La Económica, “universidad laboral” y ancestro sociocultural de casi todo

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Fue creada por Carlos III para culturizar a obreros y ayudar a mejorar el sistema productivo tan atrasado de mediados del XVIII
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En su seno se idearon, nacieron o fomentaron los grandes proyectos agrícolas, industriales y culturales del siglo XIX y principios del XX
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La última gran sede que tuvo como una especie de “universidad proletaria” es el edificio de la calle Duquesa, 18 (biblioteca de Derecho)
La Ilustración de la segunda mitad del XVIII empezó por fundar las reales academias y sociedades económicas de amigos del país para extenderlas a localidades pequeñas y medianas. Bajo el patrocinio del rey Carlos III y el ministro Pedro Rodríguez de Campomanes. Perseguían fundamentalmente elevar los niveles económicos y educativos, pues la pobreza y el analfabetismo eran las dos características que nos distinguían de una Europa que empezaba a despertar con la revolución industrial.
Entendía que la educación curaría la mayoría de los males de los españoles y traería soluciones a este país, anquilosado en el XVII
Carlos III fue un rey culto muy preocupado por aumentar la formación. Entendía que la educación curaría la mayoría de los males de los españoles y traería soluciones a este país que había quedado anquilosado en el XVII. Se planteó regenerar las formas de producción económica mediante el fomento de la agricultura y las manufacturas; de paso, se incrementarían los recursos de la hacienda real.
Las formaron los miembros más destacados del pensamiento y las clases sociales más altas; pensaron que con su patrocinio y ayuda formarían al pueblo para cumplir con el encargo del Rey
Concibió que un instrumento fundamental para conseguir los fines era regar de sociedades económicas de amigos del país a todas las comarcas. Surgieron casi un centenar, de las que un tercio correspondieron a Andalucía (32), señal inequívoca de que era una de las regiones más necesitadas. Las formaron los miembros más destacados del pensamiento y las clases sociales más altas; pensaron que con su patrocinio y ayuda formarían al pueblo para cumplir con el encargo del Rey. Ahí estuvieron los religiosos, los aristócratas, los comerciantes, los profesores de universidad, los artistas y todo el que tenía algo que aportar. El lema elegido fue “socorre enseñando”, es decir, la mejor forma de ayudar a salir de la pobreza era combatir la ignorancia, no dando sólo limosna. Enseñar a pescar en vez de regalar peces. Un segundo lema más culto consistía en un hexámetro del poeta romano Vigilio: “Admiranda abunt levium spectectaculum rerum” (Te darán a conocer un maravilloso espectáculo de las cosas diminutas).
Fue creada la primera Sociedad Económica de Amigos del País en 1775, la Matritense (siguiendo el modelo de una primigenia Vascongada). Carlos III quería que el resto de grandes ciudades la tomaran como ejemplo de funcionamiento. El ministro Campomanes dejó claro con un texto lo que perseguía con aquel tipo de “universidades populares” que planteaba repartir por España: Discurso sobre la educación popular de los artesanos y su fomento.
1775 se promueve la de Granada
Pocos meses más tarde, también en 1775, se apuntó la ciudad de Granada para crear su Económica; le acompañaron Guadix, Baza, Motril y Almuñécar. Aunque éstas tuvieron un recorrido más corto y acabaron integrándose en el proyecto de la capital, al ampliarse su nombre y demarcación: Real Sociedad Económica de Amigos del País de Granada y su Provincia.
Las formaron los miembros más destacados del pensamiento y las clases sociales más altas; pensaron que con su patrocinio y ayuda formarían al pueblo para cumplir en con encargo del Rey
Los principios de La Económica fomentaban los gremios, la familia, el patriotismo y la enseñanza solidaria como principal objeto de la institución. Además de la formación de trabajadores, debían reflexionar y estudiar la mejora de los medios de producción, es decir, la agricultura, la ganadería, el comercio, la navegación y la pesca. Se convirtieron en instrumentos de auxilio y consulta de los poderes públicos, de los ayuntamientos y del propio Estado. Todo ello, por supuesto, haciéndolo extensible a la formación en cultura general, la música, la escritura, la lectura, las fiestas, las tradiciones, etc. La Económica se convirtió en foro de debate ciudadano desde el que espolear las conciencias dormidas y anquilosadas características de los siglos pasados.
Lo más curioso de aquella sociedad era que la promovieron y compusieron de manera ilusionada las personalidades de la vida religiosa, política, aristocracia y la burguesía que hasta entonces no habían movido un dedo por culturizar al pueblo
Lo más curioso de aquella sociedad era que la promovieron y compusieron de manera ilusionada las personalidades de la vida religiosa, política, aristocracia y la burguesía que hasta entonces no habían movido un dedo por culturizar al pueblo. Se apuntaron como socios de número y agregados (los que vivían fuera) que aportaban importantes cuotas para el sostenimiento de las estructuras, escuelas y actividades. Se lo tomaron como un deber patriótico de colaborar aquellos que se consideraban afortunados por formar parte de la escueta nómina de ilustrados granadinos.
