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Artículo de Opinión por Federico Zurita

'Geopolítica del miedo (II): Votar tiene consecuencias'

Política - Federico Zurita - Sábado, 24 de Enero de 2026
El profesor Federico Zurita nos ofrece la segunda parte de su análisis sobre las medidas emprendidas por Donald Trump. Un artículo que te recomendamos.
Donald Trump.
The Digital Artist/Pixabay
Donald Trump.

Vivimos en una aceleración inédita de la Historia. El segundo mandato de Donald Trump está rebasando todos los límites que se podrían haber previsto habida cuenta del primer mandato y ha puesto la agenda internacional a un ritmo frenético. 

No se esperaba que depusiera al presidente de un país soberano y que tomara las riendas del país, Venezuela. 

No se esperaba que, una vez secuestrado Maduro, el petróleo no fluyera hacia Cuba y sumiera al país en una miseria energética, que lo está llevando a una situación insostenible

No se esperaba que, una vez secuestrado Maduro, el petróleo no fluyera hacia Cuba y sumiera al país en una miseria energética, que lo está llevando a una situación insostenible. Indirectamente, Trump está sometiendo a la isla a un asedio que pronto se les hará insoportable a los cubanos. Se habla de que los féretros son transportados por carros tirados por caballos hasta los cementerios porque no hay combustible. Lo dijo con toda la arrogancia y toda la violencia verbal a la que nos tiene ya acostumbrados: "Cuba está a punto de caer por sí sola. No creo que necesitemos ninguna acción (militar). Parece que se está derrumbando". 

No se esperaba que amenazara directamente a Colombia y a México. 

No se esperaba que hablara en serio cuando arrojó la posibilidad de anexionarse Groenlandia, pero su insistencia  y sus amenazas han conseguido poner en pie de guerra a los pacíficos inuits. La isla, cuatro veces mayor que España y de facto bajo soberanía danesa, goza de un amplio estatus de autonomía. Sentirse asediados y potencialmente conquistados por una potencia extranjera ha humillado profundamente a sus habitantes; muchos, armados como cazadores que son por tradición, amenazan con recurrir a las armas si se intenta consumar la anexión.

Trump, con la altanería que lo caracteriza, respondió que Dinamarca, cuatro veces menor que Estados Unidos, poco podría hacer si él decide anexionarse la isla. La amenaza de un imperio frente a un pueblo que defiende su tierra provoca un choque de escalas y voluntades tan extremo como inquietante.

De Gaza y de Ucrania parece haberse olvidado, aunque obviamente los movimientos los acontecimientos sobre el terreno continúan en forma de tragedia.   Trump ha incumplido su promesa inicial de acabar con la guerra de Ucrania en veinticuatro horas. Ha pasado un año y nada de eso se ha producido; cuando se le interpela por tal extremo, responde diciendo que era una manera de hablar. 

Su actitud frente a Vladimir Putin y a Xi Jinping, es muy distinta: Trump no ha mostrado una disposición real a asumir una confrontación efectiva ni con Rusia ni con China, consciente de que no todo sería ganancias como en el caso de Venezuela. Más bien ha optado por una política de vaivenes en la que combina aspavientos y puestas en escena con gestos de dureza y arrogancia, con retrocesos estratégicos cuando llega la hora de la verdad. La fuerza disuade. 

En política interior, las cosas no han ido mejor: la deportación masiva de inmigrantes y la violencia y el matonismo con los que actúa la policía fronteriza (ICE) han generado un inmenso tsunami de sufrimiento, un hecho que, por no inesperado, no deja de ser profundamente doloroso.

Mientras en 2024, todavía bajo la administración Biden, se llevaron a cabo algo más de 270.000 deportaciones por parte de la policía ICE, en 2025 se podrían haber superado las 600.000

Mientras en 2024, todavía bajo la administración Biden, se llevaron a cabo algo más de 270.000 deportaciones por parte de la policía ICE, en 2025 se podrían haber superado las 600.000. A esas escalofriantes cifras habría que añadir las cerca de 1,9 millones de salidas llamadas "voluntarias", en realidad provocadas por el miedo y la presión institucional, una forma de desplazamiento forzado que recuerda al exilio. Una catástrofe humana que dejará una huella indeleble en la memoria colectiva de los estadounidenses de bien. 

Una vez que algo ha sucedido, aunque una nueva administración intente restaurar todo a su estado anterior, nunca será lo mismo que si no hubiera ocurrido. Acontecimientos tan traumáticos dejan cicatrices profundas, que perduran incluso cuando un nuevo equipo de gobierno intenta corregir las barbaridades cometidas.

