Una pareja de Granada logra cancelar 141.000 euros de deuda y conservar su vivienda y locales gracias a la Ley de Segunda Oportunidad

La Justicia ha permitido a un matrimonio de Granada cancelar más de 141.000 euros de deuda y conservar su vivienda y sus locales tras acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad.
Hay personas que llevan años pagando y, aun así, sienten que nunca avanzan. Pagan una cuota, llega otra. Intentan refinanciar, pero nadie les concede financiación. Les embargan parte del sueldo y la cuenta bancaria, mientras siguen levantándose cada mañana para trabajar. Desde fuera puede parecer que todo continúa igual. Por dentro, viven con la sensación de que nunca podrán salir de esa rueda.
Eso le ocurrió a un matrimonio de Granada que, tras años intentando sostener su economía, ha conseguido dejar atrás una deuda de 141.079 euros gracias a una resolución del Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Granada, que ha aplicado la Ley de la Segunda Oportunidad permitiéndoles además conservar su vivienda habitual y tres locales de su propiedad, según informa la Asociación de Ayuda al Endeudamiento.
Su historia comenzó mucho antes de que aparecieran los embargos.
Como muchas familias, compraron una vivienda con una hipoteca. Más adelante la ampliaron para incorporar unos sótanos al inmueble y, cuando el negocio del marido necesitó financiación, volvieron a hipotecar la misma propiedad para intentar sacar adelante la actividad.
Al mismo tiempo, la mujer participaba en una empresa dedicada a la transformación y comercialización de mármol. Pero llegó la crisis del sector. La sociedad dejó de ser viable y las obligaciones financieras que habían servido para impulsar el proyecto siguieron existiendo incluso cuando ya no había ingresos con los que responder.
Hipotecas cedidas a un fondo de inversión
Después llegaron otros problemas que muchas familias también reconocerán. Las hipotecas fueron cedidas a un fondo de inversión sin que ellos intervinieran en esa decisión. Los préstamos personales empezaron a sustituir a otros préstamos. Las tarjetas revolving parecían ofrecer un respiro inmediato, aunque terminaron convirtiéndose en una carga todavía mayor.
Mientras tanto, no dejaron de trabajar. Ella consiguió un empleo estable como vigilante de explosivos y, con ayuda de familiares y nuevos esfuerzos económicos, incluso lograron recuperar la vivienda que habían perdido tras una ejecución hipotecaria.
Pero trabajar ya no bastaba.
Con embargos sobre sus nóminas y cuentas bancarias y sin posibilidad de acceder a nueva financiación por figurar en los registros de riesgo, cualquier intento de reorganizar su economía estaba condenado al fracaso antes incluso de empezar.
Dejan de buscar soluciones
Hay un momento en el que muchas personas dejan de buscar soluciones porque creen que ya las han intentado todas. Fue entonces cuando acudieron a la Asociación de Ayuda al Endeudamiento para estudiar si realmente existía alguna alternativa legal. Tras analizar su situación, comprobar que su insolvencia respondía a una acumulación de circunstancias económicas y empresariales y tramitar el procedimiento previsto en la Ley de la Segunda Oportunidad, el caso llegó al Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Granada.
La resolución ha supuesto la cancelación de 141.079 euros de deuda y, además, les permite conservar su vivienda habitual y tres locales, al entender el juzgado que concurrían los requisitos legales para ello.
José Domínguez, letrado colaborador de la Asociación de Ayuda al Endeudamiento, explica que "muchas personas llegan pensando que su único futuro es convivir con los embargos para siempre. La realidad es que existen procedimientos legales que pueden ofrecer una salida, pero cada caso debe estudiarse de forma individual porque no todas las situaciones son iguales".
Añade que "nuestro trabajo no consiste en prometer soluciones imposibles, sino en analizar si una persona puede acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad y acompañarla durante todo el procedimiento. En muchos casos, el primer alivio llega cuando descubren que todavía existe una opción".
Historias como esta recuerdan que el sobreendeudamiento no siempre aparece de un día para otro. A menudo es el resultado de años de decisiones tomadas para mantener un negocio, conservar una vivienda o proteger el patrimonio familiar. Cuando ese esfuerzo deja de ser suficiente, conocer que existen mecanismos legales para empezar de nuevo puede marcar la diferencia entre resignarse a vivir endeudado o recuperar, poco a poco, la tranquilidad.existía alguna alternativa legal.































