Guardias urbanos camuflados

No habían regresado la alcaldesa, el rector y acólitos a sus despachos cuando ya estaba el barista sacando mesas y sombrillas para ocupar la delantera del monumento a Carlos V, recién encabrillado de brazo y espada.
Aunque hay vecinos que advierten de que las sombrillas son en realidad el escondrijo o chozo de guardias urbanos camuflados, atentos a multar al que quiera robar la espada
Media plaza de la Universidad está completamente usurpada por dos terrazas de bares. Previo paso por la caja municipal. Dentro de poco, otro más ocupará el espacio que queda libre al otro lado. Les da igual que tapen el monumento. Han convertido la parte delantera del Emperador en almacén nocturno de sombrillas que impiden acercarse a mirar la escultura y su pedestal.
Los paraguas abiertos no dejan verla, pero es que cerrados tampoco. Dicen que los policías locales se van a pasar por ahí y se las van a retirar, como hacen con cualquier moreno mantero en Plaza Nueva. Aunque hay vecinos que advierten de que las sombrillas son en realidad el escondrijo o chozo de guardias urbanos camuflados, atentos a multar al que quiera robar la espada. Es más, guardias castigados después de salir de declarar por no se sabe qué amaño de oposiciones.
La información:
Reportajes en los que Gabriel Pozo Felguera, con una licencia literaria-periodística, narra la estancia de Carlos V y su Corte en la ciudad de Granada y su legado, que han sido referencia para otros medios:
-
Decepción en la Capilla Real: “Estrecho es el sepulcro para la gloria de mis abuelos”
-
Carlos V e Isabel de Portugal harán su entrada esta tarde por el Arco de Elvira






