Sus socios fundadores fueron 129 granadinos ilustrados y con poder. Eran miembros natos los arzobispos, alcaldes, concejales, presidentes de la Chancillería, oidores, nobles, etc.
La Real Sociedad Económica de Granada ya estaba empezando a funcionar en la primavera de 1776, de la mano de Bartolomé de Bruna y Ahumada (hijo del presidente de la Chancillería) y con la complicidad de varios canónigos de la Catedral y nobles de la Real Maestranza de Caballería. Sus socios fundadores fueron 129 granadinos ilustrados y con poder. Eran miembros natos los arzobispos, alcaldes, concejales, presidentes de la Chancillería, oidores, nobles, etc. Cada uno de ellos contribuía al principio con sesenta reales de vellón (los de número), cuarenta reales (los corresponsales) y veinte (los de mérito). Debían entregar libros para la biblioteca. (A finales del siglo XIX las cuotas habían sido elevadas a 5 pesetas trimestrales). Además, se contaba con socios protectores o patrocinadores, que no eran otros que los más ricos que deseaban aportar cantidades superiores. Los hubo muy importantes a lo largo de la historia de La Económica.
Ser miembro de La Económica resultaba todo un honor y una distinción, sobre todo en los grandes momentos de gloria. Periódicamente eran publicados los listados para conocimiento de toda la sociedad granadina. En 1881, según el Boletín Oficial de la Provincia, el número de granadinos que sostenían La Económica era de 510.
Un enjambre de abejas alrededor de su flor daba a entender que con laboriosidad, trabajo y dedicación de esos insectos se conseguirían extraer los frutos ocultos
Los primeros estatutos eran muy similares a la Matritense, fueron aprobados por el Rey el 23 de octubre de 1776. En su sello o logotipo figuran (además de las dos leyendas generales aludidas) una granada como símbolo de lo que era el Reino por entonces; un enjambre de abejas alrededor de su flor daba a entender que con laboriosidad, trabajo y dedicación de esos insectos se conseguirían extraer los frutos ocultos. [Las abejas han sido utilizadas a lo largo de la historia como animales simbólicos de laboriosidad por las culturas egipcia, griega, romana y en la Europa medieval. También como espejo moral de comportamiento, lealtad, cooperación, organización y sacrificio. El papa Urbano VIII y Napoleón Bonaparte las tuvieron en sus escudos].
Su estructura de funcionamiento se centraba en el trabajo de seis grandes pilares de la actividad
Su estructura de funcionamiento se centraba en el trabajo de seis grandes pilares de la actividad: el primero era la instrucción pública, pues por entonces no existía el concepto de que, desde lo público, se debía formar a las personas; el segundo, estudio y fomento de la agricultura; tercero, estudio y fomento de las manufacturas y oficios artesanos; el conocimiento y fomento de las bellas artes; el fomento de todo lo local; y sexto, el impulso del comercio.
Lo primero, quitar el hambre y formar a niños
De una manera paralela a enseñar a los niños a finales del XVIII La Económica se preocupó y ocupó primero de llenarles el estómago. Difícilmente podrían aquellas criaturas prestar atención si el hambre era su primera preocupación. Uno de los primeros estudios que hizo antes de 1780 fue una estadística exacta sobre la mendicidad y sus causas en la ciudad de Granada. Había menesterosos a mansalva. Puso en marcha un programa para paliar el hambre que se llamó Sopa Económica; aquel sistema de alimentación de gente necesitada estuvo vigente hasta la llegada de los franceses en 1810. La Económica repartía hogazas de pan, aceite, lentejas, patatas, habas, habichuelas, manojos de acelgas, cebollas, lenguazas, yerbabuena; también aportaba carbón y leña para cocinarlas. Incluso se lavaba la ropa a quienes no tenían donde cobijarse. Daban empleo a entre 6 y 9 personas. El gasto era asumido por una serie de socios donantes que actuaban como suscriptores. Por ejemplo, en el año 1804 hubo 1.352 suscripciones de granadinos que aportaron 8.739 reales para quitar el hambre a los niños que acudían a su escuela; el coste medio por ración fue de cuatro cuartos y siete décimos de real.
La única constancia sobre su primera sede física de reuniones de la Sociedad Económica de Granada apunta a la Casa Consistorial, que por entonces estaba ubicada en el edificio de La Madraza. A partir de 1835, con la exclaustración, compartió una parte del claustro principal del Monasterio de Santa Cruz la Real. Utilizaba varios locales prestados por sus miembros más sobresalientes, incluso alquilados. En el año 1858 se dirigió al Ministerio de Hacienda para pedirle la cesión de una parte del Convento de Carmelitas que había sido desamortizado; el claustro en peor estado fue demolido, así como la iglesia trasera; el patio principal fue entregado para nuevo Ayuntamiento y un cuartel, con lo cual La Económica se quedó sin sede propia por cesión de un bien desamortizado.
