Alba Muñoz: "Para mí escribir poesía es intentar darle cuerpo a lo invisible, convertir una emoción en algo que pueda tocarse con palabras"

-¿Por qué Lengua animal?
-Porque sentía que necesitaba escribir desde un lugar menos domesticado. Venía de escribir mucho sobre el amor, el dolor, los vínculos, la herida… y en este libro quería ir un paso más allá y hablar de lo que somos antes de intentar explicarnos.
"Lengua animal nace de esa parte de nosotros que no siempre sabe hablar correctamente, esa parte que tiembla, desea, huye, se defiende, ama, sangra, sobrevive"
Lengua animal nace de esa parte de nosotros que no siempre sabe hablar correctamente, esa parte que tiembla, desea, huye, se defiende, ama, sangra, sobrevive. Me interesaba explorar una voz más instintiva, más corporal, más salvaje, pero también más honesta.
Es un título que resume muy bien el libro, es una lengua que viene del cuerpo, no tanto de la mente.
-¿Cuáles son las pretensiones de esta obra?
-No sé si hablaría de pretensiones, porque la poesía para mí no nace tanto de querer demostrar algo, sino de necesitar decir algo. Pero sí diría que este libro quiere acompañar a quien esté atravesando una transformación.
Lengua animal habla de la identidad, del deseo, del miedo, del instinto, de la herida, de la supervivencia y también de la libertad. Es un libro sobre dejar de pedir perdón por sentir demasiado. Sobre volver al cuerpo. Sobre aceptar que también somos contradicción, impulso, sombra, ternura y hambre.
"Mi intención era construir un poemario que no solo se leyera, sino que se sintiera casi físicamente y tuviera una transformación, como un viaje"
Mi intención era construir un poemario que no solo se leyera, sino que se sintiera casi físicamente y tuviera una transformación, como un viaje.
-¿Cuándo y cómo comenzó su gestación?
-Lo empecé a escribir hace un año y poco. Al principio quería que todos los poemas compararan una emoción con un animal: la tristeza con uno, la rabia con otro, el miedo con otro… Pero luego me di cuenta de que el libro necesitaba respirar más. Entonces me dejé llevar por lo que iba sintiendo en cada fase, y los animales empezaron a aparecer de una forma más simbólica, más intuitiva. Ya no eran solo metáforas, sino maneras de nombrar partes de mí. Creo que ahí fue cuando el libro encontró su verdadera voz.
-¿Hay una evolución de usted como autora en este su tercer libro?
-Sí, totalmente. Creo que en cada libro una escribe desde un lugar distinto de sí misma. En mis obras anteriores quizá había una voz más herida, más atravesada por el amor, el desamor, la necesidad de comprender ciertos vínculos.
"En este libro las emociones no solo se nombran desde lo que una siente, sino desde imágenes más orgánicas: el barro, los animales, las raíces, la intemperie, las estaciones, el cuerpo como territorio"
En este último siento que hay una evolución porque la voz se vuelve más madura, más libre y también más arriesgada. No intenta gustar tanto, ni explicarse tanto. Se permite ser más incómoda, más visceral, más instintiva. Y también creo que se abre mucho más al paisaje, a la naturaleza, a la tierra. En este libro las emociones no solo se nombran desde lo que una siente, sino desde imágenes más orgánicas: el barro, los animales, las raíces, la intemperie, las estaciones, el cuerpo como territorio.
Creo que como autora he perdido un poco el miedo a no sonar “bonita” todo el tiempo. Antes quizá buscaba más embellecer la herida; ahora me interesa mostrarla con más verdad. Lengua animal no quiere domesticar lo que duele, ni lo que desea, ni lo que se transforma. Y para mí esa es la evolución: una escritura más física, más simbólica, más salvaje y, en cierto modo, más libre.
-Advierte al lector de que en ‘Lengua animal’ la voz poética se convierte en algo “más primitivo, más honesto, más libre”. ¿Es este libro una suerte de terapia?
-Creo que escribir siempre tiene algo de terapéutico, pero no diría que el libro sea terapia en un sentido clínico. Para mí la poesía no sustituye a la terapia, pero sí puede abrir un lugar de conciencia, de reparación, de reconocimiento.
"A veces intentamos ser muy civilizados emocionalmente, pero hay dolores que no hablan en un lenguaje ordenado"
Este libro me ha servido para reconciliarme con partes de mí que quizá antes juzgaba mucho más como la rabia, el deseo, el miedo, la necesidad de huir, la intensidad, la vulnerabilidad. A veces intentamos ser muy civilizados emocionalmente, pero hay dolores que no hablan en un lenguaje ordenado.
