CAIT San Rafael

"Tenemos la obligación de darles voz"

Ciudadanía - Redacción El Independiente de Granada - Miércoles, 15 de Abril de 2026
Las familias del Centro de Atención Infantil Temprana San Rafael siguen su lucha contra el recorte de plazas.
Imagen de archivo de una protesta en la Plaza del Carmen.
IndeGranada
Imagen de archivo de una protesta en la Plaza del Carmen.

Pendientes aún de una solución para los niños y niñas que acuden al Centro de Atención Infantil Temprana de San Rafael, donde la nueva adjudicación de conciertos aprobada por la Junta recorta las plazas, las familias siguen su movilización para que este problema no caiga en el olvido. 

Recogemos una carta enviada a El Independiente de Granada por una de las abuelas: 

"Hoy quiero lanzar un grito por quienes no pueden hacerlo: por los niños demasiado pequeños para defenderse y por aquellos cuya discapacidad no se lo permite. 

Afortunadamente, nuestros colegios están llenos de profesionales que aman su trabajo, personas que empatizan, que acompañan, que luchan por su alumnado sin importar sus características. Pero también existen – aunque sea una minoría- que hacen justo lo contrario. Y lo más doloroso, por desgracia, es que amparados por el silencio o la pasividad de sus superiores, continúan dañando. No porque no sepan hacerlo mejor, sino porque no deberían estar cerca de lo más valioso que tenemos: nuestros niños y niñas. 

Como escribió Machado, hay “mala gente que camina y va apestando la tierra”. Y cuando esa mala gente se cruza en el camino de un menor vulnerable, el daño se multiplica. 

Cada día conozco más casos de niños con discapacidad que han sufrido algún tipo de abuso: por parte de compañeros, de familiares, de docentes … incluso de quienes ocupan cargos públicos. Esto quiere decir que estamos fallando como sociedad, que estamos construyendo un mundo donde los que se consideran “normales” aplastan, humillan o ignoran a quienes solo esperan un ápice de sensibilidad, un poco de empatía, de cariño. 

Cuando miras a uno de estos/as niños/as, hay un brillo especial que pide ser tratado con dignidad. Un brillo que grita: “Estoy aquí, confío en ti, haz lo correcto conmigo”. Entonces me pregunto si vamos a permitir que les hagan daño. 

No podemos seguir mirando hacia otro lado. Tenemos la obligación de darles voz, de protegerlos, de ser el escudo que ellos no pueden levantar. Tenemos que ser su voz y sus alas, porque si no lo hacemos, nos convertimos en cómplices silenciosos. 

Quien daña a un /una niño/a, daña a toda la sociedad y quien calla lo permite. Dejemos de mirar hacia otro sitio y estemos a la altura de los más vulnerables"