En él formaban a trabajadores y también a futuros maestros de letras básicas que fueron el equivalente a los primeros profesores de educación general básica. A lo sumo enseñaban a leer, escribir y las cuatro reglas básicas
Sabemos que utilizaba para impartir sus clases prácticas (en horario de tarde y nocturno) la red de pequeños colegios y migas (escuelas de párvulos) que el Ayuntamiento empezó a montar por la ciudad en varios bajos de casas; el listado es amplio. En él formaban a trabajadores y también a futuros maestros de letras básicas que fueron el equivalente a los primeros profesores de educación general básica. A lo sumo enseñaban a leer, escribir y las cuatro reglas básicas. Aquellas escuelas estuvieron ubicadas en las calles Carpintería, Gracia, Puentezuelas, Campillo, Ancha de la Virgen, Pino, Realejo, Cuesta Gomérez, San Gregorio, Plaza Larga, Capuchinas, San Juan de los Reyes (2), San Juan de Dios, Boquerón, Elvira y Abenámar. Las migas o de párvulos en Cuchilleros, Elvira (2), Tinte, Tundidores, Navas, Risco, Santiago, Molinos, Darro, Toril, Campillo, Carrera del Genil, Pino, de la Cruz, Almona, San Juan de los Reyes, Larga de San Cristóbal, Alhacaba, Tinajilla, Naranjos, Parra, Cortijuelo y Postigo de San Agustín.
A partir de entonces se impuso durante mucho tiempo, e incluso sigue utilizándose en la actualidad, la forma de escribir en cursiva y con un letra legible y bonita
La poquísima gente que sabía escribir en el tercio final del XVIII tenía una letra endemoniada, especialmente los pertenecientes a los gremios de escribanos y mundo de la justicia. Resultaba casi imposible descifrarla. Uno de los objetivos que se plantearon las Económicas fue conseguir que la gente escribiera con “letras de molde”, con una grafía más inteligible. El método que triunfó y se impuso fue el desarrollado por José de Anduaga y Garimberti (en 1781). La Económica incluso trajo a Granada a un especialista (José Rubio, discípulo de Anduaga) para que explicara los conceptos básicos. A partir de entonces se impuso durante mucho tiempo, e incluso sigue utilizándose en la actualidad, la forma de escribir en cursiva y con una letra legible y bonita. Gracias a Anduaga se rebajó, y mucho, el porcentaje de analfabetos de Granada a finales del XVIII.
Para las mujeres ya empezó a funcionar la Escuela provincial de Música y la Escuela municipal de Taquigrafía. La Escuela municipal de Sordomudos y Ciegos, para personas con este tipo de minusvalías
A partir de mediado el XIX tenía en marcha un completísimo programa de estudios, impartidos en su mayoría por profesores universitarios, para una Escuela de Correos, Telégrafos y Teléfonos, que era lo más avanzado en tecnología. Repartidos en tres años. El primero de ellos enseñaban caligrafía, gramática, aritmética, geografía, dibujo de figura y deberes morales. El segundo año, añadían fisiología e higiene, geometría general, historia universal, geografía postal y telegráfica. El tercer año lo completaban con legislación, física, química, telegrafía y telefonía práctica.
Para las mujeres ya empezó a funcionar la Escuela provincial de Música y la Escuela municipal de Taquigrafía. La Escuela municipal de Sordomudos y Ciegos, para personas con este tipo de minusvalías.
El ancestro de casi todas las corporaciones
Si exceptuamos a la Academia de Medicina de Granada (actual RAMAO), la inmensa mayoría de instituciones y corporaciones que fueron fundadas, existieron, murieron o continúan con vida tuvieron su origen en la matriz de la Sociedad Económica de Amigos del País. La Económica viene a ser la homo antecesor en la que se gestaron todas las demás.
La primera derivación o desgajamiento ocurrió ya en 1777. Fue la Academia de Bellas Artes Virgen de las Angustias, que surgió de la sección de dibujo de la Económica y consiguió pronto su independencia (en 1808), pasando a llamarse Academia Provincial de Bellas Artes de Granada
La primera derivación o desgajamiento ocurrió ya en 1777. Fue la Academia de Bellas Artes Virgen de las Angustias, que surgió de la sección de dibujo de la Económica y consiguió pronto su independencia (en 1808), pasando a llamarse Academia Provincial de Bellas Artes de Granada.
En 1839 sería el Liceo Artístico y Literario, por iniciativa de un grupo liderado por el Marqués de Salar. Recogía y ampliaba las secciones de artes, letras y música. En campos muy similares convivieron o tomaron el relevo los diversos Ateneos (a partir de 1883) y el Centro Artístico, Literario y Científico (1885). También dentro de la Sociedad Económica nació la necesitad de constituir la Comisión de Monumentos para catalogar, estudiar y proteger el amplísimo patrimonio histórico artístico de Granada y su provincia. Institución que iría tomando fuerza y acabó desembocando en la formación del Museo Arqueológico y de Bellas Artes (primero en la sede común del Convento de Dominicos, en 1845, después en el Ayuntamiento, iglesia del Perpetuo Socorro, casa de Pascasio de Baños en la calle Arandas, hasta acabar en la Carrera del Darro).