-Si tuviera que elegir un poema de este nuevo poemario, ¿cuál sería?
-Si tuviera que elegir uno, creo que escogería el poema que empieza con “Hay palabras que se me quedan como peces vivos nadando detrás de los dientes”.
Lo elegiría porque siento que resume muy bien una de las búsquedas del libro: la relación entre el cuerpo, la emoción y el lenguaje. En ese poema las palabras no aparecen como algo limpio o racional, sino como algo vivo, casi animal, que se mueve dentro de la boca, que insiste, que duele. Me gusta porque habla de esas cosas que intentamos callar, pero que siguen latiendo dentro.
"Habla de lo íntimo que puede ser pensar en alguien, de cómo a veces recordar a una persona no es solo recordarla, sino abrir una parte de una misma"
Además, creo que conecta mucho con la idea de Lengua animal, porque el poema convierte una emoción íntima en una imagen física: los peces detrás de los dientes, el nombre con espinas, la herida en el pecho, la voz desabrochándose. Para mí es un poema muy representativo porque no explica el dolor desde la mente, sino desde el cuerpo.
Y también lo escogería porque tiene una vulnerabilidad muy desnuda. Habla de lo íntimo que puede ser pensar en alguien, de cómo a veces recordar a una persona no es solo recordarla, sino abrir una parte de una misma.
-¿Cómo compagina sus dos facetas de psicóloga y escritora?
-Aunque estudié Psicología, actualmente no ejerzo como psicóloga. Ahora mismo estoy dedicada plenamente a escribir, a recitar y a crear contenido literario. Aun así, creo que mi formación en psicología está muy presente en mi manera de mirar el mundo y de escribir.
"La psicología me ha dado una sensibilidad especial para observar las emociones, los vínculos, las heridas, los mecanismos de defensa, la forma en que las personas aman, se protegen o se rompen. Y la poesía me permite llevar todo eso a un lenguaje más simbólico, más libre, más intuitivo"
La psicología me ha dado una sensibilidad especial para observar las emociones, los vínculos, las heridas, los mecanismos de defensa, la forma en que las personas aman, se protegen o se rompen. Y la poesía me permite llevar todo eso a un lenguaje más simbólico, más libre, más intuitivo.
No escribo desde el lugar de una terapeuta, sino desde el lugar de una autora que también ha estudiado la complejidad humana. Creo que esa formación me ayuda a profundizar en lo emocional, pero la escritura me permite ir a lugares donde la teoría no siempre llega.
-¿A qué atribuye su éxito en las redes sociales?
-Creo que a la honestidad. Las redes están llenas de estímulos muy rápidos, pero cuando alguien se encuentra con una frase o un poema que dice justo eso que no sabía explicar, se detiene.
"Pienso que la gente conecta con mis textos porque hablo de emociones muy universales: el amor, el duelo, la dependencia, la autoestima, el miedo a no ser suficiente, la necesidad de sanar. Pero intento hacerlo desde una voz cercana, directa y poética"
Pienso que la gente conecta con mis textos porque hablo de emociones muy universales: el amor, el duelo, la dependencia, la autoestima, el miedo a no ser suficiente, la necesidad de sanar. Pero intento hacerlo desde una voz cercana, directa y poética.
También creo que recitar ayuda mucho. La voz crea una intimidad distinta. No es lo mismo leer un verso que escucharlo dicho desde un lugar emocional. Ahí se genera una conexión muy fuerte.
-¿Cree que se puede conectar con la gente joven a través de los versos?
-Sí, absolutamente. A veces se piensa que la poesía es algo antiguo, difícil o reservado a un público muy concreto, pero yo creo que la gente joven tiene muchísima necesidad de poesía.
Lo que pasa es que quizá necesita encontrarla en otros formatos, con otros lenguajes y en otros espacios.
Un verso puede funcionar casi como un espejo. Puede decir en pocas palabras algo que una persona lleva mucho tiempo sintiendo. Y en una época donde todo va tan rápido, la poesía puede ser precisamente una forma de pausa.
-¿Cómo definiría a su público?
-Lo definiría como un público muy sensible, muy emocional y honesto. Personas que no tienen miedo de mirar hacia dentro, aunque a veces duela. Muchas de ellas han pasado por vínculos complicados, por duelos, por procesos de cambio, por momentos de inseguridad o reconstrucción.
