pasó a la corte de las infantas María y Juana de Austria, hasta su fallecimiento
En cuanto a su hija Isabel de Granada, se incorporó como dama de la emperatriz Isabel de Portugal (esposa de Carlos V) entre los años 1526 y 1539; después pasó a la corte de las infantas María y Juana de Austria, hasta su fallecimiento.
Dice claramente que es hija del “señor infante don Fernando de Granada, mi tío”. Añade que es monja en el convento de Santa Clara de Valladolid
Esta primera nieta (Isabel de Granada) de Muley Hacén y Soraya enfermó y testó en el año 1543, en Madrid. Aunque mejoró y se trasladó a Guadalajara, donde falleció en el año 1546, tras cuatro décadas como dama de corte. No dejó noticias sobre si estuvo casada y descendencia. Aunque por el reparto de su testamento sospechamos que fue mujer soltera y muy religiosa (dejó pagadas más de 4.000 misas). Nombró heredero principal a su hermano primogénito, también llamado Juan de Granada (y Sandoval) y capitán general de Galicia. Decidió que su lugar de enterramiento fuese el Monasterio de Nuestra Señora del Prado de Valladolid.
El dato más interesante del testamento de esta segunda Isabel de Granada es que tuvo especial recuerdo para su prima Isabel de Granada, a la que legaba seis ducados anuales. Dice claramente que es hija del “señor infante don Fernando de Granada, mi tío”. Añade que es monja en el convento de Santa Clara de Valladolid.
Tercera Isabel de Granada (Abadesa en Carrión)
El infante Fernando de Granada tuvo menos suerte que su hermano en su matrimonio. Casó con una rica e indomable noble de Tardehumos, llamada Mencía de la Vega. Había nacido en 1456 y, por tanto, le llevaba un cuarto de siglo de edad al infante granadino. La vida de Doña Mencía fue de novela: el matrimonio con el infante Fernando de Granada era ya el cuarto en su carrera de casamientos. Con ninguno de ellos tenía descendencia. Como tampoco la tuvo con el nieto de Muley Hacén. Su primer marido fue Bernardino de Quiñones Enríquez (II Conde de Luna); el segundo matrimonio con Pedro de Mendoza (hijo del marqués de Santillana); y el tercero con Juan Hurtado de Mendoza. El cuarto, Fernando de Granada, murió en 1512, tres años antes que ella. Se contaba que lo había matado a disgustos, y que él era un adúltero que le pegaba; acabaron solicitando el divorcio.
Como la mayoría de hijas extramatrimoniales de la nobleza del momento, esta tercera Isabel de Granada acabó en un convento. Ingresó como novicia en el Convento de Santa Clara de Asís Valladolid
El testamento de Mencía de la Vega no menciona ningún descendiente como heredero, como tampoco lo hizo su cuarto esposo granadino. Todo se lo dejó al mayorazgo de su sobrino Diego Hurtado de Mendoza y para fundar conventos. Pero… Fernando de Granada sí había dejado una hija extramatrimonial, a la que se refería su prima hermana de Valladolid y le legaba seis ducados anuales.
Aquella hija natural del infante Fernando de Granada también fue bautizada como su abuela y su prima: Isabel de Granada. Como la mayoría de hijas extramatrimoniales de la nobleza del momento, esta tercera Isabel de Granada acabó en un convento. Ingresó como novicia en el Convento de Santa Clara de Asís de Valladolid. En la capital pucelana se encontraba ya en el año 1543 cuando hizo testamento su prima homónima.
Seguramente pasó de un convento a otro, cosa que no era habitual en la orden clarisa por entonces
No conocemos más datos de su vida como religiosa en Santa Clara de Valladolid. Tuvieron que pasar dos décadas para que volvamos a localizarla, en los años 1567-8, en el monasterio de Santa Clara, pero en esta ocasión el ubicado en Carrión de los Condes (Palencia). Seguramente pasó de un convento a otro, cosa que no era habitual en la orden clarisa por entonces. Lo sabemos con toda seguridad porque en la contabilidad de la Hacienda Real de Felipe II aparece una anotación que dice textualmente: “A la abadesa de Santa Clara de Carrión, doña Isabel de Granada, hija del Infante de Granada, 50 ducados”.