Si bien sus enseñanzas musicales fueron muy básicas en el primer caso, a partir de mediados del siglo XIX fue creciendo la necesidad de formar un centro especializado en la enseñanza de la música
El Conservatorio de Música tampoco es ajeno al tronco común de la Sociedad Económica de Amigos del País. Si bien sus enseñanzas musicales fueron muy básicas en el primer caso, a partir de mediados del siglo XIX fue creciendo la necesidad de formar un centro especializado en la enseñanza de la música. Empezó con la Escuela de Canto y Declamación surgida en 1861 por iniciativa de Giorgio Ronconi, que también era profesor en La Económica tras llegar a Granada. Aquel primitivo Conservatorio desapareció pronto y no fue refundado hasta el siglo XX.
La Escuela de Artes Aplicadas y Oficios fue otra institución más que nació a partir de las sociedades económicas para la formación más especializada en las modalidades de su competencia. Su formación y programa avanzaba un poco más que lo que eran las materias más básicas de La Económica. Empezaron a estar activas a partir de la revolución Gloriosa de 1868.
Su modelo educativo fue copiado desde mitad del siglo XIX para el nacimiento de academias, colegios y centros de formación particulares que proliferaron por la ciudad y provincia al margen de las iniciativas religiosas tradicionales
También el Colegio de Doctores y Licenciados de Granada se gestó y nació dentro de La Económica, promovido por un grupo de profesores que daban clases en ella, en el año 1906.
Su modelo educativo fue copiado desde mitad del siglo XIX para el nacimiento de academias, colegios y centros de formación particulares que proliferaron por la ciudad y provincia al margen de las iniciativas religiosas tradicionales.
A partir de 1854, con sólo treinta y cuatro años, ascendió a vicedirector y poco tiempo después a director
Durante buena parte del siglo XIX hubo un personaje que trabajó denodadamente en favor de La Económica. Desde esta institución incluso se movió para que las Cortes no suprimieran la Universidad de Granada. Se llamó Nicolás de Paso y Delgado. En 1840 ingresó como individuo de número; en 1842 fue declarado socio de mérito; entre 1843 y 1847 desempeñó puestos de vicesecretario y secretario. A partir de 1854, con sólo treinta y cuatro años, ascendió a vicedirector y poco tiempo después a director.
Trabajando en todos los campos
El sector textil fue uno de los que recibió el primer apoyo de la Económica. Se basaba en el cultivo y transformación del lino y el cáñamo, que en el siglo XVIII había relevado a la producción de seda como siembra más potente del Reino de Granada. Cuando apareció la Económica estaba recién creada la Sociedad de la Lona (1773) por Juan Antonio Gómez Moreno. Otro de los protagonistas en la creación de La Económica. En esa fecha, su fábrica de lonas del Albayzín asumía la producción de unas 10.000 hectáreas de cáñamo y lino. Tras los primeros estudios e introducción de nuevas técnicas, la producción de lonas, telas y jarcias se elevó a 15.300 hectáreas en el año 1780; en 1794 ya se dedicaban más de 70.000 hectáreas a la siembra de esas fibras y se daba empleo a más de dos mil personas en la fábrica de la Lona y la infinidad de pequeñas atarazanas y talleres repartidos por la ciudad. Su cultivo incluso se extendió a las vegas de Loja, Cúllar, Baza y Zújar. Gómez Moreno había conseguido el monopolio de suministro de velas y jarcias al departamento marítimo de Cádiz. Incluso en 1777-8 envió una expedición de agricultores granadinos a América (Cuba, Venezuela y la Luisiana) para tratar de aclimatar los cultivos que tan bien se daban en Granada.
Por aquel estudio se pudo saber cómo estaban los sectores de manufactura de la piel, el gremio de latoneros y la sastrería para los ejércitos
Entre los años 1781-5 se preocuparon de elaborar un detallado informe del estado en que se hallaban las principales fábricas de la ciudad. La mayoría de ellas movidas por la fuerza de las aguas de las acequias Gorda y de la Ciudad (calle Solares). Hasta entonces sólo existía una relación muy pobre en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), pero con muchos errores y manipulaciones porque se hizo a efectos fiscales. Por aquel estudio se pudo saber cómo estaban los sectores de manufactura de la piel, el gremio de latoneros y la sastrería para los ejércitos.
Incluso en el siglo XX allí se analizaron los proyectos de Tranvía de la Sierra, los tranvías urbanos y el cable de Dúrcal al puerto de Motril
No hubo proyecto de obra pública (carretera, canal, ferrocarril) elaborado durante el siglo XIX que no partiese de alguno de los foros de debate que se desarrollaban semanalmente en las sesiones de La Económica. El ingeniero Luis de Rute expuso y debatió siempre sus proyectos de vía férrea en esta sociedad. También por su plenario pasaron los intentos de desviar el Darro antes de entrar en Granada, el embovedado de su cauce, etc. Incluso en el siglo XX allí se analizaron los proyectos de Tranvía de la Sierra, los tranvías urbanos y el cable de Dúrcal al puerto de Motril.