"Creo que hay mucha gente joven, especialmente mujeres, que encuentra en mis textos una forma de sentirse acompañada. Pero no me gusta pensar en mi público como algo cerrado. Me emociona cuando me escriben personas muy distintas diciéndome: “Esto me ha pasado a mí” o “no sabía cómo decirlo hasta que lo leí”
También creo que hay mucha gente joven, especialmente mujeres, que encuentra en mis textos una forma de sentirse acompañada. Pero no me gusta pensar en mi público como algo cerrado. Me emociona cuando me escriben personas muy distintas diciéndome: “Esto me ha pasado a mí” o “no sabía cómo decirlo hasta que lo leí”.
Para mí eso es lo más bonito: que el poema deje de ser solo mío y pase a pertenecer también a quien lo necesita.
-¿Prefiere recitar o que le reciten?
-Creo que prefiero recitar. Para mí recitar tiene algo muy terapéutico, porque no es solo leer un poema en voz alta, es darle cuerpo, respiración, pausa, intención. Es permitir que el poema salga de la página.
Me gusta sentir el poema mientras lo digo, encontrarle el ritmo, descubrir dónde necesita silencio, dónde necesita quebrarse un poco, dónde necesita sostenerse. A veces, al recitar, entiendo un poema de otra manera.
También me emociona que me reciten, claro, porque escuchar un poema en la voz de otra persona tiene algo muy íntimo. Pero creo que mi lugar natural está en recitar. Ahí siento que la poesía se vuelve más viva.
-Autores y libros que no puedan faltar en su biblioteca particular.
-En mi biblioteca no podrían faltar autores que me han marcado mucho, aunque sean muy distintos entre sí. Me encanta Manuel de Pedrolo, por esa manera tan potente de construir mundos, de mirar la sociedad y de jugar con las posibilidades de la literatura. También Aldous Huxley, especialmente por esa capacidad de imaginar futuros inquietantes y hacernos pensar sobre la libertad, el control, la conciencia y el ser humano.
"Me conmueve mucho Lorca, por su musicalidad y por esa belleza oscura tan simbólica; Pizarnik y Sylvia Plath, por la intensidad con la que escriben desde el abismo interior; y Gabriela Mistral, por esa mezcla de ternura, profundidad y fuerza emocional"
En poesía, creo que me han marcado especialmente voces como la de Walt Whitman, por esa manera tan expansiva, vital y casi celebratoria de mirar el mundo; Neruda, por su forma de convertir el amor, el cuerpo y la naturaleza en una materia poética inmensa; y Miguel Hernández, que para mí tiene una emoción muy directa, muy humana, muy pegada a la tierra y al dolor real.
También me conmueve mucho Lorca, por su musicalidad y por esa belleza oscura tan simbólica; Pizarnik y Sylvia Plath, por la intensidad con la que escriben desde el abismo interior; y Gabriela Mistral, por esa mezcla de ternura, profundidad y fuerza emocional.
Creo que todos ellos me han enseñado algo distinto.
-¿Se identifica con alguna corriente poética?
-No sé si me identificaría con una corriente poética cerrada. Creo que mi poesía bebe bastante de lo confesional, porque nace de la experiencia íntima y emocional, pero también tiene una parte muy simbólica y corporal. Me interesa mucho nombrar lo que sentimos a través del cuerpo, de la herida, de los animales, de la naturaleza o del paisaje.
"Diría que escribo una poesía contemporánea de la intimidad: una poesía que parte de lo personal, pero que intenta llegar a algo universal. Me interesa que quien lea un poema pueda reconocer algo suyo dentro de algo que, en principio, era mío"
Diría que escribo una poesía contemporánea de la intimidad: una poesía que parte de lo personal, pero que intenta llegar a algo universal. Me interesa que quien lea un poema pueda reconocer algo suyo dentro de algo que, en principio, era mío.
-¿Qué es para usted la poesía?
-Para mí la poesía es una forma de decir la verdad sin tener que explicarla del todo. Es ese lugar donde una emoción, que a veces parece confusa o imposible de ordenar, de pronto encuentra una imagen, una música, una forma.
Creo que la poesía sirve para nombrar lo que muchas veces no sabemos decir de otra manera, una parte de nosotros que no siempre entendemos.
"Creo que la poesía sirve para nombrar lo que muchas veces no sabemos decir de otra manera, una parte de nosotros que no siempre entendemos"
Para mí escribir poesía es intentar darle cuerpo a lo invisible. Es convertir una emoción en algo que pueda tocarse con palabras. Y cuando alguien lee un poema y siente “esto también me pasa a mí”, entonces la poesía deja de ser solo de quien la escribió y se convierte en un lugar compartido.
-¿Es una poeta autodidacta?
