'Ceuta: la frontera convertida en arma política'

De la misma manera que el agua discurre de las zonas más altas a las más bajas, si una frontera separa dos territorios con una desigualdad de riqueza y de bienestar humano importantes, habrá un movimiento espontáneo, casi con estatus de ley física, por el cual los seres humanos tenderán a huir desde la zona pobre hacia la zona rica.
Cuanto mayor sea la diferencia de bienestar entre la zona pobre y la rica, más fuerte, espontáneo y persistente será el flujo desde una zona a la otra
Cuanto mayor sea la diferencia de bienestar entre la zona pobre y la rica, más fuerte, espontáneo y persistente será el flujo desde una zona a la otra. En la base de ese comportamiento está el instinto animal de huir del dolor.
Por eso, nunca habrá pateras cruzando desde España hacia Marruecos, como nunca el agua subirá espontáneamente desde zonas bajas a zonas altas.
La diferencia de renta per cápita entre España y Marruecos es una de las más altas del mundo entre dos países que comparten frontera, por lo que ese flujo migratorio va a continuar y se requerirá por tanto la regulación crónica del mismo.
El pasado 30 de julio, una avalancha humana de 80.000 personas se lanzó contra la frontera que separa Marruecos de Ceuta (Europa) provocando un auténtico caos que aún a día de hoy está en ebullición. Los efectivos de la Policía y Guardia Civil destacados en Ceuta, se vieron completamente desbordados para poder contener siquiera mínimamente esa oleada de gente.
Naturalmente que algo así no se improvisa, y resulta difícil de creer que los servicios secretos marroquíes no estuvieran informados de lo que estaba gestándose en las redes sociales, parece que también las vinculadas a Israel y Rusia por lo que se va sabiendo.
Ni Ceuta ni Melilla pertenecieron nunca a Marruecos porque Marruecos se constituyó como Estado soberano después de que ambas ciudades estuvieran bajo dominio europeo durante siglos
Ese mismo día, mientras se estaba produciendo esa catástrofe humana, el rey de Marruecos celebraba su ascensión al trono, hace ahora 27 años. Muy probablemente que estuviera puntualmente informado de todo lo que estaba ocurriendo, pero no hizo ni la más mínima mención a ello. Sí es verdad que el silencio del monarca marroquí ha ido acompañado de una reivindicación por parte de ministros suyos, de Ceuta y Melilla como territorios marroquíes: el 22 de agosto un ministro marroquí reivindicó explícitamente Ceuta y Melilla, y tres días después, otro ministro de Marruecos, habló de “lucha sagrada” para liberar esas ciudades “ocupadas”. El monarca mantiene un ensordecedor silencio ante esas declaraciones.
Un dato importante y que es frecuentemente ignorado: ni Ceuta ni Melilla pertenecieron nunca a Marruecos porque Marruecos se constituyó como Estado soberano después de que ambas ciudades estuvieran bajo dominio europeo durante siglos. Por tanto, ninguna soberanía que reclamar por parte de Marruecos sobre esas ciudades, tan españolas como Granada o Madrid.
Cuando en 2007 Juan Carlos I visitó Ceuta y Melilla se desencadenó una crisis diplomática de envergadura: Mohamed VI reaccionó en primera persona condenado duramente la visita, y retiró temporalmente a su embajador en Madrid
Cuando en 2007 Juan Carlos I visitó Ceuta y Melilla se desencadenó una crisis diplomática de envergadura: Mohamed VI reaccionó en primera persona condenado duramente la visita, y retiró temporalmente a su embajador en Madrid. Probablemente esa sea la razón por la que Pedro Sánchez no ha estimado oportuno que Felipe VI vaya ahora a Ceuta en plena crisis. Hay que “templar gaitas” y evitar que el conflicto escale.
Recuerdo perfectamente cuando murió Hassan II, padre de Mohamed VI, y este accedió al trono. Acudió a la frontera y saludaba personalmente a los súbditos marroquíes: "buenos días, soy el rey de Marruecos", ante la incredulidad y el estupor de estos, algunos de los cuales le besaban la mano.