La detallada anotación filipina no ofrece duda alguna. Era la hija de Fernando de Granada porque así lo especifica el recibo. El dinero seguramente iría destinado a alguna obra de fábrica. Es probable en compensación o pago por alguna aportación para el relicario o biblioteca que estaba conformando en el megaproyecto de Abadía de El Escorial. No fue un caso aislado, como comprobaremos más adelante.
Cuarta Isabel de Granada (Abadesa clarisa en Santiago)
La tercera nieta de Muley Hacén y Soraya que adoptó el nombre de Isabel de Granada la tenemos mejor documentada. Fue otra hija natural o extramatrimonial del infante Don Juan de Granada, el primogénito. Tuvo el destino habitual a las hijas ilegítimas de la nobleza del quinientos: la vida religiosa.
La monja Sor Isabel de Granada falleció en 1600 a la edad aproximada de 70 años; por tanto, encajan las fechas de su probable nacimiento hacia 1530-2
No sabemos el nombre de la madre ni su lugar ni fecha exacta de nacimiento. Podemos especular. El infante Juan de Granada fue nombrado capitán general de Galicia el 29 de julio de 1530; llegó a Santiago a hacerse cargo del mando en junio de 1531. Para esa fecha llevaba ya mucho tiempo de matrimonio con Beatriz de Sandoval; con ella había tenido cuatro hijos: Juan, Bernardino, Isabel y Magdalena. La esposa Beatriz había quedado en su casa de Valladolid, pues padecía una seria enfermedad (falleció en la ciudad pucelana el 20 de mayo de 1534). Por qué no pensar que la bastarda Isabel pudo nacer en Galicia, fruto de la relación de Juan de Granada con alguna gallega durante su solitaria estancia. La monja Sor Isabel de Granada falleció en 1600 a la edad aproximada de 70 años; por tanto, encajan las fechas de su probable nacimiento hacia 1530-2.
Además, el capitán general Juan de Granada engendró a una segunda hija natural, también con mujer desconocida, que probablemente también acabó adoptando el nombre de Isabel de Granada. Sería la que concibió con una mujer de Lugo, hacia 1533-4.
No conocemos la fecha de entrada de Sor Isabel de Granada en el Monasterio de Santa Clara de Santiago, extramuros al noroeste de la ciudad, pero debió ser muy joven
Juan de Granada permaneció como capitán general de Galicia entre 1531 y su fallecimiento en febrero de 1543, fecha en que murió (con unos 64-6 años). Recordemos que, a los dos años de enviudar de Beatriz de Sandoval, había vuelto a casarse con María de Toledo y Monzón; con esta segunda esposa de familia noble castellana engendró a otros cuatro hijos: Diego, Pedro, María y Felipa de Granada y Toledo. Estas dos últimas también fueron monjas en el convento de Santo Domingo el Real de Madrid (ambas fallecieron a partir de 1604).
La primera vez que figura ya con el cargo de abadesa es a partir de los documentos de 1574; ese año notificó a sus hermanas las compras que había hecho para la comunidad
No conocemos la fecha de entrada de Sor Isabel de Granada en el Monasterio de Santa Clara de Santiago, extramuros al noroeste de la ciudad, pero debió ser muy joven. El último tercio del siglo XVI dejó muchos rastros en escrituras notariales de varios escribanos de la ciudad de Santiago. Hoy se conservan tres docenas de escrituras firmadas por ella entre 1570 ─en que aparece como monja profesa─ y 1593 en que vemos su rúbrica por última vez en protocolos oficiales. La primera vez que figura ya con el cargo de abadesa es a partir de los documentos de 1574; ese año notificó a sus hermanas las compras que había hecho para la comunidad. Entre los documentos hay contratos, cartas de pago, encomiendas, órdenes de cobro, nombramiento de representantes para cobro de censos, alcabalas y otras rentas, etc. Porque en aquella época el Monasterio de Santa Clara de Santiago debía ser bastante rico ya que figura como propietario de tierras, casas, molinos, aldeas y derechos de alcabalas de ciudades y villas tan importantes como Pontevedra y Coruña.