-Sí, en gran parte sí. He leído, he escrito mucho, he aprendido a base de insistir, de equivocarme, de encontrar mi propia voz. No vengo de una formación estrictamente literaria, aunque mi formación en psicología ha influido mucho en mi manera de mirar al ser humano.
Creo que la poesía se aprende leyendo, viviendo y escuchando mucho. También corrigiendo. A veces se piensa que escribir poesía es solo inspiración, pero hay mucho trabajo detrás, elegir una palabra y no otra, cuidar el ritmo, quitar lo que sobra, encontrar una imagen que no sea la de siempre.
Me considero autodidacta, pero también muy consciente del oficio.
“Me emociona pensar que Lengua animal pueda encontrar nuevos lectores desde una casa editorial que cuida tanto la poesía”
-¿Qué significa para usted formar parte del prestigioso catálogo de Valparaíso Ediciones?
-Significa muchísimo. Valparaíso es una editorial con un catálogo muy cuidado y con una apuesta clara por la poesía, así que formar parte de él me hace mucha ilusión y también me da mucho respeto.
Para una autora, sentir que una editorial confía en tu voz y en tu obra es muy importante. Es una forma de legitimación, pero también de responsabilidad.
Me emociona pensar que Lengua animal pueda encontrar nuevos lectores desde una casa editorial que cuida tanto la poesía.
-¿Piensa ya en una cuarta obra?
Sí, la verdad es que nunca dejo de escribir. Aunque acabe de publicar un libro, sigo escribiendo poemas, frases, textos sueltos, y muchos de ellos los voy compartiendo también en redes. Para mí escribir no es algo que empiece y termine con un proyecto editorial, sino una forma constante de estar en el mundo.
"Tengo muchas ideas para una cuarta obra, pero creo que todavía necesito darles estructura y forma. Ahora mismo hay imágenes, temas, intuiciones, poemas que podrían crecer hacia distintos lugares… pero me gusta que cada libro tenga una identidad propia, que no sea solo una recopilación de textos"
Tengo muchas ideas para una cuarta obra, pero creo que todavía necesito darles estructura y forma. Ahora mismo hay imágenes, temas, intuiciones, poemas que podrían crecer hacia distintos lugares… pero me gusta que cada libro tenga una identidad propia, que no sea solo una recopilación de textos.
-¿Se ha planteado escribir narrativa?
Sí, de hecho ya lo hice en Nunca fuimos refugio, que fue un libro autoeditado donde combinaba poesía y narrativa. No era una novela tradicional, pero sí tenía una parte muy narrativa con personajes, vínculos, escenas, evolución emocional y una historia que avanzaba a través de la prosa y los poemas.
Me interesa mucho ese territorio híbrido, donde la poesía no está separada de la narración. Me gusta contar historias, pero cuidando mucho el lenguaje, la atmósfera y la intensidad emocional.
"Me planteo seguir explorando la narrativa, quizá con una obra más claramente novelística en el futuro. Pero creo que, aunque escriba narrativa, siempre habrá algo poético en mi manera de mirar y de contar"
Así que sí, me planteo seguir explorando la narrativa, quizá con una obra más claramente novelística en el futuro. Pero creo que, aunque escriba narrativa, siempre habrá algo poético en mi manera de mirar y de contar.
-¿Cree que la poesía salva?
Creo que la poesía no salva en un sentido absoluto. No sustituye una red, una terapia, pero sí puede salvar un instante.
Puede salvarte de sentirte sola en una emoción. Puede darte una frase a la que agarrarte. Puede ayudarte a comprender algo de ti. Puede hacer que un dolor tenga forma y, cuando algo tiene forma, pesa un poco menos.
Así que sí, quizá la poesía no salva del todo, pero acompaña. Y a veces ser acompañado ya es una forma de salvación.
-¿Tiene futuro la poesía?
"La poesía tiene futuro porque mientras la gente siga sintiendo, seguirá existiendo la necesidad de nombrar lo que nos pasa"
Sí, creo que la poesía tiene futuro porque mientras la gente siga sintiendo, seguirá existiendo la necesidad de nombrar lo que nos pasa. Cambiarán los formatos, cambiarán las formas de leer, quizá cambiarán los lugares donde encontramos los poemas, pero no desaparecerá esa necesidad de poner palabras a nuestras emociones.
Siempre pienso en ese poema de Bécquer que dice que podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía. Y creo que es exactamente eso, la poesía no depende solo de los libros o de una época concreta, sino de la mirada. Mientras alguien se emocione con una ausencia, con una canción, con una tarde, con una persona o con algo que no sabe explicar, habrá poesía.

















