Parecía que quería marcar distancias de lo que había sido el reinado de su padre, que gobernó Marruecos con mano de hierro durante 38 años. Mohamed VI quería mostrar que se iniciaba una nueva etapa en la historia del país. La realidad, 27 años después es otra: persisten la pobreza, la miseria en las zonas rurales, la falta de libertad de expresión, la discriminación de la mujer y la falta de respeto a los derechos humanos.
¿Quién con el corazón en la mano, no puede sentir empatía y solidaridad con esas pobres gentes que engañadas, creen que pueden pasar la frontera, establecerse en un país que no es el suyo, y que les espera una vida de comodidades y confort? ¿Y quién, con inteligencia y realismo, no puede ser consciente de que por mucha solidaridad que se sienta con ellos, es imposible recibirlos de una manera no ordenada e irregular tal y como llegan? Es tal vez, la primera función de un estado: mantener la integridad de sus fronteras y, por ende, la integridad territorial de este.
Se pueden ver imágenes en las que la policía marroquí asiste impasible al paso de la muchedumbre hacia Ceuta el 30 de julio. Y se pueden ver imágenes en las que la misma policía un par de días después amenaza a los que vuelven blandiendo las porras y algunas veces haciendo uso de ellas
Después de casi 140 muertos, la mayoría de los que cruzaron y sobrevivieron, han sido devueltos a territorio marroquí. Se pueden ver imágenes en las que la policía marroquí asiste impasible al paso de la muchedumbre hacia Ceuta el 30 de julio. Y se pueden ver imágenes en las que la misma policía un par de días después amenaza a los que vuelven blandiendo las porras y algunas veces haciendo uso de ellas. Es cruel la utilización calculada e interesada que se ha hecho de esa marea humana.
De Feijóo no cabía esperar sino que convocara manifestaciones y que aprovechara la crisis para pedir elecciones anticipadas. Nada de propuestas más allá de un demagógico "echarlos a todos". La ultraderecha, Vox a la cabeza, se ha apresurado a intentar sacar tajada de ese drama humano apelando a las emociones y dando "soluciones" fáciles. Abascal no propone sino lo que no es posible: mano dura, represión, violencia y devoluciones “en caliente” contra los que cruzaron, algo que es ilegal por contrario al uso medido y proporcional de la fuerza que es a lo que están obligadas las fuerzas y cuerpos de seguridad de un estado europeo. Las fuerzas marroquíes en cambio no tienen esas restricciones propias que suponen salvaguardar los derechos humanos.
Y la mandataria italiana Giorgia Meloni solicitó el cierre del espacio Schengen, exhibiendo un oportunismo y un cinismo inconcebibles. Hay dos datos que desenmascaran a Meloni: uno de ellos es que las entradas de irregulares a Italia son el doble que a España, y el otro es que la misma Meloni demandaba (hasta el pasado cuatro de mayo) que la Unión Europea afrontara las crisis migratorias funcionando como una unidad.
Los asaltos contra la valla y las mareas humanas intentando entrar ilegalmente en territorio español (y por tanto europeo) han sido recurrentes (2014 y 2021) y han solido coincidir con posicionamientos del gobierno español que Marruecos ha creído contrarios a sus intereses.
Las relaciones entre Estados son cosa seria y algunos equilibrios son muy difíciles de conseguir. Marruecos y Argelia se disputan el liderazgo de la región del Magreb desde siempre. Prácticamente todo lo que supone un beneficio para uno, el otro lo percibe como un agravio.
La recomposición de las relaciones entre Argelia y España luego de la crisis a cuenta de la postura española con respecto al Sáhara, que hizo que Argelia redujera las exportaciones de gas, probablemente sea una de las causas que esté en el origen de los acontecimientos del 30 de julio. No se puede descartar que otros actores (EEUU e Israel fundamentalmente) hayan intentado aprovechar, si no es que incentivaron, la crisis en función de sus propios intereses.
El problema no se ha solucionado porque las causas persisten y solo cabe esperar que el gobierno tenga buena mano a la hora de gestionarlo. Fácil no es desde luego.

































