La Torre de la Catedral de Granada luce como en su estreno

Como avanzamos el pasado 20 de mayo, los andamios que cubrían la Torre de la Catedral de Granada han sido retirados y la han dejado al descubierto en todo su esplendor, liberada de la capa de mugre que la fue cubriendo y las consecuencias de la desafortunada intervención de mediados del siglo XX.
Así, este jueves han quedado desmontados los últimos andamios. Ya solo falta el montacargas, que se retirará en verano, dado que sigue utilizándose para subir maderas para forjados entreplantas.
Lo que más llama la atención es el color y el diferente tipo de piedra que fue utilizándose en el siglo XVI para superponer los tres cuerpos que se fueron montando. Cada uno se corresponde con distintas vetas de la cantera de Santa Pudia. Sus cornisas han quedado protegidas con una cubierta de plomo para evitar que siga desmoronándose.
Pero si hay algo que sin duda sorprende cuando se pasea al pie de la torre es el abundante repertorio de grafitis y vítores que llenan todos los espacios bajos. La retirada del hollín y el polvo ha devuelto el color almagra a todos los trazos, que incluso parecen estar recién pintados por la buena conservación de su color. Hay una corona, letras sueltas y un nombre completo que parece el apellido Pertíñez; el nombre original de la calle y hasta un cartel -más reciente- de que no están permitido anuncios.
Tras estos trabajos de limpieza y reparación de desperfectos, luce con el aspecto que debió tener en los primeros años de su estreno. O al menos hasta que a finales del siglo XVI se decidió macizar sus grandes huecos y desmontar el cuarto cuerpo.
La retirada de los andamios coincide con la próxima celebración del Corpus, lo que permitirá que la procesión discurra sin obstáculos.
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