El Rey Chico que nunca hubo de nacer; Reúma, el que debería desaparecer ya

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Las academias de Bellas Artes de Granada y Madrid insisten en que hay que derribar el Reúma; la opinión mayoritaria de expertos se pronuncia en contra de consolidarlo
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La Real Academia de San Fernando ya comunicó en una carta (octubre de 2020) a la entonces directora su oposición a la obra; la misiva no la conocen en la Alhambra
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Una posible solución para evitar errores de bulto, como el del Rey Chico, sería que el Ayuntamiento pidiera un referéndum ciudadano al Gobiernos
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Si te perdiste la primera parte: El olvido de Fuentepeña, el rincón más pintado y fotografiado de Granada
Cuando empezaron a abundar los carruajes, en el siglo XIX, se constató que la Carrera del Darro no era lugar para transitar al mismo tiempo en ambas direcciones. Tenían que cederse el paso o retroceder cuando se cruzaban. Por entonces la explanada del Paseo de los Tristes estaba constreñida por la vieja muralla, que subía siguiendo la línea de la fachada externa de la casa de las Chirimías. El lugar estuvo convertido en alamedas. La fuente se situaba en una especie de balconcillo semicircular sobre el pretil del río Darro. El camino de los Muertos empezaba en el puente de las Chirimías y subía siguiendo la acequia Romayla y el barranco Fuentepeña, entre los cármenes y molinos. Los nuevos muros de contención fueron levantados entre el siglo XIX y principios del XX.
Demolió todo lo que pudo para dejar el bosque de la ciudadela lo más parecido a cómo debió ser en época nazarita. Aquel arquitecto fue el primero en idear un acceso alternativo a la Carrera del Darro, en el año 1931
Ya Leopoldo Torres Balbás, director de la Alhambra (1923-36), empezó a adquirir edificaciones de pobre factura, o bastardas, situadas en el entorno de la Alcazaba, por encima del estribo del puente de los Tableros. Demolió todo lo que pudo para dejar el bosque de la ciudadela lo más parecido a cómo debió ser en época nazarita. Aquel arquitecto fue el primero en idear un acceso alternativo a la Carrera del Darro, en el año 1931. Esbozó sobre plano una comunicación que empezaría en la Plaza de Santa Ana, atravesaría la calle del mismo nombre para llegar al descampado por encima de los Tableros; atravesaría el Tajo por encima del acueducto de San Pedro y retornaría a los Tristes por el puente de las Chirimías. La Carrera del Darro quedaría solamente para el sentido descendente.
Se trataba de una especie de parque de atracciones, ocio y balneario en el Paseo de los Tristes y Bosque de la Alhambra
La idea fue incorporada en el proyecto de parque y piscinas que trazó el ingeniero Fernando Reyes Garrido (1931-3). Se trataba de una especie de parque de atracciones, ocio y balneario en el Paseo de los Tristes y Bosque de la Alhambra. Contemplaba el cubrimiento del Darro. También pensaba que sería mejor seguir entubando el Darro arriba hasta unir las Plazas de Santa Ana y del Rey Chico. El debate estuvo abierto durante los años de la II República (Ver: La Alhambra creará un museo de ingenios de Granada en el Hotel Reúma).
Ya en 1990, cuando el arquitecto Juan López Jaén coordinó el Plan Albayzín, volvió a cuestionarse la imposible convivencia entre vehículos y peatones. Planteó una pasarela sobre el río que no se llegó a desarrollar
Cuando empezó a funcionar el autobús al Albayzín surgieron los verdaderos problemas. Los vehículos rozaban en las paredes de las zonas estrechas. Igual ocurría con los camiones de reparto y de materiales de obras. Era tradicional que los ocupantes sacaran las manos por las ventanillas y fuesen tocando a los transeúntes de las aceras. Hasta que la calle quedó completamente colapsada por tanto coche, turistas y vecinos; se prohibió la circulación privada y sólo se permite desde entonces el acceso al transporte público y vehículos autorizados. La Carrera está completamente colapsada y pendiente de una solución, que se presenta muy difícil en la actualidad.
Ya en 1990, cuando el arquitecto Juan López Jaén coordinó el Plan Albayzín, volvió a cuestionarse la imposible convivencia entre vehículos y peatones. Planteó una pasarela sobre el río que no se llegó a desarrollar. Desde entonces se le ha imitado con mayor o menor imaginación.
Todos ellos son proyectos que han intentado comunicar y diversificar las comunicaciones entre los dos ensanches de los extremos, los Tristes y Plaza Nueva. En eso están embrollados el Ayuntamiento y la Alhambra
El último y actual intento se llama Paseo Romayla. La primera fase consistiría en adecentar la desembocadura de Fuentepeña; continuar por los jardines de Santa Engracia; hotel Reúma; cármenes de la pólvora (pendientes de excavar una parte); pasarela por el Tajo de San Pedro y unión con el barrio de la Churra-Plaza Nueva. De paso, solucionar la situación de la única construcción intermedia que aún queda en pie, el Hotel Reúma.
Todos ellos son proyectos que han intentado comunicar y diversificar las comunicaciones entre los dos ensanches de los extremos, los Tristes y Plaza Nueva. En eso están embrollados el Ayuntamiento y la Alhambra.