Fruto de aquel éxito nació la Cámara de Comercio, se gestó el proyecto de Gran Vía, se crearon empresas auxiliares de alcohol y constructoras
El relevo del boom del lino y el cáñamo lo tomó la siembra de la remolacha azucarera. Casi un siglo después. En 1877, fruto de un debate en La Económica, el boticario Juan López Rubio tuvo la ocurrencia de traer plantas de remolacha europea y adaptarlas a la Vega de Granada, en un cortijo que había comprado. En 1882 se vieron los primeros resultados prácticos con la siembra masiva de remolacha en fincas de dos docenas de socios de La Económica y la apertura del primer ingenio azucarero en la provincia, el de San Juan. Fue el principio de la época más potente vividoa por la economía en la historia reciente de Granada. Nacido y promocionado en La Económica. Propició el momento de mayor esplendor de la Sociedad Económica y de buena parte de sus socios, enriquecidos con el cultivo y transformación de la remolacha azucarera. Fruto de aquel éxito nació la Cámara de Comercio, se gestó el proyecto de Gran Vía, se crearon empresas auxiliares de alcohol y constructoras.
La estructura de funcionamiento estaba dividida en las siguientes secciones: instrucción pública, agricultura, manufacturas y oficios, bellas artes, comercio y fomento local
Coincidió con el periodo en que La Económica la dirigía Fernando Pérez del Pulgar y Blake, conde de las Infantas, y el catedrático Francisco de Paula Villa-Real Valdivia era el secretario general-archivero. La estructura de funcionamiento estaba dividida en las siguientes secciones: instrucción pública, agricultura, manufacturas y oficios, bellas artes, comercio y fomento local.
Del enriquecimiento rápido de las familias terratenientes también se benefició La Económica, que consiguió hacerse con el palacete de la calle Duquesa, 18, más algunas casillas anejas, y lo convirtió en su sede a partir de entonces. Fue inaugurado en 1889, como figura en una inscripción sobre la puerta de acceso.
Especial atención a la mujer y sus oficios
La Económica no fue exclusivamente un asunto de varones. Las mujeres tuvieron una presencia notable, aunque escasa, desde el principio. A ellas se las hacía más protagonistas de las enseñanzas y actividades artísticas. A partir de 1855 empezaron a funcionar clases gratuitas de dibujo para mujeres; a las clases de música asistían mayoritariamente señoritas.
En La Económica fue montada una embrionaria escuela de ayudantes de arquitectos consistente en un taller de delineación para su aplicación a la arquitectura
En La Económica fue montada una embrionaria escuela de ayudantes de arquitectos consistente en un taller de delineación para su aplicación a la arquitectura. En el curso 1857-58 formaron a siete alumnos.
En fin, fueron 175 años de intensísima actividad en todos los campos, difíciles de comprimir en este artículo básico de divulgación. Pero no quiero olvidar algunas de las iniciativas, estudios y publicaciones que hay que apuntar en su haber:
- 1780-98. Establecimiento del Montepío o Fondo de Socorro para fabricantes de lana del Albayzín y pueblos de los alrededores.
- 1837. Elevó a las Cortes un proyecto-petición de hacer un puerto de mar en la bahía de Calahonda, que solía ser utilizado como refugio y cargadero de buques que paraban a distancia.
- 1845. Proyecto de reforma y mejora de la plantación de caña de azúcar en el litoral y modernización de sus trapiches.
- 1853. Una gran exposición mostró lo mejor de la pintura local, la escultura, la arquitectura (planos de Contreras para dejar el patio de los Leones como en tiempos de moros), litografía, grabado, manufacturas, artes, oficios e industrias, maquinaria de todo tipo y productos agrícolas. También hubo un apartado para premiar a los mejores profesores, alumnos más aplicados y labores de señora hechos en casa por su utilidad o belleza.
- 1854. Primer proyecto de ferrocarril para unir la ciudad de Granada con el tendido que se barajaba desde dos años antes entre Córdoba y Málaga. El empalme se preveía en Almodóvar del Río.
- 1857. Segundo informe (tras el de la Universidad en general) para que no fuesen reducidos los estudios de la Facultad de Medicina y eliminados los de la escuela de Bellas Artes.
- 1860. Concurso para premiar los proyectos de mejores buques para la Armada fabricados con materiales de la provincia de Granada.
- 1861-6. Se pone en marcha una escuela dominical de adultos.
- 1862. Elaboraron un proyecto para crear un banco general de crédito. Fracasó porque fueron emitidas 10.000 acciones y sólo se suscribieron 948.
- 1867. Proyecto de cocinas económicas para obreros en paro.
- 1868. Proyecto de asilo de mendicidad en el exconvento de San Francisco de la Alhambra.
