Granada pierde la mitad de sus graduados en enfermería mientras la marcha al extranjero crece un 20%

El Colegio Oficial de Enfermería de Granada advierte sobre la fuga de profesionales que sufre la provincia. Un éxodo que se manifiesta en una doble vía: la marcha de profesionales hacia otras provincias o comunidades, e incluso a otros países, en busca de una estabilidad laboral.
Los datos analizados reflejan una realidad incontestable en la provincia. De los 162 enfermeras y enfermeros que han finalizado el Grado de Enfermería en la Universidad de Granada (UGR), apenas 83 han conseguido quedarse a trabajar en Granada
Los datos analizados reflejan una realidad incontestable en la provincia. De los 162 enfermeras y enfermeros que han finalizado el Grado de Enfermería en la Universidad de Granada (UGR), apenas 83 han conseguido quedarse a trabajar en Granada. El resto ha optado por opciones más estables y mejor remuneradas en otras comunidades autónomas o en el sector internacional.
A esta falta de arraigo de los nuevos profesionales se suma la emigración: en 2025, un total de 19 enfermeras granadinas solicitaron el certificado de buena conducta necesario para ejercer en el extranjero, lo que sitúa a Granada como la cuarta provincia de Andalucía con mayor flujo migratorio. A nivel autonómico, la cifra asciende a 149 solicitudes, colocando a Andalucía como la cuarta comunidad con mayor volumen de salidas de toda España. Por orden de preferencia, los profesionales eligen como principales destinos Noruega, Estados Unidos, Suiza, Irlanda, Australia y el Reino Unido.
Fuga de talento
El esfuerzo invertido en ofrecer una formación de primer nivel en Granada tiene como objetivo la incorporación de estos nuevos profesionales al sistema sanitario local. Desde el sector de la enfermería se apunta a la conveniencia de seguir trabajando en fórmulas de contratación que ayuden a retener a estos egresados, ofreciéndoles perspectivas de desarrollo profesional estables que eviten su salida hacia otros destinos.
“No hay que obviar una realidad: a pesar de las mejoras implementadas en los últimos años, la ratio de enfermeras por habitante en Granada continúa por debajo de la media nacional y muy alejada de los estándares europeos. El sistema sanitario sigue arrastrando un importante déficit de profesionales que impide dar una respuesta adecuada a las necesidades de la población"
En este sentido, la presidenta del Colegio de Enfermería de Granada, Raquel Rodríguez Blanque, ha valorado positivamente los esfuerzos de gestión realizados, sin obviar la realidad de la situación: “Desde el Colegio de Enfermería nos preocupa la continua fuga de talento hacia otros países. Es cierto que, en los últimos años, se ha avanzado en la planificación de las plantillas, de modo que la necesidad de contratación de enfermeras suele concentrarse en los periodos estivales. Sin embargo, esta circunstancia lleva a muchas profesionales a buscar oportunidades laborales en el extranjero que les ofrezcan una mayor estabilidad a nivel profesional y personal”.
La presidenta del Colegio de Granada incide en el margen de crecimiento que aún tiene la provincia en materia de personal: “No hay que obviar una realidad: a pesar de las mejoras implementadas en los últimos años, la ratio de enfermeras por habitante en Granada continúa por debajo de la media nacional y muy alejada de los estándares europeos. El sistema sanitario sigue arrastrando un importante déficit de profesionales que impide dar una respuesta adecuada a las necesidades de la población”.
Un déficit estructural que debilita los cuidados
Andalucía cuenta actualmente con una ratio de 5,62 enfermeras por cada 1.000 habitantes, una cifra muy alejada de la media nacional (6,45) y a una distancia crítica de la media europea, que se sitúa en 8,12. Para alcanzar los estándares del entorno europeo, la comunidad necesitaría incorporar de inmediato a cerca de 22.000 profesionales.
Raquel Rodríguez, destaca “estamos trabajando en hacer una adecuación de las ratios teniendo en cuenta la complejidad e intensidad de los cuidados que la población necesita, con el objetivo de que la ciudadanía pueda recibir los cuidados, adecuados a su situación concreta, esto es una atención sanitaria centrada en la persona y en sus necesidades, un salto cualitativo que nuestro sistema sanitario está intentando incorporar”.
Entre los principales factores que favorecen esta fuga se encuentran la temporalidad, la inestabilidad laboral, las dificultades para conciliar y la falta de un desarrollo efectivo de las especialidades enfermeras.


















