El chasco del nuevo Rey Chico
La apertura del nuevo acceso al barranco de Fuentepeña por la Cuesta del Rey Chico, en 1855, partió el carmen histórico de ese nombre. A la izquierda surgiría con el tiempo el carmen del Aljibillo; a la derecha del camino, el del Rey Chico. Su historia final es la que nos interesa recordar en este momento.
La modesta construcción albergó diversas actividades a finales del XIX (taller de carpintería, taracea, etc.) Pero su ubicación estratégica facilitó la apertura de una tasca para los agricultores que subían o bajaban por ese camino. En 1914 ya figuraba como un merendero más a las afueras de la ciudad. No fue hasta después de la guerra civil cuando la tasca cobró fama como tablao flamenco. En 1947 fue ampliado el edificio hasta ocupar la parte más estrecha al comienzo de la Cuesta; en su lateral bajo seguía habiendo huertas y los aljibillos pegados al camino. Pronto se vio cercada la parte alta, mientras delante del río quedaba la explanada de acceso. En los años del desarrollismo (1966-89) la sala de fiestas que regentaba Manuel Gómez era una de las más famosas de la ciudad. El acceso empezaba a ser estrecho para el tráfico de vehículos.
La historia volvía a repetirse: proyectos que nacen sin hacer ruido, nadie les presta atención hasta que la prensa los denuncia; se forma la consiguiente polémica; la obra se para; el dinero público tiene que expropiarlo. Y ahí queda el mojón para toda la vida
En el año 1989 aquel negocio estaba agotado. Su propietario lo vendió a otro empresario del sector hostelero, Virginio Sánchez Marcos, dueño del restaurante la Pataleta. El nuevo enfoque ya no era potenciar un tablao flamenco, sino derribar el viejo carmencillo, hecho a base de añadidos y parches, y levantar uno nuevo de mayor capacidad. Sería un restaurante y una sala de fiestas de lujo. Bajo el “marco incomparable” de la Alhambra; un atractivo inicial potente que, a la postre, se convertiría en la cicuta de su muerte. La historia volvía a repetirse: proyectos que nacen sin hacer ruido, nadie les presta atención hasta que la prensa los denuncia; se forma la consiguiente polémica; la obra se para; el dinero público tiene que expropiarlo. Y ahí queda el mojón para toda la vida. Casos como estos abundan en Granada desde mucho tiempo atrás.
Hasta entonces nunca el modesto edificio del Rey Chico llamó la atención por su excesivo volumen o condicionar vistas de la Alhambra. A lo sumo, era un tanto arrabalero por su cartelería externa. Tampoco fue objeto de deseo del Patronato de adquirirlo como sí ocurrió con los más cercanos. Fue anodino. Formaba parte de lo que por entonces se llamaba arquitectura bastarda al borde de la Alhambra.
Había pasado por las comisiones técnicas de la Alhambra y el Ayuntamiento y obtenido parabienes casi unánimes… Excepto por parte del Partido Popular; este grupo político lo calificó como “un atentado al mal gusto, una aberración histórica”
Vayamos con la cronología de la historia del nuevo edificio. En marzo de 1990 el Ayuntamiento conoció el deseo del nuevo propietario de derribar el carmen antiguo y levantar uno moderno, distinto y rompedor con todo lo que había. Les encargaron el proyecto a dos jóvenes arquitectos; en total se iban a construir 1.585 metros, casi toda la superficie del solar. La Corporación municipal que presidía Antonio Jara los encaminó a que presentaran un anteproyecto de ordenación de parcela al Patronato de la Alhambra. En septiembre de 1990 empezó la tramitación del nuevo edificio en el Ayuntamiento; sería un edificio para restaurante y sala de fiestas, de dos plantas, rematado en terrazas practicables; era alargado, por lo que pronto fue calificado como un “barco”. Era fácil entender su acabado final porque el promotor presentó una maqueta que daba una idea exacta de su aspecto final. Había pasado por las comisiones técnicas de la Alhambra y el Ayuntamiento y obtenido parabienes casi unánimes… Excepto por parte del Partido Popular; este grupo político lo calificó como “un atentado al mal gusto, una aberración histórica”.
De nada sirvió que les explicaran que partía de un concepto de simular dos paratas, similares a las de los cultivos del Generalife, que se difuminarían en la ladera por tu textura en ladrillo rojo, casi color alpañata. En cuanto se conoció la maqueta por los medios de comunicación empezaron a crecer las voces opositoras: el colectivo Granada Histórica lo calificó también de “atentado histórico, irrespetuoso con el entorno” (Carlos Yagüe). Se criticaba la falta de participación ciudadana a la hora de decidir el modelo. El Partido Andalucista (Manuel Matés) anunció movilizaciones ciudadanas. El articulista Antonio Cambril lo definió como “un Titánic que se hunde”.
A pesar de todas aquellas quejas, el alcalde Jara se las ingenió para consensuar su aceptación con todos los grupos políticos que entonces formaban la Corporación
A pesar de todas aquellas quejas, el alcalde Jara se las ingenió para consensuar su aceptación con todos los grupos políticos que entonces formaban la Corporación. Previamente se había modificado el dictamen de la comisión municipal de urbanismo, tras poner algunas pegas al estudio de detalle. Se le dio una patada hacia adelante para no tomar una decisión antes de las elecciones municipales. Al final, ya con todas las sugerencias incorporadas, tocó al siguiente alcalde (Jesús Quero) conceder la licencia municipal de obras (en enero de 1995). Las quejas seguían, pero la polémica había menguado.