- En 1872 se hizo el proyecto del primer Banco de Granada, que tampoco cuajó.
- 1880-90. Premio al mejor expediente académico de cualquiera de las cinco facultades de la UGR. Informe de cómo impedir la emigración de la clase proletaria de Granada.
- 1881. Creación de tres casas de socorro en la ciudad.
- Ventajas e inconvenientes de alimentar el ganado con pulpa de remolacha.
- 1882. Cambio y mejoramiento del cultivo en la Vega de Granada y su territorio.
- 1882. Se empieza a hablar en La Económica del tender un ferrocarril de vía estrecha hasta el deseado puerto de Calahonda. Tendría un trazado de 77 kilómetros, elevado coste (125.000 pesetas/km.) para el que la Diputación se comprometía a aportar buena parte. Se siguió hablando hasta el año 1902 en que se consideró que el muelle costero del litoral granadino debería estar en la perpendicular de Motril, en su Varadero de pescadores.
- Este proyecto de “ferrocarril económico” obtuvo licencia para su construcción en 1890, a nombre del Marqués de Cavaselice (Emilio de Zayas-Fernández de Córdoba y Trujillo, destacado protector de La Económica). Tendría 82 kilómetros de trazado, 14 túneles, 18 puentes y quince estaciones. Un presupuesto de 10,5 millones de pesetas. Su estación de salida se ubicaría en el Puente del Cristiano (actual plaza Einstein). Se le dio cinco años de plazo, pero no se llegaron a iniciar las obras.
- 1888. Estudio sobre la decadencia de la agricultura en Granada.
- 1889. Cómo plantear colonias escolares para niños pobres, a propuesta de la socia Bertha Wilhelmi.
- 1890. Proyecto de creación de una Caja de Ahorros de Obreros Granadinos (Que acabó materializándose en 1892 con el nacimiento de la Caja de Ahorros de Granada).
- 1899. Informe sobre fabricación de abonos artificiales.
- Informe sobre cómo impedir la vagancia de los niños. Mens sana in corpore sano.
- De la más humilde choza puede salir un héroe.
- Mejoras de las casas-escuelas.
- Cada año organizaba certámenes científicos y artísticos. Sobre química y medicina; botánica; hidrología; agricultura; sociología; pedagogía; historia y crítica; y geografía e historia.
- 1908. Se decide sostener una escuela de formación de institutrices, otra de maestras y la primera escuela de comercio.
- 1900-15. Organización de Juegos Florales con motivo del Corpus.
- Homenajes en recuerdo de granadinos importantes (Del literato Manuel Fernández y González, de Pedro Antonio de Alarcón, etc.).
Esplendor hasta la República, Instituto Social Obrero y Hospital
La Económica inició el siglo XX en el momento de esplendor que había alcanzado como consecuencia del boom azucarero que vivía Granada, surgido precisamente en su seno. Siempre bajo la protección y patrocinio de Juan López Rubio y las familias que se habían hecho ricas con el cultivo del azúcar en la ciudad, apodadas “las doce chimeneas” de la Vega. Porque ese era el número de fábricas que molturaba por entonces.
El año 1911 supuso un punto de inflexión, al alza, por la entrada en su directiva de las dos personas que actuaron de motores de la sociedad hasta la guerra civil de 1936
El año 1911 supuso un punto de inflexión, al alza, por la entrada en su directiva de las dos personas que actuaron de motores de la sociedad hasta la guerra civil de 1936: Miguel Pizarro-Zambrano Aparicio y Pascual Nácher y Vilar. El primero de ellos era un joven abogado y corredor de comercio nacido en Alájar (Huelva) en 1867. Se trasladó a Granada tras enviudar, traía un hijo pequeño también llamado Miguel Piazarro Zambrano (el Flecha sin blanco amigo de García Lorca o el Máximo Gorki para los miembros de la tertulia El Rinconcillo). Era pariente de José Zambrano García, socio boticario de López Rubio en la farmacia de la calle Reyes Católicos. Con su protección, pronto se le vio plenamente imbricado en los ambientes empresariales y sociales de Granada. Hasta que en 1911 fue nombrado secretario general de La Económica. En ese puesto permanecería el resto de su vida, hasta su fallecimiento en agosto de 1938. Con plena dedicación a la sociedad.
Desarrolló de manera sobresaliente su trabajo en la joven Facultad de Ciencias de la UGR; fue decano entre 1913 y 1918. Incluso fue rector accidental un breve periodo en 1914
El caso de Pascual Nácher y Vilar fue muy diferente. Nació en Villarreal (Castellón), en 1868. Cursó varios estudios en el Colegio de España y la Universidad de Bolonia, desde Ciencias Naturales, a Derecho, Farmacia y Medicina. Fue rector del Colegio durante un tiempo. Empezó a trabajar en las universidades de Oviedo y Santiago, donde ya era catedrático de Historia Natural en 1897. Allí fue donde se afilió a su Sociedad Económica de Amigos del País. En el año 1899 permutó su cátedra con el profesor Antonio Vila Nadal y decidió trasladarse a Granada para el resto de sus días. Desarrolló de manera sobresaliente su trabajo en la joven Facultad de Ciencias de la UGR; fue decano entre 1913 y 1918. Incluso fue rector accidental un breve periodo en 1914.