La actividad de transformación del monasterio románico en edificio renacentista debía estar muy avanzada durante el mandato de Sor Isabel de Granada. Dejó varios contratos y cartas de pago con alarifes que hacían obras
El monasterio de Santa Clara cobraba parte de las alcabalas del pescado que se vendía en la Villa de Pontevedra en 1579 (a razón de 400 ducados anuales). Los poderes concedidos a terceros para cobrar rentas del monasterio se extendían a tierras que estaban repartidas por buena parte de Galicia: San Vicente de Arantón, Cordeiro, Carcacía, Santo Tomé y San Pedro de Ancorados, un cuarto de casa y molino en la calle Algalía de Arriba (Santiago), San Xoán de Recesende, etc.
La actividad de transformación del monasterio románico en edificio renacentista debía estar muy avanzada durante el mandato de Sor Isabel de Granada. Dejó varios contratos y cartas de pago con alarifes que hacían obras. Por ejemplo, en 1583 contrató con el cantero Domingo de Foxo la construcción de una chimenea de campana y el vertedero del convento (44 ducados). Ítem más, en los años 1590-91 devolvió 200 ducados al prestamista Fernán González da Costa, de Noia, que había utilizado para hacer obras de fábrica y reparos.
Por esos protocolos notariales conocemos las importantísimas dotes que aportaban las novicias para dedicar sus vidas a Santa Clara. En 1583 profesó como novicia una tal Ana Díaz, hija de un mercader de Santiago; el hombre aportó nada menos que 400 ducados, pagaderos en varios años.
No queda duda, pues, de que Sor Isabel de Granada debió estar muy relacionada con sus medio sobrinos; es bastante probable que su padre la reconociera como hija antes de morir en 1546, cuando falleció en Santiago y ella debía estar ya interna en este convento donde fue enterrado transitoriamente
Aunque sin duda que el poder notarial más interesante a efectos de confirmar la relación familiar de Sor Isabel de Granada con los descendientes de Muley Hacén y Soraya es uno dictado en 1588. Compareció ante el notario Juan Rodríguez de Moíño y delegó en el banquero y noble Juan de Neira de Luances (señor del mayorazgo de Pazo de Oca) para que se encargara de cobrar a Juan de Granada, sobrino de la abadesa, la cantidad de 70.000 maravedíes que le debía de un préstamo. Ese sobrino suyo era hijo de su hermanastro Bernardino de Granada y de Cecilia de Mendoza. No queda duda, pues, de que Sor Isabel de Granada debió estar muy relacionada con sus medio sobrinos; es bastante probable que su padre la reconociera como hija antes de morir en 1546, cuando falleció en Santiago y ella debía estar ya interna en este convento donde fue enterrado transitoriamente.
Sor Isabel de Granada falleció en Santa Clara en el año 1600. Cuenta la tradición y los libros de las clarisas santiaguistas que tenía ya setenta años. El óbito tuvo que ocurrir con posterioridad al 6 de julio de aquel año en que aparece firmando una carta de pago de tres ducados a un labrador por el alquiler de unas tierras conventuales. En julio de 1601 ya figura como abadesa sucesora sor Bárbara de Novoa y Villamarín.
La descendiente de sangre real nazarí dejó su impronta en Santa Clara de Santiago de dos maneras muy significativas, todavía visibles
La descendiente de sangre real nazarí dejó su impronta en Santa Clara de Santiago de dos maneras muy significativas, todavía visibles. La primera fue todo el dinero de la fortuna familiar que heredó de las distintas ramas descendientes de los infantes de Granada, pues la mayoría de ellos murieron sin descendencia. Sus líneas directas se habían agotado para el año 1600 (excepto las de Magdalena de Granada, casada con el portugués Luis de Lancastre). Con aquel dinero se pudieron iniciar obras de ampliación del monasterio en el estilo prebarroco.
El segundo rastro es su propia sepultura. Sor Isabel de Granada está enterrada en el presbiterio de la iglesia de Santa Clara de Santiago, bajo el coro. La cubre una lauda alargada (207X86 centímetros.) que no deja lugar a dudas de quién hay debajo; en la cenefa de alrededor figura la siguiente inscripción: S (sepultura) D DONNA/ISABEL DE GRANADA/HIJA DEL IN/FANTE/ DON JUAN DE GRANADA. La losa tiene en su cabecera un escudo rematado en corona nobiliaria, que a todas luces debió ser el blasón de la abadesa. El escudo está coronado por una granada. Dentro contiene un castillo sobre peñascos y a cada lado dos leones rampantes apoyados. Desde el medallón hasta los pies discurre en altorrelieve un báculo abacial rematado por su característica contera.