“Derribado” por la prensa
El edificio estuvo en construcción durante dos años. Parecía invisible, había dejado de suscitar quejas. Hasta que la mañana del 19 de marzo de 1997, ya casi acabado, apareció en la portada del periódico Ideal una foto-denuncia que había facilitado el vicepresidente de la Academia de Bellas Artes Virgen de las Angustias, Antonio Almagro Gorbea. También publicaba un artículo suyo denunciando aquella construcción al borde de la Alhambra. Aquella “agresión al paisaje” fue el aldabonazo que volvió a desenterrar las críticas dormidas de los siete años anteriores. A los pocos días (15 de abril de 1997) se sumó el diario ABC, con un duro informe titulado “atentado urbanístico en el entorno de la Alhambra”. Especificaba, “el último alcalde socialista, con el visto bueno de la Junta, autorizó la construcción de una polémica sala de fiestas que distorsiona el paisaje del histórico monumento”.
La ministra de Cultura, Esperanza Aguirre, se pronunció por la demolición; ella pagaría un tercio de la indemnización al propietario, las otras dos partes se las endosaba a la Junta y al Ayuntamiento
Estábamos ya a mitad de mandato del Partido Popular, con Gabriel Díaz Berbel de alcalde. Lo criticó en la oposición, pero no había hecho nada por frenarlo cuando se sentó en el sillón de primer edil; estaba todavía en estructura cuando recibió el bastón de mando. Inmediatamente se echó encima la Academia de San Fernando, que exigió su demolición. El gobierno de José María Aznar salió al quite y les echó un capote a sus compañeros de partido en Granada: el 21 de junio de 1997 la ministra de Cultura, Esperanza Aguirre, se pronunció por la demolición; ella pagaría un tercio de la indemnización al propietario, las otras dos partes se las endosaba a la Junta y al Ayuntamiento.
Entonces el alcalde dio orden de buscar resquicios legales que permitieran paralizar el proyecto, que estaba demasiado avanzado. El concejal de Urbanismo, Miguel Valle (arquitecto de prestigio), reconoció que todo era legal desde 1990, por muy horroroso que fuese el resultado. El Patronato de la Alhambra trató de curarse en salud y denunció que toda obra ilegal en su entorno sería paralizada; pidió la paralización del Rey Chico, cuando siete años antes lo valoró muy positivamente.
Todo era confusión. El alcalde paralizó las obras por decreto, pero con fundamentos endebles. Todo eran nervios ante la presión nacional y el escándalo internacional
Todo era confusión. El alcalde paralizó las obras por decreto, pero con fundamentos endebles. Todo eran nervios ante la presión nacional y el escándalo internacional. Se trató de negociar con el promotor una permuta por la Chumbera. Que Virginio rechazó. Nos plantamos ya en 1998, cuando también la Unesco quiso su cuota de protagonismo y opinó: mejor transformar el edificio en un centro cultural público; no veía afectación estética para la Alhambra.
Jamás nadie pensó que una sucesión de bodas, bautizos, comuniones, conciertos, convenciones, etc. conllevaría cientos de personas desplazándose con sus coches o taxis
La única salida factible era la expropiación. Nunca se permitiría que se consolidara como restaurante. El problema era buscar el dinero para indemnizar al promotor. Tanto la Alhambra como el Ayuntamiento reconocieron que jamás habían pensado en las repercusiones sociales que acarreaba el edificio en ese punto tan sensible de la ciudad, sólo se fijaron en la estética y condiciones arquitectónicas. Jamás nadie pensó que una sucesión de bodas, bautizos, comuniones, conciertos, convenciones, etc. conllevaría cientos de personas desplazándose con sus coches o taxis; la afluencia de vehículos de proveedores; la gente bebiendo, cantando y bailando en las terrazas; las sombrillas de colorines para quitar el sol; la música y los gritos hasta entrada la madrugada.
La primera tasación que hizo el Ayuntamiento para expropiarlo empezó por 353 millones de pesetas; el Gobierno de España mantenía su aportación de un tercio. El tanteo llegó a mediados de 1998; entonces surgió la sorpresa de que una encuesta entre los granadinos se decantó (en un 42,8%) por no demolerlo y buscar un acuerdo con su propietario. El PSOE acariciaba de nuevo la alcaldía y sugirió que sería punible derribarlo. El punto final al proyecto de restaurante se le puso cuando acababa 1998 con un acuerdo entre el Ayuntamiento por el que se valoró la obra y el lucro cesante en 667 millones (unos 4 millones de euros). Se pagó a Virginio Sánchez en dinero y con la cesión de parte de la Chumbera durante un largo periodo de explotación comercial.
Sólo estuvo abierto como restaurante un solo día de su vida, el 1 de diciembre de 1998, de manera simbólica y para certificar que se expropiaba a pleno rendimiento. La idea inicial de demolerlo se desinfló
Sólo estuvo abierto como restaurante un solo día de su vida, el 1 de diciembre de 1998, de manera simbólica y para certificar que se expropiaba a pleno rendimiento. La idea inicial de demolerlo se desinfló.