Junto con Miguel Pizarro, también hizo sus pinitos en política, al amparo del partido-liberal conservador. Fue diputado nacional entre 1921 y 1923. También llegó a ser decano del Colegio de Abogados. Y director general de Enseñanza Primaria en el último gobierno de Romanones (1922-23). En su faceta relacionada con La Económica lo vemos ya ocuparse de la vicepresidencia en el año 1911, formando tándem con Miguel Pizarro. Accedería a la presidencia en 1915 y ya no la dejó hasta 1936.
Al Instituto lo definían como una especie de universidad obrera para formación de trabajadores manuales. Quizás equiparable al sistema de formación profesional actual
Por su vena política, relacionada con los partidos conservadores, le llevó a estar muy próximo a Acción Popular y al incombustible Natalio Rivas. En 1932 fue elegido compromisario para concurrir a las elecciones generales, aunque finalmente no cuajó. Pero al año siguiente, en las elecciones del 19 de noviembre de 1933, se produjo una clara victoria de los partidos de centroderecha y derecha, el llamado bienio radical-cedista. La Económica de Granada se echó en brazos del nuevo gobierno, se puede decir que había perdido la tradicional neutralidad que la caracterizó en tiempos pasados. Sus locales acogieron el Instituto Social Obrero. Esta institución fue una de las muchas creaciones del cardenal Herrera Oria y la Asociación de Propagandistas Católicos para formar a obreros de base católica. En contraposición a las casas del pueblo socialistas y escuelas anarquistas y comunistas. Al Instituto lo definían como una especie de universidad obrera para formación de trabajadores manuales. Quizás equiparable al sistema de formación profesional actual.
Como nota curiosa hay que apuntar que las ocho mil pesetas que La Económica llevaba recaudadas desde 1927 para erigir un monumento a Juan López Rubio en el entorno de la Gran Vía fueron gastadas en este hospital; el monumento quedó frustrado para siempre
Aquella escora levantó cierto grado de rechazo de las clases populares que acudían a formarse hasta entonces. Fue el momento en que La Económica cedió protagonismo en favor del Instituto Social Obrero. Pero la llegada de la guerra volvió a llenar de vida y protagonismo a la institución con sede en el número 18 de la calle Duquesa: sus instalaciones fueron compartidas con un hospital de sangre al servicio del bando sublevado, a partir de mayo de 1937; fue bautizado como Hospital López-Rubio. Ya en octubre de 1936, sus dirigentes habían convocado un cursillo urgente para formar damas ayudantes en hospitales. Una especie de enfermeras. Les sirvió la experiencia que tenían en formación de mujeres trabajadoras; también montaron talleres para hacer vendas y prendas de abrigo con destino al ejército alzado. Como nota curiosa hay que apuntar que las ocho mil pesetas que La Económica llevaba recaudadas desde 1927 para erigir un monumento a Juan López Rubio en el entorno de la Gran Vía fueron gastadas en este hospital; el monumento quedó frustrado para siempre.
Sobrevivió una década tras la guerra civil
Miguel Pizarro Zambrano falleció en agosto de 1938 y no llegó a ver el final de La Económica. Tras la guerra, también Cristóbal Nácher dejó de tener influencia en la institución a la que dedicó más de la mitad de su vida; falleció el 28 de febrero de 1943. La Económica continuó funcionando todavía, si bien ya muy mermada y un tanto alejada de lo que había sido años atrás. Una parte del edificio de la calle Duquesa continuó siendo Instituto Social Obrero. En él eran impartidas clases para la formación del nuevo espíritu nacional, llamadas “doctrinas sociales” y “apologética”. En ellas participaron profesores universitarios de la talla de Luis Sánchez Agesta y Matías Cortés Martín. También se enseñaba derecho del trabajo.
La publicidad que hacían en las convocatorias anuales decía que era “capacitar al proletariado para influir en su propia elevación social”
En otra parte de La Económica (el edificio tiene 940 metros de solar y 3.600 metros construidos) continuaron impartiendo clases como lo vinieron haciendo desde 1889 cuando lo inauguraron. En el año 1946 se contaron dos centenares de obreros matriculados en sus distintas asignaturas, todas gratuitas y nocturnas en su mayoría. Resaltaba el especial interés en la formación de la mujer para el mercado laboral, desde enseñanza de oficios tradicionales a la preparación para secretariado (mecanografía, taquigrafía). La publicidad que hacían en las convocatorias anuales decía que era “capacitar al proletariado para influir en su propia elevación social”.
