'El hambre como arma de guerra: de Melos a Cuba'

La historia de la humanidad comienza en África. Hay una línea evolutiva aceptada por la Paleoantropología en la que la descendencia modificada de Homo habilis dio lugar a Homo erectus que finalmente se transformó en el Homo sapiens; nosotros mismos.
Grupos humanos de cazadores recolectores medraban en un territorio, por fuerza reducido, del que obtenían los recursos básicos para su supervivencia. Algunas de esas prácticas han permanecido prácticamente inalteradas hasta hoy, y los estudiosos las pueden sospechar en los pocos grupos de cazadores-recolectores que van quedando, los bosquimanos del desierto del Kalahari entre ellos.
La revolución del Neolítico supuso la domesticación de plantas y animales, el anclaje de los humanos a un territorito (una "jaula social") y con ello un espectacular incremento de aporte de energía para esos grupos humanos, lo que posibilitó una explosión demográfica sin precedentes hasta entonces.
Surgieron entonces las primeras ciudades. En una definición prácticamente inmejorable, el erudito historiador Arnold Toynbee, en su libro Ciudades en marcha dejó definida la ciudad como "una agrupación humana cuyos habitantes no pueden producir dentro de sus límites, todo el alimento que necesitan para subsistir". En realidad no pueden producir prácticamente ningún alimento y dependen crónicamente de una fuente externa de suministro de víveres que se localiza en la tierra cultivable extramuros y se vincula por transporte a dicha ciudad.
La más antigua de las ciudades de la que se tienen noticias que ha estado ininterrumpidamente habitada, es la Jericó actual: lleva funcionando desde hace aproximadamente 10.000 años. La Jericó de hace 10.000 años y la de hoy mismo comparten con el Nueva York actual y con cualquier otra ciudad, esa dependencia del abastecimiento externo
La más antigua de las ciudades de la que se tienen noticias que ha estado ininterrumpidamente habitada, es la Jericó actual: lleva funcionando desde hace aproximadamente 10.000 años. La Jericó de hace 10.000 años y la de hoy mismo comparten con el Nueva York actual y con cualquier otra ciudad, esa dependencia del abastecimiento externo.
Fue por ese incremento creciente y continuado en el aporte de energía por los que esos primeros grupos humanos, con cientos o como mucho unos pocos miles de habitantes de entonces, se pudieron transformar en el Tokio, Lagos, Shangai, o la ciudad de México actuales, que superan los 20 millones de habitantes.
El talón de Aquiles, el requisito indispensable para su propia pervivencia como ciudad, es el suministro continuo de energía; una interrupción prolongada de ese aprovisionamiento ha provocado durante la historia, que algunas ciudades hayan mermado e incluso hayan acabado desapareciendo.
Y ese extremo ha sido también utilizado como arma de guerra, a lo largo de toda la historia de la humanidad: los asedios de Constantinopla (1453), Granada (1492), Viena (1529 y 1683), Leningrado (1941-1944), Mariúpol (2022) y Gaza (2023-), constatan cómo una ciudad puede colapsar por el corte y reactivarse cuando se reanuda el suministro.
Al interrumpir la entrada de alimentos desde el exterior, los asedios acababan provocando tal hambruna en el interior de la ciudad que hacían claudicar las resistencias, con independencia de que alguien (algún traidor) de dentro de la ciudad asediada, acabara abriendo las puertas a los asediadores.
Un ejemplo particularmente dramático fue el asedio sin treguas, al que los nazis sometieron a Leningrado. Duró 872 días, durante los cuales murieron más de un millón de personas debido al hambre intencional provocada por el ejército alemán, el intenso frío y las enfermedades derivadas tanto de la hambruna como de ese frío, hicieron el resto.
Está descrito que en la desesperación, algunos llegaron a comer hasta madera. Pero resistieron, Leningrado no cayó.
Dmitri Shostakovich compuso una sinfonía, la número siete, llamada también Sinfonía Leningrado que se constituyó en un símbolo de aquella resistencia.