En las elecciones de junio de 1999 recuperó el PSOE a la alcaldía de la ciudad, condicionado por un gobierno tripartito con IU y PSA. Mantuvieron su intención de no demolerlo. Pero en el poco tiempo que llevaba cerrado y de propiedad municipal, el Rey Chico había sido okupado y vandalizado. Y siguió todavía en la misma situación durante un tiempo más. La única ilegalidad que habían encontrado en todo el proceso era una torreta de más, que fue inmediatamente eliminada. El complejo fue vuelto a remozar y adaptado al nuevo uso público que se le pretendía dar. Sin saber muy bien a qué dedicarlo. Finalmente, el Rey Chico pasó a ser gestionado de manera compartida por la Consejería de Cultura y la concejalía correspondiente: Centro de Formación Escénica de Andalucía y Centro Municipal de Arte Joven.
Desde el punto de vista estético y arquitectónico se trató de disimularlo pintando de blanco la planta superior, sembrando sus terrazas con vegetación y escondiéndolo con una fila de árboles en su atrio
Desde el punto de vista estético y arquitectónico se trató de disimularlo pintando de blanco la planta superior, sembrando sus terrazas con vegetación y escondiéndolo con una fila de árboles en su atrio. Recientemente, debido a las lluvias, ha dado la cara un problema de humedades surgido en la esquina alta, donde estuvieron los antiguos aljibillos que daban nombre al lugar.
De carmen de las Chirimías a Hotel Reúma
Este edificio tuvo su origen probablemente en el siglo XVIII. Construido en la perpendicular de la Torre de Comares como carmen de recreo, en los jardines y huertas regados por la acequia Romayla. La primera imagen fiable que tenemos de él data de una fotografía panorámica de Clifford (1854). Se ve una casa de tres plantas, la última de ellas convertida en un coqueto mirador o logia de cuatro arcos soportados por columnas. El tejado se supone a cuatro aguas.
En las fotografías que hizo Señán en 1895 el edificio ya aparece profundamente transformado, ha perdido su gracia: la logia ha sido cerrada y sustituida por cuatro ventanas rectangulares
En las fotografías que hizo Señán en 1895 el edificio ya aparece profundamente transformado, ha perdido su gracia: la logia ha sido cerrada y sustituida por cuatro ventanas rectangulares. En su parte trasera ha crecido otro edificio pegado, muy similar en planta, pero de una altura más. Es probable que de carmen de recreo pasara a ser utilizado como casa de vecinos. Así debió permanecer hasta el año 1910 en que la familia propietaria decidió transformarlo en Hotel Bosque de la Alhambra. Digo transformarlo porque su demolición no fue completa porque reutilizaron elementos de la parte baja; no se ha podido saber si quedaron restos de la antigua logia encastrados en los nuevos muros.
El resultado fue una nueva construcción para uso hostelero de cuatro plantas. De una construcción muy pobre y un estilo extemporáneo extranjerizante
El resultado fue una nueva construcción para uso hostelero de cuatro plantas. De una construcción muy pobre y un estilo extemporáneo extranjerizante. El tejado tiene cuatro aguas, las tres delanteras de zinc y la trasera en teja de mala factura. Con el tiempo le añadieron unos pegadizos. El edificio funcionó como hotel muy poco tiempo, debido a las humedades y fríos de la umbría. En el año 1914 reconstruyeron el muro delantero del río y aprovecharon el vacío para hacer una galería subterránea con doce ventanales al cauce del Darro. El espacio fue utilizado como cordelería y almacén, si bien tabicados la mayor parte de los huecos.
La casa pasó por abandono y diversos usos hasta que en el año 2000 fue adquirida por la Alhambra a la Compañía Mercantil Alboscasa Mediterránea, con la declarada intención de proceder a su demolición
La casa pasó por abandono y diversos usos hasta que en el año 2000 fue adquirida por la Alhambra a la Compañía Mercantil Alboscasa Mediterránea, con la declarada intención de proceder a su demolición; tal como se había venido haciendo con el resto de las edificaciones en el borde del bosque desde tiempos de Torres Balbás. No obstante, el Plan director del monumento de 2007 ya no contemplaba su demolición, sino convertirlo en una especie de mini-embajada de la Alhambra en la ciudad. Evidentemente, previa restauración.
En 2018 se les ocurrió que el destino del Reúma sería un museo de ingenios y aparatos que estaban relacionados con Granada. De hecho, se pidió a Miguel Giménez Yanguas que cediera unas piezas. Las cedió para una exposición, aunque todavía sin concretar nada; la Alhambra las inscribió como una donación y jamás las devolvió. No entendió que fueron prestadas en tanto se concretaba el proyecto. Fallido como se ha comprobado después.
Los criterios habían cambiado dos décadas después de pasar a ser propiedad pública; el Reúma se convirtió en un agravio comparativo con relación a las edificaciones vecinas. Es decir, si los molinos de Fuentepeña, el Granadillo y el carmen del molino de papel frente a las Chirimías fueron borrados de la faz de la tierra ─a pesar de tener mayor valor histórico y estético─ por qué la “maleta francesa” que es el Reúma se ennoblecía y ya no se consideraba partícipe de la arquitectura bastarda que rodea la Alhambra. La novedad fue considerar que también tenía su interés, ya con cien años de historia. Mejor rehabilitarlo profundamente, porque no era posible devolverle el aspecto original con su graciosa logia. ¿Es que el Reúma no forma parte de la arquitectura pegote que se ha estado eliminando desde los años sesenta?
