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Artículo por Álvaro Salvador

La poesía cercana

Cultura - Álvaro Salvador - Martes, 15 de Septiembre de 2026
Un extraordinario artículo de Álvaro Salvador sobre la ciudad, sus aspiraciones y sus prioridades. Para leer y compartir.
La alcaldesa tras entregar el Premio Lorca a Jaime Siles.
Ayto. Granada
La alcaldesa tras entregar el Premio Lorca a Jaime Siles.

El pasado jueves, día 10, asistí en la explanada de la Huerta de San Vicente a la entrega del Premio Internacional Federico García Lorca, concedido en su XXII edición al poeta valenciano Jaime Siles, amigo y compañero muy querido desde los años setenta. Me extrañó que dicha entrega se celebrase en esta fecha y en ese lugar que, al parecer, el Ayuntamiento se esfuerza en reivindicar, pero no tanto en adecentar, entendiendo la palabra en su doble sentido físico y humano. Alguien me justificó la fecha por la posible asistencia del presidente de la Junta de Andalucía, pero, lo cierto, es que no lo vimos por ninguna parte.

Acabo de volver de una estancia larga en Soria y de unos actos institucionales en Valdepeñas. Tengo que admitir que la cercanía de un poeta como Antonio Machado, sevillano de nacimiento, a los ciudadanos de Soria es admirable

La encargada de homenajear al premiado fue entonces la señora alcaldesa que, como es su costumbre, aprovechó la ocasión para hacer propaganda de la candidatura de la ciudad a la capitalidad cultural de Europa en 2031. Después de alabar merecidamente al poeta premiado, hizo una afirmación que me llamó poderosamente la atención. Siento no recordar exactamente sus palabras, pero dijo algo así como que “no hay que dejar olvidada a la poesía en los círculos académicos o elitistas sino que hay que procurar que la poesía esté o sea “cercana” a los ciudadanos”. Acabo de volver de una estancia larga en Soria y de unos actos institucionales en Valdepeñas. Tengo que admitir que la cercanía de un poeta como Antonio Machado, sevillano de nacimiento, a los ciudadanos de Soria es admirable. No solamente la ciudad está llena de monumentos (esculturas, placas, iglesias, casinos, asociaciones, cementerios etc.,) dedicados a Machado o a su joven esposa, sino que los versos de Machado están grabados en los escaparates de la mayoría de los comercios de la ciudad, sean un supermecado, una librería o una tienda de ropa y en las calles, en los centros educativos… La ciudad respira a Machado constantemente.

¡Qué envidia me dio! Viniendo de una ciudad en la que la avenida dedicada a nuestro poeta más universal está en el extrarradio, su escultura perdida entre una nube de otras, la mayoría horribles y colocadas en un paseo sin ton ni son

¡Qué envidia me dio! Viniendo de una ciudad en la que la avenida dedicada a nuestro poeta más universal está en el extrarradio, su escultura perdida entre una nube de otras, la mayoría horribles y colocadas en un paseo sin ton ni son. Alguna vez, creo que con motivo de una de las primeras ediciones del Festival de Poesía hubo poemas en el suelo de la Gran Vía y en los autobuses de linea, pero esa costumbre de “cercanía” desapareció. Sin embargo, en Valdepeñas, los versos de Juan Alcaide están escritos en el suelo de la explanada que se abre frente a su iglesia mayor, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción y no sólo aquí sino, de un modo parecido a Soria, en comercios, edificios institucionales e íntimamente relacionados con la mayor industria de la comarca, esto es: el vino. Cada año, desde hace más de treinta el brindis de la Fiestas del vino se le encarga a un poeta, a un poeta de fuera de la ciudad. De tal manera que hemos desfilado por ella en estos años más de treinta poetas y nuestros versos han quedado grabados en las grandes barricas de la bodega municipal. Esa comunicación entre poesía y vino, es decir, entre espiritualidad y negocio da una idea clara de la humanidad como un modo muy auténtico de “cercanía”.

Confieso que al escuchar las palabras de nuestra alcaldesa creí que ese esfuerzo que ella predicaba iba a materializarse, más pronto que tarde, en algo más sustancioso que un ridículo video de tik tok en el que frente a una arribista bien conocida aseguraba leer poesía. No dudo de que lo haga, incluso de que se haya leído la antología que el Ayuntamiento ha publicado de Jaime Siles, pero después de oírla esta misma mañana en una entrevista de los programas locales de Onda Cero, me embargan las dudas. En ella, la alcaldesa enumeró las mil razones que hay para venir a Granada en septiembre, además de la etapa final de la Vuelta Ciclista a España, pero no se refirió para nada a la fiesta de la poesía que está siendo este año septiembre, ni a la entrega del Lorca, ni a Poesía en el Jardín, ni al homenaje de Carlos Cano. Se refirió a otras actividades culturales, a las procesiones religiosas, al festival Sound Granada, a los Diálogos Flamencos, pero no a la poesía. Quizá no la siente, en realidad, tan cercana.

Álvaro Salvador (Granada, 1950) es catedrático emérito de la Universidad de Granada. Ha publicado trece libros de poemas entre los que podemos destacar  Las Cortezas del Fruto (Madrid, l980, Granada 2022), El agua de noviembre  (Granada, l985), La condición del personaje Granada, l992), Ahora, todavía (Sevilla, Renacimiento, 2001), La canción del outsider (Madrid, Visor, 2009) por el que obtuvo el Premio Generación del 27, Diario de Firenze (Granada, 217), Un cielo sin salida (Sevilla, 2020) y los volúmenes antológicos Suena una música (Valencia, Pre-Textos, 1996 y Sevilla, Renacimiento, 2008), POPoemas (Granada, 2014) y Caras B (Granada, 2019).

Junto a Luis García Montero y Javier Egea promocionó a comienzos de los ochenta la tendencia poética bautizada como Otra Sentimentalidad, germen de la posterior poesía de la experiencia. Ha publicado además dos novelas, algunos libros de ensayo, varias obras de teatro y dos libros de aforismos, Después de la poesía (Almería, 2006) y La vida no te espera (Sevilla, 2014). De 2004 a 2008 colaboró como columnista con el diario La Opinión de Granada.