Fue refundado en el lugar actual por la reina Violante, esposa de Alfonso X el Sabio. También estuvo allí como fundadora de una capilla Beatriz Alfonso (siglo XIV), hija bastarda del infante Don Juan, hijo de del Rey Sancho IV
Otra coincidencia más de los infantes de Granada hizo que Don Juan de Granada falleciera en Santiago en abril de 1543. Y su hijo, Juan de Granada y Sandoval, muriese también en Santiago (1549) y estuviera enterrado en el monasterio de Santa Clara hasta su posterior traslado a su capilla de Valladolid. Es bastante probable que para ese año su hermanastra Isabel de Granada ya estuviera como novicia en este convento santiaguista (debía tener unos 17-19 años).
Lo que sí queda patente a partir de lo descrito en su sepultura fue su interés por dejar clara su ascendencia nobiliaria, descendiente en línea directa del penúltimo rey musulmán de Granada
Lo que sí queda patente a partir de lo descrito en su sepultura fue su interés por dejar clara su ascendencia nobiliaria, descendiente en línea directa del penúltimo rey musulmán de Granada. Bien porque ella misma dejara ya esculpida la tumba o dadas órdenes a sus monjas para que así lo destacaran a su muerte.
¿Quinta y sexta Isabel de Granada? (las de la confusión e invención)
Pudiera creerse que llegaron a existir en el siglo XVI otras dos mujeres, emparentadas con los dos últimos reyes musulmanes de Granada, que llevaron también los nombres de Isabel de Granada. Y las dos habrían sido monjas.
Esas quinta y sexta Isabel de Granada tienen el origen común gallego, aunque completamente erróneos
Pero nada más lejos de la realidad. Todo ha sido fruto de confusiones y cruces de datos erróneos. La imaginación y las redes sociales han acabado por añadir invenciones más o menos intencionadas. Esas quinta y sexta Isabel de Granada tienen el origen común gallego, aunque completamente erróneos.
Habría otra Isabel de Granada que incluso la hacen descender directamente del Boabdil, el último emir granadino
Habría otra Isabel de Granada que incluso la hacen descender directamente del Boabdil, el último emir granadino. Quien ideó esta tesis tuvo primero que inventarse la peregrina historia de que Mohamed XI (Boabdil) y Moraima habían engendrado a una hija llamada Aixa. No se habría marchado con los hijos varones a África en 1493, sino que se habría cristianizado y acabado de monja en Santiago de Compostela. Allí habría fallecido en 1560.
Incluso también le fabricaron una genealogía emparentando con la nobleza de Córdoba
Esta historia tan peregrina cuenta con una derivada inquietante: la joven Aixa habría sido preñada por el rey Fernando el Católico y engendrado un hijo llamado Miguel Fernández Caballero de Granada. Quien inventó esta historia incluso le creó una biografía que llevó al supuesto hijo a estar al servicio de los reyes de Francia, Hungría, el Vaticano… para acabar en el Reino de Nueva Granada (Suramérica). Incluso también le fabricaron una genealogía emparentando con la nobleza de Córdoba.
Ni Boabdil tuvo hija alguna ni se llamó Isabel de Granada.
La acreedora a ser la sexta sor Isabel de Granada debió ser fruto del romanticismo o de cruces de datos periodísticos en el siglo XIX
La acreedora a ser la sexta sor Isabel de Granada debió ser fruto del romanticismo o de cruces de datos periodísticos en el siglo XIX. En la década de 1870-80 se publicó en la prensa nacional (por ejemplo, La Ilustración Católica de 8 de julio de 1877) que había una lápida sepulcral de “Dª Isabel de Granada, hija del infante D. Juan y nieta del Rey Chico…” (Se refería al convento de Santa Clara de Santiago). Aquí ya hay un grave error de partida, porque el cronista añadió por su cuenta lo de que el infante Don Juan de Granada era hijo de Boabdil, cuando en realidad era hermanastro.