El cambio de criterio sobre si mantener o demoler el Reúma sobrevino en el periodo en que el Partido Popular en el poder absoluto de Andalucía nombró a Rocío Díaz como nueva directora. En el año 2020 inició los trámites para rehabilitarlo
El cambio de criterio sobre si mantener o demoler el Reúma sobrevino en el periodo en que el Partido Popular en el poder absoluto de Andalucía nombró a Rocío Díaz como nueva directora. En el año 2020 inició los trámites para rehabilitarlo. El Patronato mantiene la tesis de que lo hace cumpliendo todos los requisitos legales y técnicos que “permitan disfrutar del espacio al servicio de la ciudad y del patrimonio”. “La rehabilitación del Hotel Reúma ─aseguran en su argumentación─ responde a una visión de largo recorrido impulsada por el Patronato de la Alhambra y Generalife: recuperar un inmueble con historia y convertirlo en un espacio de acogida, información y conexión entre la Alhambra y la ciudad. Se trata de una actuación de carácter público, al servicio de la ciudadanía y del monumento, concebida desde la responsabilidad institucional y patrimonial, con el objetivo de mejorar un entorno singular y hacerlo más accesible.”
El Patronato defiende que el proceso iniciado hace seis años sigue criterios transparentes y rigurosos. Desde que publicó la licitación para la redacción del proyecto (el 1 de junio de 2020) contó con la asesoría de expertos de la ETS de Arquitectura y del Colegio Oficial de Arquitectos. Finalmente, las obras fueron adjudicadas el 27 de marzo de 2025.
No comparten, en absoluto, esta misma interpretación las reales academias de Bellas Artes de Granada ni la de San Fernando de Madrid. Niegan la mayor
No comparten, en absoluto, esta misma interpretación las reales academias de Bellas Artes de Granada ni la de San Fernando de Madrid. Niegan la mayor: cuando se dio a conocer la propuesta ya se partía de la decisión fija de que iba a ser rehabilitado, nunca se abrió la posibilidad de su demolición. Nadie niega que el proceso iniciado sea completamente legal, pero se discute si es adecuada la decisión. En el Patronato dan por hecho que el proyecto está consolidado y ha sido compartido con la ciudadanía, pero eso no es del todo cierto.
Las dos academias han emitido sendos dictámenes oponiéndose radicalmente a que continúe adelante el proyecto
Así las cosas, con las obras iniciadas a toda marcha, las dos academias han emitido sendos dictámenes oponiéndose radicalmente a que continúe adelante el proyecto. Se pronuncian abiertamente por eliminar este edificio. Sobre todo, ahora que ya ha sido acristalada la galería del muro y se ve su fondo blanco; peor aún será cuando el edificio quede pintado y resplandeciente como una casita de muñecas, no desapercibido, oxidado y mimetizado como una reliquia arqueológica del pasado comida por la vegetación.
Oposición de la Academia de BB AA de Granada
Las argumentaciones de las dos academias de Bellas Artes para pronunciarse por el derribo del Reúma son muy similares. Primero se pronunció la de Virgen de las Angustias de Granada (el 23 de septiembre de 2025). Reproduzco íntegramente sus argumentaciones y la conclusión:
La Academia entiende que la decrépita presencia del edificio superpuesto al bosque de la Alhambra va a dar paso a un edificio completamente renovado, con una inversión económica que pretende consolidar sus estructuras, introducir nuevas instalaciones, particiones y acabados y que, además, actuará en su configuración exterior, renovando la estructura de su cubierta y saneando sus fachadas. Por otro lado, se observa que la intervención proyectada carece de un planteamiento previo de integración de sus instalaciones en su entorno y deja la resolución de las nuevas redes, así como su acceso y accesibilidad, pendientes de la aprobación del nuevo proyecto de Romayla, en fase actualmente de redacción y sin ningún tipo de garantías para su viabilidad final. ¿Qué ocurrirá si finalmente el proyecto de Romayla no sale adelante?
La rehabilitación del edificio es un acto irreversible que hará perdurar la presencia de este inmueble durante varias generaciones más. No cabe duda de que el aspecto tras las obras será el de un edificio nuevo, que contrastará aún más en el sensible entorno en que se sitúa, alterando de forma sustantiva la percepción de la Alhambra y del Albaicín, bienes reconocidos por la UNESCO e inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial. Tratándose de un edificio sin valores patrimoniales específicos reconocidos y en el que destaca sobremanera una formalización arquitectónica completamente descontextualizada, la Academia entiende que se debe reflexionar de forma consensuada sobre su futuro, sobre la necesidad realmente de utilizar sus espacios y sobre las posibles intervenciones que se planteen en él, toda vez que este asunto ha sido objeto durante años de diferentes debates y posicionamientos sobre la materialidad del edificio y el impacto visual que genera.
En los meses precedentes a la adjudicación de la obra, la Academia ha tratado de cambiar el curso de los acontecimientos, reuniéndose con el director del Patronato de la Alhambra y Generalife y con los técnicos del Servicio de Conservación, invitándoles a reflexionar sobre este asunto y solicitándoles la interrupción del proceso de licitación, aunque sin haberlo conseguido.