Dejaron caer la partitura desde una avioneta a la ciudad, y cuando fueron a interpretarla había músicos que literalmente, no tenían fuerzas ni para tocar el violín.
Todavía hoy día, los fuertes siguen utilizando el corte deliberado del suministro de alimentos, medicinas, agua, y energía como arma de guerra y presión en las negociaciones.
2500 años después de que durante la Guerra del Peloponeso, los atenienses asediaran la isla de Melos y la hicieran claudicar por hambre, Netayanhu y Trump mantienen el asedio que en 2024 iniciaron contra Gaza, impidiendo que entren alimentos, medicamentos, agua y lo indispensable para sostener la vida
2500 años después de que durante la Guerra del Peloponeso, los atenienses asediaran la isla de Melos y la hicieran claudicar por hambre, Netayanhu y Trump mantienen el asedio que en 2024 iniciaron contra Gaza, impidiendo que entren alimentos, medicamentos, agua y lo indispensable para sostener la vida. La catástrofe humana y el genocidio han costado 73.000 muertos y aún hoy el flujo de víveres sigue siendo escaso y en Gaza sigue muriendo gente por carencia de lo indispensable.
Puede que sea parte de una maniobra de distracción por su radical fracaso en Irán, que Donald Trump haya decidido que le toca ahora a Cuba sufrir el asedio.
En un sitio que se hace cada vez más insoportable, la resistencia cubana empieza a flojear. Un Trump despiadado y dispuesto a infligir los sufrimientos que hagan falta al pueblo cubano, está estrangulando con lentitud pero sin pausa, el suministro de energía y por tanto el sustento de la misma vida del pueblo cubano. Trump ha optado por el asedio energético del que se cumplen ya cuatro meses. Cuatro insoportables meses sin luz y por tanto sin pan, sin ventiladores, sin acceso a internet, sin alumbrado público, sin universidades, con quirófanos al mínimo...falta también el suministro de agua para las duchas, e incluso para beber.
La caída de Maduro privó a Cuba del acceso privilegiado al petróleo venezolano.
Puede que sea parte de una maniobra de distracción por su radical fracaso en Irán, que Donald Trump haya decidido que le toca ahora a Cuba sufrir el asedio
El litro de gasolina se cotiza hoy en Cuba a 10$, por lo que Cuba está prácticamente sin combustible y por tanto con los transportes reducidos al mínimo y dependientes en gran medida de la tracción animal y humana. Es por eso por lo que las basuras se acumulan en las esquinas y se constituyen en focos peligrosos de transmisión de enfermedades.
Hace tiempo que los cubanos de la isla pasan hambre y son las remesas que mandan los cubanos en el extranjero, las que están evitando que la gente sufra una desnutrición aún peor y el sistema acabe colapsando definitivamente.
Con los cálculos pertinentes, la administración estadounidense estará echando cuentas, si es posible repetir con Raúl Castro, lo que ya hizo con Maduro.
EEUU quiere juzgar a Raúl Castro por el derribo de dos avionetas implicadas en actividades anticastristas que costó la vida a cuatro personas en 1996.
Sin embargo nada se ha vuelto a saber sobre la investigación que en teoría estaban llevando a cabo acerca del bombardeo de una escuela en Minab (en Irán) el pasado 28 de febrero en la que murieron más de 150 personas, la mayoría de ellas niñas de entre 7 y 12 años.
Como es sabido, Cuba lleva décadas sufriendo y soportando el bloqueo de los EEUU. Pero lo que pase en Cuba va a depender fundamentalmente de esa presión, ahora ya inaguantable, a la que la están sometiendo los EEUU.
No obstante no se pueden soslayar la influencia de otros dos factores: la respuesta que den las mismas élites políticas cubanas al bloqueo y la misma desafección -que lleva muchos años "in crescendo"-de los ciudadanos cubanos hacia sus propias élites políticas.
Son los pueblos los que sufren la Historia, ya se sabe.
















































