"Renovables aquí, no más", la pacífica protesta de colectivos del Valle de Lecrín al paso de la Vuelta

Sobre la tierra, un mensaje, como los habituales que se leen desde los helicópteros que siguen la Vuelta y con carteles, representantes de la Plataforma contra las Falsas Renovables del Valle de Lecrín y Ecologistas en Acción han protagonizado una protesta pacífica y discreta al paso de la ronda por la provincia de Granada. Así, en la etapa entre Almuñécar y Loja, a la altura de Chiribaile, los representantes de estos colectivos han dejado un mensaje contundente: "Renovables no más".
Propietarios de estos terrenos advierten de que las empresas detrás de las megaplantas quieren "lucrarse" y "aprovecharse de la declaración de utilidad pública" para poner en pie unos proyectos que buscan recibir, según denuncian, ayudas de Europa. Muchos de ellos han acudido a los tribunales en defensa de sus terrenos, amenazados por esa declaración de utilidad pública.
Reproducimos a continuación, en su integridad, el manifiesto con sus reivindicaciones, entre las que vuelven a incluir la aprobación de una moratoria para este tipo de instalaciones.
"Por una transición energética justa, territorializada y al servicio de sus habitantes
A los vecinos y vecinas del Valle de Lecrín, a nuestras instituciones y a la opinión pública:
Nos dirigimos a vosotros movidos por una profunda preocupación ante la acelerada transformación que sufre nuestra comarca. Asistimos a un proceso paradójico: bajo el amparo de leyes que en teoría deberían proteger el medio ambiente y bajo un discurso que ensalza la tecnología como motor de bienestar, la realidad sobre el terreno es destructiva y desordenada.
1. El extractivismo y el «nodo de sacrificio energético» como modelo depredador
La actual implantación masiva de energías renovables opera bajo una lógica extractivista que ignora la fragilidad de nuestros ecosistemas. Del mismo modo, la extracción desmedida de agua subterránea está secando fuentes y amenazando la biodiversidad y la sostenibilidad de los acuíferos en espacios de incalculable valor, como la Laguna de Padul -humedal protegido de importancia internacional- o el entorno del Parque Natural y Nacional de Sierra Nevada. Nuestras tierras de cultivo, históricamente ligadas a la ganadería extensiva y a la producción de cereales, olivos y almendros, así como nuestras vegas fértiles, productoras de alimentos locales de calidad, están siendo abandonadas debido a políticas comerciales agroalimentarias ajenas a nuestro territorio. Además, nuestros campos de secano se están transformando en polígonos industriales opacos para el beneficio exclusivo de grandes oligopolios energéticos. Este modelo despoja a los agricultores de sus mejores suelos mediante presiones expropiatorias o contratos de arrendamiento a largo plazo que desarticulan el relevo generacional y destruyen el patrimonio agronómico (olivares y almendros centenarios) que define nuestra identidad.
2. Amenaza al paisaje, la biodiversidad y la economía local
El paisaje no es solo una vista hermosa: es nuestro principal activo económico, cultural y social. La proliferación incontrolada de proyectos eólicos y fotovoltaicos en la provincia de Granada -con un impacto desproporcionado en nuestro valle- pone en riesgo directo el sector turístico, la hostelería y el comercio rural. Pasar de un valle fértil a un mar de vidrio y metal cruzado por gigantescas torres de alta tensión degrada la experiencia del visitante y destruye la economía de proximidad.
Un ejemplo alarmante es el proyecto de la línea aéreo-subterránea de 132 kV, diseñada para atravesar vías pecuarias, montes públicos y zonas de especial protección ambiental. Estas torres de celosía de gran tonelaje fragmentan microhábitats frágiles, eliminan la cubierta vegetal y convierten a municipios como Padul en nodos de sacrificio energético, saturados por infraestructuras de evacuación que no aportan desarrollo local.
3. Alternativas reales: El modelo de transición ordenada y democrática
No estamos en contra de las energías renovables. Las reconocemos indispensables para hacer frente a la crisis climática, pero rechazamos firmemente que la descarbonización se haga a costa del sacrificio del mundo rural. Existen alternativas racionales y respetuosas con el territorio:
- Priorización de cubiertas y suelos antropizados: Es urgente canalizar las instalaciones hacia tejados urbanos, naves industriales, zonas comerciales y aparcamientos (siguiendo ejemplos como la iniciativa "100.000 Tejados" o marcos normativos como la Ley de Cambio Climático).
- Uso de suelos degradados e infraestructuras: Existen miles de hectáreas utilizables en canteras inactivas, vertederos clausurados, polígonos industriales en desuso y márgenes de autovías que deben priorizarse antes de tocar un solo metro de suelo agrícola productivo.
- Trazados de evacuación soterrados y compartidos: Rediseñar y agrupar las líneas de evacuación de forma subterránea por trazados ya impactados (como carreteras) para evitar la fragmentación del paisaje y reducir las afecciones a la salud y a la avifauna.
4. Propuestas y llamada a la acción
Exigimos a la Administración autonómica y a los ayuntamientos de la comarca la adopción inmediata de las siguientes medidas:
1. Moratoria provisional y zonificación vinculante: La paralización preventiva de megaproyectos en tramitación hasta que se defina una zonificación ambiental vinculante que determine de manera participativa las "Zonas de Aceleración de Renovables" exclusivamente en suelos degradados.
2. Impulso a la CEL (Comunidad Energética Local) del Valle de Lecrín: Apoyar decididamente la producción distribuida y el autoconsumo colectivo, garantizando que la energía producida en el valle sea gestionada por y para sus habitantes, reduciendo la factura energética de familias y pymes locales.
3. Plan Comarcal de Soberanía Alimentaria y Dinamización Rural: Incentivar la producción agrícola local, la comercialización de kilómetro cero y la custodia del territorio como herramientas verdaderas contra el despoblamiento y el cambio climático. El Valle de Lecrín es nuestro hogar y el legado de las futuras generaciones, no una autopista ni un embalse energético para grandes multinacionales. Exigimos un diálogo social real, transparencia y capacidad de decisión sobre nuestro territorio. ¡Por un Valle de Lecrín vivo, verde y con futuro!".





