La Academia entiende que el entorno de la acequia de Romayla a los pies de la Alhambra constituye un enclave patrimonial y paisajístico de primer orden, que precisa una consideración particular y el acuerdo por parte de los agentes implicados en la defensa y la conservación del patrimonio histórico y ambiental de Granada. En este sentido, ha defendido en los últimos años la necesidad de establecer una estrategia de intervención global, que permita abordar todos los condicionantes de este lugar especialmente sensible de la ciudad, extendiéndolo a la totalidad del territorio considerado, convirtiendo el trazado de la acequia de Romayla en el eje vertebrador de las actuaciones que se proyecten, de tal forma que exista un discurso único y coherente entre todas ellas.
Por tales motivos, la Academia plantea la necesidad de convocar a las administraciones y organismos implicados en la tutela del patrimonio de nuestra ciudad a la formación de una comisión de trabajo que aborde, sin más dilación, el futuro integral de este enclave singular, sometiendo el futuro del edificio a la reflexión consensuada de todas las partes, aprovechando la oportunidad que se nos brinda de enmendar un error histórico.”
La Academia de San Fernando quiere el derribo
A los pocos días (20 de octubre) fue la de San Fernando la que remitió al Patronato su opinión. También adjunto íntegro su dictamen:
Esta construcción levantada en 1910 sobre un antiguo carmen cuya tipología destruyó alterando radicalmente el ambiente y una de las perspectivas más imponentes de la Alhambra, fue adquirido por el Patronato en el año 2000, supuestamente con la intención de proceder a su demolición. El edificio en cuestión es una construcción de pésima calidad con elementos ajenos a la tradición arquitectónica de la ciudad y del entorno, y que está absolutamente fuera de lugar, aunque parece suscitar en algunos una reacción de aprecio y exaltación del daño infligido, pretendiendo su conservación por encima de cualquier razonamiento lógico.
El llamado hotel Reúma se construyó sobreelevando la edificación existente del antiguo carmen de la Chirimías. Agravando el desproporcionado aumento del volumen del edificio, este se remató con una cubierta de zinc con formas que emulaban las construcciones centro europeas del siglo XIX, ya en ese momento un tanto trasnochadas y con ínfulas de un cosmopolitismo afrancesado sustentado en soluciones constructivas muy deficientes.
El edificio en cuestión genera un impacto negativo en el lugar y en la contemplación de la más admirada perspectiva de la Alhambra. Atenta contra el aislamiento en el que históricamente se mantuvo la ciudad palatina y que solo desde mediados del siglo XIX se empezó a ver amenazado. El hecho de que una parte de la población se haya habituado a verlo y lo contemple con indiferencia o incluso con cierto aprecio no puede hacernos olvidar que constituyó en su momento una fuerte agresión para el conjunto monumental que, sin duda, se pudo perpetrar y se ha podido perpetuar por la falta de conciencia y de adecuados mecanismos de protección. Pero las circunstancias actuales ya no justifican la pervivencia de este hecho lamentable. Resulta irónico que cuando exigimos la posible reversibilidad de nuestras intervenciones en el patrimonio (así lo exige la ley) para garantizar que no sufran un daño permanente causado por nuestras acciones, no se aplique esa reversibilidad en este caso cuando es perfectamente factible. No puede obviarse que parte de la muy limitada aceptación de su actual existencia se debe sin duda a su aspecto de abandono que permite una cierta mimetización con el entorno, casi como ruina romántica, pero que se verá irremediablemente alterado en cuanto se restaure, lo que provocará sin duda el resurgimiento y acentuación de su impacto negativo.
Resulta inquietante para esta Real Academia la defensa que se está haciendo de actuaciones que constituyen claros atentados al Patrimonio y que con el paso del tiempo se quieren olvidar. La defensa de agresiones perpetradas en el pasado a los monumentos resulta inaceptable y menos cuando existe posibilidad y medios para revertirlos, siendo incomprensible que en su lugar se pretendan consagrar como perennes. Pretender que estas mediocres, por no decir deleznables muestras de mala arquitectura, forman ya parte de la Historia y del paisaje del monumento es olvidar que en la Historia no todo merece la misma valoración, y hay hechos históricos que todos desearíamos que no se hubieran producido y que en modo alguno merecen exaltación. Si el edificio del Reúma estuviera en cualquier otro lugar, nadie se hubiera preocupado por él y se habría derribado sin ningún escrúpulo, dado su nulo valor y mala calidad arquitectónica. Y en cuanto al paisaje urbano en que se encuentra no toma su valor de él, sino de otros elementos a los que precisamente perturba gravemente. La persistencia en el tiempo de un daño no puede ser esgrimida como razón de su continuidad porque, además, con este tipo de acciones, se lanza un mensaje extremadamente peligroso.
Hoy sería inaceptable construir un edificio de este género en ese lugar. Cuando se construyó el Hotel Reúma fallaron los sistemas de control y tutela del monumento, entre otras razones por la ausencia de una adecuada legislación que solo a partir de la Ley de 1933 atendió a la protección del entorno de los monumentos. Pero ahora se tiene la oportunidad de revertir ese fallo y en lugar de hacerlo se pretende perpetuar el daño. La invocación bastante extemporánea de cartas y recomendaciones internacionales que nada tienen que ver con casos como este, no pueden rebatir una cuestión que es fundamentalmente de sentido común.