Gregory Bovino, está feliz porque Trump le ha encomendado el trabajo que más le gusta y que mejor sabe hacer: perseguir inmigrantes que no se pueden defender. Es implacable, inflexible y tenaz en el ejercicio de acosarlos. 

Empezó en Los Ángeles, siguió en Chicago y ahora se desempeña en Mineápolis. Allí donde va siembra el pánico: es violento y procaz. 

Perturba verlo con un abrigo y unos ademanes que es imposible que no estén inspirados en las capas y los gestos que exhibían los jerarcas nazis. Solo hay que recordar además la puesta en escena de Elon Musk saludando con el brazo estirado y la palma de la mano mirando hacia abajo para hacerse una idea del espíritu que guía a la administración Trump 

Ante la indignación provocada por el asesinato de Renee Good, una ciudadana de Mineápolis de 37 años, Bovino se limitó a repetir la consigna que Trump ya había marcado: el agente disparó en defensa propia. Lo dicen y lo repiten, una y otra vez, pese a que la evidencia demuestra lo contrario.

El alcalde de la ciudad, Jacob Frey, ha dicho que la llegada de agentes federales  "parece una fuerza ocupante" en la ciudad. 

Ya ha habido encontronazos entre ambos cuerpos policiales y Trump ha incrementado la tensión amenazando con hacer uso de la "Ley de insurrección" lo que evidenciaría una profunda crisis política y constitucional porque implica enviar al Ejército a actuar dentro del propio país. Hay motivos para la preocupación, ya que el Pentágono, ha respondido a la situación poniendo en alerta a 1500 soldados para, llegado el caso, desplegarlos en Minnesota.  Una situación que preludiaría un conato de guerra civil. 

En ese contexto, Jake Lang, uno de los asaltantes del Capitolio -una suerte de Vito Quiles estadounidense-, viajó a Mineápolis con la intención de capitalizar las protestas y quemar ejemplares del Corán

En ese contexto, Jake Lang, uno de los asaltantes del Capitolio -una suerte de Vito Quiles estadounidense-, viajó a Mineápolis con la intención de capitalizar las protestas y quemar ejemplares del Corán. Sin embargo, se encontró con una respuesta muy distinta a la que esperaba: los manifestantes lo rodearon, lo neutralizaron y lo expulsaron del lugar con cierta dureza y hostilidad. En todo caso, un trato menos duro del que él predica que se tenga con inmigrantes, musulmanes y personas negras por el simple hecho de serlo. Llama la atención cómo Lang transformó la inicial incitación agresiva contra los inmigrantes, en una súplica con la que apelaba a la compasión de los ciudadanos que se encargaron de sacarlo de una muchedumbre que se encolerizaba. Ironías de la vida, el que más lo protegió fue un afroamericano musulmán que le evitó a Lang así, que las cosas fueran a mayores.  

Los votos depositados en un colegio electoral de Alabama, conllevaron la pérdida de miles de puestos de trabajo para funcionarios estadounidenses. 

Los votos depositados en un colegio electoral de Dakota terminaron, a miles de kilómetros, convirtiéndose en la ansiedad de un niño inuit que miraba al mar con miedo de que en cualquier momento aparecieran buques estadounidenses. 

Los votos emitidos en Alabama, desataron el pánico entre inmigrantes en todo el país y a muchos de ellos les ha arruinado la vida. 

Los votos de Illinois, se transformaron en aranceles que sacudieron el comercio mundial. 

Los votos de Minnesota, terminaron acarreando un apoyo decidido e incondicional a la hambruna y al genocidio de los palestinos de Gaza.

Los votos emitidos en Carolina del Norte se tradujeron en deportaciones masivas a El Salvador y en encarcelamientos en prisiones de máxima seguridad, pese a la ausencia de cargos formales y de juicios con garantías, en vulneración clara del principio de legalidad de un derecho humano fundamental 

Los votos de Carolina del Sur les costó la vida a más de un centenar de tripulantes de embarcaciones, que, obviándoles la presunción de inocencia y eludiendo el proceso judicial que hubiera sido de obligado cumplimiento, fueron objeto de una sentencia de muerte y una ejecución. 

Votar no es un acto inocente sino un acto que tiene profundas consecuencias que se extienden mucho más allá del simple acto de depositar la papeleta en la urna; cada elección afecta profundamente a la vida de millones y millones de personas, a veces de manera silente, a veces de manera brutal como es el caso, y muchas veces de manera irreversible. Los 77 millones de votos que llevaron a Donald Trump a la segunda presidencia no quedan diluidos en la masa y acaban teniendo consecuencias en casi todo el mundo. Esa es la inocencia culpable de quienes, con su voto, hicieron posible que todo esto ocurriera.

Federico Zurita, profesor del Departamento de Genética y del "Instituto de la Paz y los Conflictos" de la UGR.