La Asociación Pídeme la Luna cumple el sueño de Gloria: una tablet para hacer más llevaderos los tratamientos oncológicos

La Asociación Pídeme la Luna ha cumplido el sueño de Gloria, una adolescente granadina de 16 años, en una experiencia cargada de emoción que tuvo un inesperado segundo capítulo.
El sueño de Gloria comenzó cuando las personas voluntarias de la asociación acudieron a su domicilio para entregarle un regalo muy especial. Aunque sabía que iba a recibir una visita, desconocía por completo cuál era la sorpresa. Al desempaquetar el regalo y descubrir que se trataba de una tablet, no pudo ocultar su alegría. Este dispositivo le permitirá hacer más llevaderos los momentos de tratamiento oncológico y descanso, disfrutando de sus series favoritas y de otras actividades de ocio.
Pero la historia no terminó ahí.
La asociación quiso ir un paso más allá. Conociendo la pasión de Gloria por la gimnasia rítmica, deporte que tuvo que abandonar debido a la enfermedad, preparó una segunda sorpresa que nunca imaginó.
Días después, los voluntarios regresaron a su domicilio con una caja repleta de detalles preparados con enorme cariño por la Real Federación Española de Gimnasia. Gloria recibió la sorpresa con una inmensa ilusión, especialmente al saber que procedía de la propia Federación.
Pero la emoción no terminó ahí.
Varias gimnastas de la selección española le habían preparado vídeos personalizados con mensajes de cariño, ánimo y fuerza. Al verlos, Gloria no pudo ocultar su emoción. Fueron unos instantes inolvidables que emocionaron también a su familia y a los voluntarios de Pídeme la Luna que compartieron con ella aquel momento tan especial.
Desde Pídeme la Luna destacan que este tipo de iniciativas recuerdan la importancia de acompañar emocionalmente a los niños y adolescentes que atraviesan una enfermedad, demostrando que un gesto de cercanía puede convertirse en un recuerdo imborrable.
La asociación quiere expresar su más sincero agradecimiento a la Real Federación Española de Gimnasia y a todas las gimnastas que dedicaron unos minutos de su tiempo para enviar a Gloria un mensaje tan cercano y lleno de cariño. Su implicación hizo posible una sorpresa que difícilmente olvidará.
Porque, en ocasiones, los sueños no terminan cuando se cumplen. A veces, continúan regalando sonrisas, despertando nuevas ilusiones y recordándonos que la solidaridad tiene el poder de hacer un poco más llevadero el camino de quienes más lo necesitan, expresa Marisol Escribano, presidenta de Pídeme la Luna.
Desde 2012
Pídeme la Luna es una asociación sin ánimo de lucro formada por enfermeras, médicos, auxiliares de enfermería, y demás personal sanitario así como numerosos padres y madres de niños de la Unidad de Onco-Hematología del Hospital Infantil de Jaén, Hospital Virgen de las Nieves de Granada, Hospital La Fe de Valencia, Hospital Universidad de Navarra y muchos voluntarios dispuestos siempre a dar lo mejor de sí mismos por ver a nuestros niños felices.
Nuestro único objetivo es hacer que se cumplan todos los sueños e ilusiones de nuestros niños por difíciles que sean y devolver a sus caras una sonrisa tras sus largos periodos de hospitalización, consiguiendo de esta forma disminuir la ansiedad y aumentar la confianza de niños y familiares.
La iniciativa de la Asociación Pídeme la Luna surgió en el año 2012 de la mano de Marisol Escribano Olmo, que en su larga trayectoria como enfermera en la Unidad de Onco-Hematología Pediátrica del Hospital Infantil de Jaén, siempre trató de conseguir los sueños de los niños por difíciles que fueran.
Con el lema "Pídeme la luna y te la intentaré alcanzar, con tal de que tus sueños se hagan realidad", desarrolla un programa de actividades extra-hospitalarias y también en el propio hospital, constituyendo para los niños una magnífica terapia por la alegría que les aporta, siendo también al mismo tiempo una constante motivación.
"Queremos que nuestros niños sean los protagonistas de sus propios sueños, que sonrían y que se les olvide, aunque sea por unos instantes, que están malitos. Buscamos una dosis de positivismo, pretendemos que nuestros niños no vean el hospital como un lugar hostil dónde vienen a pasarlo mal, sino como una segunda casa donde se les atiende con un alto nivel profesional, se les cuida, se juega con ellos y se les sorprende con aquello que más ilusión le hace, aportándole esa otra terapia que los sueros y tratamientos no les pueden dar. Merece la pena todo lo que hacemos con ellos, porque son un auténtico disfrute y un gran ejemplo para todos de lucha, esperanza, fortaleza y alegría", explica la asociación.






