Cabe en este tema recordar la figura de Leopoldo Torres Balbás, a la que tantos dicen admirar, pero del que pocos siguen su ejemplo. Tuvo claro que el cupulín construido por Juan Pugnaire y los Contreras en el pabellón oriental del Patio de los Leones era absolutamente impropio del monumento por ser una pura invención y no dudó en eliminarlo enfrentándose a una paleta sociedad granadina que se oponía a su eliminación por un mal entendido aprecio de lo exótico. Tampoco puede dejarse de invocar el caso similar, que también afectaba a la Alhambra, del Hotel Siete Suelos, construido a mediados del siglo XIX delante de la puerta del mismo nombre y que tras su compra por la Alhambra también en tiempos de Leopoldo Torres Balbás, fue demolido en 1936 para liberar la visión del monumento.
Resulta inaudito que la Alhambra, el propio monumento agredido, sea el que se esté invocando como argumento para conservar algo que lo agrede. Todo esto suscita el pensamiento de si los promotores de este sinsentido estarán afectados por algo similar a un “síndrome de Estocolmo” al asumir y validar la agresión sufrida por el monumento. Si en el pasado se ha llegado a establecer alguna norma que supuestamente protege el inmueble, lo que se impone es revertir ese error y no perpetuarlo. Los informes que tanto la Real Academia de Bellas Artes de Granada como de esta Real Academia de San Fernando proporcionan justificación y argumentos más que sobrados para hacerlo.
Finalmente, se debe enfatizar que invertir dos millones de euros en una obra de esta naturaleza, que prácticamente va a hacer nuevo el edificio al que se sustituyen los forjados, la estructura de cubierta, se añaden elementos estructurales antisísmicos, se rehacen revocos y enlucidos y un largo etcétera, resulta un verdadero despropósito, máxime si se hace con fondos públicos. La cuestión es decidir qué resulta menos gravoso para la sociedad: si indemnizar a la empresa adjudicataria de la obra que se pretende hacer (cuestión susceptible de ser negociada) y demoler el edificio, si gastar dos millones de euros en hacer prácticamente nuevo el edificio para en un futuro (bastante improbable) demolerlo, o perpetuar para siempre el daño que causa a la Alhambra. Y en todo caso considerar si esta decisión se va a tomar atendiendo a la comodidad de los actores implicados, a minimizar las posibles críticas o si se va a seguir lo que marca la lógica y la razón y la necesidad de proteger el bien por excelencia que es la Alhambra.
Por todo lo antes expuesto, esta Real Academia considera que se debe proceder a la demolición del edificio conocido como Hotel Reúma para eliminar el impacto negativo que produce en la que es, sin duda, la vista más significativa del conjunto monumental de la Alhambra".
Reincidencia desde la Alhambra
Tras recibir el duro informe de la Academia de San Fernando, el director del Patronato de la Alhambra, Rodrigo Ruiz-Jiménez, pidió reunirse con los miembros de su Comisión de Monumentos. Fue invitado a hacerlo, telemáticamente, en la sesión del 3 de noviembre de 2025. También estuvo conectado el jefe del servicio de conservación del monumento.
Le replicó el presidente, Pedro Moleón, que la oposición radical de la Academia de San Fernando no es un tema nuevo pues “dicho edificio perturba la imagen del conjunto monumental” y así se lo comunicaron por carta a la anterior directora
Ambos explicaron a los académicos las circunstancias y tramitación del proyecto de reconstrucción del Hotel Reúma. Su conclusión fue que ya estaban obligados a realizarla porque estaba adjudicada la obra y tenía licencia con fecha 10 de octubre de 2025. Le replicó el presidente, Pedro Moleón, que la oposición radical de la Academia de San Fernando no es un tema nuevo pues “dicho edificio perturba la imagen del conjunto monumental” y así se lo comunicaron por carta a la anterior directora (Rocío Díaz, actual consejera de Fomento en funciones de la Junta de Andalucía y cabeza de lista del PP por Granada). La misiva llevaba fecha de 27 de octubre de 2020.
La sorpresa saltó cuando desde la Alhambra aseguraron que su Patronato no tiene constancia de aquella carta de hace seis años. (¿La extravió su anterior responsable?). La Real Academia volvió a reafirmarse en que el Reúma debía ser demolido. Y volvió a reenviar la carta de referencia. Ésta consta de diez páginas y está incluida en el acta del pleno de la RABASF del 19 de octubre de 2020; hace un detallado informe sobre el proyecto general de Paseo Romayla para acabar centrándose en el edificio del Hotel Reúma. Además de a la directora de la Alhambra, también fue remitido en su día al Ayuntamiento de Granada y a la Academia Virgen de las Angustias. En aquellos momentos, los académicos nacionales se pronunciaban por intentar rebajar la casa al nivel que tuvo históricamente, con su logia. El final de esa carta dice lo siguiente:
Resulta inquietante para la Real Academia la defensa que se está haciendo de actuaciones que constituyen claros atentados al Patrimonio y que, con el paso del tiempo, se quieren olvidar. La defensa de agresiones perpetradas en el pasado a los monumentos resulta inaceptable y menos cuando existe posibilidad y medios para revertirlos, en su lugar se pretenden consagrar como perennes. Además, el coste de su conservación será mucho mayor que el beneficio y la utilidad que se obtendría.
Pretender que estas mediocres, por no decir deleznables, muestras de mala arquitectura forman ya parte de la historia y del paisaje urbano es olvidar que en la historia no todo merece la misma valoración, y que hay hechos históricos que todos desearíamos que no se hubieran producido y que en modo alguno merecen exaltación. En cuanto al paisaje urbano en que se encuentran, no toma su valor de ellas sino de otros elementos a los que precisamente perturban gravemente. La persistencia en el tiempo de un daño no puede ser esgrimida como razón de su continuidad.