Nuevamente, se volvían a mezclar churras con merinas
Pocos años más tarde, también la prensa empezó a repetir en sus columnas de efemérides que el 11 de enero de 1560 había fallecido en Lugo “la hija de los últimos reyes granadinos, sor Isabel de Granada”. Nuevamente, se volvían a mezclar churras con merinas. Para dar mayor verosimilitud a su historia alguien añadió que la abadesa tenía 88 cuando murió en el año 1560; es decir, habría nacido en Granada en 1482. La prensa incluso la apodó la Zagoibiana, “hija del rey moro de Granada Boabdil el Zagoibí”.
Incluso se llegó a insinuar que esta Isabel de Granada podría ser la segunda hija ilegítima de Juan de Granada, sin identificar en los testamentos ni pleitos de los infantes
Incluso se llegó a insinuar que esta Isabel de Granada podría ser la segunda hija ilegítima de Juan de Granada, sin identificar en los testamentos ni pleitos de los infantes. La habría engendrado con alguna dama de Lugo durante su prolongada estancia en esta ciudad con motivo de la Junta de Representantes de ciudades que convocó en enero-febrero de 1533. Fueron una especie de anexo a las Cortes de Segovia de 1532 para solucionar la problemática concreta surgida entre las ciudades de Santiago, Lugo, Orense y Tui. El éxito alcanzado por la gestión del infante Juan de Granada fue lo que llevó a Carlos V a prorrogarle el mandado indefinidamente, hasta que falleció en el cargo.
El panteón de los Granada, desaparecido en Valladolid
Los Infantes de Granada tuvieron casa solariega en Valladolid (la que actualmente lleva el nombre de Casa Revilla) hasta bien entrado el siglo XVII. Entre sus privilegios como parientes de la casa real reinante se encontró el tener capilla funeraria propia. La eligieron y costearon dentro de la iglesia del Convento de Nuestra Señora del Prado, también en Valladolid. La abrieron en su capilla mayor a partir de 1533 en que la dotaron, concretamente bajo las gradas del altar. Allí colocaron varios de sus escudos nobiliarios y referencias de linajes, que venían a ser muy parecidos a los de la familia real de la Alhambra (una barra transversal y la leyenda “no hay más vencedor sino Dios”).
En aquella capilla fueron enterrados los infantes Fernando y Juan, así como la mayoría de familiares. La hija mayor de Juan que se llamó Isabel de Granada (la dama de corte) fue de las primeras en secundar a su padre
En aquella capilla fueron enterrados los infantes Fernando y Juan, así como la mayoría de familiares. La hija mayor de Juan que se llamó Isabel de Granada (la dama de corte) fue de las primeras en secundar a su padre. A principios del siglo XVII fallecieron en Madrid sus hijas monjas María y Felipa; la primera de ellas acabó siendo trasladada al panteón familiar del Prado de Valladolid, mientras que Felipa (que había sido abadesa de Santo Domingo el Real de Madrid) quedó enterrada en el convento madrileño. Este edificio fue demolido en el año 1869 y los restos de todas las monjas allí enterradas se perdieron.
No corrió mejor suerte la capilla funeraria de los Infantes de Granada en la iglesia del Prado de Valladolid
No corrió mejor suerte la capilla funeraria de los Infantes de Granada en la iglesia del Prado de Valladolid. El infante Juan había ordenado colocar unos bultos de piedra encima y rodear la capilla con una reja. Pero hacia 1629 quedaban ya pocos descendientes de los infantes por tierras vallisoletanas y tanto su casa solariega como la capilla fueron objeto de olvido. El palacio de los Infantes de Granada de la calle Torrecilla acabó en manos del marqués de Revilla, que es quien le da nombre actual al edificio (con algunos vestigios de decoración al gusto mudéjar de sus primigenios ocupantes). En cuanto a la capilla, los monjes del Prado acabaron desmontándola a mediados del siglo XVII.
La invasión francesa, el trienio liberal y la desamortización de 1835 acabaron expoliándolo y destinándolo a usos públicos
Este convento de monjes jerónimos sufrió profundas reformas en los años 1673 y 1726. La invasión francesa, el trienio liberal y la desamortización de 1835 acabaron expoliándolo y destinándolo a usos públicos. A finales del siglo XIX era manicomio provincial. Para esa fecha ya no había rastro alguno de la capilla de los Infantes de Granada en el crucero de su iglesia. Tras sufrir décadas de abandono en el siglo XX, en la actualidad ha sido rehabilitado y acoge la sede de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León.
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