Sierra Nevada verano.
artículo por Encarna Vargas Puga, Secretaria de Empleo y Política Sindical, institucional y Sociedad de UGT Granada

'Homenaje al doctor Antonio Chamorro Daza'

Política - Encarna Vargas Puga - Sábado, 18 de Julio de 2026
Reconocimiento al excepcional científico, represaliado por el franquismo, por Encarna Vargas Puga, secretaria de Empleo y Política Sindical, Institucional y Sociedad de UGT Granada, del que el investigador fue vicepresidente.
Placa dedicada a Antonio Chamorro Daza en Guadix.
IndeGranada
Placa dedicada a Antonio Chamorro Daza en Guadix.

Para la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores ha sido un honor participar en el merecido homenaje brindado a Antonio Chamorro Daza en Guadix el día 16 de julio, organizado por la  Cátedra de Investigación Antonio Chamorro-Alejandro Otero de la Universidad de Granada,  la Asociación de Antiguos Alumnos de la Facultad de Medicina de Granada, ADEPA y Guil Cultural Contemporáneo.

Antes de ser un científico reconocido, Antonio Chamorro fue un joven comprometido con la justicia social. Fue militante socialista, vicepresidente de la UGT de Granada y creyó firmemente que el conocimiento, la ciencia y la medicina debían estar siempre al servicio de las personas y del bien común

Antonio Chamorro fue un médico excepcional y un investigador de prestigio internacional. Su brillante trayectoria científica forma parte del patrimonio intelectual de nuestro país. Pero en esta reflexión me gustaría recordar otra faceta de su vida que, quizá, ha permanecido demasiado tiempo en un segundo plano.

Antes de ser un científico reconocido, Antonio Chamorro fue un joven comprometido con la justicia social. Fue militante socialista, vicepresidente de la UGT de Granada y creyó firmemente que el conocimiento, la ciencia y la medicina debían estar siempre al servicio de las personas y del bien común.

Su compromiso con esos ideales tuvo un coste muy alto. La Guerra Civil truncó su vida en España y lo condenó al exilio. Como tantos hombres y mujeres de su generación, tuvo que desarrollar lejos de su tierra un talento que habría enriquecido enormemente a nuestro país.

España perdió entonces a miles de maestros, médicos, científicos, juristas, artistas y sindicalistas. Antonio Chamorro representa a toda aquella generación a la que se le arrebató la posibilidad de seguir construyendo una sociedad más libre y más justa desde su propio país.

Algunos de los asistentes al acto. IndeGranada.

Recuperamos también la memoria de un hombre que entendió que la defensa de la dignidad humana no terminaba en la consulta ni en el laboratorio. Continuaba en la defensa de los derechos de la clase  trabajadora, de la democracia y de las libertades públicas

Por eso, con el Acto de reconocimiento y colocación de una placa en la que fue su casa en Guadix, no solo recuperamos el nombre de un gran médico. Recuperamos también la memoria de un hombre que entendió que la defensa de la dignidad humana no terminaba en la consulta ni en el laboratorio. Continuaba en la defensa de los derechos de la clase  trabajadora, de la democracia y de las libertades públicas.

Ese compromiso explica también su vinculación con la UGT.

Para nuestro sindicato, recordar a Antonio Chamorro significa reivindicar una forma de entender el sindicalismo basada en la cultura, el conocimiento, la ética y el servicio a la sociedad. Significa recordar que la lucha por los derechos laborales ha ido siempre unida a la defensa de la educación, de la investigación, de la sanidad y de la democracia.

Ochenta años después, su ejemplo sigue plenamente vigente. Porque la memoria democrática no consiste únicamente en reparar el pasado. Consiste también en transmitir a las nuevas generaciones los valores por los que personas como Antonio Chamorro dedicaron toda su vida: la libertad, la justicia social, la igualdad y el compromiso con los demás.

Y que las nuevas generaciones conozcan quién fue y qué defendió será, sin duda, la mejor forma de mantener viva su memoria.

Que su nombre permanezca para siempre en ese lugar es un acto de justicia.

Y que las nuevas generaciones conozcan quién fue y qué defendió será, sin duda, la mejor forma de mantener viva su memoria.

"Las placas no cambian la historia, pero sí cambian nuestra forma de contarla. Y cuando una sociedad decide recordar a quienes defendieron la ciencia, la democracia y los derechos de los trabajadores, está diciendo mucho sobre el futuro que quiere construir”.

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