El año 1949-50 fue el último que La Económica convocó cursos para formación de obreros
El año 1949-50 fue el último que La Económica convocó cursos para formación de obreros. Impartieron enseñanzas de varias especialidades, especialmente dirigidas a mujeres. La escuela de música ofreció clases de solfeo, piano, violín, canto e historia de la música); en cultura general dieron las asignaturas de religión, gramática, aritmética, geometría, caligrafía, geografía e historia. Hubo cursos especiales para mujeres obreras de bordado, corte-confección, flores artificiales, taquigrafía y mecanografía. La sección de Bellas Artes impartió dibujo, pintura y fotografía. Había también clases de francés, enfocadas a guías turísticos.
Finalmente, el edificio pasó al Ministerio de Educación, que lo adjudicó a la Universidad (Facultad de Derecho)
A partir de 1950 el edificio de La Económica en la calle Duquesa quedó a disposición del Gobierno y como local auxiliar para actividades de los sindicatos verticales. Ahí se colocaban las urnas para elección de delegados sindicales. Finalmente, el edificio pasó al Ministerio de Educación, que lo adjudicó a la Universidad (Facultad de Derecho). En 1972 actuaba como delegación provincial de Educación y Ciencia. Allí, olvidados y arrinconados, continuaban los inmensos archivos y la biblioteca de 175 años de actividad. La biblioteca fue espoliada. No así el archivo; tras un tiempo en la Facultad de Derecho, finalmente fue a parar en su mayor parte al Archivo Histórico Provincial y al Archivo Histórico de la Universidad de Granada.
Tímido intento de resucitarla en los años noventa
El edificio, con su jardín, su patio, las máquinas de enseñanza, las mesas de delineación, las camas del hospital, etc. estuvieron muchos años al cargo de una familia de guardeses. Se mantenía intacto. Pero cuando se le entregó a la Junta para Delegación de Educación y después a la UGR, las instalaciones han sido deformadas y mutiladas; sólo es reconocible su parte externa.
En el año 1992 hubo un intento de resucitar La Económica por parte de representantes de instituciones granadinas y de la Universidad
En el año 1992 hubo un intento de resucitar La Económica por parte de representantes de instituciones granadinas y de la Universidad. Al carro se subieron la Cámara de Comercio, la Confederación de Empresarios, el Colegio de Economistas, etc. La comisión nasciturus eligió a Federico Mayor Zaragoza como presidente honorífico; éste se ilusionó e influyó para incluir a gente de prestigio de la Universidad entre el grupo promotor. Todos ellos sin pretensiones políticas. Ahí fueron llamados o se barajaron gentes de prestigio del momento: José Prados Osuna (presidente), Pascual Rivas, Gonzalo Suárez, Juan de Dios Jiménez Aguiera, etc.
Mendo consiguió matar a Menda y Menda mató a Mendo: ni La Económica resucitó ni la Caja existe ya. Muy típico de la malafollá granadina
Era un tiempo en que Granada vivía una etapa gris y se buscaba crear un ambiente de progreso. Pero se les ocurrió insinuar que deseaban entrar en el consejo de administración de la Caja de Ahorros, en calidad de miembro fundacional de la financiera. Aquel fue su error y su muerte antes de nacer: desde la Caja se montó una campaña de presión para que no reviviese La Económica. Desde la entidad financiera se consiguió amedrentar a algunos que tenían intereses en ella. Pero la venganza de algunos de los promotores heridos de La Económica fue montar una operación para descabalgar de la Caja de Ahorros a su presidente. Mendo consiguió matar a Menda y Menda mató a Mendo: ni La Económica resucitó ni la Caja existe ya. Muy típico de la malafollá granadina.
Dos siglos y medio después de nacer y brillar, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Granada y Provincia, tras 175 de actividad plena (excepto el periodo 1810-1833, por la guerra e inestabilidad política), desapareció casi sin dejar rastro
Dos siglos y medio después de nacer y brillar, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Granada y Provincia, tras 175 de actividad plena (excepto el periodo 1810-1833, por la guerra e inestabilidad política), desapareció casi sin dejar rastro. Al momento actual sólo han logrado sobrevivir quince Económicas en toda España. En Andalucía quedan cuatro de las más potentes: son las de Jaén, Málaga, Sevilla y Vejer de la Frontera. En las Islas Canarias sobreviven con bastante actividad las de Gran Canaria, La Palma y Tenerife. La Matritense en la capital; la Aragonesa en Zaragoza; la de Santiago de Compostela; la de Avilés y su comarca. Completan el listado las de Barcelona, la Valenciana, la Murciana, la de Cartagena y la de Extremadura.
Algunas que tuvieron pujanza y desaparecieron antes de la guerra civil de 1936 se las ha considerado latentes o adormecidas. Incluso ha habido tímidos intentos de recuperarlas. Pero el amplio abanico de todo tipo de asociaciones, corporaciones, clubes y centros culturales que proliferan hoy no lo han hecho necesario. Tampoco por la incompetencia política de las últimas décadas.





























































