UNA SECCIÓN de JOAN CARLES MARCH

'Oriol Lafau: cuando el psiquiatra se convierte en paciente y aprende a reconstruir la vida en un nuevo 'Habladurías''

Ciudadanía - Joan Carles March - Domingo, 19 de Abril de 2026
De cuidar a ser cuidado. De explicar el dolor a vivirlo. La historia de un médico que tuvo que empezar de nuevo… y salió siendo mejor persona, en un nuevo y extraordinario 'Habladurías' del experto en Salud Pública Joan Carles March. No te lo pierdas.
Oriol Lafau en un momento de su extraordinaria conversación con Joan Carles March.
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Oriol Lafau en un momento de su extraordinaria conversación con Joan Carles March.

Hay momentos en los que la vida no da margen para prepararse. Cambia de dirección sin aviso y obliga a reconstruirlo todo desde cero. Eso es lo que le ocurrió a Oriol Lafau, psiquiatra y excoordinador de Salud Mental en Baleares, cuya vida dio un giro radical en cuestión de horas.

El mismo día que iniciaba un tratamiento de quimioterapia para combatir un linfoma, sufrió un ictus. Dos enfermedades graves, simultáneas, que lo llevaron a despertar en una UCI completamente inmóvil, sin habla y sin otra capacidad que la de observar el paso del tiempo

El mismo día que iniciaba un tratamiento de quimioterapia para combatir un linfoma, sufrió un ictus. Dos enfermedades graves, simultáneas, que lo llevaron a despertar en una UCI completamente inmóvil, sin habla y sin otra capacidad que la de observar el paso del tiempo. “Solo podía mirar por la ventana y ver pasar los aviones”, recuerda.

A partir de ahí comenzó un proceso lento, duro y profundamente incierto. Durante semanas, la supervivencia fue su único horizonte. Perdió cerca de veinte kilos y convivió con la fragilidad extrema de un cuerpo que ya no respondía. La coincidencia de ambas enfermedades convirtió aquel primer mes en una experiencia límite.

Pero el impacto no fue solo físico. Para alguien acostumbrado a acompañar el sufrimiento de otros, convertirse en paciente supuso una transformación mucho más profunda. “Es peor, porque sabemos demasiado”, admite. Consciente de ello, tomó una decisión poco habitual: no consultar su propia historia clínica, renunciando al conocimiento médico para protegerse emocionalmente.

Lejos de generar desconfianza, su experiencia reforzó su valoración del sistema sanitario. Destaca especialmente el trato humano recibido y el papel esencial de profesionales a menudo invisibilizados, como fisioterapeutas, logopedas o terapeutas ocupacionales. “Han sido básicos”, afirma

Lejos de generar desconfianza, su experiencia reforzó su valoración del sistema sanitario. Destaca especialmente el trato humano recibido y el papel esencial de profesionales a menudo invisibilizados, como fisioterapeutas, logopedas o terapeutas ocupacionales. “Han sido básicos”, afirma.

Uno de los momentos más difíciles no ocurrió en la UCI, sino semanas después, al reencontrarse con su hija, Mariona. El miedo a cómo sería percibido se disipó con una frase sencilla: “Papá, para estar aquí, esto me basta”. Ese instante no solo alivió sus temores, sino que redefinió su escala de prioridades.

Varios momentos de la extraordinaria conversación de Oriol Lafau con Joan Carles March.

La enfermedad transformó también su forma de ejercer la medicina. “He desarrollado la empatía al máximo”, explica. Haber estado al otro lado de la camilla lo ha convertido, según sus propias palabras, en un mejor profesional. Pero, sobre todo, en una persona distinta.

Hoy habla sin reservas de aspectos que antes quedaban en segundo plano: la importancia de llorar, de hacer duelo por el cuerpo que se ha perdido, de aceptar que la vida no es lineal

Hoy habla sin reservas de aspectos que antes quedaban en segundo plano: la importancia de llorar, de hacer duelo por el cuerpo que se ha perdido, de aceptar que la vida no es lineal. “Es una montaña rusa”, resume. Aprender a respetar los tiempos, a convivir con los retrocesos y a celebrar pequeños avances forma parte del camino.

Su recuperación ha sido progresiva y simbólica: de la silla de ruedas al andador, de las muletas a volver a correr. De no poder caminar a completar 20 kilómetros, aunque a otro ritmo. “Subir un dedo ya es importante”, dice, condensando en esa frase toda una filosofía de vida.

En ese proceso, el papel de los cuidadores ha sido fundamental. Su pareja, Javier, y su madre estuvieron presentes en cada etapa. Lafau insiste en visibilizar su importancia: “El 50% de la recuperación es suyo”

En ese proceso, el papel de los cuidadores ha sido fundamental. Otro de los pilares fundamentales en su proceso han sido los cuidadores. Su pareja, Javier, ha estado presente y ha sido clave y fundamental en todo momento y su madre fue muy importante en los primeros 4 meses. Oriol Lafau insiste en visibilizar su importancia: “Sin ellos no estaríamos aquí. El 50% de la recuperación es suyo”. Denuncia que su figura sigue siendo poco reconocida, pese al enorme impacto que tienen en la vida de los pacientes.

Tras más de un año y medio de baja, su regreso al trabajo marcó un nuevo hito. Lo hizo estableciendo condiciones que facilitaran la adaptación: apoyo inicial, un espacio propio y la posibilidad de explicar abiertamente su situación. La acogida, asegura, fue “fantástica”.

Volver a tratar con pacientes tiene ahora un significado distinto. El vínculo es más profundo, más humano. “Ahora los entiendo también como paciente”, dice, emocionado.

Volver a tratar con pacientes tiene ahora un significado distinto. El vínculo es más profundo, más humano. “Ahora los entiendo también como paciente”, dice, emocionado.

Además, ha decidido implicarse en el programa Paciente Activo, donde se está formando como formador para acompañar a personas que han sufrido un ictus. Su objetivo es ayudarles a gestionar emociones, hábitos y expectativas desde la experiencia vivida.

Esta etapa ha redefinido también sus prioridades. La familia, el autocuidado y el sentido personal ocupan ahora el centro. “Antes yo estaba en tercer o cuarto lugar. Ahora soy importante”, afirma.

Su mensaje para quienes atraviesan procesos similares es claro: aceptar, darse tiempo y entender que la recuperación no es inmediata ni lineal. “No eres el mismo, pero puedes construir algo diferente”.

La historia de Oriol Lafau no es solo un testimonio de superación; es, sobre todo, una invitación a repensar la enfermedad, la vulnerabilidad y el valor de lo esencial. Porque, a veces, avanzar no significa recuperar lo que se tenía, sino aprender a vivir —de otra manera— con lo que uno es ahora.

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