La Real Academia considera que la actual edificación del llamado Hotel Reúma debería reducirse en altura, devolviéndole el volumen que tenía el antiguo carmen que allí hubo y eliminando todo elemento exótico ajeno al lugar”.
Obras paradas, oposición que crece y ¿referéndum?
A pesar de estos dictámenes y recomendaciones de mucho peso, la grúa de obra fue montada el día de Nochebuena y los trabajos empezaron inmediatamente. Van a buen ritmo desde entonces. Han acabado la parte del sótano. En un año podría estar todo acabado.
Ya se ha contactado con la comisión que adjudicará la Capitalidad Cultural 2031 para que tenga en cuenta el proyecto del Reúma a la hora de adoptar su decisión final
El intercambio de mensajes entre la Alhambra y la Real Academia de San Fernando ha continuado activo. Nuevamente volvió el director del conjunto monumental a dirigirse a la Real Academia de San Fernando (carta de 28 de febrero de 2026) para apuntalar sus argumentos. El asunto fue estudiado en sesión de 2 de marzo pasado de la comisión de monumentos de la RABASF. La Academia de San Fernando ha reiterado hace pocos días ─por enésima vez en nueva misiva al director de la Alhambra─ su deseo de que el Reúma sea demolido. Demuestran que en el año 2000 fue adquirido el edificio con la intención de eliminarlo.
Incluso se empieza a tramitar la implicación de la Unesco para que revise su catalogación como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Probablemente se intentará expandir la polémica a nivel internacional. Por lo pronto, ya se ha contactado con la comisión que adjudicará la Capitalidad Cultural 2031 para que tenga en cuenta el proyecto del Reúma a la hora de adoptar su decisión final.
La oposición ciudadana entre arquitectos independientes, historiadores de arquitectura y estudiosos del monumento en general está creciendo a medida que se empiezan a ver los resultados. Se está en fase de consolidar un error del pasado antes que enmendarlo
La oposición ciudadana entre arquitectos independientes, historiadores de arquitectura y estudiosos del monumento en general está creciendo a medida que se empiezan a ver los resultados. Se está en fase de consolidar un error del pasado antes que enmendarlo. De los 25 expertos con los que he compartido la intención de escribir este artículo, 23 se han pronunciado abiertamente por la demolición del edificio. De no hacerlo, la responsabilidad futura y ante la Historia recaerá sobre el empecinamiento de quienes hoy están al frente del Patronato. (El presidente de honor es Moreno Bonilla, su presidenta la consejera de Cultura y la vicepresidencia la ostenta la alcaldesa de Granada).
Todavía se está a tiempo de no aumentar el gasto inútil si alguna vez se llega a paralizar definitivamente la obra o se decide demolerla. Está adjudicada por 1.767.000 euros, más 456.570 del sótano de la cordelería. Se podrá ahorrar la parte que no se lleve gastada, descontando la indemnización a la empresa adjudicataria.
Llegados a este impasse, no estaría de más que la alcaldesa de Granada solicitara al Gobierno autorización para celebrar el primer referéndum local (previsto en el Art. 92 de la Constitución y Ley 2/1980) para huir de bandos de ilustrados, envidias, revanchas y alejar celos profesionales; lo mejor es saber qué opinamos los ciudadanos
Llegados a este impasse, no estaría de más que la alcaldesa de Granada solicitara al Gobierno autorización para celebrar el primer referéndum local (previsto en el Art. 92 de la Constitución y Ley 2/1980) para huir de bandos de ilustrados, envidias, revanchas y alejar celos profesionales; lo mejor es saber qué opinamos los ciudadanos. La pregunta será fácil: ¿Desea Ud. que el Hotel Reúma sea rehabilitado, demolido o le importa un rábano? Así evitaremos que la sangre llegue al río Darro. La responsabilidad ante la Historia quedará respaldada por la ciudadanía.
Por lo pronto, las obras llevan paradas unos días sin que sepamos la causa. El pasado viernes retiraron algunas herramientas y materiales. Es probable que el motivo sea no engordar la polémica en periodo electoral; que se esté esperando a ver el resultado de las elecciones autonómicas del 17 de mayo y si hay que introducir cambios en el Patronato y en el equipo directivo. ¿O es que estarán surtiendo algún efecto las presiones hasta aquí descritas?
Referencias. Buena parte de las ilustraciones y datos de estos dos artículos están basados en la exposición y textos montados por la Alhambra bajo el título Paseo de los Cármenes del Darro, cuyos autores fueron Carlos Sánchez Gómez, Manuel Casares Porcel, José Tito Rojo, Javier Piñar Samos, Antonio Tejedor Cabrera y Mercedes Linares Gómez del Pulgar.
También he manejado la memoria y planos del proyecto de reforma del barranco de Fuentepeña del estudio de arquitectura de Carlos Sánchez. Y las actas e informes de la Real Academia de San Fernando.
Si te perdiste la primera parte:














































































